Las leyes de la frontera
Javier Cercas
Literatura Mondadori

De manera que un chaval de clase media, charnego que ha aprendido bien el catalán (tal como se define a sí mismo), con sus gafas y vestimenta que le dan un aire de chico formal y de familia tan disfuncional como otra cualquiera, puede verse abocado a una vida desenfrenada de delincuencia, drogadicción y rumbas simplemente si las circunstancias le llevan a juntarse con malas compañías. Esta es la historia que nos cuenta Javier Cercas en Las leyes de la frontera (Editorial Mondadori), ambientada en Gerona a finales de los años 70. Mediante una narración en formato de entrevista a varios de los protagonistas, que muchos años después explican cada uno su versión de los hechos, el autor recrea ese mundillo que delincuencia juvenil y drogas que llegó a convertirse en todo un género cinematográfico autóctono .
Ignacio Cañas “Gafitas”, como pasa a ser conocido, es un adolescente que sufre el acoso de los que hasta hace poco fueron sus amigos, lo que le llevará a frecuentar otros ambientes para esquivarlos, durante un verano con mucho tiempo libre y muy poca compañía. Esto le permite conocer al Zarco, un delincuente juvenil —claramente inspirado en El Vaquilla— que termina reclutándolo para su banda. Pero si ese fue el motivo de la captación, lo que posteriormente retuvo al Gafitas en tales compañías fue sobre todo su amor por una chica, Tere, también miembro de la banda. Las mujeres arrastrando a los hombres a la perdición, como de costumbre. Con esta nueva incorporación “la basca” pasará a cometer atracos cada vez más audaces y su líder llegará a convertirse en una figura mítica, gracias a los medios de comunicación y las películas que inspirará.
Tal como dice Cañas rememorando al Zarco, un mito es “una historia popular que en parte es verdad y en parte es mentira y que dice una verdad que no se puede decir solo con la verdad”. La realidad acaba convirtiéndose en mito mediante las narraciones que tanto nos fascina leer, oír y contar y los mitos a su vez se convierten en modelos a seguir… y por tanto acaban formando parte de la realidad. Sobre estas y otras cosas gira esta historia que, al ser una novela, nos salva de contemplar esa estética quinqui tan asombrosamente hortera y cutre pero también nos priva de escuchar el florido verbo de El Pirri.
Lo que nos queda entonces es un relato ágil y muy entretenido.








Yo me lo he pasado pipa. Realmente engancha y va mucho mas allá de ser una historia de aprendizaje, madurez o evolución. Elabora muy bien la naturaleza poliédrica de la verdad (qué cursi me ha quedado), al menos de la que se refiere a hechos que atañen a varias personas. Engancha desde el principio hasta el final y todavía te deja con la duda o la posibilidad de una vuelta de tuerca más a las peripecias o mas bien a la interpretación que sobre ellas van haciendo sus protagonistas.
efectivamente las fronteras son pura imaginación, todo acaba siendo lo mismo: depende de la suerte para estar a un lado u otro de la frontera
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Ciertamente es una gran novela «Las leyes de la frontera», el problema es que maneja verdadera nitroglicerina literaria, al tratar de dar una versión muy personal de unos hechos históricos muy recientes. Podemos dar por buena esa versión de esos hechos -suele ser lo habitual- o podemos considerarlos desde otra óptica, más basada en la Historia real de la que los avatares del Zarco y compañía son sólo una faceta más que, además, nos es contada desde la subjetividad (esto más que cursi, ha quedado pedante) de Javier Cercas.
Para eso nada mejor que la reseña mensual de 20 de febrero de 2013 de http://lanovelaantihistorica.wordpress.com. No os digo más.