James Salter: el escritor fabuloso que derribó un MiG-15

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James Salter. Foto: Cordon Press.
James Salter. Foto: Cordon Press.

James Salter, el autor de las memorias más envidiables que yo conozca, murió hace cuatro semanas en Sag Harbor, Nueva York.

Nacido en 1925, Salter se graduó en West Point y fue piloto de caza durante la guerra de Corea. Un 4 de julio derribó un MiG-15 soviético. Al acabar la guerra fue destinado en Francia y se convirtió en uno de esos americanos en Europa, jóvenes y libres, dedicado a quemar los días; de las ciudades europeas dijo que fueron una revelación. En 1961 abandonó el ejército porque había decidido que su futuro sería «escribir o perecer». Y escribió.

Escribió la belleza irreal y luminosa del acto sinsentido que es batirse en el vacío sobre el río Yalú (Pilotos de caza, 1957). Escribió la obsesión por ascender rocas verticales, de hombres que viven por escalar y hombres que viven por haber escalado (En solitario, 1979). Y escribió la historia de Philip Dean y Anne-Marie en una sucesión de dormitorios, cerca de Dijon, para sublimar lo que significa ser joven e intoxicarse de deseo (Juego y distracción, 1967).

* * *

De la escritura de Salter suele destacarse su prosa exquisita y eficaz, pero a mí lo que me asombra es su capacidad —sobrenatural— para transmitir fragmentos de realidad. Es como el rabino Loew, que hace brotar la vida con una palabra, con la diferencia de que nunca sabes qué palabra hará de chispa divina.

Por eso sus libros tienen un único tema: estar vivo.

Salter conocía un puñado de verdades sobre la vida; y dedicó su literatura a escribir esas verdades. Creía seriamente algo que dijo un personaje suyo: que solo las cosas preservadas por escrito tienen alguna posibilidad de ser reales. Pensaba que sin literatura la vida se nos escapa sin darnos cuenta.

Escribía momentos fugaces. A veces sus personajes rememoran sus glorioso pasado, entristecidos por lo inconscientes que fueron. Otras veces Salter los acompaña en esos instantes escasísimos, que reconoceréis, en los que sientes que todo a tu alrededor es perfecto y te dices que ese momento lo recordarás.

Salter entendía que tanto la vida como la literatura debían dedicarse a perseguir esos momentos estelares. En una carta privada dejó escrita una queja: «¿Por qué es tan difícil juntar aquellas cosas que de verdad importan en la vida y residir entre ellas únicamente? Me refiero a ciertos paisajes, personas, animales, libros, habitaciones, condiciones metereológicas, frutas».

Ni siquiera él, que escribió las memorias más envidiables que yo he leído jamás, fue capaz de vivir únicamente entre aquellas cosas. Por eso sus libros dejan un sabor agridulce, porque nos recuerdan que la felicidad es efímera y episódica. Por eso no hay una vida completa. Hay solo fragmentos. «Hemos nacido para no tener nada, para que todo se nos escurra entre los dedos. Y, sin embargo, esta pérdida, este diluvio de encuentros, luchas, sueños… hay que ser irreflexivo, como una tortuga. Hay que resuelto, ciego. Porque cualquier cosa que hagamos, incluso que no hagamos, nos impide hacer la cosa opuesta. Los actos demuelen sus alternativas, he aquí la paradoja. La vida, por tanto, consiste en elecciones, cada cual definitiva y de poca trascendencia, como tirar piedras al mar».

PS. Leed a Salter.

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11 comentarios

  1. Qué maravilla, un escritor al que hasta 2013 nadie parecía conocer (anochecer, que se publicó allá por 2007 ó 2008 no hizo ningún ruido y los pocos que lo leyeron lo llamaron irregular cuando fueron benévolos) y una crítica, o algo, de Muñoz Molina después todo son orgasmos, parabienes y alegrías.
    Yo sólo he leido Años luz, que es una novela extremadamente bien escrita y también extremadamente vacía (si quieres ir más allá de la forma y encontrar un relato de algo o personajes, no sólo descripciones bonitas y arquetipos) y gracias a esos fragmentos aquí reproducidos entiendo por qué.
    Puede que el resto de sus libros vayan de algo, pero como todo es efímero e intrascendente y lo importante es estar vivo no tengo intención de probar, Años luz me quitó un tiempo de mis vacaciones que jamás recuperaré. Que descanse en paz.

  2. Sin entrar en la calidad de la prosa de James Salter, que desde luego es un excelemte “segundón”, pero muy lejos de los Thomas Mann, André Gide, Juan Carlos Onetti, Ernst Jünger, Louis-Ferdinand Céline, Italo Calvino etc, y otros muchos, y a gran distancia, lo que se dice que nadie le leía hasta hace unos siete u ocho años, es muy inexacto, ya que yo mismo lo último que leí de él lo fue en 1999, y además. ese año, José-Maria Guelbenzú le hizó una moderada crítica elogiosa en El País, “Babelia” en septiembre u Octobre del mismo año, por la publicación de “años luz” en ediciones EME de Argentina-España………….

    ¡¡Cuestión de modas!!!!!!!!!
    SALUT!!

    • Desconocía que se hubiera destacado a este escritor de una manera tan elogiosa antes de 2013, tras leerme Años luz busqué comentarios aquí y allá y lo que encontré antes de esa fecha era más sobre sus cuentos de Anochecer y casi todo por la puerta de atrás. Desde luego, si la gente lo leía no lo publicitaba mucho hasta que ha rozado la tumba y de ahí (y de no encontrar ejemplares anteriores a 2007 de ninguno de sus libros ni en iberlibro ni en todocolección) he inferido que no era precisamente alguien muy seguido.
      Será cosa de modas, efectivamente.

  3. Descanse en paz. Muchos escritores anglosajones le consideraban un maestro de la prosa elegante, sencilla y precisa. A mi, The Hunters me parecio una autentica maravilla, que te transporta a los cielos de la Guerra de Corea pero tambien al interior de la condicion humana.

  4. horabue

    Coincido con Miki en lo de que “Años Luz” es “una novela extremadamente bien escrita”, disiento totalmente en lo segundo, en el “y también extremadamente vacía”. Me parece, eso sí, una novela sobre el cómo se vacía la vida. Destila sabiduría vital y destreza literaria para reflejar ese periodo, a mi parecer insoslayable, en el que se cobra conciencia de que casi todo se ha ido quedando en el camino y sin que nos hayamos dado cuenta. Nunca he considerado su lectura una pérdida de tiempo.
    “Anochecer” es una recopilación de relatos. Nada de particular que éstos puedan ser desiguales en su calidad, y en consecuencia el libro resulte irregular. Le pasa a casi todas las antologías similares. Se publicó, en efecto, en 2008.
    Pero en 2005 ya se había publicado “En solitario” y con muy buenas críticas. Por ejemplo, Babelia 15 de enero de 2005, y, aunque hable de memoria juraría que Juan Manuel de Prada le dedicó otra, también elogiosa, en ABCD de esas fechas. O sea, que eso de que Salter era “un escritor al que hasta 2013 nadie parecía conocer”….

    • Me alegra que se disienta de mi opinión, así a lo mejor alguien puede hacerme ver (con ejemplos prácticos) cómo puede ser una novela sobre el cómo se vacía la vida si ya en el comienzo Viri y Nedra están vacíos ellos y su relación más allá de la apariencia de matrimonio estable (ya se ponen los cuernos ahí y no se vuelve al punto anterior ni siquiera con alusiones veladas) y desde ese punto no se mueven jamás hacia nada (sólo inferí que Nedra está cansada de su vida porque se la ha pasado sin hacer nada y así sigue el resto del libro, haciendo nada), la hija mayor, que en un principio me parecía que sería el ente que lleva a cabo esa función de vaciado al irse desarrollando en la etapa que no vemos de los padres, aparece y desaparece como una de las plantas de supermario con lo que se frustra el ver la evolución y la pequeña ni eso, un capitulo pequeño en que pierde la virginidad y una alusión a su boda.
      Probablemente sea yo el que no pilla a los personajes, no lo niego, pero entre lo pedante que es cualquier diálogo (ojo, efecto que me parece buscado a posta por el autor y que le sale muy bien) y que aunque debería haber un conflicto todos parecen haber sido sustituidos por las vainas de los ladrones de cuerpos me pareció formalmente bonita y con tanto fondo como mi bolsillo de atrás del vaquero.
      Desde luego admito mi ignorancia en cuanto a las críticas hechas a este escritor antes de que se pusiera de moda, sobre todo respecto a las de De Prada porque huyo de él como de la peste.

  5. Miki, eso te pasa por leer a Muñoz Molina, practicante del autobombo progre oficial de El País.

  6. JotDown es demasiado cara. Este artículo sobre James Salter no rinde homemaje como se merece a un escritor de escritores como James Salter. También creo que la traducción de su obra al español le nubla bastante. Yo recomiendo leerle en original. Y para saber algo de Salter, id al New Yorker o al Paris Review. En el New York Times también salió un reportaje bueno. Todos escritos por gente que conoció a fondo su obra y su persona.
    Maldito país este que tenemos que ponernos a nosotros mismos (el que firma el artículo) en la primera frase, o aparecer en el reportaje que estamos grabando. ¿A quién le importa?
    ¿Pedante Salter, señor Miki? Madre mía. Usted describe Light Years como si fuese el culebrón que ve a las tres. Si no es capaz de ver más allá de cuernos y piensa que Nedra “no hace nada” es probablemente porque, como dice usted, no lo ha pillado.
    De Prada lo había criticado??? JAJAJA ¿Qué tendrá que decir ese pobre hombre de Salter? De Prada solo sabe inflar textos como infla su cuerpo. Es pedante, pomposo, capaz de escribir 100 páginas sin decir nada! Salter era capaz de hacer sentir una vida entera con una sola frase. Miles de escritores del mundo entero le leen con la esperanza de que les pegue algo. Y en este país le criticamos.
    Envidia. El deporte nacional.

    • mayerclick

      Dice el DRAE sobre “criticar”: “Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte”. En este caso, la crítica de Juan Manuel de Prada en ‘Abc’ -personaje y diario me causan parecida repulsión- fue elogiosa

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