Música

Un clásico incomprendido: The reality of my surroundings

reality
La de los años noventa fue la década en que finalmente hubo, después de mucho tiempo, música para todos los gustos. Al menos en el ámbito de la “música popular”, por llamar de alguna manera a la música de consumo mayoritario. Porque ya sabemos que la música clásica, el jazz y toda una pléyade diferentes músicas étnicas y folklóricas evolucionan paralelamente en sus propios microcosmos. Pero lo que ocurre dentro de esos microcosmos es casi más una cuestión de oyentes especializados que de verdadera cultura popular. A la mayoría de la gente, a fin de cuentas, la música que le llega es la que monopoliza las listas de éxitos, la que suena en las emisoras de moda o aquella de la que se habla en la prensa.

Durante los ochenta había existido una especie de Gran Cañón del Colorado que separaba esa música popular en islotes: el tecno-pop por aquí, el pop chicle por allí, el “arena rock” por allá, el heavy metal por acullá, etc. Por entonces todo estaba compartimentado. Todo el mundo era “algo” y tenía colgada una etiqueta, aunque a veces esa etiqueta no tuviese un significado demasiado claro e el aspecto meramente musical, si es que tenía alguno (¿”nuevos románticos”?). La música como producto de consumo estaba dividida en secciones, como los alimentos en las góndolas de un supermercado. Poco importaba que Michael Jackson invitase a Eddie Van Halen para que metiese su guitarra en las sesiones del famoso Thriller o que Prince fuese capaz de sonar en las pistas de baile repletas de chalecos pijos y hombreras, y al  mismo tiempo en las casas de los melenudos fans de Jimi Hendrix. Pese a que los propios músicos —los respetables, al menos— estas distinciones les importaban poco, en los ochenta y por resumirlo de algún modo, podríamos decir que los ritmos programados y los sintetizadores estaban a un lado y las baterías y las guitarras al otro. Un prejuicio que desgraciadamente ha renacido en tiempos recientes y mucha gente ha seguido manteniendo hasta hoy. Especialmente, todo sea dicho, en el mundillo del pop autoconsciente, donde un compás extra en un solo de guitarra sigue sirviendo para que lo califiquen a uno de “greñudo ruidoso” o aún peor, de “heavy garrulo”. Pese a los tópicos, la escena de rockeros greñudos siempre fue —y lo sigue siendo— más abierta.

Y así fue que —desde la supuestamente inmovilista horda de los inquisidores guitarreros—  esas fronteras empezaron a quebrarse a final de la década y se vinieron durante los noventa, gracias al inesperado triunfo comercial del rock “de fusión”. Y por una vez ese término —“fusión”—estaba plenamente justificado. Apareció una hornada de bandas que mezclaban sin ningún tipo de complejo todas aquellas músicas con la que habían crecido. Y lo hacían al margen de las modas, mezclando esos estilos fuesen o no fuesen considerados “compatibles” por la industria musical y la crítica del momento. No eran las primeras bandas en hacerlo, por descontado, ya que en décadas anteriores había existido esa libertad, al menos en momentos determinados. Pero sí hay que reconocerles un mérito: aquellas bandas de fusión que eclosionaron en los noventa apostaron por un eclecticismo bastante difícil de vender si no te llamabas Jackson o Prince, es decir, si  no podías ser etiquetado como “pop”. Para aquellos nuevos grupos, que surgieron sobre todo en Estados Unidos pero también en Europa, los calificativos preestablecidos resultaban bastante difíciles de aplicar. La mayoría de ellos, ciertamente, estaba más bien englobada dentro del ámbito del rock; quizá porque estaban influidos por músicos del pasado que también habían jugado con esas fusiones y que habían sido mayoritariamente cercanos al rock, como el mencionado Hendrix.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

18 comentarios

  1. Gran artículo!

    Tanto este «The Reality…» como el posterior «Give a monkey…» son fundamentales.

    Por cierto, de esa época también me impactó el primer disco -también una cocktelera de estilos- de Mr. Bungle, del demente Mike Patton.

  2. Extraordinarios, he descubierto a los Fishbone gracias a este artículo, y estoy encantado, sus canciones son una inyección de energía, transmiten vitalidad, ganas de bailar.
    Gracias por esta recomendación.

  3. elbichoemboscado

    Gracias por recordarme una parte fundamental de mi juventud, y por hacerme ver que no estoy solo en mi admiración por Fishbone.
    Yo sí estuve allí, llegué a verlos en directo y eran abrumadores. Angelo Moore estuvo charlando con la gente que esperaba para entrar en el concierto más de, no sé, media hora o así y llevaba una borrachera monumental. Y a pesar de eso el concierto fure legendario.
    Completamente de acuerdo en lo de ‘Those days are gone’. Magnífica canción.
    Gracias otra vez.

  4. Me ha encantado el articulo, y comparto todas las opiniones sobre el disco y las reflexiones respecto a la música de aquella época. Sin embargo da la impresión de que fishbone están muertos y no, están mas vivos que nunca y aunque sus discos actuales no llegan al nivel de los que grabaron a finales de los 8O y principios de los90, siguen siendo una autentica apisonadora en directo. Hace un par de años editaron fishbone live in bourdeaux, un directo de mas de 2 horas de duración repasando toda su discografía y es espectacular.

  5. Muy buen repaso.

    Ha destapado una época musical de mi vida. La época que vi Living Color, a Jane’s Addiction, y les vi a ellos. Fue la gira del Monkey. Una desgracia que pillaran una taja de muy señor mío. Porque les salió un concierto penoso. Una decepción mayúscula, después del bolo que les había visto (por la tele) del Pink Pop Festival (gira Truth and Soul). Una desgracia de concierto y un pinchazo a nivel de público.
    Una pena porque tenían un directo demoledor.

  6. Agustin Stoy

    Buen artículo.
    Escuchaba mucho a Fishbone hace 20 años.
    Pero creo que el artículo sólo tiene sentido haciendo la aclaratoria que hablas de USA y nada más. 10 años antes de todo esto en Inglaterra ya estaban The Clash, Specials, The Beat, Pop Group, mezclando estilos y teniendo éxito (algo menos estos ultimos) . Y para cuando llegó el cambio de década 80/90 con sus RHCP, Faith No More, Jane`s Addiction, en UK estaba saliendo el Screamadelica de Primal Scream, llevando esta fusión más lejos que cualquiera de estos grupos que mencionas.
    Saludos

  7. Wow, no tenía ni idea de la historia de Fishbone pese a que me enamoré de su canción Bonin’ in the Boneyard gracias a la radio de Spotify. Le daré una escucha al disco que mentas.

    Muy buen artículo :)

  8. Correctisimo todo. Un articulón monumental para un disco perfecto. Respecto a lo de la etiqueta de funk metal, posiblemente el único grupo de cierta enjundia y relevancia de esa époce que sí se podría definir así serían los Infectious Grooves de Mike Muir y Robert Trujillo del brutal ‘The Plague That Makes Your Booty Move…It’s the Infectious Grooves’. Ahí queda la recomendación de Zorromono.

  9. Sin duda un buen disco variado,divertido y tecnico al mismo tiempo.
    Me gustaria que hicieras una critica a este nivel de detalle de algun disco de Primus.

  10. Pablo Barroso

    Pues seguid yéndolos a ver a sus conciertos, que a España vienen mucho y están muy necesitados los pobres (esto no es broma, les he visto dormir en su bus de gira en una acera de Carabanchel)

  11. Sin duda uno de los mejores discos del rock alternativo de los 90s !! DISCAZO !!! con un line up increíble !! para mí una de las cosas que hizo que fishbone perdiera el camino fue la salida de los miembros originales !! Chris Down y Kendall Jones eran clave en la compisición. me da mucho gusto encontrar un review de este álbum y encontrar gente como yo , apesar de los años seguímos apreciendo este álbum y a esta gran gran banda !! muy bueno review !!

    https://soundcloud.com/theultrainfidels nuevo proyecto de Chris Down ;)

  12. Those days are gone : muy de acuerdo este track me pone la piel de gallina !!!

  13. No es muy usual leer un artìculo sobre Fishbone por ahì! Muy bueno, soy fan a muerte de este grupo, mi favorito es Truth&Soul.

  14. Andres Misiak

    Leo muchas críticas de discos y esta puede estar en mi top-ten. Un excelente disco y una excelente crítica a la misma altura. Muchas gracias.

  15. Grande Fishbone, menudo LP ! En cambio no creo que Faith no More triunfase tanto. Al menos no como se merecían. Pero bueno, los RHCP despegaron cuando empezaron a hacer caca, así que…

  16. Directos al rock'n'roll

    El tipo que ha escrito el artículo sabe escribir, ¡qué forma tan genial de describir este gran disco! Fue de los primeros discos que escuché y con el paso del tiempo me he ido dando de lo bueno que es y de lo difícil que es grabar una cosa tan fuera de lo común y a la vez maravillosa. Y que gran fortuna que Fishbone a día de hoy sigan girando por ahí con Angelo y Norwood a la cabeza.

    Y muy bueno ver que Paco Parker ya dejó aquí sus impresiones 5 años atrás, jajaj.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*