
Seguimos varias líneas indecisas de babas densas que se delinean sobre las aceras de Londres. Una de ellas finaliza en una horripilante escena criminal; un caracol aplastado, presuntamente, por un elegante zapato Ben Sherman. No es tan afortunado el siguiente; despachurrado por el pie de cera de un vagabundo de esos que duermen bajo The Sun… Cuatro de los 47 caracoles que salieron hace cinco meses de la casa de Joan Fontcuberta en Cataluña han logrado llegar al Tate Modern. Emocionados, barruntan Els Segadors con una dulzura electrizante. Optan al premio Turner al mejor artista contemporáneo del año. Son los nuevos Young British Artists, pero en catalá, y como ellos, se identifican por su posconceptualismo. Y por sus babas.
Joan Fontcuberta está desayunando las noticias de TV3 con pa amb tomàquet en la cocina de su casa de campo, a las afueras de Barcelona. Acaba de regresar de un largo viaje. Mira por la ventana el buzón donde recibe la correspondencia; está lleno y muchas de las cartas forman un Guggenheim de papel sobre la hierba. Cuando va a recogerlas se percata del siniestro: las cartas que llevaban más tiempo a la intemperie han sufrido el ataque de algún bicho, o quizás la humedad. El papel de las postales esta medio comido, dejando muchas de las misivas inservibles. Otras solo han sufrido una rapiña en fase inicial.
La gran mayoría son invitaciones a exposiciones de arte, ya que Joan es artista. Un spam impreso que convida al receptor a acudir a una merendola con algunos cuadros colgados alrededor de la mesa. Vernissage: uno de los círculos del infierno de Dante, como otros denominan informalmente a las inauguraciones de galerías y museos. Es el pensamiento que gravitaba en la cabeza de Joan mientras observaba las invitaciones roídas por a saber qué. Y en esas que se queda mirando la invitación a la expo de Gerhard Richter. Oye, pues no le va tan mal esa erosión en la imagen. Luego analiza los efectos del deterioro en la fotografía de una obra de Marlene Dumas. Como que mejora. En ese instante se le vienen las musas en rebaño.

No solo descubre un poder añadido en las imágenes representadas en las postales. Encuentra una reflexión en esa acción natural que se bifurca en dos direcciones: una, sobre la autoría de la obra. Otra, el trabajo en producción en el arte contemporáneo. Y entre medias, la sobresaturación actual de la imagen.
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Hablando de Beuys:
http://contraindicaciones.net/2013/05/los%20estrechos%20lazos%20de%20Joseph%20Beuys%20con%20el%20nazismo.html
Gracias Olmo, conocia esa info, pero no le suelo dar mucha importancia al pasado político de los artistas, sí al pasado político de las obras…ahora mismo estoy escuchando a fernando márquez «el zurdo», un grande…saludos!
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