
En el Teatro Nacional de Sarajevo, un 3 de noviembre normal, se representa la ópera Alma, una especie de versión art decó que dirige Dario Vucic. Ese mismo día los dos equipos de la ciudad, el Sarajevo y el Zeljeznicar, disputan el derby número 100 de su historia. En el estadio Asim Ferhatovic Hase los locales se lo acabarán llevando con un gol de Nuhanovic en el minuto 66. Antes del encuentro, casi tres mil hooligans encienden bengalas y marchan en una proclama conjunta —atávica— en el barrio de Dvor. Durante la expedición al estadio los agentes de policía que acompañan la marcha y su humareda conversan sin perder la calma. Uno de ellos, incluso, presencia la algarada mientras se come un racimo de uvas. Todo siempre suele ser tan raro. Entretanto, comienzan los cantos islámicos desde las mezquitas que se dispersan en la ciudad. Cuando se mezclan esos cantos dispares se produce una banda sonora épica. Sin embargo, pese a todo, Sarajevo sigue pareciendo una ciudad silenciosa, incluso cuando está sometida a tanto llamamiento, a tantos tambores diferentes; con todo y con eso, en un día común y extraño, Sarajevo sigue pareciendo el interludio de un concierto.
En la plaza Oslobodjenja hay un busto sencillo que conmemora a Ivo Andric, Premio Nobel de Literatura en 1961. Los viejos siguen jugando al ajedrez en un gran tablero y son ajenos al ruido descrito. Son anónimos, pero heroicos, como los propios personajes de Andric. Son una estampa coral conmovedora, un mecano dentro del costumbrismo local. En esa misma plaza, en toda la ciudad, los perros tienen cara de prófugos y caminan como podencos huyendo del hambre. En las calles comerciales aledañas —Tita Marsala, en Ferhadija— los viandantes caminan a lo largo de los escaparates camino de Bascarsija pensando en otra cosa. Los castañeros en las esquinas arriman sus manos a la yesca, y eso es la placidez se mire por dónde se mire.
El centro histórico de la ciudad está empedrado, mientras que el centro reconstruido está embaldosado: el ritmo de la ciudad cambia según qué tipo de suelo se pisa. En toda la ciudad aparece el olor antiguo de las estufas y de las chimeneas de leña. Podría ser Sarajevo un tremendo barco de vapor varado. Hay pocos turistas, pero los que hay caminan buscando metrallas en los edificios o negociando la compra de vasijas y de cueros. Las tiendas de ultramarinos tienen el género en la calle y las frutas parecen figuras de un bodegón dibujado sin mucho detalle. Es sábado, repito. Y hace más de veinte años —el 5 de abril de 1992— comenzó el cerco más largo a una ciudad en el siglo XX, triplicando en tiempo al que sufrió la ciudad de Leningrado durante la II Guerra Mundial.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Qué decilicia.
Brutal y silencioso retrato de esta ciudad tan gris y agrietada, pero que tanto esconde. Al leerlo me venían a la mente escenas de la película española Territorio Comanche, basada en la novela de Pérez-Reverte y rodada en espacios reales de una devastada Sarajevo.
Brutal. Gracias.
¿1918?
Rectifico, el asesinato al archiduque Franz Ferdinand se produjo el 28 de julio de 1914. La I Guerra Mundial comenzó en ese año y terminó el 18. Gracias.
No rectifiques. Franz Ferdinand fue asesinado el 28 de junio. La fecha fue determinante en el atentado. El 28 de junio, día de San Vito, patrón de Serbia, es la fecha más importante de su calendario pues es el día en que tuvo lugar la batalla de Kosovo Polje (1389) que aunque marcó el inicio del declive de Serbia, para ella representa el momento en que estuvo más cerca de cumplir su sueño de predominio en los Balcanes, pues fue bajo la dirección del príncipe serbio Lazar que los reinos entonces
existentes, fueron a la batalla. Que Franz Ferdinand decidiera visitar Sarajevo precisamente ese día, fue tomado como una afrenta por el nacionalismo serbio, que emergía con un fuerte vigor tras haberse liberado del dominio otomano, y que había recuperado ese viejo sueño de construir una Gran Serbia.
Maravilloso texto y maravillosas fotos. Enhorabuena y de las gordas.
Muy bueno, por artículos así empecé a leer Jotdown
Extraordinario artículo Eugenio, está magnificamente representado lo que pasó en Sarajevo, cada dia nos sorprendes más, lo dicho, enhorabuena y continúa por este camino. GRACIAS!!!!
Buen articulo! A veces es dificil ser Sarajevita – en ocasiones, puede que no te guste o no estes de acuerdo con todas las cosas que se escriben. Tu has conseguido capturar la esencia. Pero si me preguntas por banderas bosniacas enfrente del parlamento… eso puede crear confusion, porque esas banderas son BOSNIAS, no bosniacas, que no es igual. Para acabar, si no me equivoco, Ključ esta en el noroeste, no en el sur.
Una vez mas, buen trabajo, sigue asi!
Una puntualización: el asedio de Leningrado (San Petersburgo) duró de 1941 a 1944. Es el de Stalingrado (Volgogrado) el que duró un tercio del de Sarajevo.
Una autentica delicia,gracias por este gran articulo,si ya tenía ganas de visitar Sarajevo ahora ya ni te cuento,grande!!
Creo que te interesará, la traducción del texto que había en el túnel que estaba debajo del aeropuerto explicando cómo lo construyeron y para lo que sirvió durante la guerra. Espeluznante, y a la vez, una esperanza.
http://www.losmundosdemou.com/2012/05/23/el-tunel-de-sarajevo/
Vuestras correcciones enriquecen el texto; vuestras palabras de ánimo completan un viaje.
Un detalle anecdótico para que el 10 no se quede en 9,97: el citroën de la foto es un Dyane 6
Qué fotos tan impresionantes y qué exquisito texto de Blanco.
Muy buen articulo
Solo un apunte, el cerco de Sarajevo en ningún caso triplica al de Leningrado que duro 900
Enhorabuena !Es un obrón según mi modesta opinión. Has podido reflexionar con terquedad y lucidez accediendo a la vida interior de las personas y presentarnos,incluso un enorme abanico de informaciones históricas en aquellos días feroces…Sigue así,saludos desde Atenas..
Me ha gustado mucho el artículo, yo estuve en Sarajevo el 2004, varias veces, y para mi punto de vista,la clavas, tanto en lo que respecta a la realidad de la ciudad como, por extensión, a la de Bosnia, en la que estuve cuatro meses. Enhorabuena también al señor Polato por las fotos, maravillosamente agudas.
Un enorme y afectuoso abrazo, maestro.
Excelente articulo . refleja perfectamente la mezquindad a la que nos llevan algunas ideas, llamadas políticas , religiosas , racismos , nacionalismos mal , pero que muy mal entendidoss. Que pena , en pleno siglo 21.
Ojala aprendamos de una vez.
Yo pude visitar Sarajevo allá por el 2002, aún con numerosas heridas de guerra. No sé ahora, pero la mayoría de la población tenía secuelas psicológicas de la guerra, podías estar hablando con alguien normalmente y de repente se te echaba a llorar desconsoladamante. A pesar de todo guardo un buen recuerdo de la ciudad, posiblemente la más cosmopolita de las capitales de las ex repúblicas soviéticas. Pasamos un mes por allí: Croacia, Eslovenia, Serbia y Bosnia. De hecho pasamos en autobús por la república serbia de Bosnia (Srpska) para llegar a Sarajevo. Te dejaban en la estación de autobuses serbia y desde allí te tenías que buscar un taxi de los que podía circular por ambas partes de la ciudad para que te llevase a la parte bosnia. Para quien no conoce Sarajevo es como una ciudad en el Pirineo, rodeada de montañas desde donde disparaban los serbios.
Los soldados de la ONU que patrullaban por aquel tiempo decían todos lo mismo: esto no tiene solución a largo plazo. Espero que se equivocasen.
Me ha encantado el texto, acabo de volver de Sarajevo y leerlo ha sido como volver a pasear por sus calles. Me gustaría saber más del fotógrafo Nico Polato, dónde puedo encontrar más fotos suyas? Las ha expuesto en algún sitio que se pueda visitar?
Gracias!