El fenómeno Donald Trump: un análisis - Jot Down Cultural Magazine

El fenómeno Donald Trump: un análisis

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Donald Trump tras un mitin. Foto: Cordon Press.

Donald Trump tras un mitin. Foto: Cordon Press.

No transcurre un solo día en que no ocupe grandes titulares. Como dicen en Estados Unidos, no es que Donald Trump se haya apropiado del debate político, sino que «él se ha convertido en el debate». Todo parece girar en torno su figura y él, muy consciente de ello, no deja de revolver el avispero con su incendiario discurso. Ha salido reforzado, o por lo menos indemne, de situaciones escandalosas que en anteriores campañas hubiesen dañado las posibilidades de otros candidatos. Las primarias en los grandes partidos acaban de empezar, pero Trump encabeza con holgura las encuestas en el Partido Republicano.

¿Podría Trump llegar a convertirse en presidente? Por el momento las encuestas dicen que perdería frente a la candidatura demócrata, ya estuviese personificada por Hillary Clinton o por Bernie Sanders. Aun así, la irrupción de Trump en la carrera por la Casa Blanca supone una revolución electoral que nadie había podido prever. La percepción que el propio Partido Republicano tiene acerca de quiénes son sus votantes y con qué mensaje llegar a ellos está siendo puesta en solfa. Y en el exótico escenario de que Trump se convirtiese en presidente de los Estados Unidos, podemos anticipar que la política de aquel país cambiaría para siempre. Y no para bien.

El poder del mensaje de Trump

Los sistemas políticos europeos no han sido los únicos sacudidos por la crisis. Aunque en Estados Unidos pervive la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, un terremoto de heterodoxia —de la que Trump es la muestra más visible, pero no la única— ha dejado atónitos a los analistas políticos. Quizá nos sorprenda menos a los europeos: el estilo directo y populista en el discurso de Trump, muy alejado del habitual tono de los políticos, le ha conferido a una pátina de autenticidad a ojos del sector más desencantado del electorado de la derecha. Los analistas políticos hacen cábalas y han elaborado hipótesis de lo más variopinto para explicar su éxito. Por un lado resulta obvio que el mensaje de Trump es populista, maniqueo y reduccionista. Parece guiarse por la vieja máxima de perseguir que se hable de él, aunque sea mal. Toda publicidad es buena, y desde luego está gozando de cantidades ingentes de publicidad aunque en su mayor parte consistan en ataques. Su dominación en las encuestas de cara a las primarias republicanas (al menos hasta el momento de escribir estas líneas) pone de manifiesto que los demás grandes nombres de su partido pueden haber perdido el contacto con su electorado. Trump, con sus ideas grotescas y sus ocurrencias sensacionalistas, ha estado reduciendo a cenizas a candidatos considerados prometedores como Marco Rubio, Ted Cruz o un Jeb Bush que contaba con el impulso dinástico antes de aparecer Trump, pero que hoy ha caído en la insignificancia. Caso aparte es el de Ben Carson, que empezó a perfilarse como una alternativa a Trump hasta que empezó a ser ridiculizado por errores dialécticos gruesos que se le perdonan a otros candidatos, siempre que sean de raza blanca. Al menos esta es la tesis que sostiene una parte de la prensa.

Este baile de candidatos antes de las primarias es habitual en los dos grandes partidos; lo que nadie esperaba era que Donald Trump pusiera patas arriba las previsiones apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad. Aunque hay que tener cuidado con efectuar paralelismos fáciles con los populismos del viejo continente y en particular con la extrema derecha europea. Los Estados Unidos no tienen un turbio pasado relacionado con las dictaduras, como sí nos sucede a los europeos. Es verdad que Trump puede despertar alarmas porque se muestra extremista en aspectos delicados como el la política exterior y algunas de sus ideas pueden parecer propias de la ultraderecha europea, sobre todo en cuanto a inmigración o terrorismo. Emplea frases de batalla nacionalistas como «hagamos América grande de nuevo» que, unidas a algunas de sus propuestas más alocadas, suenan casi a tácticas goebbelsianas. Pero cabe no dejarse llevar por esta idea. Su mensaje no es equivalente al de un partido ultraderechista europeo, porque Trump no es un antisistema. No censura el sistema político en sí, sino a quienes lo han estado manejando. No ataca a las instituciones, sino a los políticos que han ocupado sus despachos. Su mensaje es emocional y apela a los instintos, sí, pero no se presenta bajo un paraguas revolucionario. No es un ultraderechista al uso. Algunos incluso lo etiquetan de oportunista, recordando que en tiempos pasados, antes de asaltar la escena política, sus ideas no parecían tan radicales. El propio Trump gusta de presentarse como un «conservador de sentido común» antes que como un conservador dogmático. Quienes conocen su trayectoria ideológica sospechan que fuerza la nota para ganar notoriedad; no sería un cordero con piel de lobo, desde luego, pero tampoco el lobo que pretende hacernos creer.

Aun así, se crea o no la totalidad de sus discurso, la pregunta es: ¿en qué radica su éxito? Parte de la respuesta nos la podría haber dado el propio Trump cuando presume de que su condición de multimillonario le permite ser un candidato espontáneo y diferente, aunque haya sido astuto presentándose bajo el paraguas del Partido Republicano para no convertirse en otro Ross Perot, aquel otro multimillonario que se presentó como independiente y plantó cara a ambos partidos pero no pudo ganar en uno solo de los cincuenta estados, ni siquiera en 1992, cuando obtuvo un nada despreciable 19% de los votos totales. Trump, pues, se ha valido de las siglas republicanas pero afirma no necesitar los habituales apoyos a los que recurren otros políticos en campaña. Y lo cierto es que actúa como si de verdad no los necesitase. Esto es algo que ha impresionado incluso a sus detractores.

El candidato de la derecha que desprecia a los medios de la derecha

Trump ha pisado arenas movedizas en las que ningún otro candidato republicano hubiese osado aventurarse, pero ha salido triunfante. El ejemplo más chocante es el abierto desprecio con el que ha tratado a Fox News. La cadena televisiva es el medio más seguido por el público de la derecha republicana y hasta hoy era considerado un actor decisivo a la hora de perfilar opciones de los distintos candidatos republicanos. Lo chocante es que Trump, a pesar de gozar de su apoyo, se ha encargado de poner en cuestión ese poder mediático. Fox siempre trató bien a Donald Trump. En 2011 ejerció como caja de resonancia para el llamado movimiento birther, que postulaba ciertas teorías sobre el verdadero lugar de nacimiento de Barack Obama, que según algunos conspiranoicos era un «extranjero» que no debería haber sido elegible para la presidencia. Trump era uno de los más entusiastas defensores de estas teorías y ya por entonces la cadena insinuaba la posibilidad de que Trump se presentase a las elecciones del 2012. No se presentó en aquella ocasión, pero cuando en primavera del 2015 anunció finalmente su candidatura, Fox recibió la noticia con entusiasmo y comenzó a defender a Trump incluso en mitad de los escándalos provocados sus más sonadas salidas de tiesto. Hasta aquí nada imprevisto: la cadena insignia del sector más populista de la derecha estaba mimando a un candidato que parecía cortado por sus patrones.

Pero si en Fox News imaginaban un idilio fácil con su candidato preferido, estaban equivocados. En agosto de 2015 Trump dio muestra de su carácter indómito cuando se atrevió a plantar cara a la Fox. Un roce entre Trump y la Fox puede parecer un hecho anecdótico, ya que la cadena no va a dejar de apoyarle, pero es muy significativo porque demuestra que Trump no considera necesario mostrarse dócil con la cadena para obtener su apoyo. En un debate de candidatos del partido republicano Megyn Kelly, una de las presentadoras más emblemáticas de Fox, sorprendió a Trump con una pregunta algo incómoda. El diálogo entre ambos iba a convertirse en material para centenares de artículos, columnas y comentarios:

Megyn Kelly: Señor Trump, una de las cosas que la gente ama de usted es que dice lo que piensa y no usa el filtro de los políticos. Aun así, esto no carece de su lado negativo, en particular cuando se trata de mujeres. A las mujeres que no le gustan usted las ha llamado «cerdas gordas», «perras», «vagas» y «animales asquerosos». Su cuenta de Twitter…

Donald Trump: (interrumpiendo) Solamente a Rosie O’Donnell (aplausos y risas del público).

Megyn Kelly: No, no fue así. Para que conste, la cosa fue mucho más allá de Rosie O’Donnell.

Donald Trump: Sí, estoy seguro de que sí.

Megyn Kelly: Su cuenta de Twitter contiene varios comentarios despectivos sobre el aspecto de diversas mujeres. Una vez le dijo a una concursante de Celebrity Apprentice que sería una bonita imagen verla de rodillas. ¿Le suena esto como el temperamento de un hombre al que deberíamos elegir como presidente, y cómo responderá usted a los ataques de Hillary Clinton, que parece será la nominada demócrata, cuando diga que usted forma parte de una guerra contra las mujeres?

Donald Trump: Creo que un gran problema que tiene este país es lo de ser políticamente correcto (aplausos y vítores). He sido desafiado por tanta gente que, francamente, no tengo tiempo para la corrección política. Para ser honesto contigo, este país tampoco tiene tiempo para eso. Este país está en serios apuros, ya no somos los ganadores; perdemos frente a China, perdemos frente a México, tanto en tema comercial como de fronteras. Perdemos ante todo el mundo. Y francamente, a menudo lo que digo es diversión, es broma, lo pasamos bien… Lo que digo es lo que digo. Y honestamente, Megyn, si no te gusta, lo siento. He sido muy amable contigo aunque podría no haberlo sido basándome en la manera en que tú me has tratado a mí. Pero yo no haría eso (el público silba y abuchea). Y, ¿sabes qué? Necesitamos fuerza, necesitamos energía, necesitamos rapidez y necesitamos cerebro para darle la vuelta a este país. Eso puedo decirte ahora mismo (respuesta dividida del público).

La pregunta en sí no tenía nada de particular, ni siquiera viniendo de una periodista «aliada». En Estados Unidos, y más en un debate de primarias, las preguntas incómodas son el pan de cada día. Ni siquiera era una pregunta agresiva, podía ser interpretada (y muchos medios la interpretaron) como un intento de reconducir a Trump, porque si tiene que enfrentarse a una mujer demócrata por la presidencia, esta tendría en sus manos un potente arma acusándole de misógino. Fox News parecía el único poder fáctico capaz de intentar que Trump entrase en razón ante millones de espectadores, con lo cual disiparía un arma electoral del enemigo. La pregunta de Kelly era un toque de atención que Trump podría haber sorteado fácilmente. Sin embargo, Trump no recogió el testigo. Su respuesta no solamente fue frontal —la propia Megyn Kelly quedó visiblemente molesta— sino que después del debate Trump continuó atacando a la periodista en su peor estilo, diciendo que había sido «injusta» con él, que no había sido profesional, que su programa le parecía mejor cuando no estaba ella («quizá debería tomarse otras vacaciones») y que no le parecía una «periodista de calidad». También hizo una referencia a su menstruación y se refirió a ella como «bimbo», un término despectivo que se usa para describir a una mujer de buen aspecto pero poco inteligente. Si ya había irritado a la periodista durante el debate, estos ataques posteriores terminaron de hacerla plantar cara a Trump. Después de diversos cruces de declaraciones, Trump anunció que no volvería a acudir a un programa de la Fox. La cadena, no obstante, seguía dedicándole una amplia cobertura y buscó hacer las paces, dando la impresión de que Fox necesitaba más a Trump que a la inversa. Aunque cabe decir que Trump no ha cumplido su boicot a la Fox en ninguna de las veces que ha amenazado con ello, su relación con el canal no termina de ser fluida. Porque él no quiere. En semanas recientes ha llegado a decir que Megyn Kelly «no debería moderar el debate del Partido Republicano» organizado por la Fox (ella era la moderadora prevista) y amenazaba una vez más diciendo que de estar ella, él no acudiría. Cumpla o no sus amenazas, es lo de menos. La seguridad en sí mismo de Trump es pasmosa. Lejos de pensar que faltar a un debate puede perjudicarlo, lo planteó públicamente en estos términos: «si no acudo al debate, Fox pasaría de veinticuatro millones de audiencia a dos». Semejante pulso a la gran cadena de la derecha por parte de su candidato preferido es algo que antes resultaba inconcebible. Y es algo que hace mucho daño a Fox y a la percepción general sobre su influencia sobre el proceso electoral del Partido Republicano. En cambio, las encuestas no muestran que nada de todo esto haya perjudicado a Trump.

Ted Cruz, Donald Trump y Marco Rubio durante un debate. Foto: Cordon Press.

Ted Cruz, Donald Trump y Marco Rubio durante un debate. Foto: Cordon Press.

Si Trump puede enfrentarse de esta manera con Fox News sin que esto le pase factura de cara a sus seguidores, qué no podrá hacer con los medios contrarios a su ideología. Tanto es así, que la prensa asiste perpleja al espectáculo de un candidato que parece crecer más cuantos mayores disparates dice y cuanto mayor desprecio obtiene de los medios; los no afines le atacan continuamente, pero sin resultado alguno. Es como si Trump estuviese por encima de la prensa y del propio aparato del republicanismo tradicional. No los necesita, ellos le necesitan a él. Lo dice así y actúa en consecuencia. Es la estrella. Cuando por cualquier motivo no ha acudido a un debate de las primarias republicanas, los demás candidatos le han mencionado una y otra vez. Ha ganado debates in absentia, lo cual resulta tan desconcertante como motivo de fascinación. Donald Trump es el proverbial elefante en la cacharrería. Se siente indestructible, al menos dentro de la derecha republicana. Pero, ¿qué explica que en efecto parezca tan indestructible?

Un candidato nuevo para un nuevo público

Hay que entender la diferencia entre el Partido Republicano, incluido los sectores más a la derecha como el Tea Party, y los medios de comunicación afines. Es un fenómeno parecido al que se da en la derecha española: los medios afines al PP, o a la derecha en general, pueden ser más extremistas que la propia cúpula del partido. De manera análoga, Fox News y otras figuras de la derecha mediática, como los locutores Rush Limbugh Glenn Beck, se apropiaban de un republicanismo panfletario que está bien para los medios, pero que los candidatos republicanos no adoptan y menos cuanto mayores son sus posibilidades de presentarse a la presidencia. El republicanismo mediático de Fox, Limabaugh o Beck es una ideología que, si me apuran, ni siquiera esos periodistas se terminan de creer del todo. Está pensado para captar un público que, si hacemos caso a los estudios demoscópicos, está compuesta sobre todo por gente con poca formación, edad avanzada, nivel económico medio-bajo y raza blanca. Con un mensaje escorado y patriotero se busca mantener los niveles de audiencia mientras se cuida al candidato republicano de turno, entendiendo que este, como político, defenderá un mensaje menos extremo. Así que hasta ahora los líderes del partido republicano aceptaban la ayuda de Fox sin sentir la necesidad de compartir al dedillo la línea editorial, más extrema, de la cadena. Pues bien, Donald Trump tampoco siente la necesidad de compartir la linea editorial, pero en su caso porque se ha apropiado de ella. El derechismo panfletario de Fox News es ahora el derechismo panfletario de Donald Trump, solo que él lo lleva incluso más lejos. Ha dejado obsoleta a la propia Fox.

Así, de manera desconcertante, Trump ha despreciado una de las estrategias básicas de los candidatos del bipartidismo estadounidense: buscar el swing vote, o «voto flotante». El voto de centro, que diríamos en España. Un voto procedente de aquella masa de personas sin una afiliación ideológica concreta y que votan a un partido o el otro dependiendo de las circunstancias del momento. Es el caladero donde demócratas y republicanos han buscado marcar la diferencia. Por ello los candidatos suelen mostrar una faceta moderada para captar a los indecisos. Incluso los candidatos cercanos al Tea Party guardan las formas a la hora de tratar determinados asuntos, incluso durante las primarias, porque no olvidan que en el futuro, si optan a la presidencia, habrán de atraer al votante de centro. Piensen por ejemplo en cómo el aumento de la población «latina» en Estados Unidos puede explicar el que dos grandes candidatos republicanos tengan apellidos españoles y aparezcan hablando en español para buscar ese voto, algo que no hace tantos años hubiese parecido una anomalía. La presencia de Rubio y Cruz en las primarias puede ayudar a atraer votantes de origen hispano y lo mismo sucede con Ben Carson y el voto afroamericano, que por tradición suele ir casi en bloque al partido demócrata. Pues bien, Trump no solamente se desmarca de esta estrategia centrista sino que se ha permitido el lujo de insultar a los inmigrantes mexicanos tachándolos como «violadores en potencia», por citar una de sus más sonadas salidas de tiesto, algo que mal puede ayudarle a captar el voto latino. Trump desprecia el caladero del swing vote. En la mesa de ruleta de la política, lo apuesta todo a la derecha de la derecha. Y aun así, ha adelantado a Rubio, Cruz, Bush, Carson, y todos los demás grandes nombres del republicanismo. Claro, los analistas se maravillan: ¿de dónde piensa Trump obtener sus votos? ¿De dónde sale su enorme apoyo en la encuestas?

Lo preocupante de Trump no es que pudiese un día ganar las primarias, o cosa más difícil, las elecciones presidenciales, sino que de ganarlas lo haría recurriendo a unos resortes populistas que podrían cambiar la política estadounidense. Algunos analistas empiezan a creer que Trump consigue activar a un público que hasta ahora apenas votaba. Hace no mucho, como algunos dirigentes sindicales comentaban, no sin cierta perplejidad y aprensión, el crecimiento del apoyo a Trump entre sus afiliados. En regiones como el rust belt, el «cinturón del óxido» del nordeste del país, donde la deslocalización y el cierre de industrias manufactureras han dejado tras de sí altos niveles de desempleo y pobreza, el mensaje de Trump parece estar calando. También cala entre aquellas capas obreras de raza blanca donde la inmigración podría levantar ampollas, ya que sería percibida como una competencia laboral «desleal». O entre aquellos a quienes preocupa el terrorismo islámico y piensan que la inmigración es una puerta abierta a las células terroristas. Esto recuerda a la Southern strategy, la «estrategia sureña» que el propio partido republicano utilizó en los sesenta y setenta para canalizar el enfado de votantes blancos de baja formación en los estados sureños. Eran posibles votantes descontentos por el avance de los derechos civiles de la población negra. Trump, de manera indisimulada, emplea su propia «estrategia sureña», aunque su diana ya no son los negros (sería impensable en pleno siglo XXI), sino los inmigrantes, sobre todo los latinos y musulmanes, y las potencias extranjeras. Cuando Trump sugiere por ejemplo expulsar a todos los musulmanes de los Estados Unidos, está apelando a un tipo de votante que otros candidatos no se atreverían a cortejar de manera tan abierta. Y la jugada le está saliendo bien, de cara a las primarias. Eso sí, la misma estrategia podría cerrarle las puertas de la Casa Blanca, pero la estrategia de Trump siempre ha sido la de lidiar con el ahora, no con el mañana, y solucionar los problemas sobre la marcha. Hoy mismo no es rival para Hillary Clinton. En el futuro, ya veremos.

Bernie Sanders y Hillary Clinton. Foto: Cordon Press.

Bernie Sanders y Hillary Clinton. Foto: Cordon Press.

Los tiempos están cambiando

El fenómeno Trump, por excéntrico que parezca, no es algo casual. Se explica dentro de un cuadro de crisis y desencanto, sin el cual tampoco podría explicarse la irrupción de otro fenómeno, esta vez llegado desde el sector más a la izquierda del partido rival. Hablo, cómo no, de Bernie Sanders. Aunque está por ver que Sanders pueda ganar a Clinton en las primarias demócratas, el mero hecho de que le esté plantando cara ya es de por sí una sorpresa. Recordemos que es un candidato que se ha definido como «socialista», término que no hace tanto tiempo era casi un tabú en la política estadounidense —todavía es un tabú para mucha gente en la derecha— y que parecía más propio de veleidades estudiantiles, no de un candidato serio a la presidencia.

En España tenemos la percepción de que el Partido Demócrata, siendo la izquierda mainstream en los Estados Unidos, estaría a la derecha en nuestro espectro político. En muchos aspectos esto era verdad hasta la aparición de Sanders. Su mensaje sí es de izquierdas incluso en términos europeos. Habla del 1% dominante, del mal reparto de la riqueza, y aboga por una socialdemocracia cuyos servicios públicos piensen en el ciudadano, en vez de ser empresas privadas encubiertas (o sin encubrir), como sucede con la sanidad estadounidense. Apenas sorprende que Michael Moore le defienda con entusiasmo. Aunque el mensaje de Sanders es más racional y ni de lejos tan aberrante como el de Donald Trump, comparte un rasgo con él: tampoco habla ni se comporta como un político al uso. Es un candidato distinto, que se presenta con sus propias ideas y que a su manera también parece despreciar la estrategia centrista. También habla para los descontentos. También cuestiona a quienes han manejado el cotarro. También promete inyectar honestidad en el sistema. Aunque sean dos individuos tan opuestos, ambos han conseguido emerger porque entre una parte del pueblo estadounidense ha empezado a cundir el desánimo. Hay gente que está cansada de, como diríamos en España, la vieja política. Allí nadie habla de una segunda transición o una refundación del sistema, pero sí de una renovación de nombres, caras y actitudes. Una renovación no en cuanto a instituciones, pero sí en cuanto a políticas concretas. Aunque es posible que Bernie Sanders pierda la nominación frente a Hillary Clinton, iba a dar una batalla que puede dejar una huella indeleble en la política estadounidense, donde podría solidificarse una izquierda socialdemócrata a la europea.

Algo parecido sucede con Donald Trump. Las encuestas dicen que no podría ganar a Hillary Clinton o Bernie Sanders, porque una mayoría de estadounidenses se espanta ante la idea de ver a Trump en el despacho oval de la Casa Blanca. Aun así, bastaría con que gane en las primarias republicanas para que otras figuras del partido pudiesen interpretar que la mejor manera de hacerse fuertes es apelar a un discurso más extremo y dejar lo del centrismo para las ocasiones, como si fuese un traje de gala. Todo dependerá, claro, de cómo de mal le vaya a un hipotético nuevo gobierno demócrata y de cómo evolucionen la economía o la política exterior. Pero Donald Trump ha abierto la caja de Pandora en el republicanismo, como Sanders la ha abierto en el Partido Demócrata. Una cosa es segura: la política estadounidense va a tardar años en volver a ser aburrida. No sabría decir si eso es bueno o malo, pero desde luego resultará interesante.

49 comentarios

  1. Donald Trump representa -aunque suene ya a tópico- el malestar contra el establishment. La única manera que tiene el average Joe, esa persona sin delirios de humildad, grandeza y bondad, a la que le importa muy poco feminismos, izquierdismos y otras estupideces sensibleras que colman el discurso contemporáneo, de decirle a periodistas mentirosos cuyo oficio es negar y distorsionar la realidad y burgueses bienpensantes que venden el país donde has nacido que a mi ya no me engañan.

    Hace tiempo que me di cuenta de que el consenso de los medios de comunicación representa siempre lo contrario a mis intereses, por eso, yo, si pudiera, votaría a Trump, cuyas propuestas son perfectamente razonables y se financia su campaña. Alguien a quien le montan una campaña de difamación con tanta desesperación a la fuerza debe ser bueno.

    • Eso de que se financia su campaña es falso. Le animo a ver el siguiente vídeo, donde se destapan tanto esta como muchas otras mentiras y falsedades profesadas por Trump, en el que el gran John Oliver le aniquila por completo:

      https://www.youtube.com/watch?v=DnpO_RTSNmQ

      Make Donald Drumpf again!

      • Trump nunca ha negado que acepte donaciones. Pero (1) las donaciones solo representan sobre el 30% del presupuesto de la campaña, siendo la mayor parte de los fondos propios y (2) son pequeñas donaciones, no hay lo que se denominan “big donors” a los que deba pagar favores de vuelta.

      • Vi el programa de Oliver hace unos días y cualquier espectador medianamente crítico debería de estar alerta ante la habitual contaminación informativa escudándose en el humor. Oliver dijo cosas que son ciertas mezcladas con medias verdades y añadiendo preguntas al aire para sembrar dudas.

        Oliver no es un periodista de investigación sino formalmente un humorista comentando la actualidad. Un perfil que creo que inventó Bill Maher y cuyo éxito lo ha convertido en habitual y cuyo mejor exponente en España sería Wyoming.

        Es como tener un programa de actualidad política en el que el componente de humor te da carta blanca para insultar abiertamente y a la vez bordear el libelo.

        Por otra parte es bastante significativo los intentos de hacer paralelismos entre el populismo de Trump y la derecha española cuando es más que evidente por donde ha salido la verruga del populismo en nuestro país.

        • Ya que eres tan medianamente crítico, seguro que no te la “meten doblada” con las medias verdades. Por ej., cuando los del Pp hablan de los no sé cuantos miles de puestos de trabajo que se crean al día, olvidándose de decir que son puestos que se destruirán en pocos días ( contratos cada vez mas cortos ), y / o a tiempo parcial ( con lo cual no sirven de gran cosa, el afortunado tiene que seguir buscando trabajo ).
          Ya sé que no dices eso, pero imagino que acusas a Wyoming de insultar o de bordear el libelo: ni lo uno ni lo otro, W. es para mí uno los comtaristas políticos mas lucidos de la actualidad; lee alguno de sus libros recientes ( No estamos solos, por ej. ) y te convencerás.
          ¿ Falsos paralelismos entre Trump y el Pp ? ¿ De qué me suena eso del “sentido común ? Ah, sí, lo dice mucho Rajoy. ¿ Populismo ? Sí, claro: los podemitas quieren romper España, nosotros somos los únicos que lo impediremos.
          El fenómeno Trump se entiende mucho mejor si se considera que, como dijo no recuerdo quién, el norteamericano medio no tiene ni idea de política, economía o geografía. Así se entiende también que tuvieran presidentes como Bush o Reagan.

          • ¿qué hierba fumas?, ¿Wyoming uno de los mejores comentaristas políticos?. Me recuerdas a aquél candidato americano, creo que era Gary Hart, que en los 80 vino a España y dijo que sólo se entrevistaría con el (la) mejor periodista español(a) y en el mejor medio. Y fue entrevistado en el Hola por Isabel Preysler……..

            • No fumo, ni hierba, ni siquiera tabaco.
              Ratifico lo dicho: W. es uno de los mejores comentaristas políticos en España ( otros serían, en serio, I. Escolar o Isaac Rosa ); se vé que no has visto El Intermedio o leido alguno de sus libros.
              Claro que también podría ser un problema de diferencias de criterios: tal vez para tí un buen comentarista político sea F. Jimenez Losantos.

    • Totalmente de acuerdo contigo.

    • ¿Por qué firmas “The Donald”? ¿No sería más razonable firmar “Average Joe”?

    • Alguien a quien le montan una campaña de difamación con tanta desesperación puede perfectamente ser un monstruo. Y no, Trump representa lo peor de la parte más decadente de la actual sociedad americana en muchas de sus formas, empezando por lo increíblemente primitivas de muchas de sus ideas.

      “Mi libro favorito es la biblia, seguida de mi propio libro”. Semejante mezcla de ego y religión resulta obscena.

      Como bien dicen por aquí en la web politifacts se mide el grado de veracidad de las declaraciones de los politicos y lo de Trump es escandaloso. En fin una joya este señor y un ejemplo a seguir por la sociedad estadounidense.

    • El fenómeno Donald Trump, otro análisis: la mayoría de la gente simplemente es gilipollas.

  2. El racismo, la xenofobia, el sexismo, el mira que larga la tengo y la homofobia venden. Hay quien se hincha con el desprecio y la humillación ajena. Ahora, tócales la propia y ya verás qué rápido se acaban las risas de los palmeros. Si los comentarios despectivos sobre mexicanos se refirieran a españoles, ya veríamos si los exabruptos tendrían tan buena audiencia. Pero mientras a mí no me toquen, que se meen en los demás, ¿verdad?

    Ay que andarse con ojo porque, al final, el chorro también le puede acabar cayendo a uno. Que se lo pregunten a los “camisas pardas”. En los primeros que este megalómano se mearía sería en los millones de blancos sureños que le apoyan.

    • Completamente deacuerdo Galahat, The Donald ni siquiera sabe en que siglo esta parado (al igual que Trump y todos sus potenciales votantes) sepa que Hittler contaba con un gran apoyo de los judios cuando ascendio el poder (de igual manera el apoyo de Trump viene de la poblacion hispana, eso no lo dice en el articulo pero de ahi viene su apoyo, de inmigrantes que no quiere mas inmigrantes para que mejoren sus condiciones de vida, blanco es gallina lo pone) porque el discurso de Hitler se referia a “otros judios”, los de afuera de alemania ( igual que Trump, que se refiere a ” los otros hispanos” los que estan fuera de USA como los mexicanos, colombianos y LOS ESPAÑOLES tambien) ahi esta el gran “misterio” del apoyo a Trump, cualquiera con dos dedos en la frente ya lo vio desde el 2015.

    • Aunque estoy muy de acuerdo con lo que dices, una precisión gramatical ( o tal vez sea sólo un error mecanográfico, si es así, mil perdones ): no es “Ay que…” sino “Hay que…”
      Recuerda esto y no te equivocarás nunca: Ahí hay un hombre que dice ¡ ay !

      • Ja, ja, ja, gracias luchino. Es un error mecanográfico que podía haber evitado releyéndolo. Lo que correspondía no era una interjección.

  3. Vivo en Estados Unidos y estoy siguiendo las primarias con gran detalle y la verdad, discrepo prácticamente con todo el articulo. Por lo pronto, es posible que a Ben Carson le hayan penalizado ciertas cosas por ser negro, pero otras se le han pasado por alto precisamente por ser negro, como comparar Obamacare con la esclavitud o decir que Obama no ha tenido una infancia negra.

    Además de eso hay algún otro detalle incorrecto como decir que el Rust Belt es pro Trump. Los estados del rust belt son la gran esperanza de John Kasich (actual gobernador de Ohio) que es el candidato más moderado. Tan moderado que muchos demócratas que le votarían en lugar de al candidato demócrata (que como partido ahora mismo está muy polarizado). No solo tiene posibilidades de ganar Ohio sino que en las primarias de mañana de Michigan las encuestas le dan un buen resultado.

    Otra apreciación de la que discrepo es que según la mayoría de las encuestas Trump no perdería contra cualquier demócrata. Muy al contrario, Trump ganaría ante Hillary pero perdería contra Sanders. De hecho se da la curiosidad de que en las diferentes combinaciones demócrata vs republicano, Sanders ganaría a cualquier candidato republicano mientras que Hillary perdería contra cualquiera.

    Por último, el gran error de bulto es decir que Trump es una rara avis dentro de un partido moderado. Pues sí, es una rara avis pero no tanto en el fondo. Para empezar Ted Cruz es un candidato igualmente despreciado por las élites del partido, para ellos a falta de Jeb Bush el favorito es Marco Rubio. Donald Trump dice lo que muchos repúblicanos llevan mucho tiempo diciendo pero con más diplomacia. Basta con ver un extracto de cualquier debate que ha habido hasta ahora para ver que Trump, Rubio y Cruz dicen esencialmente lo mismo. Esta carrera se ha convertido en un concurso para ver quien dice la burrada más gorda, y ahí entra Marco Rubio sin excepción. Y no es un fenómeno nuevo, el partido republicano desde hace años se caracteriza por un discurso vacío de contenido cuyo único eje es la retórica patriotera, Dios y hacer lo contrario de lo que hace Obama, porque ellos lo van a hacer “mejor que Obama”. Ahí están Rick Santorum, Mike Huckabee y demás candidatos de elecciones pasadas (si me apuras el actual speaker del congreso, Paul Ryan).

    La diferencia entre Trump y los demás es la forma de dar el mensaje, no el mensaje. Conozco a muchos votantes de Trump y lo que suelen decir es que Trump por fin habla su idioma. Por ejemplo el tema de la tortura. Hace dos debates les preguntaron por la tortura y empezaron todos a dar rodeos dialécticos para decir que tortura sí, pero solo la puntita. Cuando llegó el turno de Trump, lo que dijo fue (traduciendolo al castizo) que torturar era lo que menos les iba a hacer.

    Lo mismo con el tema del muro de la frontera. Todos están a favor del muro, pero cuando se les pregunta por el muro responden igual que en el tema de la tortura, con vaguedades y retórica. Cuando a Trump le preguntaron por las palabras de Vicente Fox en contra de él, la respuesta de Trump fue que eso automáticamente acababa de aumentar la altura del muro en 5 pies.

    Como nota, y en eso si que acierta el artículo, Bernie Sanders tiene un estilo honesto y directo que cala entre la gente. Hace unos días, tras la derrota apabullante en una primaria del sur (no recuerdo si fue SC o Georgia), el entrevistador le preguntó sobre los desastrosos resultados. La respuesta de Sanders (otra vez traducido al castizo) fue decir sin titubear ni paños calientes que le habían dado hasta en el cielo de la boca.

    • Totalmente de acuerdo, el punto más importante del ascenso de Trump es la tendencia al extremismo que ha surgido en el partido Republicano desde el 11-S y ha explotado con Obama. El discurso de los republicanos se ha extremizado tanto que hoy llega Trump con su forma directa de decir las cosas y conecta de forma directa con los votantes republicanos.
      Aquí se habla de Trump, pero me parece más preocupante el bajo nivel que han mostrado el resto de candidatos. Mientras Trump lleva diciendo lo mismo desde que llegó sin dejar que nada le afecte, los demás modifican su discurso tratando de arañar el mayor número de votos posibles sin ni siquiera saber como. Verlos cambiarse la chaqueta de moderados aextremistas dependiendo de como sople el viento solo da más razón a Trump.
      Importante también es ver como el socialismo ha nacido en Estados Unidos, algo impensable hasta hace poco (Obama no tiene nada de izquierdas), me extrañaría que Sanders pudiera luchar contra Hilary pero el movimiento ya esta aquí.
      Por otro lado discrepo respecto a que Trump perdiera contra Hilary, especialmente por algo que no se comenta en el artículo y es que a pesar de que la ideología de Trump pueda parecer de extrema derecha, la realidad es que sus propuestas económicas parecen más de Podemos, especialmente contra la globalización y el libre mercado. Hay muchas opciones que Republicanos de clase alta prefieran las políticas económicas de Hillary a los planes antiglobalización de Trump, por otro lado contra Sanders toda la derecha se uniría contra el “comunismo”.

      • Pues sinceramente Yam, no se que pensar. Sanders tiene mas apoyo que la visibilidad que le dan los medios. Hace meses sorprendieron sus actos multitudinarios en Portland, Seattle y sobre todo Austin. Cierto es que son tres ciudades progresistas, pero nadie esperaba que reuniese a tanta gente. El problema que tiene Hillary es que se le asocia con Obama, con mentir y con el “big money” y eso arrastra a mucha gente. Bajo mi humilde experiencia, el votante demócrata pro Sanders es más posible que se quede en casa llegado el punto de tener que votar por Clinton mientras que el votante republicano es más posible que vote a Trump, a pesar de que le repugne, con tal de que Hillary no gane.

        Es mas que probable que Sanders no gane, pero yo si que apostaría a que algo ha cambiado. Y en esto si que se “unen” Trump y Sanders. Ambos han logrado que la gente que comulga con sus ideas, que es bastante más de la que parece, se atreva a hablarlo más abiertamente. Digamos que han sido una catarsis colectiva, la necesidad de una gran parte de la población de hablar “libremente”. Ahora el racista no tiene tanto cuidado como tenía antes de parecerlo en público y el socialdemócrata no tiene tanto miedo a que le tachen de antipatriota. No hay mas que ver los debates Republicanos. Se ha pasado de la sacrosanta corrección política a hablar del tamaño del pene de Trump, llamarse unos a otros con diminutivos. Cuando los líderes han pasado cierta linea, el pueblo los sigue.

        Sanders tiene a su favor que faltan por votar la mayoría de los estados progesistas. El sur se sabía que iba a ser para Clinton, y aún así han habido sorpresas como Kansas. Aun quedan estados grandes en juego donde Sanders es muy posible que saque grandisimos resultados. Queda California (cerca de 500 delegados), Washington (alrededor de 100, donde por cierto vivo y la proporcion de pegatinas y carteles de Sanders es espectacular), Nueva York etc. El gran problema que tiene Sanders es que los superdelegados están algo así como 400 y pico contra 22 a favor de Hillary.

        Veremos, se avecinan tiempos apasionantes.

    • Gran aporte, –. Habría apostado justo por lo contrario que dices, que Clinton ganaría a Trump sobrada pero Sanders lo tendría más complicado, ya que su discurso es bastante rupturista con la politica americana y mucha gente le daría miedo votarlo aunque les guste su discurso, algo parecido aunque salvando las distancias a lo que pasa en Espania con Podemos.

      Y estoy 100% de acuerdo en tu punto de vista de que Trump viene a decir exactamente lo mismo que todos los republicanos en los últimos anios pero con mucho más descaro, chulería y falta de modales, cosa que, está visto, vende. De hecho, este argumento se lo llevo leyendo a Krugman hace tiempo también.

      Acerca de la financiación de Trump y esas bocanadas, nigún refrán más acertado que el de “difama que algo queda”. A Trump le han pillado mil veces sus trampas, medias verdades y mentiras directamente. Pero mil veces. Solo un ejemplo que es el que más ha calado en los supporters: Trump no se autofinancia. Igual si lo pongo con mayúsculas la gente se entera mejor: TRUMP NO SE AUTOFINANCIA! El amigo lo que ha hecho ha sido darle un crédito a su campania por ser candidato, y si gana la candidatura, la campania tiene que devolverselo íntegramente con las donaciones que se obtengan a través del partido republicano para la campania a la presidencia. Osea que básicamente se ha hecho un autopréstamo, solo que con bastante riesgo, ya que si no sale elegido candidato perderá esos 20 millones de dólares que se ha autoprestado, menos el dinero recaudado de las donaciones a su candidatura, por supuesto. Como ésta hay mil mentiras más desmontables a la altura de un clic como que la de que el tío es un exitoso hombre de negocios que nunca ha conocido la quiebra, pero para eso hay que informarse.

      Todo esto sin ponernos a criticar lo más criticable de todo, que son sus declaraciones machistas, xenófobas y racistas, todo barnizado por una capa de mala educación, vanidad y arrogancia absolutamente vomitiva. Esto es un comentario objetivo y lo demás son tonterías ^^

      • Cierto. En la web politifacts se mide el grado de veracidad de las declaraciones de los politicos y lo de Trump es escandaloso. El problema es que al votante de Trump le dan igual los hechos. El votante de Trump quiere un lider que ponga los huevos encima de la mesa. La gente quiere un ganador. La gente quiere un tio que parafraseando al propio Trump, sea avaricioso, avaricioso, avaricioso y avaricioso. Y que sea avaricioso a favor de Estados Unidos.

  4. Tanto Sanders como Trump son buenos candidatos que yo podría votar. ¿Parece contradictorio? En absoluto, cada uno en sus planteamientos plantea mejoras sustanciales en el funcionamiento actual de la sociedad estadounidense.

    Si Trump se enfrenta a Hillary Clinton en las presidenciales sus posibilidades de victoria son muy grandes. Trump tiene capacidad para movilizar a los abstencionistas, que son legión en EEUU. Ya lo ha demostrado en las primarias de varios estados, con espectaculares aumentos de participación.

    El “establishment”, tanto republicano como demócrata, está subestimando el nivel de cabreo de muchos millones de votantes. Trump y Sanders están conectando con ellos, especialmente Trump.

    Considero que el favorito a la presidencia es Trump con mucha claridad. Sólo Sanders podría pararlo y un socialdemócrata a la europea es imposible que gane en un partido tan conservador como el demócrata.

  5. Trump es el “cuñao” del que tanto se habla ahora en España, elevado a la condición de millonario, una condición que le permite cumplir los anhelos de ese “Average Joe” que menciona Feldestein: coches y vida de lujo, nenitas cañón a su disposición y poder, mucho poder, para despreciar e intimidar a quien no le dore la píldora. Pero no hay emperador más desnudo.

  6. Mi opinión tras vivir una larga temporada en EEUU. Trump no va a llegar a ningún lado si sale elegido candidato. No podrá con Hillary Clinton. Porque creo que no es el mismo el votante de primarias (miembro activo del Partido Republicano, o sea, los más extravagantes y escorados a la derecha) que el propio electorado republicano, que hasta la llegada de Obama, en un 90 % coincidía con los Demócratas, (por eso las elecciones americanas tienen casi siempre abstenciones superiores al 50 %, puesto que era lo mismo uno que otro). Y no olvidemos, que aunque el tópico europeo es el que es sobre los americanos, el ciudadano medio americano de capullo no tiene un pelo y se dan cuenta de las limitaciones de Trump (estoy hasta las narices de escuchar eso tan nuestro de “los americanos son tontos….no tienen jamón” -metáfora-).
    Ahora bien, reconozco que hay una cuestión que me genera cierta duda y es la cuestión racial: hay muchos, y me incluyo, que considera(mos) que entre más “blanco” sean los EEUU, más potente serán y eso será mejor para el mundo, al menos es lo que se ha demostrado en el período 1950-2000. Creo que ya, este año, el número de nacimientos “no-whites” ha superado al número de “whites”. Esa es una variable que preocupa mucho, pero la realidad, y creo que el votante medio republicano ya se da cuenta, es que las minorías ya son mayorías y no hay vuelta atrás. PD: por si alguien empieza con el insulto racista indicar que sé mejor que nadie cómo funcionan los mecanismos del racismo, y no lo soy.
    En definitiva, creo que Trump no llegará a nada. Un saludo.

    • Solo te cito, literal:

      “…hay muchos, y me incluyo, que considera(mos) que entre más “blanco” sean los EEUU, más potente serán y eso será mejor para el mundo…”

      “PD: por si alguien empieza con el insulto racista indicar que sé mejor que nadie cómo funcionan los mecanismos del racismo, y no lo soy.”

  7. Donald Trump es lo que América necesita. Puede parecer un slogan, pero es la realidad. Las razones ya las han esgrimido claramente otros participantes y no voy a repetirlas. Jodido lo tiene ante una Hillary mentirosa y manipuladora que hizo bastante el ridículo durante la primera presidencia de Obama, que tiene varios frentes abiertos y que demuestra un alarde de hipocresía peor que el de su marido. Hillary es la habitual manipuladora que no le importa cambiar de discurso cada 5 minutos. Donald tiende a mantener el mismo –guste o no– y no se anda con rodeos. En mi opinión, la mayor parte de los comentarios de Trump muestran muchas verdades, por mucho que se le acuse de racista y demagogo. Su política económica exterior me parece encomiable. Su interés en reflotar las relaciones con Putin y aliarse con él para acabar con la amenaza que supone el enemigo musulmán son muy lógicas. Su intención de hacer trizas el estado islámico y destruir su infrastructura es lo que llevamos bastante tiempo pidiendo. Obama no ha dejado más que crecer los problemas mirando a otro lado. Ojalá gane las elecciones.

    • Ya que, según dices, Trump – y muchos otros yanquis, supongo – quiere destruir el enemigo musulmán ( y das a entender que es una pretensión perfectamente legítima ), imagino entenderás perfectamente que para los musulmanes, cuyo enemigo es EEUU, su pretensión sea acabar con éstos, ¿ verdad ? ( y éste es también un objetivo legítimo ).
      Pues nada, por mí adelante. Que gane el mejor ( pero luego no vengais lloriqueando por el 11-S )

      • Su comentario es una tontada. Los musulmanes ya declararon la guerra a Occidente bastante antes del 11S. De todos modos, su comentario sobre el 11S revela que a usted no le dió precisamente pena esos atentados. Yo diría que lo contrario.

        • Yo mas diría que es todo lo contrario: Occidente, y sobre todo EEUU, declararon la guerra a los musulmanes – mejor dicho, a muchos países musulmanes – mucho antes del 11-S.
          Por poner un ej., Israel sigue sin cumplir las resoluciones de la ONU desde 1964, si no antes, causando miles de muertos, y millones de refugiados, a los palestinos.
          Por supuesto que me dieron pena esos atentados. Del mismo modo que me dieron pena el golpe de Estado de Pinochet, en 1975, en Chile, apoyado por la CIA, con el resultado de miles de muertos durante la dictadura..
          ¿ A Vd. le dió pena eso ?

      • Usted no debe de enterarse de lo que ocurre a nivel internacional. ¿Piensa que nuestros gobiernos son sucios? Lo son. Nadie dice que los dirigentes de USA –de cualquier partido– sean unos santos, pero al menos no nos quieren llevar al medievo.
        Destruir al enemigo musulmán es completamente legítimo: no sólo ha atacado países e intereses Occidentales desde hace varias décadas, sino que además los musulmanes pretenden imponer su basura “ideológica” (religiosa) allá donde pisen. No sólo los radicales, sino también los mal llamados “moderados” (en el fondo, los “moderados” no son más que aquellos que esperan que los radicales les hagan el trabajo sucio). Usted aún no se entera de que la pretensión de los musulmanes es esa desde hace décadas y en la UE –y en general en Occidente– los gobiernos apenas mueven el culo. He viajado más que suficiente cuando trabajaba en una empresa –que no voy a nombrar– y he visto de todo. Mucha mierda, se lo aseguro. En general, la peor gente con la que traté era musulmana: si para usted los gobiernos y las personas occidentales no tienen conciencia, no quiera ni imaginar lo que hacen los musulmanes (pobres y ricos) con los occidentales y con su propia gente (incluyendo sus familias). Esa es la diferencia. Ya sé que generalizar no es justo, pero yo hablo de mi experiencia y de lo que he visto, de modo que mi opinión no va a cambiar aunque usted piense de mi lo que quiera. Yo no lloriqueo por el 11S o atentados musulmanes similares: simplemente pido una respuesta contundente y en la medida de lo posible, desmedida. Tampoco lloriqueo por la guerra de Siria.
        Si Trump gana y no deja entrar a un musulmán más en USA, chapeau. Y si se alía con Putin para acabar de una vez por toda con ISIS y otros grupos terroristas musulmanes, le daría el premio nobel de la Paz permanente.

        • Por supuesto que me entero, y sospecho que mucho mejor que Vd.
          Los musulmanes nos atacan sencillamente porque Occidente les ataca a ellos desde hace mucho tiempo ( véase mi réplica a Jorge, arriba ), ¿ o de dónde cree Vd. que sale la prosperidad occidental y estadounidense en particular ? Yo se lo digo: del expolio de las materias primas en Africa.
          ¿ Respuestas contundentes ? ¿ NO las ha habido ? No tienes mas que ver el avispero que es actualmente Irak.
          Tiene gracia que un partidario de Trump hable de “basura ideológica”
          Por cierto, no soy musulmán, y por supuesto no me gusta su radicalismo ( soy ateo convencido ); pero eso no quiere decir que no vea su rabia ante los agravios que, sobre todo EEUU, les causa.

          • – No se entera mejor que yo. No se entera NADA.
            – Falso completamente. Los musulmanes ya llevan atacando a TODO Occidente antes de que USA se dignase a responderles. De hecho, han atacado a países que nada tienen que ver con las guerras que USA ha declarado.
            – No ha habido respuestas contundentes. Obama cometió un error gravísimo al irse de Iraq. El mismo error que ha estado cometiendo desalojando Afghanistán. Nada contundente se ha hecho por desgracia con Irán, Arabia Saudí, Pakistán, etc. En general, la respuesta de USA ha sido bastante débil tras el 11-S. Para colmo Obama, en el límite de su estupidez, quiere hacer tonterías como hacerse amigo de Irán, Cuba, cerrar Guantánamo…
            – Trump no vende basura ideológica: dice que no se puede permitir que entren mejicanos ilegales trayendo crimen a USA; que USA está perdiendo comercialmente contra China, Méjico, etc y eso ha de cambiar; que muchas empresas americanas emplean obra de mano extranjera en vez de estadounidense. Me parece muy coherente y sensato al decir eso.
            – Yo también soy ateo. Y me importa una mierda la rabia de los musulmanes. La mayor parte de los musulmanes se matan entre ellos (mejor) y a los gobiernos de los países musulmanes cercanos les trae sin cuidado. Tanto cuento con los refugiados y países como Arabia Saudí (entre muchos otros) no les importan los refugiados lo más mínimo. No hay ningún agravio de USA/Occidente a los musulmanes: Occidente/USA ha estado enriqueciéndoles comprando su petroleo. Lo ideal sería que Occidente dejasen de comprar petroleo a estos países, a ver cuánto aguantaban.
            – No sé cuál es su ideología y no me importa: pero lo que queda claro es que a usted el 11-S le gustó bastante. Como a muchos españoles.

            • Pues a Vd. parece que le gusta mucho Irak ( varios cientos de miles de muertos desde la intervención yanki )
              Si a Vd. le importa muy poco la rabia musulmana, a ellos les importa muy poco la suya, 11- S incluido.
              No sé que quiere Vd. que se haga, pero parece que por contundente entiende atacar a media humanidad.
              En fin, no sé, si a Vd. le parece una tontería hacerse amigo de Cuba, o cerrar Guantánamo, es evidente que estamos en las antípodas. Seguro que prefiere liarse a tiros con media humanidad, sin duda, a EEUU le iría mucho mejor ( no en vano es el país mejor armado del mundo ).

            • En el fondo, todo esto no es más que racismo y complejo de superioridad: yo soy un occidental, blanco y del primer mundo. Todo lo demás es chusma ( y no hablemos si además eres musulmán, sudaca o moro ), y por tanto tengo perfecto derecho a atacar al resto del mundo cuando convenga a mis intereses – normalmente económicos – , y si se quejan son terroristas.

              • Mi comentario se ha colado más abajo.

              • Iraq no me importa. Así de simple. Tampoco Siria.
                Tampoco me importa su ideología. Ni la tirria que tengan los musulmanes a USA.
                Se equivoca completamente empleando el concepto de racismo: los musulmanes no son una raza, sino los creyentes en una religión siniestra. No lo digo porque yo sea ateo, sino porque la religión musulmana sólo supone carencia de derechos humanos. No hace falta que yo le dé detalles. Busque en sitios como estos:
                https://en.wikipedia.org/wiki/Human_rights_in_Islamic_countries
                http://www.clarionproject.org/understanding-islamism/womens-rights-under-sharia
                De modo que entienda de una vez que no hablo de raza, sino de religión, dado que el problema real es el islám. Por eso hablo del enemigo musulmán, no de los moros, del mismo modo que Donald dice de que el problema son los “muslims”. La falta de derechos humanos promovida por el islám no existe prácticamente en Occidente, pues éste último –que tampoco digo que sea perfecto– ha sido capaz de evolucionar. Hay motivos de sobra para que Occidente tenga complejo de superioridad.
                Respecto a lo de “sudaca”, yo he hablado de inmigrantes ILEGALES mejicanos, que son los que generalmente traen delincuencia y crimen, no de los inmigrantes LEGALES que viven en USA, muchos de ellos por cierto apoyan a Donald. Confunde usted legalidad con racismo.
                De todos modos, si tanto le gustan los musulmanes, ¿por qué no se va a vivir a un país musulmán y abandona el siniestro y malvado mundo occidental?

                • No necesito que se me convenza de que el islam es una religión siniestra ( aunque sí creo que lo son todas, unas más que otras ), es algo que salta a la vista.
                  No es que me gusten especialmente los musulmanes, es que estoy un poco harto de que Occidente, y sobre todo EEUU, los tache de terroristas, por hacer puntualmente algo que el primer mundo hace habitualmente ( causar miles de muertes por sus intereses económicos ) sin que nadie se escandalice.
                  Ya sé que no son una raza.
                  El último párrafo es de traca: porqué no te vas a XXXX ya que te gusta tanto ? Pues no, pero tengo la suficiente objetividad como para ver los pros y los contras de cualquier régimen.
                  Y el primero, lo mismo. Si no le importa Irak, o Siria, lugares donde han muerto miles de personas, en gran parte por culpa de sus amados yankis, con eso ya se retrata Vd, créame. Ya me imaginaba que a los EEUU no le importa nada el resto del mundo, lo sospechaba.
                  Aviso, con esto dejo de polemizar con Vd, estoy algo harto. Al menos, eso se lo reconozco, el diálogo ha podido fluir sin demasiadas descalificaciones ni demagogias, algo de agradecer.
                  Saludos.

  8. Lo de Trump es nuevo sólo a medias, es decir, no es nuevo en absoluto. Y no sólo por el caso mencionado de Ross Perot sino por el mucho más reciente de Sarah Palin, presentada por sus detractores como una especie de Barbie semianalfabeta, antiabortista y ultracristiana (y algo de todo eso hay), por la que nadie en su sano juicio daría un duro pero que ha sido, o es, Gobernadora de Alaska y que fue candidata a la vicepresidencia. ¿Frikismo de los yanquis? Pudiera ser pero si una acémila malcriada y con mucha mala leche como Ada Colau es alcaldéspota de Barcelona, un ganso profesional sin más virtud que gustarle mucho los carnavales como El Kichi alcalde de Cádiz, una analfabeta funcional como Celia Villalobos ministra en su día y vicepresidenta del Congreso… (y la lista podría seguir, bien nutrida a diestra y siniestra), entonces quizás tendríamos que pensarnos un poco más eso del frikismo de los políticos yanquis y de las extravagantes querencias del votante estadounidense.
    Trump, como bien dice el artículo, es el clásico demagogo de tiempos de crisis (eso fue, ni más ni menos, Adolf Hitler, no lo olvidemos, y eso mismo ha sido el chavismo en Venezuela o el peronismo ahora transmutado en kirchnerismo en Argentina) que se nutre del descontento de amplias capas de la sociedad, los más golpeados por la crisis, justamente las capas obreras. Y en este sentido es muy signficativo algo que el artículo menciona pero sólo de pasada, cual es el hecho de que Trump es, al menos de boquilla, un antiglobalizador furibundo. Según su análisis, los paganos de los grandes beneficios de las multinacionales estadounidenses, con sus plantas deslocalizadas en Méjico o en Asia pagando una cuarta parte o menos en salarios o impuestos, son los trabajadores americanos, que no pueden competir con esos precios. Qué curioso que quienes enarbolan justo ese mismo discurso en Europa sean antieuropeístas como Marine LePen y resto de partidos de ultraderecha… y Julio Anguita y Podemos y resto de la ultraizquierda, enemigos igualmente acérrimos del euro y de la liberalización comercial… hasta que les da por comprar papas venidas de Chipre o camisetas hechas en Camboya porque salen mucho más baratas que la producción local: que se lo pregunten a Pablenin o a Jorge Ébola, por la devastación intelectual que causan sus programas/encíclica-Papa-Francisco, también conocido como Jordi Évole, casos insignes de guardarropía proleta Made in Pobrelandia y cesta de la compra semanal de la misma procedencia… A eso se le llama hoy día coherencia y conciencia de clase… Parece que nos olvidamos que uno de los socios de gobierno de Alexis Tsipras en Grecia eran, o aún son, no lo sé, los neonazis de Amanecer Dorado.
    Y hay mucha gente que ignora, u olvida, que el caladero de votos de LePen, padre e hija, en Francia son los caladeros clásicos de voto comunista durante décadas… gente de escasos medios económicos y poca formación, como presenta el articulista al votante medio de Donald Trump.
    El ínclito Frarga Iribarne llegó en su día a arrasar en barriadas con unos índices de pobreza flipantes y la indigencia intelectual del discurso cursi y analfabeto y las epístolas de Coleta Payasa, alias Pablo Iglesias Turrión, no dista demasiado de la pobreza argumental de Trump y dice bien poco del nivel intelectual de los votantes de Podemos.
    Que el populismo de derechas y de izquierdas se parezcan tanto sí que debería hacernos reflexionar y recordar que, después de todo, justo antes de la 2ª GM quienes firmaron un tratado de amistad y cooperación fueron los nazis y los comunistas, que no otra cosa fue el Pacto Molotov-Ribbentrop.

    • De acuerdo con algunas cosas, y muy poco en otras.
      Por ej. cuando afirmas que el nivel intelectual del votante de Podemos es ínfimo, no tienes mas que ver dónde triunfa éste ( ciudades grandes, Madrid, Barcelona, Valencia, país vasco ) y donde el Pp ( pueblos pequeños y envejecidos de Castilla )

      • 1. El envejecimiento no está reñido con el nivel intelectual / cultural de una persona. ¿Son, en general, los ancianos unos ingnorantes?
        2. El vivir en un pueblo no hace a nadie inculto.
        3. El PP ha ganado en ciudades como Madrid y Valencia? No por mayoría absoluta, pero el número de votos ha sido bien alto.
        4. En una provincia como Asturias, el PSOE e IU suelen ganar en pueblos pequeños y algunas ciudades.

        Conste que nunca he votado al PP ni me interesan. Pero creo que no hay una tendencia definida como usted indica.

        • Obviamente, los ancianos no somos unos ignorantes.
          Ni los habitantes de pueblos pequeños.
          Pero sí me parece muy evidente, y esto se lo dirá cualquier sociólogo, que en las ciudades grandes, y en población de mediana edad, el nivel cultural es mas elevado. Generalizando mucho, claro.
          No sé si vd. vota Pp, pero a juzgar por los comentarios anteriores, me parece muy probable. Está en su derecho, evidentemente. Pero luego, pues tenemos lo que tenemos ( paro galopante, corrupción ídem, intentos de privatizar la sanidad, gran desigualdad social, etc. )

    • Por cierto, ya que tú repartes estopa en todas direcciones, tengo curiosidad por saber a quién votas.

    • Iraq me importa nada. Ya sé que a los musulmanes les importa nada los puntos de vista de los Occidentales. Pero eso me da exactamente igual, porque no tengo nada que dialogar con esa gente.
      Naturalmente siempre sale alguien con la tontería del racismo, demostración de que no entender un concepto básico: “musulmán” no es una raza, sino un grupo de devotos (fanáticos, realmente) de una religión. Yo no he dicho nada sobre los moros como tal: he hablado de que los musulmanes son peligrosos porque el islám es el problema, es decir, esa religión autodestructiva, que es la que contamina su vida e que intentan inocular en nuestra sociedad. De ahí los ataques radicales cuando se caricaturiza a Mahoma o se critica la religión islámica. De ahí que no acepten mujeres con minifalda, o conduciendo un coche o teniendo puestos de responsabilidad en empresas. De ahí que para los musulmanes las mujeres no valgan absolutamente nada. Eso y mil cosas más. Usted aún no se ha enterado de que para los musulmanes, seamos pro-USA o anti-USA somos el objetivo a eliminar. Lea el puto corán. Occidente no es perfecto ni mucho menos, pero no llega a tales extremos de degradación, de modo que claro que podemos –y debemos– tener complejo de superioridad: las libertades occidentales se han logrado con mucho esfuerzo y sangre. Eso nos hace superiores.
      Sobre los sudamericanos: critico a aquellos inmigrantes ILEGALES que Méjico manda a USA, que en su mayor proporción son criminales. Eso lo sabe cualquiera. Eso es lo que critica Trump y con razón. Por eso, la mayor parte de los hispanos que se molestaron en entrar LEGALMENTE en los USA y que son honrados claramente apoya a Trump.

  9. Isaias puede que este más o menos de acuerdo contigo. Pero tener a alguien como Ada Colau de alcaldesa es un orgullo. Una persona a la que han sacado a rastras por intentar parar desahucios ya merece todo mi respeto, pocos dirigentes políticos pueden decir como ella que ha luchado en primera persona por los que menos tienen. Puede que ahora como dirigente de una gran ciudad lo tenga mucho mas difícil pero esta claro que ella nunca va a dejar de dar la cara (para que se la partan).

    • Dudo que Ada Colau pueda estar orgullosa de algo. Una tipa que dijo por activa y por pasiva que no pretendía entrar en política y que ha utilizado el tema de los desahucios para hacerse popular y llegar a alcaldesa, enchufar a amiguetes y parientes no es más que una trepa (mal encarada, además). Me alegro mucho que sea alcaldesa, porque con su actitud, modos y maneras demuestra bien su hipocresía… y personalmente prefiero que ésta se haga bien patente. Conviene que quien juega con fuego acabe quemándose alguna vez.

  10. Buen artículo, si te gusta el análisis de los nuevos populismos y la posibilidad de llegar al poder [Nuevo post] La nacionalidad de Maduro http://fullde95.blogspot.com/2016/05/la-nacionalidad-de-maduro.html

    Aquí les dejo este post que creo que va a contribuir al debate

  11. reconocer los logros de TROMPas> el logro demostrar que cualquier idiota con dinero puede ser candidato al la presidencia de este pais y lo otro es que ha demostrado q los republicanos estan guiados por el odio, hasta e KKK los apoya vease esto

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