Ciencias

Vulcano, Caduceo, Faetón y otras pifias planetarias

1
Fuente aquí.

El que tiene boca se equivoca y el que tiene un telescopio, ni te cuento. Para muestra, un botón: la portada del Chicago Daily Tribune del catorce de marzo de 1930, cuando se publicó el descubrimiento de un nuevo planeta gaseoso en la periferia del sistema solar «más grande que Júpiter, el mayor miembro de la familia solar, con un tamaño mil doscientas veces el de la Tierra».

Y no solo es que fuera gigantesco; es que además los astrónomos llevaban buscando este enigmático Planeta X, que así es como lo llamaban, desde 1846, cuando el hallazgo de Neptuno reveló que otra gran masa perturbaba su órbita y que tal masa debía ser un planeta desconocido. Un detalle tonto, sin embargo, deslució poco después la fanfarria y la tirada de cohetes. El recién descubierto planeta ni era un gaseoso ni era grande ni era, mira por dónde, el planeta en cuestión. El mundo que se acababa de descubrir era uno bastante menos espectacular: Plutón.

Y Plutón al menos existe, que es más de lo que podemos decir de Vulcano, por ejemplo, el supuesto primer miembro del sistema solar, o de Neit, una luna venusina avistada decenas de veces en los últimos siglos y que hoy, sin embargo, no aparece por ninguna parte. Incluso ha llegado a descubrirse, y en más de una ocasión, que la Tierra tiene dos, tres y hasta un pequeño enjambre de lunas, o que el sistema solar cuenta con una estrella extra. La astronomía es una carrera, a fin de cuentas, y ya se sabe que las prisas son malas consejeras. Estos son, de dentro afuera, algunos de los fantasmas que acumula hasta hoy la investigación de nuestro sistema solar.

Un planeta en el infierno

En enero de 1860 Urbain Le Verrier, un matemático y astrónomo especialista en mecánica celeste, ofició ante la Académie des Sciences Parisién el descubrimiento un nuevo planeta que orbitaba, según sus cálculos, a veintiún millones de kilómetros del Sol, lo que le convertía en el primero del sistema solar. Con la ayuda del prestigioso político y astrónomo François Arago, entonces ya fallecido, Le Verrier aseguraba haber descubierto este pequeño mundo del mismo modo que había encontrado Neptuno diez años antes: analizando las perturbaciones en el tránsito de su vecino orbital —las de Urano en el caso de Neptuno, las de Mercurio en este otro—, infiriendo de ellas el tamaño y la posición del objeto que las causaba y confirmando su existencia mediante la observación directa con telescopio, en este caso el de Edmond Modeste Lescarbault, un médico y astrónomo aficionado. Después de las críticas que recibió tras nombrar a Neptuno con su propio apellido —y la indiferencia, todo sea dicho, o no estaríamos llamando al planeta «Neptuno», sino «Le Verrier»—, el matemático bautizó su descubrimiento como Vulcano, en honor al dios latino de la fragua y los volcanes. Achicharrándose tres veces más cerca del Sol que Mercurio, parecía un nombre apropiado.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

3 comentarios

  1. Pingback: Vulcano, Caduceo, Faetón y otras pifias planetarias

  2. Desde el principio del tiempo (del nuestro) se ha descrito, abundantemente, la presencia periódica y los efectos de la aproximación a nuestro sistema solar entre Marte y Jupiter de un cuerpo, «El Señor» (el día del Señor), acompañado de diversos acontecimientos según a la distancia de nosotros a la que pasa. Pero claro es un mito.

  3. Muy chula la nota. Eso sí dan ganas de leer una solamente del supuesto Planeta X. El Agente Mulder que vive en mí lo pide a gritos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*