Cine y TV

Chocolate, lechugas y cine quinqui

Dicen que en un casting del director Eloy de la Iglesia había más síndrome de abstinencia que en diez conventos de clausura. A uno de los padrinos del cine quinqui le gustaba emborracharse de realidad para repartir personajes en sus películas. Esa realidad de cucharas ennegrecidas, elásticos mohosos y pelotillas de papel de plata. Las papelinas como papel protagonista. Un cine profético que condenaba a los actores a interpretarse a sí mismos a ‘caballo’ del guión-oráculo y la jeringuilla compartida.

Tarde de Perros. Homenaje del grupo punk Los Lügers al cine quinqui.

Pero no fue el bueno de Eloy más que uno de los mecenas de un subgénero arraigado al Campo de la Bota, las VPO del barrio de la UVA o un pequeño estanco en Vallecas. El director José Antonio de la Loma bautizó el género pariendo tres sórdidos Perros Callejeros a finales de los setenta, poco después de abandonar el ejercicio del magisterio para jóvenes marginales en otro barrio de putas con cultura: el chino de Barcelona.

Al otro lado de la realidad, la España de Naranjito crecía fascinada viendo quemar supermirafioris a el Meca (Jesús Arias Aranzueque) en Deprisa, Deprisa; pirómano drogado por el fuego y su hedor a ‘plasticurri’. Con el dolor inhumano de la cercenación fálica de el Torete (Ángel Fernández Franco) en Perros Callejeros. O la falsa candidez angelical de un José Luis Manzano embrutecido por las tetitas de la Verdú en La Estanquera de Vallecas. Homenaje cañí a las ubres de la Amarcord de Fellini. Los tres actores acabaron sin lechugas y matando las malvas de sus tumbas con toda la mierda acumulada en sus venas.

La droga atrapó a esos delincuentes juveniles tanto como los vaqueros acampanados a sus genitales. El plató de la calle solo hizo pública sus vidas para retrasar o acelerar —según se mire— el empujón a ese abismo sin retorno. Algunos, como a José Antonio Valdelomar, les valió una sola película (Deprisa, Deprisa) para desvirgarse en la farándula y asomarse rápidamente al precipicio. Se perdió el estreno porque le detuvieron antes atracando ‘cinematográficamente’ —según la ‘pasma’— una sucursal bancaria en la madrileña calle Ríos Rosas. Por 167 ‘napos’. Del atestado policial se filtró su confesión de tirarse al ‘jaco’ durante el rodaje del film de Carlos Saura “para dar más realismo a mis escenas”. Un Stalisnaski dopado y con síndrome de abstinencia. Murió de sobredosis en Carabanchel unos años después. No fue el único.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

22 comentarios

  1. Pingback: Chocolate, lechugas y cine quinqui « Kurioso

  2. Pingback: Chocolate, lechugas y cine quinqui

  3. Está muy bien, enhorabuena!!!

  4. Muy buen artículo sobre un cine imposible de llevar hoy en día a la gran pantalla. Impagable también la expo ‘Quinquis de los 80’ organizada por el CCCB que también pudimos disfrutar en Madrid en ‘La Casa Encendida’

    http://bit.ly/H4NWnT

  5. José Luís Manzano nunca fue un delicuente, sino un chaval de barrio fotogénico que Eloy descubrió mientras preparaba el cásting de Navajeros. La vida del actor, antes de ser descubierto para el cine, era ser explotado por el amo de una taverna, quien le hacía trabajar en jornadas de 12 horas diarias, no la de un quinqui que se dedicaba a asaltar farmacias y robar el bolso a señoras mayores.

  6. El penúltimo párrafo es una muestra perfecta de ignorancia, amor por los lugares comunes y una velada apología del delito. Si el autor fuera serio, expondría los datos que avalaran esa correlación entre el paro y esa clase de delincuencia, explicaría las razones por las que hoy, sin «legados franquistas» y un paro del copón no existe ese apogeo quinqui que tanto parece subyugarle y no se perdería en metáforas tan… apestosas como la de la heroína regada de vena en vena por culpa de la burguesía adinerada.

    • Si conocieras la historia del autor vía twitter y su blog, ya sabrías que no es serio.
      El artículo, entretenido, rezuma añoranza de un tiempo pasado que, nunca, fue mejor.

  7. » Qué pasa nos vamos a quedar todos aquí sin hacer ná? Esos gansos los rajo yo a tos! porque lo que le han hecho al Jaro es como si me lo hacen a mi, me cagon en la pena negra. Vamos ésta misma noche, pero hay que ligar a muchos pipes, hay que llamar a los de la banda del Menques, a los del Gasolina, a los del Quique, a toda la basca de ChamartÍn, a los de Tetúan, tenemos que ir todos, todos..»

    Buena banda sonora para leer el artículo: http://youtu.be/q4LF8dU9ruk

  8. Pingback: Yonki Blog » Droga como supositorio

  9. Todo un subgenero cinematográfico el que crearon estos autores que reflejaban lo que de verdad sucedía en las calles del extrarradio de cualquier gran ciudad. Mas realista, y costrumbrista, que fruto de la imaginación, a las víctimas de aquella lacra social que representó la droga de entonces me remito.
    Muy interesante el análisis, bien documentado por cierto, sobre este tipo de cine, reflejo vital de la historia de un tiempo, de un país…

    • Bien documentado, sin duda, de Wikipedia. Hay fragmentos enteros del artículo que no son más que calcos embellecidos.

  10. ¿Stalisnaski (sic)? ¿Cómorrrrr?

  11. Interesante. Me resultó entretenido y con una buena selección de vídeos.

    Incluiré enlace a este artículo en mi «Destacados» del próximo domingo.

  12. Valeria Mulé

    Muy bueno. Muy interesante! Felicitaciones por tu artículo.

  13. Viva el Pirri !

  14. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Las leyes de la frontera, de Javier Cercas

  15. Pingback: Javier Cercas’ “The Rules of the Border” | literary rambles

  16. Pingback: Chocolate, lechugas y cine quinqui | EmprendeNautas

  17. Pingback: El orgullo del heavy español de los ochenta (¡contiene grandes éxitos!)

  18. Pingback: Quinqui-media | culturasociable

  19. Pingback: Morfi Grei: «En Londres fueron los Sex Pistols, en Nueva York los Ramones y en Barcelona, la Trapera» - Jot Down Cultural Magazine

  20. Pingback: Heroína, coches robados y tirones. Revisitando el cine quinqui – 35 milímetros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*