
Trajeron consigo todo lo necesario para que prosperara la nueva empresa: tejido de soggoth para crear los seres que se destinarían a levantar las pesadas piedras y servirían posteriormente de bestias de carga de la ciudad… (En las montañas de la locura. H. P. Lovecraft)
Siempre me han fascinado los lugares abandonados, más si son fábricas. Creo que lo más bonito que le puede pasar a una playa es tener una preciosa industria obsoleta abandonada al lado. Como mínimo, una cetárea, como ocurre en el norte. O búnkeres de la Guerra Civil, como hay en Mallorca o en Lanzarote. De pequeño siempre me gustó colarme y enredar en todos estos lugares y de mayor me di cuenta de lo poco original que soy cuando comprobé en internet que esta es una afición extendida por todo el orbe.
Una de los lugares abandonados españoles que aparecían recurrentemente en la red era la estación de tren de Vallcarca. Inaugurada en 1903, la estación dio servicio a los obreros de la colonia que había alrededor de la fábrica de cemento local en la que trabajaban. Cuando esta fue cerrada, solo la utilizaron los pescadores que iban a la cala que hay enfrente hasta que cerró en 1994.
Hay veinte estaciones de tren abandonadas en toda Cataluña, contó Vanessa Graell en El Mundo, pero solo esta se ha ido cubriendo de polvo de cemento hasta ir solidificándose por todas partes y dar esa imagen postapocalíptica que nos atrae tanto a los perturbados.

Atom Samit es un documentalista especializado en cambios de paisaje tras la incursión del ser humano y eso es lo que también le atrajo de Vallcarca. La fábrica de cemento entre las montañas, los silos de la zona costera y la estación de tren abandonada le pareció, me cuenta, «muy de ciencia ficción». Leyó todos los libros que ha publicado Miguel Ángel Perona, antiguo residente, sobre la historia de aquella colonia y tomó la decisión de filmar algo sobre el lugar: «Volví y encontramos el pueblo escondido detrás de la fábrica. Los árboles secos, las puertas y ventanas tapiadas, la naturaleza apropiándose del espacio. Muy fantasmagórico, dándole todavía más peso a esa sensación de ciencia ficción que da la fábrica cuando la ves en su entorno natural desgastado pero futurista».
Así surgió Momentos en la luna, un corto documental que recoge toda la historia de estas ruinas, en las que Samit ha recordado el extenso relato de H. P. Lovecraft, En las montañas de la locura. Escrito en 1931 y publicado en 1936, contaba la historia de una expedición de arqueólogos a la Antártida que descubría los restos de una civilización alienígena: «Me trajo a la memoria la situación en la que se encontraba, y sigue encontrándose, España. La burbuja inmobiliaria, la inmigración, la explotación laboral, lugares levantados como grandes centros de ocio para una sociedad acomodada que se han quedado vacíos y en ruinas: ahí tenemos Terra Mítica o la Ciudad de la luz, o grandes solares en Madrid, etc… Lovecraft escribió este relato en 1931. Claramente era una redefinición de la primera gran crisis económica del 29, de la sociedad de aquel tiempo y en lo que se iba a convertir. La historia de Vallcarca me resulto muy similar y trataba temas muy similares, por no decir los mismos».
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Pingback: Lovecraft y un pequeño pueblo de Cataluña abandonado
Mi madre nació y vivió allí. Siempre lo recuerda con una mezcla de cariño, miedo (por las bombas lanzadas por Franco) y un cierto hastío por la lejanía con Sitges que debía realizar a pie y por la vía del tren. Eran gente muy humilde que, entre diversas actividades para sobrevivir, se dedicaban a conseguir pan en Sitges para revenderlo en el pueblo. Ni que decir tiene que si eran sorprendidos por las patrullas de la Guardia civil, además de serles intervenido el pan, se llevaban palizas. Por cierto, ese mismo pan intervenido, era acto seguido revendido en el pueblo… Un saludo.
¿Bonito una fábrica abandanoda junto a una playa? Tú estás enfermo. Seguramente vives en Madrid, Barcelona o una ciudad grandce.¿Alguna vez has oido hablar de árboles y lagos de aguas límpidas? ¿Alguna vez has visto un bosque? Seguro que las fábricas te segurían pareciendo adorables.
Donde yo vivo tenemos naturaleza y playas para dar y regalar, muchas de ellas seguramente entre las mejores. Y me encantan. Pero tambien hay edificaciones industriales en ruinas. Y producen cierta fascinación, tienen un no sé qué que qué se yo (?). Supongo que la belleza tiene algo de esto tambien. Son inquietantes, igual que los esqueletos de viejos camiones y la propia maquinaria que hay en estas fábricas, tan distinta de los nuevos robots y los edificios acristalados. No creo que haya que elegir entre la belleza de unas cosas y la de otras. Podemos disfrutar de toda la que se nos presente….es gratis..
La belleza y el gozo existen por el contraste. Hay belleza en ver cómo el tiempo se devora las cosas.
Uno de los sitios más impresionantes que he visto en mi vida son las abandonadas «Minas de Alquife» en Granada, te deja realmente con la boca abierta porque además de poder ver toda la maquinaria abandonada también hay un pequeño en ruinas junto a ella y la realidad es que te puede dejar con la boca muy abierto, conmigo lo hizo, por tanto, es 100% recomendable para la gente que le gustan los sitios abandonados
Uno de los sitios más impresionantes que he visto en mi vida son las abandonadas «Minas de Alquife» en Granada, te deja realmente con la boca abierta porque además de poder ver toda la maquinaria abandonada también hay un pequeño pueblo en ruinas junto a las minas y la realidad es que te puede dejar con la boca muy abierta, conmigo lo hizo, por tanto, es 100% recomendable para la gente que le gustan los sitios abandonados
Solo un detalle: los protagonistas de «At the Mountains of Madness» no son arqueólogos, son geólogos e ingenieros de la Universidad del Miskatonic!!!
«…En 1936, al estallar la Guerra Civil, la primera decisión que tomó el comité revolucionario constituido fue fusilar a los encargados de la fábrica…»
Me gustaría saber de dónde has sacado esa información y las pruebas de semejante aseveración.
¿te sorprende? Lo que pasó en esta fábrica es lo que pasó en todas. ¿qué historia te han hecho estudiar a ti?
http://www.totselsnoms.org/index.php?q=continguts/llistar/ecodesitges
Hacer estudiar? Ninguna válida la verdad.
Es importante señalar que ese Comité revolucionario, como los que señalas en tu enlace, eran de grupos afines al alzamiento JONS, FET etc. No confundir con los formados por UGT-CNT. El mito del movimiento obrero vengandose de sus patrones es eso, mito.
Pues en el enlace que ha puesto el, yo lo que veo es justo lo contrario, que casi todos los encargados asesinados en esa fábrica eran simpatizantes de La Falange, afiliados a Unión Patriótica, militantes catolicos o de ideología conservadora… y casi todos los asesinos son descritos como simpatizantes del marxismo. Si no es una recreación del mito aquel del obrero vengándose de sus patronos, si que lo es del mito ese del izquierdista quitándose un problema de encima ante la posibilidad de que se forme una quinta columna que simpatice con la sublevación militar.
Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) fue tan ave nocturna como su admirado maestro, Edgar Allan Poe. Inferior a su mentor, sin embargo, apostó como él por los terrores del alma y las fobias del espíritu. El romanticismo había sido superado, y con él sus temas predilectos (castillos encantados, vampiros, fantasmas, pactos diabólicos, brujería, leyendas y magia…); Poe y Lovecraft se inclinaron por lo grotesco y feo, por lo que hay de perverso en el alma humana, por la enfermedad y la decadencia; y al hacerlo, como es lógico, hicieron emerger al mundo pesadillas de todo tipo, monstruos de la peor especie, y el mundo se vio desde entonces invadido, poseído y reflejado en ellos. La cultura de la muerte le debe mucho a estos relatos. […]
http://lacuevadeloslibros.blogspot.com.es/2016/01/dagon-de-h-p-lovecraft.html
Soy usuario de la carretera C-31 que pasa junto a la fábrica. Me encontré muchos camiones cargados de cemento que salían de ella, durante los años de la burbuja inmobiliaria. Ahora ya no se ven, creo que está definitivamente cerrada.
Para los amantes de los espectros metal y hormigón, a pocos kilómetros de Vallcarca, junto a Sitges encontreis las ruinas del Aquàtic Park Paradís. Si una industria abandonada evoca una historia de esforzada supervivencia, un pequeño parque temático nos trae nostalgia de la niñez.
Pues yo vivo en vilanova y cada vez que paso por allí con el tren, y veo la fabrica abandonada, me fascina y apena al mismo tiempo por todo lo que simboliza
De Valcarca. Aquellos árboles cuyas hojas son costras de cemento…