Que uno se acostumbra casi en seguida a lo bueno y lo cómodo es algo que no necesita demostración. El cuerpo tiende a hacer tabla rasa de los estados de privación hartándose de abundancia cuando la hay, reclamando la salud con avidez no bien se ha salido de la postración de una enfermedad. La sociedad civil sigue ese mismo curso: las blanduras y libertades de los tiempos de paz borran dulcemente el recuerdo de otros años, conocidos por padres o abuelos, en los que la vida era mucho más severa y peligrosa: movilizaciones, pobreza, hambre, bombardeos, ocupaciones, fusilamientos… La guerra es una bestial enfermedad colectiva que toda nación quiere superar cuanto antes, esperando que no regrese de nuevo. Pero siempre vuelve.
Battlestar Galactica (remake de una serie de los 70) comienza durante un largo período de tregua que promete ser permanente. Los humanos de las Doce Colonias crearon hace muchos años a los cylons, unos soldados robot que, al adquirir conciencia de sí mismos, se rebelaron contra sus creadores provocando la I Guerra Cylon. Tras años de conflicto y numerosísimas bajas los humanos expulsaron a los cylons a un planeta lejano, trazaron unas fronteras y declararon un armisticio. Pasadas varias décadas sin hostilidades, los habitantes de las Doce Colonias gozan y debaten en una sociedad sin guerra. La Galactica, una nave Estrella de combate superviviente de la guerra, va a ser retirada del servicio y convertida en museo. Al mando se encuentra el Comandante William Adama (Edward James Olmos), presto también para la jubilación. Pero unos confusos mensajes turban la tranquilidad: inquietantes transmisiones informan de que las colonias están siendo atacadas. Adama no necesita confirmación para interpretar rectamente las señales: los cylons han regresado.
Battlestar Galactica se abre con una miniserie de dos capítulos, de hora y media cada uno, en los que asistimos al genocidio de la raza humana. El ritmo parsimonioso del comienzo, mezcla de festejo y nostalgia ante un retiro, es graduado con maestría hasta la inquietud de los primeras señales de conflicto y, por último, el shock de la conciencia de estar en guerra. Paralelamente a lo que ocurre en la Galactica, se nos muestran las últimas horas en Caprica (una de las Doce Colonias) del diseñador del sistema de seguridad colonial y máximo responsable, por pura estupidez, de que los cylons inutilicen dicho sistema con suma rapidez: el carismático y odioso doctor Gaius Baltar (James Callis). El doctor ha caído entre las piernas de una espectacular mujer que poco antes del ataque le hace una contundente revelación: es una cylon, el modelo Número 6 (Tricia Helfer). Con lo que ahora los cylon tienen forma humana. Baltar consigue salir con vida de Caprica en una nave de rescate, en uno de los numerosos despliegues de su portentosa capacidad para sobrevivir amoldándose a cualquier situación y traicionando a quien haga falta.
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Para mi Mary McDonell fue de lo mejorcito de la serie… Siempre recordaré su personaje de Laura Roslin. Ni que decir que esta serie o se ve en versión original o no vale un duro… el doblaje era de peli porno….
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