La trascendencia del movimiento obrero en la lucha por los derechos políticos - Jot Down Cultural Magazine

La trascendencia del movimiento obrero en la lucha por los derechos políticos

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Vista del gran encuentro Cartista en Kennington Common, Londres 1848. Daguerrotipo: William Edward Kilburn (Dominio público)

Gran encuentro Cartista de 1848 en Kennington Common, Londres. Daguerrotipo: William Edward Kilburn. (Dominio público)

A lo largo del siglo XIX se produjeron transformaciones fundamentales que sentaron las bases de nuestros gobiernos representativos. Probablemente la más importante fue la irrupción de las clases obreras, que lograrían a lo largo de un siglo de luchas algunas de las conquistas políticas más importantes de las que disfrutamos hoy. De los muchos movimientos de matriz obrerista que hubo por entonces uno de los más relevantes fue el Cartismo, el cual impulsó una importante agitación política entre 1838 y 1848. Mientras que en Europa las revoluciones liberales de 1948 dejaban claro que el Antiguo Régimen era insostenible, en el Reino Unido los obreros peleaban por los puntos recogidos en la People´s Charter, un documento firmado a medias por seis diputados y seis líderes sindicales.

En este artículo propongo el ejercicio de tomar las demandas que planteó este movimiento hace dos siglos y volver a mirarlas con los ojos de presente. Es curioso ver como algunas de estas propuestas las damos por sentadas, otras las seguimos discutiendo y alguna hasta es contradictoria con demandas muy populares hoy día.

1. Sufragio universal (masculino)

Probablemente una de las contribuciones más importantes de los partidos obreros ha sido la extensión del sufragio. Como es conocido, la mayoría de los regímenes representativos de la época eran censitarios, lo que establecía requisitos de renta o de propiedades para poder votar y presentarse. Esto, además, incluía la restricción del voto a las mujeres o a los negros. En determinados lugares, como en Estados Unidos, hasta había exámenes de alfabetización, muy empleados en los estados del Sur. Ello permitía privar del voto tanto a la población negra como a los más pobres (que tenían mayores tasas de analfabetismo), con lo que se mataba dos pájaros de un tiro. Estas restricciones se fueron retirando hasta que el sufragio universal masculino estuvo en vigor en casi todos los países de Europa continental para inicios del XX. La lucha de las sufragistas (que daría para otra entrada) consiguió que a partir de la I Guerra Mundial este derecho también se extendiera a las mujeres. Los negros en Estados Unidos habrían de esperar a 1965.

Hoy día parece que el sufragio universal es un derecho plenamente consolidado. Es más, estamos en un punto en el que nadie discute que es condición necesaria, aunque no suficiente, para que un país sea democrático. Pese a esto todavía podemos avanzar más en esta línea. El primer asunto es el debate, que no voy a reabrir, sobre si votar es un derecho o un deber, así como las implicaciones que tiene en nuestras democracias. Pero también tenemos el debate sobre un derecho que parece limitado en el ejercicio: el voto rogado. Como ha sido discutido muchas veces, tras la reforma de 2011 el voto es muy complicado de ejercer para la creciente población emigrada. ¿Podemos considerar que un derecho que no puede ejercerse es un derecho pleno? No parece, así que en este tema hay mucha tela por cortar. Algo parecido ocurre a la inversa. ¿Está bien que los inmigrantes extracomunitarios no puedan votar si no hay convenios específicos? ¿Y que los de la Unión Europea no puedan hacerlo en las generales? Todo son debates que quedan pendientes.

El establecimiento de los derechos fundamentales, como es el voto, choca siempre con el debate de a quiénes consideramos parte de la comunidad política. Al principio los pobres, los negros o las mujeres no eran considerados como tales o, si caso, subordinados al propietario o al hombre. Lo que habría que preguntarse es si no queda algún paso más que dar en este sentido.

Imagen: DP.

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2. El voto secreto

Los partidos de notables de la época, en los que conservadores y liberales legislaban en sus ratos libres, se basaban en redes clientelares. El notable local, fuera aristócrata o potentado, tenía perfectamente controlados y contados los votos. Al principio porque en el mismo colegio supervisaba qué nombre se depositaba en la urna. Más adelante, porque se estandarizó el modelo de papeletas y se repartía con adelanto para que sus trabajadores las depositaran. Esto implicaba que los partidos obreros lo tenían mucho más difícil porque había claras presiones en el colegio para que no se votara por sus candidatos, frecuentemente con intimidación o hasta violencia. Por eso mismo los cartistas insistieron mucho en que el voto fuera secreto. Progresivamente en los regímenes representativos se fueron recogiendo previsiones en este sentido, si bien no en todos los países con la misma fuerza.

Este derecho también se da por descontado de no ser porque en España ocasionalmente aparecen escándalos que señalan que algo no va del todo bien. ¿Podemos tener seguridad de que el voto es totalmente secreto en nuestro país? Aunque no sea algo masivo, hay buenas razones para revisar esta idea. Muchas veces los colegios no tienen suficientes cabinas o bien dentro de las cabinas no están todas las papeletas. Esto, mucho más exacerbado en ambientes rurales, hace complicado que tus vecinos no intuyan de qué lado de la mesa estás cogiendo papeletas. Además, mucha gente trae el voto preparada de casa. ¿Estamos seguros de que todo el mundo lo elige siempre de manera autónoma? Desde luego podemos hacerlo mejor. En países de América Latina son muchos más estrictos respecto al secreto del voto. Por ejemplo, en Argentina o Uruguay el voto solo se permite en el «cuarto oscuro”», normalmente una habitación, donde se toman las papeletas y elabora el voto. En otros directamente está prohibido traer el voto preparado desde casa.

El secreto del voto es fundamental para un voto en libertad. Una reforma que mejore el secreto de voto prohibiendo traer el voto de casa, obligando además a prepararlo en cabinas o cuartos, sería muy barata pero podría tener importantes efectos. Siquiera permitiría que nos ahorráramos insinuaciones que resuenan con demasiado estruendo y que conoce bien cualquiera que haya presidido una mesa electoral.

3. Sueldo anual para los diputados y abolición de la obligatoriedad de ser propietario para asistir al Parlamento

Una de las luchas más importantes que mantuvo el movimiento obrero para conseguir que los partidos de masas izquierdistas pudieran llevar a la clase trabajadora a los parlamentos fue obtener una remuneración por ser diputado. Obviamente esto no hacía falta cuando el sufragio estaba restringido a los rentistas —en sus modalidades censitarias—, pero a medida que se extendió a las clases obrera este argumento cobró sentido. Al fin y al cabo un trabajador no era libre para poder dedicarse a la política ya que necesitaban de ingresos para su subsistencia. Es verdad que tampoco es que de repente hubiera solo obreros en los parlamentos europeos (muchos eran abogados o periodistas) pero los partidos de masas, socialdemócratas en particular, obtuvieron por aquí una fuente más de financiación al margen de las contribuciones de sus militantes. En todo caso, lo que pedían los obreros era una cierta profesionalización de la política.

Sin embargo, decir que hoy día nuestros políticos deben ser profesionales o que deben cobrar (y a ser posible bien) es un tema disputado. Un argumento débil que se opone a esta idea sugiere que la política debería ser una actividad voluntaria, no remunerada, que nuestros políticos se dedicaran a hacer en sus ratos libres. Esta idea generaba cierta convergencia entre sectores de indignados y Maria Dolores de Cospedal, que quitó la remuneración a los diputados de Castilla-La Mancha. Sin duda querer abolir la política profesional es regresar al XVIII, cuando solo los rentistas se dedicaban a ella. La otra objeción, más fuerte, no habla sobre la remuneración sino de que se les debería bajar el sueldo. Lo que sabemos es que nuestros políticos cobran un poco menos que la media de nuestro entorno. Sin embargo, si uno descompone la fuentes reales de financiación (monetaria o en especie) verá que pese a que el salario es moderado hay importantes complementos salariales a través de dietas, presencia en consejos de administración, cargos solapados, etc. que hace que los políticos acumulen funciones, responsabilidades y sueldos. Esto, junto con otros escándalos sobre puertas giratorias —aunque sepamos que son escasos— ha llevado a hablar de reducir el salario de los políticos en España.

De todas formas es curioso lo desmemoriados que somos sobre la importancia de tener políticos profesionales para defender los intereses de quien no tienen tiempo ni recursos para poder dedicarse a la política. Por eso probablemente la reforma más importante que tenemos pendiente es ordenar y clarificar las remuneraciones para que sean transparentes, pero sin olvidar que la política también tiene un importante coste de oportunidad que merece ser bien retribuido. Siquiera por la dignidad de ser representante de la ciudadanía.

Fotografía: S. Robles (CC)

Fotografía: S. Robles (CC)

4. Elecciones anuales al Parlamento

A los líderes del movimiento obrero también les preocupaba que las mismas élites se perpetuaran en el poder mediante prácticas deshonestas. Por un lado, consideraban que su continuidad en el poder les daba facilidad para el soborno por parte de los grandes empresarios. Les preocupaba que las elecciones estuvieran compradas. Para intentar solventar esto lo que proponían era que hubiera elecciones lo más recurrentes posibles. Argumentaban que eso podría erosionar sus redes clientelares porque, pese a que trajera inestabilidad, ninguna cartera podría comprar cada doce meses a todos los votantes de su distrito. Así confiaban en que su representante no se desviara de la voluntad popular como estaba ocurriendo por entonces.

Algún eco de esta demanda hemos escuchado. Por ejemplo, esta medida se parece lejanamente a los revocatorios —si bien esta última medida es más complicada incluso que las elecciones periódicas—. Diferentes partidos han propuesto que se pueda «revocar» el cargo de un político si se considera que no cumple con su mandato de manera apropiada. Ello, en todo caso, tiene un peaje. Los políticos dejarán de tener incentivos para aplicar políticas de medio plazo y diferir beneficios a futuro ya que pueden enfrentarse a una moción de confianza en cualquier momento. Además, son fácilmente instrumentalizables y difícil de hacer compatibles con sistemas que no sean presidenciales o mayoritarios como la de aquellos países de los que se importan del continente americano. Del mismo modo, tener ciclos electorales más cortos también puede conectarse con las demandas de votar más veces y más cosas, es decir, democracia directa. Sin embargo, hay un matiz importante: el movimiento obrero era consciente de la dimensión de la igualdad en la participación. Mientras que votar en una urna es muy igualitario, las asambleas y la participación directa suelen ser para aquellos que tenían recursos, tiempo y ganas. Lo que querían los cartistas era menos corrupción con más rendición de cuentas de sus representantes.

Las demandas de elecciones más periódicas parecen haberse dejado de lado en favor de mayor estabilidad en los cargos, aunque las elecciones siguen siendo el mecanismo de rendición de cuentas por excelencia. Sin embargo, sí que es cierto que podemos avanzar bastante en términos de participación periódica en las decisiones públicas. ¿Más democracia directa? Puede ser una buena vía siempre que no nos olvidemos de que tan importante como participar es que todo el mundo tenga igualdad de acceso a las decisiones.

5. Cambio y ampliación en los distritos

La lucha de los cartistas y el movimiento obrero por la reforma del sistema electoral es larga y noble. Entre las primeras demandas en el Reino Unido estuvo la de creación de circunscripciones que representaran al mismo número de electores. Es decir, le pelea por que el voto pesara lo mismo en todos los distritos. Desde aquí en adelante estos partidos fueron los que más batallaron por conseguir sistemas proporcionales desde que Thomas Hare lo propuso por primera vez en 1865 y el final del siglo XIX. En un lapso de apenas treinta años casi todas las democracias decidieron adoptar este sistema: Austria, Dinamarca, Noruega, Suecia, Países Bajos… Con las notables excepciones de Reino Unido y Estados Unidos.

Hay un largo debate sobre quién fue el que movió pieza primero. Algunos han dicho que fueron los partidos liberales y conservadores que, temerosos de la fuerza de la emergente clase obrera, reformaron los sistemas para que fueran proporcionales y seguir teniendo capacidad de influencia. Sin embargo, un repaso histórico más en profundidad muestra que en realidad los partidos socialistas llevaban el cambio en sus programas. Es decir, que primero consiguieron representación y pelearon por la reforma, no al revés. No hay duda de que en nuestro país hoy la reforma electoral es un tema que dará que hablar porque nuevos actores políticos la llevan en su programa, si bien tenemos tanto quien pide más conexión entre representante y representado y quien pide más igualdad de voto. La cuestión clave está en que para las izquierdas el ligamen con la proporcionalidad siempre ha sido muy fuerte, justamente la demanda en la que más inciden los nuevos jugadores —también porque suelen ser partidos más pequeños—. Frente a los conservadores, que siempre han mostrado su admiración personal por el sistema de distritos mayoritarios, para la izquierda la igualdad en el voto siempre ha sido un aspecto fundamental.

Es muy probable que se vaya a abrir un periodo nuevo de reformas tanto en comunidades autónomas como a nivel estatal. ¿Veremos cambios hacia segundas vueltas e instituciones mayoritarias? O por el contrario, ¿se abrirá más el sistema para mayor proporcionalidad? Veremos quién logra imponerse, pero bien cierto es que a nivel histórico allí donde más tiempo ha gobernado la izquierda ha tendido a haber sistemas electorales más proporcionales.

Un Estatuto para el pueblo

Este artículo quiere ser un pequeño y discreto homenaje a la lucha del movimiento obrero por los derechos políticos. Aunque con frecuencia reconocemos cómo la abolición del trabajo infantil, las jornadas de ocho horas o la lucha por condiciones dignas de trabajo fueron sus grandes éxitos, a veces nos olvidamos de toda esta parte. La ampliación del sufragio, la política como profesión, el voto secreto o la proporcionalidad en el voto son demandas que fueron canalizadas desde las luchas obreras y que cambiaron la forma de nuestros gobiernos representativos. La mayoría de estos logros los damos como naturales dentro de nuestros sistemas políticos, pero ni mucho menos brotaron de la nada. Ni sin resistencias por parte de aquellos que tenían el poder.

En España se abre un periodo nuevo a partir de ahora. Ni que decir tiene que la comparación entre la trascendencia de las peticiones del Cartismo y las demandas actuales no resisten el papel. Sin embargo, es verdad que en líneas tan claras y esenciales como las de la época podemos seguir progresando. Tenemos por delante un periodo apasionante. Por eso, más que nunca, conviene tener puestas las luces largas. Hacia adelante, porque nos jugamos la mejora de nuestras instituciones y la lucha será larga. Hacia atrás, para reconocer de dónde venimos y homenajear a los que dieron tanto por la democracia.

«Si votar sirviera de algo estaría prohibido», dicen los iluminados. Ay. Lo estaba y hubo que pelearlo.

Imagen Ralph Chaplin (DP)

Imagen: Ralph Chaplin (DP)

24 comentarios

  1. Pingback: La trascendencia del movimiento obrero en la lucha por los derechos sociales

  2. Estoy lejos de pensar que el voto no sirve para nada y soy consicente de la importancia que tuvo y aún tien, pero creo que cabría preguntarse si la utilidad del voto sigue siendo la misma que antes, teniendo en cuenta que el auténtico poder ha pasado de la política a los mercados; que los gobiernos han ido perdiendo paulatinamente su soberanía y su poder y capacidad de decisión en este sistema capitalista que cada vez tiene menos controles y trabas, eso es lo que verdaderamente debería revertirse (o bien buscar sistemas alternativos de gobierno).

    • Es una manera de verlo… otra es que la falta de competición ideológica con el fni de la guerra fría ha devaluado el estado de bienestar. El poder sigue estando en la política, pero diluido… los mercados financieros han ganado poder, pero al final, los retrocesos en el mundo occidental en cuanto a derechos ni tienen porque ser definitivos ni eran inevitables. La única forma de luchar contra el creciente poder de “los mercados” es apoyar a aquellos que se dicen dispuestos a intentar quitarles parte del poder conseguido… No sólo con palabras también con una pequeña parte de nuestros ingresos, para ONGs, medios independientes, activistas e incluso temporalmente a partidos, que hoy en día el dinero a veces hace más que un voto… por triste que sea. Y por supuesto intentando consumir menos y lo más responsablemente posible.
      Tarea ardúa, pero todo granito cuenta.

  3. Excelente artículo como siempre ;)

    En el primer párrafo me parece que se te ha colado un desliz, 1948 por 1848: ” Mientras que en Europa las revoluciones liberales de 1948 dejaban claro que el Antiguo Régimen era insostenible”… o eso o me salté algún que otro capítulo de mi libro de historia.

    Un saludo y gracias por el buen trabajo, aquí y en Politikon

  4. Afortunadamente para todos/as, la mayoría del movimiento obrero no centró su lucha en esas reivindicaciones, aunque el autor lo pinta así. La reducción de jornada laboral, las condiciones de trabajo, el trabajo infantil, la protección en caso de enfermedad, accidente y jubilación, etc., centraron la lucha del movimiento obrero. Y actualmente disfrutamos de esas conquistas que no se lograron precisamente por la labor de los mal llamados “partidos obreros”, convertidos pronto en apagafuegos y represores del movimiento obrero.

  5. A mi lo que me choca del artículo y su defensa del método seguido por el Cartismo, a lo que se añade la última frase, es la defensa del voto como medio para lograr derechos, cuando los pocos logros del Cartismo, y de otros movimientos obreros, no se consiguieron votando, sino con peticiones al gobierno y movilizaciones. Es decir, el votar para conseguir derechos es el último paso, la constatación del cambio, no el comienzo del cambio. Antes se han tenido que movilizar los trabajadores para conseguir el derecho al voto, para tener representantes, derechos y demás, por lo que cambio llega, no con el voto, sino con otro tipo de movilización fuera de parlamentos.
    Yo la última frase la pondría entre interrogantes.

    • Si, pero fíjate que se movilizaron PARA ESO. No se, será el hecho de que eran conscientes de que las movilizaciones y las luchas serían más sencillas (o menos violentas) si tenían un instrumento como este.

      Por favor, dejémos de darle la vuelta a la tortilla para deslegitimar el voto. No sólo puede ser una tontería, sino que es peligroso.

      • Claro, pero en aquella época el simple hecho de votar era un privilegio de una parte pequeña de la población, que se unía a otros privilegios que se intentaba que fuesen derechos. Conseguir el voto era un fin y esa idealización del voto sigue hoy día sin base alguna, a mi juicio. Además, esta idealización del voto en las democracias representativas en las que vivimos conlleva la deslegitimación de otras acciones que en el pasado sirvieron para dar nuevos derechos a la población, entre ellos el voto

      • Creer que el voto para sólo elegir gobernantes de la democracia pólitica es suficiente para llegar a una democracia económica (es decir, la democracia real) es realmente lo peligroso. Y superficial en el análisis dado que la evidencia de la trayectoria y dirección de las 3 últimas décadas es irrefutable.Tendrán que seguir quitandonte lo que tengas otros 30 años mas para entenderlo, seguro..

  6. Buen artículo, aunque falta valorar el peso individual de cada voto. Con sufragio censitario, cada voto era una acción de oro. Con sufragio universal, cada voto representa una fracción menor de la decisión final. Se luchó mucho por conseguir algo valioso que, una vez conquistado, se devaluaba.
    Además, Przeworski deja bastante claro que el la historia de las ampliaciones de sufragio hay tanto “conquistas” por parte de los excluidos como “otorgas” por parte de los gobernantes, que confiaban en poder sacar réditos de las ampliacions del sufragio en la competición entre elites.

  7. Excelente articulo en días donde la democracia parece devaluada… hay que recordar la historia para apreciar el grado en el que el poder ha ido diluyéndose permitiendo que la gente viva mejor y con menos miedo. Y los titánicos esfuerzos realizados para conseguir esto. Siempre hay alguno que cree que estamos yendo a peor, que jamás se ha manipulado tanto como ahora con “los medios”… que manipulan mucho, sí. Pero es que antes un aristócrata te arruinaba la vida y condenaba a pobreza si no a muerte porque no le gustaba tu mirada y punto. O un “empresario” te enviaba a sus matones a partirte las piernas y la policía cerraba el caso diciendo que era una riña entre sindicalistas. No nos olvidemos de las lesiones autoinfligidas en comisaria… esas aún se dan de vez en cuando… pero antes los anarquistas cabrones se suicidaban saltando por la ventana de la comisaria para intentar desvirtuar la imagen de la valiente policía y hoy un policía denuncia a otro por su violencia e insultos contra un inmigrante pendenciero porque cree que las formas importan tanto o más que el objetivo. Las prisas nunca han sido buenas para el cambio a mejor… las revoluciones tienden a ayudar a los vecinos moderados mucho más que a los valientes que las acometen… Además suelen venir acompañadas de periodos de reacción muy duros. Lo importante es seguir empujando siempre en la dirección correcta con la fuerza que nos quede, sin quemarse por el camino… que un esfuerzo continuo ayuda más que una brillante juventud, cansancio y conversión en lo que luchabas contra porque “no se puede cambiar”.

  8. La lucha de clases – cuando existió – fue un gran salto adelante, ahora fruto de ese éxito se ha superado la lucha de clases y en la inmensa mayoría de países occidentales esas clases se han homogeneizado en una clase media, educada, autónoma y dueña, mayoritariamente, de sus propios medios de producción.
    Reconocer esta realidad y ese éxito del S.XIX y XX está lejos de afirmar, como todavía algunos hacen, que a día de hoy esa lucha de clases continúe.

    • Querido amigo, la lucha de clases es el motor de la historia.
      Como dijo Warren Buffet “La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando” (W. Buffet)

  9. La lucha de clases continua, pero desde la globalización las clases que antes podíamos definir como altas o dominantes (nos conocíamos todos) ahora se les llama Los Mercados (no los conocemos a todos), deberíamos preguntarnos como han conseguido este poder, es por derecho divino, es por dejación política o es por compra de voluntades a los políticos (corrupción al más alto nivel). Las leyes que rigen la globalización las han hecho los parlamentos de los estados más ricos del mundo, i han obligado (comprado o amenazando) a los demás hacer lo mismo. Y no tienen nuca bastante, ahora nos van a meter el TTIP i ISDS que será la sumisión total. Lo que más temen los poderosos es la Democracia, la autentica Democracia. Sienten horror con solo oír la demanda popular de ampliarla, el sr. Rosell jefe de la patronal se atreve a pedir a los políticos que se olviden de sus programas electorales, no tienen ningún rubor a mostrar una ideología creíamos desterrada en este siglo incluso en el pasado. Me agradaría saber cuántas empresas a creado el “emprendedor” sr. Rosell.
    La Democracia tiene que agarrar las riendas de este monstruo que se ha vuelto peligroso, este monstruo se llama feudocapitalismo. El capitalismo bajo control democrático i justicia social es digerible, si falta eso no.

  10. «Si votar sirviera de algo estaría prohibido» lo dijo Galeano

    • Años despúes de que lo dijera Twain.

      El verdadero progreso venía de las propuestas de ese “otro movimiento obrero”, el que se salió de la 1ª internacional, que no solo hablaba del feminismo, de las organizaciones horizontales, de la educación y cultura para todos, del antimilitarismo,del naturismo, del ateismo, sino que lo practicaba. La vía parlamentaria se muestra insuficiente,¿hasta cuándo pensamos estar repitiendo los mismos errores?

      http://es.theanarchistlibrary.org/library/ricardo-mella-vota-pero-escucha

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  13. El movimiento obrero siempre ha sido fuente de revoluciones, es tal vez debido a que los movimientos obreros de todo el mundo han sido por lo general oprimidos por las clases sociales mejor posicionadas, en el Perú el movimiento obrero ha generado en el pasado siglo, desde revoluciones sociales hasta crimen organizado por medio de sus sindicatos quienes hasta la actualidad libran batallas campales por cuestiones de “territorio” generando un total descontrol político en el estado.
    La cuestión sobre como Marx enfoca a sus “proletarios” que parten de una “conciencia proletaria” más que de un proletarismo real es casualmente un reflejo de esta lucha actual que creen tener los sindicatos obreros, es decir ese desconocimiento a su importancia por parte de las clases acaudaladas que viene desde las enseñanzas de izquierda muy típicas desde los años 60´ a los años 80´ en el Perú y que lamentablemente han subsistido apesar de que las clases sociales emergentes en la actualidad tienen más poder que las familias tradicionalmente poderosas (aristócratas).
    En conclusión puedo indicar que en Perú por ejemplo el movimiento obrero se encuentra como atascado en una época distinta a la actual y el problema es el desinterés del estado que prefiere mirar al costado para no afrontar el problema latente de lidiar con un grupo que puede tornarse bastante agrasivo cuando se ve o se siente amenazado.

  14. Muy importante el articulo, ya que nos hace reflexionar y nos trae a la memoria las luchas históricas emprendidas ´por la clase obrera, que a traves del tiempo consiguieron grandes conquistas por medio de la lucha. Loor a la clase obrera.

  15. Interesantisimo aporte, no cabe duda que la lucha de esos movimientos han revolucionado el mundo. Hasta el punto de que aún hoy se debe de seguir la misma ideología de lucha. Saludos a todos.

    • esta lucha es deficiente yaque las persona no tienen la misma voluntad de querer su libertad. pero pasan siglo y estos siguen sin prepararse para los cambios del mundo.

  16. el debate del día a día la reclamación de derechos humano de si la mujer o el negro merecen tal derecho esto de muestra que los política esta aun apocando o abusando de algunos individuos que no conocen funciones en una nación.

  17. Yo estoy de acuerdo en que la politica sea para servir a los demas y que no tengan remuneracion por ello, per si bien es cierto les estariamos negando la oportunidad a la clase obrera de participar ya que no tendria ninguna fuente de ingreso y por lo tanto esos cargos los ocuparian grandes empresarios, banqueros etc. lo cual es muy discriminatorio.

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