Chuscoexplotation.
El primer Torrente tenía su gracia explotando un filón de humor grueso que muchos no se atrevían a tocar; su secuela era la misma broma con más medios y situada en Marbella, pero Torrente 3: el protector se convirtió en un auténtico despropósito en favor del excesivo desfile de cameos (con algunos inauditos, como los de Oliver Stone o John Landis). Llegados a este punto cabe reseñar que la cuarta entrega es mejor que la tercera. Pero esto viene a ser como considerar que rebanarse un dedo es mejor que cortarse el brazo entero.
Abrir una película con María Patiño es síntoma de que algo anda muy jodido en el mundo. Santiago Segura reutiliza la pantalla como pasarela saturándola de rostros famosos, gran parte de ellos sacados de lo más selecto de la telebasura. Tras unos notables títulos de crédito, la cinta se abre de piernas a un encadenamiento de gags forzados mientras se trata de maniatar el conjunto con la excusa de un Torrente encomendado a cometer un encargo poco limpio, encarcelado a continuación y gestando un plan de fuga cual Michael Scofield barriobajero en una prisión de tebeo. Ni siquiera el homenaje con olor a chorizo a Evasión o Victoria redime la obra de su naturaleza básica y poco arriesgada: Santiago Segura sigue sacando petróleo de un icono que hace tiempo que está muerto, enterrado y respirando cal. Un Torrente que consigue arrastrar al cine tanto a los que simpatizan con el personaje como a los que lo repugnan, aunque por el camino se olvide contar una historia, siquiera bondiana, como en anteriores entregas.
Excesivo y previsible festival del cameo (Carlos Areces, Ana Obregón, Fernando Esteso, Carmen de Mairena, Kiko Matamoros, Maria Lapiedra) con dos menciones destacadas: el villano (por decir algo), interpretado por el cantante Francisco y Aquella Cuyo Nombre No Deber Ser Pronunciado, protagonizando ambos una reñida pelea en pantalla por el título Hacerlo peor con la menor cantidad de líneas. Lo único bueno que se podría decir de elecciones de casting/guest-star como éstas (una por antojo del director y la otra para contentar al público choni) es que al menos han dicho las palabras que les tocaban en el orden correcto. Paquirrín, por su parte, asoma haciendo de compañero eventual y consigue que uno sea consciente de la degeneración del partenaire durante esta saga: algo que empezó con actores (Javier Cámara y Gabino Diego) continuó con cómico (José Mota) y desembocó en esto.
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TORRENTE ES LA MAS GRANDE CONTRIBUCION DE ESPAÑA AL CINE HISPANO PARLANTE que viva torrente ole