José Antonio Montano: Espejismos

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Del precioso y demoledor artículo que Diego Manrique escribió sobre Bernardo Bonezzi, me golpeó en especial esta frase, quizá porque se nos puede aplicar a todos: “Adicto a las redes sociales, con sus miles de ‘amigos’, creía que ahí afuera había un considerable público esperándole. Un espejismo”. De pronto me vi, nos vimos, como Bonezzi: fracasados, gordos, solos, muertos. Detrás de los brillos de internet, nada. Los chisporroteos de un cadáver, ya desde antes de morir.

Escucho ahora Groenlandia y caigo en que empieza, como la vida de Bonezzi, terminando: “Todas las secuencias han llegado a su conclusión”. Ese verso tiende un puente, como el propio nombre del grupo, Zombies, hacia sus últimas palabras en internet: “I’m fading to black” (negro de Groenlandia). Y hacia las necrológicas de estos días, en las que se repite la expresión “niño prodigio”. Niño prodigio en las necrológicas, sin que apenas haya habido nada en medio: solo unas cuantas bandas sonoras y la sintonía de una serie de Milikito. Su momento grande en los conciertos seguía siendo el de la música que compuso a los trece años. Como decía Cyril Connolly: “A quien los dioses quieren destruir le llaman prometedor”.

Pero el arte es necrológico, y ahora no puede oírse Como en un espejo sin una tristeza insoportable. Está presente el morbo, claro; pero hay algo más. La muerte aporta lingotes. La obra que no tenía potencia por sí sola, y que se encontraba perdida entre las demás, se distingue de repente. La muerte le ha concedido lo que hoy le suele faltar al arte: aura, sacralidad. Por un tiempo esa obra será un ataúd de oro para el artista, para la memoria del artista; aunque también se irá desgastando, hasta que desaparezca la ventaja. Habrá sido, de nuevo, un destello de espejismo. Lo que aporta la muerte caduca: en realidad depende de su proximidad a la vida.

Yo fui un adolescente que seguía la Movida desde la provincia, pero cuando llegué a Madrid no la encontré. Para mí siempre fue un espejismo. Era algo que estaba en La Edad de Oro, en Radio 3, en algunas revistas, en las canciones; también en las historias que se contaban, y en un libro posterior, Sólo se vive una vez: esplendor y ruina de la movida madrileña. Recuerdo que leí este libro de 1991 en 1996. Sus protagonistas ya estaban bastante hundidos, y yo no podía quitarme de la cabeza que aún habían pasado cinco años más. A partir de entonces ya todo han sido necrológicas; y decadencias que, luego, hemos ido rastreando por Google.

Pero confieso que aquel espejismo me animó la vida. Y, diga lo que se diga, fue bueno para el país. En aquellos años se acumularon, en plan cutre, torpezas vanguardistas retrasadas; pegamos un estirón de modernidad, sin mucha sustancia pero con lo que necesitábamos, que era respirar un poco. Era estimulante, por ejemplo, dar en el instituto a los dadaístas y que en la tele salieran tipos que se parecían a ellos. La vocación que hoy predomina es la de quedarse atornillado al pueblo o a la región, y el que tiene que emigrar lo hace a regañadientes. Qué lejos se ha quedado aquel chico de trece años que lo primero que quiso fue irse a Groenlandia. Aquello es ya Groenlandia.

 

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26 Comentarios

  1. ¿Se puede describir una carrera de una forma peor y con más mala leche? Más de 30 películas con un Goya y casi diez series convertido en “solo unas cuantas bandas sonoras y la sintonía de una serie de Milikito” Que ahora mismo no sé a qué serie te refieres…

    • Enemigo para nada. Entiendo a donde quieres llegar, pero me ha parecido cruel despachar ese trabajo así, pero vamos, si más. Yo te voy a seguir leyendo. Si el tono se me ha ido lo siento.

      • No, hombre, no se te ha ido el tono. Mi intención de todas formas no era despachar ese trabajo, sino dejarlo aparte de su trayectoria artística pop, que se ve que era la que le hacía más ilusión. Creo que su despliegue con su último disco es un signo de ello.

  2. Un artículo desinformado, una crítica implacable en un comentario, y una justificación a ella escapista e infantil. Sr. Montano, ha quedado desautorizado.

  3. Por favor, no me sean: Bonezzi quería ser una estrella del pop. Hubiera cambiado todas sus bandas sonoras por ser una estrella del pop. No se pierdan en los numeritos (por mucho espíritu oficinesco que tengan): vayan a lo esencial. De nada.

  4. ¿Será el de BB el primer suicidio por culpa de Facebook y sus fantasmas de amigos imaginarios? Hombre, si quieres ser una estrella del pop “madura” en plan Bosé no te lanzas a trilogías seudo new age ni te abandonas tanto físicamente. Digo yo, que solo pasaba por aquí. Moraleja: mejor ser viejo verde que niño prodigio. ¿O no?

  5. ‘Y, diga lo que se diga, fue bueno para el país. En aquellos años se acumularon, en plan cutre, torpezas vanguardistas retrasadas; pegamos un estirón de modernidad, sin mucha sustancia pero con lo que necesitábamos, que era respirar un poco. Era estimulante, por ejemplo, dar en el instituto a los dadaístas y que en la tele salieran tipos que se parecían a ellos. La vocación que hoy predomina es la de quedarse atornillado al pueblo o a la región, y el que tiene que emigrar lo hace a regañadientes’.

    Excelente, Montano.

  6. Por cierto, en el artículo que he enlazado de Manrique han puesto un comentario interesantísimo, que recomiendo. Es el que lleva esta referencia: “Publicado por: Javier G E | 05/09/2012 21:37:30”.

  7. Creo que habría sido más justo y equilibrado un repaso a su discografía, a su aportación musical. Que sus tardíos esfuerzos por volver a la música pop fueran un fracaso (comercial), y las causas, que no tienen que ver sólo con él, no son más que un aspecto más de una fructífera vida de artista.

    Sus contribuciones a la música pop, cuando ésta floreció en España, fueron muy sustanciales, en calidad. También fue un gran músico para el cine. Nunca perdió la ambición y la creatividad. Sus discos de música instrumental (la trilogía de las horas) son exquisitos, y un proyecto realmente único en el panorama musical no sólo español. Sus últimos discos pop cantados contienen letras excelentes, y una música sofisticada, si bien aterrizaron en una época de crisis para la música grabada y su difusión, en la que ya no hay espacio para el concepto de álbum.

    Fue una persona culta, sofisticada, inquieta, valiente y creativa. Rara avis. Merece un homenaje, un reconocimiento. Ni este artículo de Jot Down ni el artículo de El País me parecen de recibo, por el fondo y por la forma.

    • Está claro que al autor del artículo no le interesa para nada la carrera musical de Bonezzi.
      Por cierto, sigo sin saber a qué serie de Milikito se refiere. ¿No confundirá Médico de familia con Farmacia de guardia, con eso de que en el último episodio de la serie de Mercero apareció el doctor Nacho Martín, según leo en Wikipedia (mi memoria, por suerte selectiva, no da para tanto)?

  8. Completamente de acuerdo con Nemo, entre el “que bueno era” y la crueldad de estos artículos hay un término medio, mucho mas adecuado cuando se trata de una despedida.

  9. Ah, el término medio! Pero la realidad no es media: es cruel. La realidad es una trituradora, poco complaciente con los lectores. Y la realidad no es que lo haya hecho solo con Bonezzi: es que lo va a hacer con todos nosotros. Lo está haciendo ya. En este preciso instante. Sin bálsamos y sin “término medio”.

  10. No es cuestión de términos medios. Yo hablo de hacer un balance de la esfera pública de un músico que ha muerto, y más en una revista cultural. Los chascarrillos y las lanzadas al jabalí muerto están bien para los medios de difusión del cotilleo, pero creo que sobran aquí.

    La cosa es especialmente sangrante además por cuanto Bonezzi fue un músico importante y singular. No importa incluir en ese balance los fracasos, porque han sido fracasos de alguien con inquietud y ambición, y fracasos en un medio difícil, en tiempos difíciles, de cambio. El éxito o el fracaso además son circunstancias externas a la calidad del legado mismo.

    Siento que los lectores de Jot Down se queden sin conocerle, y es una pérdida a la que la revista colabora, cuando su misión debería ser justo la contraria. Espero que otro articulista, en otro momento, preste ese servicio a los lectores de Jot Down, que lo agradecerán.

  11. Estrellas de tiempos en los que cualquier cosa se vendía o se compraba. Se creyeron estrellas y no se conformaron con una vida bastante acomodada en la mayoría de los casos.

    Unos poquitos años más tarde, gente con mucho más talento simplemente se conformaba con grabar y poder tocar en directo. Y mientras tanto envejecen dignamente y siguen con sus trabajos absolutamente prosaicos para pagar las facturas. Se casan, tienen hijos y al final mueren como todo el mundo.

    Que BB se agobió porque no llegó a donde quería? Hay gente que daría una mano por una vida simplemente digna.

    El artisteo y la movida. Víctimas de si mismos.

    • Hombre, cada uno en la vida tiene sus aspiraciones. Unos con llevar una vida digna tienen, otros quieren revolucionar el mundo con inventos tecnológicos y algunos quieren ser estrellas del pop. Cuando fracasas en tus aspiraciones y entras en depresión y en decadencia no se sabe la deriva que uno puede tomar. Puedes resignarte a sobrevivir sin conseguir lo anhelado y algunos optan por el suicidio. En Corea o Japón los adolescentes se suicidan porque no son admitidos en la universidad deseada y eso frustrará todos los planes futuros. Son opciones que se toman y no creo que nadie esté para juzgarlas, ni siquiera las aspiraciones o los sueños de cada uno. A Bonezzi, el desengaño le superó. Una pena

  12. Curiosamente, por mucho que se esfuerce, dentro de 100 años a usted no le recordará nadie, y a bernardo sí, sin duda. Esta sí es la dura verdad…

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