
Dos días después de dar un concierto en el Carnegie Hall, el guitarrista clásico y compositor Apostolos Paraskevas intentaba enseñar un arpegio sencillo del «Romance anónimo» a uno de sus alumnos del Berklee College of Music. Como en millones de ocasiones anteriores, su cerebro se dispuso a orquestar la sinfonía necesaria para realizar movimientos complejos con apoyo visual y, comandadas por la corteza motora primaria, se activaron hasta siete de sus áreas para ejecutar la pieza. La acetilcolina, el primer neurotransmisor identificado por Otto Loewi en 1921, recorrió los axones de las neuronas motoras por una intrincada ruta, la vía corticoespinal, hasta llegar al tracto corticoespinal lateral. La mayoría de los axones que forman este tracto tiene su origen en las zonas de la corteza motora primaria que controlan brazos, piernas, manos, pies y dedos, las necesarias para adoptar la postura con la que debía enseñar a su pupilo esa sucesión de sonidos. Sin embargo, Paraskevas descubrió horrorizado que los dedos no respondían y que el anular se curvaba espontáneamente hacia la palma de la mano. La sensación fue aterradora. La potencia se desconectaba del acto, el alma se alejaba del cuerpo, la física se interponía en la metafísica.
Paraskevas acudió de inmediato a varios especialistas. El primero, traumatólogo, no consiguió encontrar ningún problema anatómico y no fue mucho más allá. El segundo, neurólogo, le diagnosticó distonía focal y le recomendó que visitara un centro médico de Boston especializado en esta afección. Así comenzó la batalla del músico de origen griego con el llamado «cáncer del músico», un mal que podría llegar a afectar a uno de cada cien intérpretes (según un estudio de los chilenos R. Arangui, P. Chana-Cuevas, D. Alburquerque y X. Curinao) y que ha destruido un buen número de carreras.
En términos generales, la distonía es un trastorno del sistema nervioso que genera una variabilidad discordante en el tono muscular y que da lugar a posturas y movimientos anómalos. Su origen es esquivo —de hecho, se desconoce la causa del 80% de las distonías— y puede ser de varios tipos atendiendo a la ubicación de la afección. La focal, como su propio nombre indica, afecta a un músculo o grupo muscular de una zona determinada del cuerpo. En todos los casos, su diagnóstico es arduo, especialmente por la variedad de posibles procesos implicados y el gran número de enfermedades que pueden causar sus síntomas. A diferencia de las distonías generalizadas, que por lo general son hereditarias y surgen durante la infancia, las focales son de carácter neurológico y suelen aparecer durante la edad adulta. Sus efectos son llamativos e incluso incapacitantes: desde la tortícolis espasmódica que causa la distonía cervical a las distorsiones en boca y lengua de la oromandibular, pasando por los parpadeos acelerados del blefaroespasmo o las interferencias vocales de la distonía laríngea, que enronquece o incluso interrumpe la voz. La distonía focal manual es una afección ocupacional, es decir, solo aparece cuando se llevan a cabo ciertas actividades que implican movimientos precisos, y no es producto del cansancio. Los calambres atenazan las manos y los antebrazos al escribir (en el llamado «calambre del escribiente»), afectan especialmente a los movimientos sutiles de algunos deportistas (es el caso de los «yips», el terror de golfistas, tiradores o lanzadores de béisbol, entre otros) o provocan toda clase de efectos indeseados en los músicos.
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Excelente forma de combinar un tema médico, que suele ser muy árido, con un tema humano. Aprendí mucho con su lectura. No tenía idea de la afección de Schumann.
Esa capacidad de plantear un tema médico árido en una forma humana, amena y comprensible para el lego, me recuerda los casos que plantea en sus libros Oliver Sacks, el neurólogo. Y si además al lector le interesa la música, como es mi caso, te lo lees de un tirón y te quedas con ganas de más. Excelente.
Aunque su caso era distinto (sufrió quemaduras en un incendio en su casa), me he acordado de Django Reindhart, que perdió la movilidad en dos dedos y sin embargo se convirtió en un virtuoso.
Interesante artículo, sí.
Gracias!, entretenido e interesante artículo.
hola, soy un guitarrista con distonia focal en la mano derecha, no se que hacer, ya me han visto muchos mèdicos, necesito ayuda,gracias
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