¿La mejor serie del año o un maldito espejismo?

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Imagen: USA Network.
Imagen: USA Network.

En la vida, llegados a cierto punto, las expectativas funcionan como un ente autónomo, un golem del inconsciente, incontrolable, alimentado por nuestros prejuicios, nuestras querencias y —ligeramente— por el contexto vital y la meteorología (que a veces son la misma cosa). Con Mr Robot las expectativas, digámoslo de entrada, son bajas. En realidad, son como un termómetro de mercurio enterrado en la nieve: están congeladas.

Una serie que se llama así (Mr Robot, ¿en serio?), producida por USA Network, que es como la colista de las televisiones por cable estadounidense (aunque haya emitido placeres culpables tan divertidos como Burn notice) y que tiene en nómina a ese actor de medio pelo llamado Christian Slater. Todas las alarmas de un parque de bomberos no podrían resumir el escepticismo que siente un teléfilo al acercarse a un producto así. No es que pueda ser malo, es que tiene que ser malo. Mirar algo así es una de esas cosas que haces guiado por la mano invisible de Lucifer, como si por un momento te apeteciera ser el protagonista de una canción de Nick Cave, haciendo un trato faustiano con un tipo de abrigo polvoriento, al otro lado de las vías.

Pero cada profesión tiene sus riesgos, y uno se mete en el papel y ve Mr Robot.

Y sucede lo impensable: no es que Mr Robot sea una buena serie, es que Mr Robot (Dios mío, qué título) es una serie brillante. Obviamente subversiva, tremendamente atmosférica (Nic Pizzolatto debería haber tomado nota para esa segunda temporada de True detective que se está cascando, en lugar de pretender que nos creamos a Vince Vaughn de malote Bondiano), intensamente machacona en sus principios y maravillosamente interpretada por un reparto ensamblado como un Ferrari.

Hace unos años escribí (perdónenme la primera persona) un artículo sobre un libro llamado I could tell you but then you would have to be destroyed by me, de Trevor Paglen, un escritor y artista neoyorquino. El libro (que tuvo una reimpresión en 2014), reunía más de cien insignias de divisiones de la inteligencia estadounidense dedicada a las operaciones clandestinas. Algunas eran francamente inconcebibles, incluían logos nazis (especialmente de las SS) o satánicos y su producción estaba limitada a los propios miembros de esas divisiones y no estaban pensados para ser exhibidos, ni se pretendía que el público conociera su existencia. De hecho, el presidente Clinton prohibió en su llegada a la Casa Blanca que esos grupos ultrasecretos lucieran logos satánicos o nacionalsocialistas en sus parches. Menciono a Paglen (y a mí mismo) porque me encontré con él finalmente un verano en Moscú y fue el primero que me habló de TOR y del internet invisible (o cómo diablos quieran llamarlo), que es esa parte de la red donde se hacen algunas cosas de las que es mejor no saber nada. Paglen conocía un millón de hackers, iba cada año a un par de encuentros (uno de ellos en Hamburgo, con reputación de ser de los mejores del mundo) y sabía muchísimo del mundillo que algunos solo conocemos por —malas— películas. TOR (para aquellos/as que no lo sepan) es un programa de encriptación que protege las comunicaciones del usuario y que es vigilado por la NSA, esa bonita agencia estadounidense que intercepta conversaciones a tutiplén y nos mantiene vigilados sin cerrar ni por Navidad) lo que quiere decir que una vez te descargas el software pasas a una lista en la que se te considera un sujeto de interés. No es que un helicóptero negro vaya a aterrizar en tu balcón al día siguiente, pero alguien en un despacho de algún lugar del continente estadounidense sabe que tienes un programa de encriptación de comunicaciones que te permite eludir a la mayoría de agencias de inteligencia del mundo. Por eso lo utilizan periodistas, espías, narcotraficantes y personas dedicadas a actividades poco recomendables.

Imagen: USA Network.
Imagen: USA Network.

Después de que Paglen me hablara de todo eso, incluida la existencia de programas más avanzados que TOR, de algunas organizaciones que trabajan con esos sistemas de encriptación y de la revolución digital que representaría la quiebra de algunos protocolos de seguridad informáticos de determinados gigantes financieros (recuerden el final de El club de la lucha) decidí que me encantaría ver una serie sobre eso. También decidí que no quería saber nada más, mi temeridad se acaba donde empiezan los servicios secretos y los señores con auriculares y gafas de sol que te llevan a países lejanos a que hables con ellos. ¿Exagerado? Por supuesto, pero Paglen me explicó algunas «anécdotas» ilustrativas y con eso tuve suficiente.

Esa serie, la serie de TOR, de la internet invisible, de la nueva revolución, es Mr Robot. Con sus tópicos, con su voz en off, con sus debilidades, Mr Robot es la serie que mejor explica la realidad sociopolítica en que vive el ciudadano occidental actual. Como fue They live de John Carpenter en su momento, o El club de la lucha de David Fincher, años más tarde, Mr Robot es un producto incendiario, pura gasolina si uno decide no quedarse en la superficie. Como Neo mirando las manos de Morfeo, decidiendo si escoger la pastilla roja o la azul, la serie de USA Network es un thriller cojonudo o una llamada a las armas, según como uno decida tomársela. Tómese la subversión de Hannibal y aplíquese a una ficción episódica sobre un hacker (interpretado por un actor magnífico, Rami Malek) y tendremos una buena definición de lo que pretende Mr Robot.

Naturalmente, hay drama, hay chica, hay un protagonista adicto a la morfina y con un evidente trastorno de personalidad (un Tyler Durden con ordenador, vaya). También hay ritmo, un montaje esplendido y el mejor uso de la —denostada— voz en off que hemos visto en largo tiempo en televisión. Son amplias y extensas las influencias de la serie (ya hemos citado unas cuantas) y uno puede oír a Atticus Ross o Trent Reznor en la música, o intuir a David Lynch en ese escenario perfecto que es Coney Island. Por usar, el creador hasta se atreve con la séptima de Beethoven, que el realizador Alex Proyas empleó —también con mala intención, más apocalíptica incluso— en Señales del futuro. Lo mejor es que todo en Mr Robot está trufado de desconocidos, sin nombres, sin estrellas. El propio creador, Sam Esmail, ha salido de la nada, después de firmar un par de especiales para HBO y lo mismo podemos decir del equipo técnico. En pocas palabras: se huele la frescura y la ambición.

Es difícil decir si Mr Robot es simplemente una serie  sobre un hombre atormentado que está ambientado en el mundo hacker o si es una serie sobre hackers donde Mcguffin es un hombre atormentado, pero se agradece que alguien se haya atrevido desde el corazón de la civilización moderna a levantar la espada de Damocles, a cuestionar el modus vivendi del imperio a través de la ficción. Quizás todo son alucinaciones (como las que podría —o no— sufrir el protagonista) y Mr Robot acaba siendo una simple ficción autoconclusiva, otra de tantas, con un tipo que hackea desconocidos y un montón de jerga indescifrable para el neófito para darle empaque. O puede que sea de verdad, la serie del año.

Solo el tiempo nos diría (en palabras del propio Mr Robot que da nombre a la serie) «si eres un uno o un cero».

Imagen: USA Network.
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25 comentarios

  1. Rijoso

    A este protagonista (con capucha) lo recuerdo de «24», hacía de fanático que se iba a inmolar con explosivos donde curraba Bauer. Pero su mamá acababa impidiéndolo, creo.

  2. Gracias por la recomendación. Ansío descubrir una serie nueva y fresca, a ver qué tal está Mr. Robot.

  3. De momento serie pretenciosa que se desinfla un poco más con cada nuevo capítulo.
    Es cierto que tiene influencias de «El club de la lucha», «Matrix» y alguna otra: no son necesariamente las mejores referencias. El protagonista creo que es un poco misscasting, con cara de bobo todo el rato. El mafioso de True Detective S2 también lo es.

  4. Me hace mucha gracia como en cuanto os embauca una serie nueva comenzáis inmediatamente a echar pestes de las demás, veis algo novedoso (si es que eso existe) e inmediatamente todo lo anterior os sabe a refrito, hay que repudiarlo. A mí Vince Vaughn si me está convenciendo como malo. Es más, me encanta —y me parece de tener un par— cuando arriesgan con actores encasillados en otro tipo de papeles. Si no fuera por gente así todavía recordaríamos a Bryan Cranston por ser el padre de Malcolm.

    Dicho esto, puede que esté bien Mr. Robot, aunque las serie con capítulos autoconclusivos me atraen más bien poco, pero tengo serias dudas de que sea tan novedosa como comentas, más que nada porque no creo en esa palabra. La originalidad solo se trata de una combinación algo diferente de elemento que ya han tratado otros. En la manera en la que los combinas es donde reside la frescura de una obra.

  5. QWERTY_BCN

    Ojalá la segunda de «True detective» se atreva a jugar ser David Lynch. Como mínimo eso es lo que pensé al ver el primer episodio (con el segundo y el tercero ya tuve sensaciones mas meh, sensaciones nivel ver una partida del GTA por el youtube, que tampoco está mal, pero claro no es lo mismo que jugarlo).

    Mr. Robot tiene algo de «Persons of interest». Esa serie que todo el mundo empezó. Y que luego todo el mundo dejó en el tercer o cuarto episodio de la primera temporada. Y algo/mucho del «Mirar perros», ese juego que tenía que fliparnos a todos, que nos sirvió un downgrade acojonante y que solo aspiraba (eso parece) a ser un «Assassin’s Creed» ambientado en la actualidad.

    Ojalá le salga todo bien a «Mr. Robot». Slater es un mata series de primera.

  6. ¿Qué os pasa a todos con USA Network? Es madre también de la magnífica ‘Suits’, que a lo mejor no es brillante, pero sí que es buena.

  7. El primer episodio es de lo mejorcito que hay pero en los dos siguientes pierde un poco de fuelle. Eso sí, el prota es genial y la voz en off funciona muy bien.

  8. Alejandro

    Para los que nos gusta el mundo de la seguridad informática y los sistemas computacionales fue fácil engancharnos y más después
    Que algunos sitios web lo recomendaba, pues eso, no era la típica serie de hackers que a leguas se le veía los errores técnicos.Por esto creía que la serie no iba a verse mucho pues tanto tecnicismo puede aburrir al televidente promedio, pero cuando la ves, te sorprendes porque para tener toda esa calidad ves además los «demonios» con uqe lucha el protagonista, sus miedos, tristezas.
    Los primeros 5 minutos son aún más épicos, la actuación, la forma en que describe lo que hizo la voz en off, lo que muestra al contar lo de su padre, la posición que deja respecto a la sociedad actual y su posición respecto al dinero y la salida de la cafetería, creo que esa parte la he visto 5 veces.pero bueno que la serie siga hablando por si sola.PD: La escena gay del final del tercer episodio muestra que se viene algo duro para el público.

    • taptup

      ¿»algo duro para el público» un polvo que si fuera heterosexual pasaría completamente desapercibido?

  9. Jotapé

    Leo misscasting, leo que fue actor invitado en un capítulo perdido de 24. ¿¿ Es que nadie es capaz de reconocer a SNAFU de The Pacific ??

  10. Añado una influencia mas…el personaje de Elliot es muy parecido al de Jesse en la australiana The Code.

  11. condealmasy

    La serie es un producto en el peor sentido de la palabra, Dirigido a todos los cliches de los millenials y seguidores del occuppy wall street.
    Para mi una nueva serie Fast Food.

    • Nacho

      Totalmente de acuerdo! a cada paso, pierde enteros y algunas actuaciones, para olvidar.

  12. Ignot

    La serie está bien pero tiene lagunas. La banda de Mr Robot, parece de de teleserie, personajes estereotípicos en el mal sentido. Además hay que fumarse al Slater que es bastante. El rol de de la psicóloga no está conseguido, ni la actriz ni los diálogos funcionan. Basta con acordarse de las sesiones de Gandolfini con Lorraine Bracco, uno se acuerda, compara y se sonroja.

  13. Yo me he tragado los primeros 5 capítulos y la verdad es que me esperaba un poco más. El prota (Rami Malek) me ha recordado a Renton de Trainspotting y aunque veo que la serie tiene su potencial creo que Mr Robot y su cuadrilla sobran y el personaje de Elliot ( como el de E.T) es suficiente para que la serie pueda brillar.

  14. Mierda pinchada en palo.

    • La primera vez que entra el notas a conocer al grupo ese de hackers dije, va haber un gordo tonto, un negro cascarrabias y una china…. no estaba muy motivao con la serie sino obviamente diria una arabe que es la minoria etnica discriminada en la actualidad pero que en esa pandilla tiene cabida por que son tope guay

  15. greuze

    Yo he visto los 9 primeros capítulos y creo que la serie está empeorando…

    El piloto me gustó mucho, luego noté un bajón en los siguientes capítulos, mientras se presentaba la historia (pasa en casi todas las series).

    Creo que hay tramas «de relleno» que no aportan demasiado y según avanza la serie, cada vez es más difícil creerse la historia (de Elliot, Tyrell, E-Corp, Mr. Robot, la terapeuta, los hackers chinos, etc.)

  16. Reverendo

    Un serie fascinante y adictiva, aunque te hace enloquecer por momentos, igual que el personaje. Tendré que hacer un segundo visionado: creo que hay cosas que no he visto y que están ahí, jejeje

  17. No me parece mala, pero para mí también pierde interés a medida que avanza. Cuando ya se meten a plagiar El Club de la Lucha, rollo giro inesperado shymalianiano, chungo. Cuando una serie necesita de esos efectismos, no inspira mucha confianza. El rollo de la psicóloga tampoco sé bien qué pinta, salvo para homenajear a Los Soprano.
    Completamente de acuerdo con el rollo estereotipado de los hackers frikis, y mención aparte para el malo maloso jovencillo, cual Patrick Bateman trasnochado y exagerado a más no poder, imposible tomárselo medio en serio.

  18. Pingback: ¿Cuál ha sido la mejor serie del año? - Jot Down Cultural Magazine

  19. Pingback: 'Mr. Robot': la paranoia no existe

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