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El primate que quería volar

Una amiga, paleontóloga en ciernes, me ha comentado que ha salido un nuevo libro de paleoantropología de nuestro antiguo profesor de la facultad. Sabe que soy una apasionada del tema de la evolución. Aunque la evolución debería ser una pasión inherente a todos los que alguna vez nos hemos preguntado cómo funciona el mundo y los extraños seres, de toda forma y tamaño, que lo pueblan. Bueno, quizá esto sea tema de discusión para otro momento.

En el libro, cuando lo miras por primera vez, tres palabras resaltan en la portada. Primate quería volar. No es el título completo, solo una pista de lo que nos espera en el interior del libro impreso en blanco y negro. El título completo es El primate que quería volar. Memorias de la especie, escrito por el Dr. Ignacio Martínez Mendizábal. Esta es la trampa y belleza de este libro: puedes elegir tu propia aventura. Como el título sugiere, dos historias pugnan por el protagonismo. Por un lado, la historia evolutiva de los seres humanos y, por otro, la historia de la ciencia. Se retroalimentan. En cada capítulo se usa la historia de la época y la personalidad de los científicos que contribuyeron a los descubrimientos que se van citando, para dibujar con precisión el árbol evolutivo de nuestro linaje. Aunque en ciertos momentos, en los que estás inmerso en la lectura, pueda parecer que los propios investigadores te estén mostrando su particular joya. Cómo se va desvelando a través de capítulos y subcapítulos, el diario de la evolución humana es un puzzle en el que no se conocen a ciencia cierta el número total de piezas ni, en muchos casos, su posición exacta por existir huecos en las inmediaciones que rellenar, ni siquiera cuáles son las esquinas. Y quien encuentra un pieza tiene que convencer a los “custodios” del rompecabezas, aka la comunidad científica, de la autenticidad tanto de la ficha como de su posición en el entramado evolutivo.

¿Qué nos encontramos entre las páginas? Después de un capítulo humilde, en el que viajamos a hombros de gigantes, en el que se nos refresca la memoria en lo que se refiere a: el origen de tres ramas claves en las Ciencias Biológicas, taxonómica, sistemática y evolución, la posición del ser humano en el Reino animal, que además permite que conozcamos a Thomas Henry Huxley, el “bulldog” de Darwin, considera que estamos en el punto de partida para adentrarnos en la fascinante belleza que emana de nuestros antepasados “africanos”. Sin entrar en muchos detalles, diré que las hipótesis elaboradas por Darwin y Huxley sobre la evolución del hombre e introducidas en este capítulo someramente las encontraremos de nuevo más adelante en el libro, aquí y allá, justo cuando el texto te hace preguntarte cosas como, ¿pero esto no significa que…?

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Un comentario

  1. Gracias por la recomendación. A pesar del enorme desconocimiento que hay acerca de la evolución humana, la paleoantropología, además de ser una ciencia fascinante, debería ser materia obligatoria para cualquier persona que padezca de «nacionalismo».

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