Cuando volvieron los Encuentros de Pamplona en 2022 levantaron una gran expectación porque se cumplían 50 años de aquella cita irrepetible con la cultura, el arte y el pensamiento que hizo brillar Pamplona. No defraudaron a todos los que la disfrutamos. La edición de 2024 confirmó que la apuesta iba en serio, con diez días que reunieron, entre otros, a Herta Müller, Boris Groys, Susan Neiman o Yuri Andrujovich alrededor de la letra, la filosofía y la imagen. Otros dos años después, los Encuentros regresan del 2 al 12 de octubre de 2026 al auditorio Baluarte y a distintos espacios de Iruña con la madurez de quien ya no necesita demostrar que existe, y con un lema que funciona a la vez como declaración de principios y como diagnóstico de época, «una llamada a la capacidad de diálogo y asombro que todavía posee la cultura».
La expectación se mantiene. La bienal internacional de cultura, arte y pensamiento despliega esta vez once itinerarios temáticos que leen el presente sin anestesia. El imperialismo que vuelve a cercarnos, el fascismo de definición huidiza, la disyuntiva entre la democracia y el nihilismo, la pregunta por aquello que nos ha construido como especie, la escritura que no da un paso atrás, las voces que fuimos antes de que las máquinas hablaran por nosotros, la convivencia con la inteligencia artificial, el estado de las reservas del planeta, el cine que se niega a ceder, la música que edifica sobre lo edificado y el arte que engendra arte. Por ese mapa transitarán historiadores, filósofas, poetas, cineastas, compositores, coreógrafos y científicos, en un programa diseñado para que el espectador no salga del Baluarte tal como entró. Resulta imposible desgranar en un solo artículo las trayectorias de todos los invitados, de modo que conviene empezar por cuatro nombres que condensan el pulso de esta edición, repartidos entre la historia, la filosofía, la literatura del testimonio y la ficción más desbordante.

La segunda es Barbara Cassin, filósofa y filóloga francesa, directora de investigación del CNRS y, desde mayo de 2018, miembro de la Academia Francesa —la novena mujer en toda la historia de la institución—. Especialista en los sofistas griegos y heredera intelectual de Hannah Arendt, Cassin dirigió durante más de una década, con cerca de ciento cincuenta colaboradores y quince lenguas, el descomunal Vocabulaire européen des philosophies, también conocido como Diccionario de los intraducibles, una obra que se enfrentaba a dos enemigos simétricos, el globish que aplana toda diferencia y el nacionalismo ontológico de raíz heideggeriana. Para Cassin las palabras no transmiten un sentido previo, sino que lo producen, y los traductores son «coproductores de sentido». Esa convicción está en el centro de su conversación del lunes 12 con la periodista Andrea Aguilar, titulada El ser, el mundo y las palabras, donde la pensadora analizará cómo nos construimos a partir del lenguaje, qué uso hacen los dictadores de las palabras en su afán de manipulación y qué mecanismos garantizan la capacidad de discernimiento del ser humano ante la trampa totalitaria.
La tercera es Adania Shibli, escritora palestina y una de las voces más nítidas de la literatura árabe contemporánea. Su novela Un detalle menor, escrita a lo largo de doce años y traducida al español por Salvador Peña Martín, parte de un hecho real, la violación y el asesinato de una joven beduina a manos de un destacamento israelí en 1949, para construir un relato sobre la memoria, la repetición y el olvido. La obra fue finalista del Booker Internacional y de los National Book Awards, y en 2023 obtuvo el LiBeraturpreis alemán. La ceremonia de entrega, prevista en la Feria del Libro de Fráncfort, se suspendió pocos días antes a raíz de la guerra entre Israel y Hamás, lo que desató una protesta firmada por más de mil escritores e intelectuales —entre ellos los premios Nobel Abdulrazak Gurnah, Annie Ernaux y Olga Tokarczuk—, que reprochaban a la feria cerrar el espacio a una autora palestina justo cuando más necesario era abrirlo. Su entrevista del sábado 10 con Berta Ares, bajo el título Repetición y olvido, aborda de frente esa fatiga ante las historias que se repiten —las de Palestina y las de tantos lugares sometidos a ocupación— y la pregunta de si la literatura puede revocar esa aversión a escuchar lo que ya creíamos sabido.
El cuarto es el premio Formentor Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), considerado por la crítica el más importante escritor rumano vivo y candidato perpetuo al Nobel de Literatura. Poeta antes que narrador, autor de la trilogía Cegador y de Solenoide —esa novela totalizadora que arrastra al lector a un Bucarest subterráneo del que nadie sale indemne—, Cărtărescu ha reunido casi todos los grandes galardones europeos, del Formentor de las Letras de 2018 al Premio FIL de Lenguas Romances de 2022 y el Dublin Literary Award de 2024. Su escritura alucinatoria y fantástica, de planteamiento a la vez metafísico y ontológico, persigue un universo mítico en continua búsqueda de sentido, y en España, donde lo publica Impedimenta en versión de Marian Ochoa de Eribe, encuentra a algunos de sus lectores más fieles. En su conversación del lunes 12 con el traductor Xavier Montoliu Pauli se adentrará en ese mundo íntimo, onírico y desbordante que contiene a partes iguales el vértigo del mundo y la belleza de la vida.
Estos cuatro nombres apenas asoman la superficie de un programa que merece recorrerse entero. El itinerario El imperialismo nos cerca, de nuevo suma a Gentile la conferencia de la politóloga Natascha Strobl sobre el ascenso del conservadurismo radicalizado, conducida por el corresponsal Xavier Mas de Xaxás, y la entrevista a Irina Scherbakova, fundadora de la asociación Memorial —galardonada con el Nobel de la Paz—, que explicará cómo un pasado no resuelto sigue determinando la Rusia de hoy. La sección se completa con Fugit, el teatro de calle itinerante e inmersivo de Kamchàtka que convierte la huida en una forma de lucha por las calles de la Rochapea.
En Así de duro, democracias o nihilismo dialogan tres maneras de pensar el vacío contemporáneo, la del filósofo Ray Brassier, que presenta las ideas de su Fatelessness acompañado por Alberto Ruiz de Samaniego; la de Barbara Stiegler, que regresa al «el desierto crece» de Nietzsche para rastrear la genealogía de nuestra falta de valores junto a Antonio Castilla; y la ya citada Barbara Cassin. El itinerario Por qué nos hemos construido así enfrenta dos modos de pensar lo humano en el diálogo entre Thomas Macho y Víctor Gómez Pin —moderado por Berta Ares—, y recibe a Robert N. Proctor, el catedrático de Stanford que acuñó el término «agnotología» para describir cómo el poder fabrica ignorancia, en una charla que defiende, sin ironía, que vivimos en la Edad de Oro del no saber.
La literatura tiene casa propia en Escribir, ni un paso atrás, donde además de Shibli y Cărtărescu intervienen la poeta y ensayista alemana Marion Poschmann, que conversará con la editora y traductora Cecilia Dreymüller sobre escritura y naturaleza, y un recital coral que reúne las voces de María Negroni, Fermín Herrero, Antoni Clapés, Miren Agur Meabe y Aitana Monzón, dinamizado por Laura Chivite, en defensa de la poesía como forma de conocimiento y de resistencia frente a los discursos que simplifican el mundo. El itinerario Caminos de otro hacer rinde homenaje a las mujeres que la historia relegó al pie de página, con el diálogo inaugural del viernes 2 entre Victoria Cirlot y Blanca Garí en torno a las místicas medievales Hildegarda de Bingen y Margarita Porete, rematado por un concierto de la Capella de Ministrers dirigida por Carles Magraner; la conferencia de Chiara Bottici sobre feminismo y narración; y la de la filósofa y bailarina Marie Bardet sobre el cuerpo como modo de pensamiento. La misma sección acoge tres de los grandes espectáculos de la edición, la ceremonia de los Voladores de Papantla, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; las piezas #13 y #14 del TAO Dance Theater del coreógrafo Tao Ye; y aSH, la colaboración de Aurélien Bory con la bailarina de Kuchipudi Shantala Shivalingappa, una geometría incrustada en el cuerpo que se mueve entre la mística hindú y la física cuántica.
Las voces que fuimos es, quizá, el itinerario más arriesgado, un recorrido por la phoné desde las primeras fonaciones ancestrales hasta su suplantación por los artificios que hoy nos hablan mecánicamente. Lo recorren el canto salvaje y preverbal de Isabelle Duthoit, la conferencia de Björn Schmelzer sobre la voz del pasado y su conjunto Graindelavoix, que ofrecerá el programa polifónico Ex Nihilo en la iglesia de San Saturnino; el mugham azerbaiyano de Alim Qasimov y Fargana Qasimova en el Teatro Gayarre; la intervención sonora de Beñat Achiary y Xabier Erkizia; y el taller de la soprano Raquel Andueza sobre la voz como territorio. La inteligencia artificial protagoniza O tú o yo, o los dos, con el diálogo entre el físico Juan Ignacio Cirac, pionero de la computación cuántica, y el filósofo Daniel Innerarity, y la conversación con Yuk Hui, que desplaza el viejo «conflicto de las facultades» kantiano hacia las empresas de IA generativa para hablar de censura algorítmica, monocultivos digitales y un humanismo posteuropeo por venir.
El estado del planeta se interroga en Cuánto nos queda de mundo, donde la veterinaria y poeta María Sánchez y el biólogo Luis Arranz dialogan sobre el cuidado de las especies compañeras —con la proyección del cortometraje Alas/Tierra, de Maddi Barber—, y la catedrática de Física en Oxford Sonia Contera defiende, junto a Eduardo Sáenz de Cabezón, una ciencia con sentido y sin tanta ficción. A esa misma inquietud responde Tierras Raras, la pieza de danza de Luz Arcas y La Phármaco, y el concierto de clausura del lunes 12, en el que el Grupo Enigma se aproxima a Petróleo, la obra inacabada en la que trabajaba Pier Paolo Pasolini cuando lo asesinaron, en una ficción documental concebida por Asier Puga con música de Carlos de Castellarnau.
El cine ocupa un lugar de honor en Cine, la imagen que no cede, con un encuentro llamado a agotar las invitaciones, el diálogo entre Víctor Erice y José Luis Guerin —moderado por Violeta Kovacsics— sobre la grieta abierta entre la realidad y la representación, dos cineastas cuyos silencios creativos son ya una forma de resistencia frente a la aceleración del mundo. Les acompañan la conferencia de la cineasta alemana Angela Schanelec, figura de la Escuela de Berlín, y el taller de Mercedes Álvarez sobre la mirada. La música contemporánea late en Música: notas sobre nuestro propio tejado, con la entrevista y el concierto extraordinario de la compositora Unsuk Chin —en conversación con Ramon Lazkano—, la entrevista al suizo Beat Furrer a cargo de Mauricio Sotelo, y el programa Naturale, que reúne la viola de Isabel Villanueva, la marimba de Conrado Moya y la electrónica de Héctor Varela en un viaje de Bartók a Berio.
Cierra el mapa El arte que crea arte, encabezado por Perejaume, autor también del cartel de esta edición, cuya instalación La rel de l’arbre és una roda se activará el viernes 2 con un concierto del Cor Jove de Catalunya. La escultora Susana Solano dialogará con el pintor Carlos Velilla sobre el fracaso como gesto generoso y la materialidad como portadora de sentido, mientras dos referentes del arte global desarrollan su pensamiento sobre la imagen tras la irrupción de la IA, Hito Steyerl, que desplegará las ideas de su ensayo Medium Hot, y Mona Hatoum, que repasará las cuestiones conceptuales y materiales de toda su trayectoria. Sus obras, junto a la instalación de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra y a las piezas promovidas por el Ayuntamiento de Iruña, podrán visitarse en el Baluarte y en la Ciudadela durante toda la bienal, varias de ellas hasta mediados de noviembre.
Los Encuentros de Pamplona / Iruñeko Topaketak están promovidos por el Gobierno de Navarra y organizados por la Fundación Baluarte, con el apoyo de la Fundación «la Caixa» y la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona. El programa completo, los horarios definitivos y la retirada de invitaciones pueden consultarse en la web oficial. Diez días, once itinerarios y un puñado de preguntas que ningún algoritmo sabe formular por nosotros. En tiempos que premian la respuesta rápida y la certeza de minuto y medio, reunirse en una sala a escuchar, a dudar y a dejarse asombrar es un acto hedónico de resistencia.







