Muestra: La bestia y el soberano. Comisariada por Hans D. Christ, Iris Dressler, Paul B. Preciado y Valentín Roma. Coproducida por el Württembergischer Kunstverein de Stuttgart y el MACBA. Barcelona, Plaça dels Àngels, 1. Hasta el 30 de agosto.

Principios de etiqueta para el sexo
«No vamos vestidos para conquistar» o, según cómo se traduzca, «no estamos presentables para la conquista». La frase, según explica en el descriptor de su proyecto la artista austriaca Inés Doujak, fue dicha por unos vagabundos de Lima, en el año 1691, cuando alguien les reprochó su ociosidad. Esta ingeniosa réplica —el hambre aguza el ingenio— les sirve a Doujak y John Barker como leitmotiv para un extenso trabajo de investigación sobre la historia de la industria costurera en los Andes y su apropiación por parte del capital extranjero, principalmente norteamericano y alemán. Bajo el título Alta Costura el proyecto examina y denuncia, en varios formatos, las prácticas coloniales, pasadas y presentes, basadas en la materia prima del tejido. La instalación que lleva ese título —la cuarta parte del proyecto— está compuesta por un gran plafón de veinticinco carteles ocupando una pared entera de la planta 0 del MACBA junto con un amplio anexo documental, a los que se añade una pieza tridimensional: la escultura que tanta tinta ha hecho correr desde que el pasado 21 de marzo se abriera al público —sin inauguración ni catálogo— la exposición.
Las secciones anteriores de Alta Costura ofrecen algunos datos útiles para contextualizar la pieza. En la primera entrega, una performance, se escenificaba un conflicto sindical con un empresario alemán que hablaba por medio de la marioneta de un zorro. Las cualidades que la tradición fabular le asigna a este animal, la astucia y el robo, servían aquí para describir el comportamiento de los abogados de las empresas colonizadoras en los juicios por accidente laboral. Por otra parte, en la videoinstalación que antecede a No vamos vestidos para conquistar esa misma frase se oía resonar en una pasarela de moda. En este caso los códigos del desfile habían sido alterados y el catwalk convertido en un ágora donde se sometían a debate las condiciones productivas y el papel de las obreras.
Con tales precedentes cabe entender que la escultura es, ante todo y entre otras cosas, un retrato histórico. Su figura central es la sindicalista boliviana Domitila Barrios de Chúngara, fallecida hace tres años, y considerada uno de los nombres clave en la lucha por la democracia en el país andino. Se trata, claro está, de un retrato problemático, lo cual no es de extrañar en el marco de las revisiones críticas del género, donde los próceres e iconos suelen aparecer interrogados, o rodeados de preguntas, y los atributos que los definen así, la autoridad, la valentía o la fuerza, suelen estar alterados, recombinados y matizados. Este fenómeno puede observarse en otras salas del centro, cuya colección abunda en piezas de estas características. En la escultura Domitila aparece flanqueada por dos personajes secundarios, el Rey y el perro. ¿Flanqueada? ¿Eso es flanquear? La pregunta revela que la figuración tradicional de la jerarquía y la subalternidad ha sido alterada.Y con ese interrogante vienen otros, no menos propios del género: qué figuras son ejemplares, en qué consiste la ejemplaridad, qué escenas se ofrecen a la memoria colectiva, qué cuerpos se han ganado el derecho a ser recordados y qué derecho asiste a los placeres.
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Un análisis magnífico y perfectamente documentado, brillante y esclarecedor. Felicidades a Eloy y a JotDown por fomentar reflexiones de este calado.
Saludos
J.S. de Montfort
Inteligente, lleno de sentido, razonable, didáctico y muchas cosas más. Un texto para aprender deleitando, como decía Horacio.
Fabuloso!, y eso que esta exhaustiva descripción de todo el contenido que rodea a esta, todo el componente conceptual desplegado para darle existencia autónoma, me ha dejado en evidencia aun cuando creía que estaba en el bando de los que creía con fe ciega ( y recalcó lo de ciega) sobre la oportunidad y necesidad de esta obra y lo que supone: un esfuerzo, un reto al pensamiento pasivo y ocioso de nuestra cultura, del que yo evidentemente ( ahora lo veo más claro) formo parte. En fin mi conocimiento superficial me delata. Gracias por esta exhaustividad y minuciosidad
No he entendido nada.
Te explico: esa cosa es un panfleto. Nada más.
Vamos, que tampoco lo entendiste y además eres capaz de argumentarlo.
sublime verborrea postmoderna
Gracias, Eloy, estoy en plena epifanía. Espero con impaciencia un análisis igual de riguroso del monumento a Carlos Fabra, incluida la gorra en forma de avión, del no-aeropuerto de Castellón. Es un reto mayúsculo, pero, qué coño, tú puedes.
Cuando por fin vean que el emperador está desnundo, no duden en avisarme.
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