
Siempre maleable e interpretable, la música puede adoptar muchos ropajes y experimentar todo tipo de metamorfosis, en ocasiones debido a motivaciones que van más allá de lo estrictamente musical. Su utilización como vehículo de transmisión ideológica y política ha tenido históricamente muy en cuenta su capacidad de viajar de una forma más directa que los textos escritos (en unas sociedades en buena medida analfabetas, el contenido esencial de un ideario determinado en principio solo asequible a una minoría podía difundirse así de forma masiva). Además, tradicionalmente no han existido muchos escrúpulos a la hora de utilizar melodías populares de forma interesada (1).
Este articulo tiene por objeto el análisis de uno de esos collages que toman una melodía preexistente y la adaptan para difundir un mensaje ideológico; concretamente, un mensaje plasmado en unos versos escritos en plena guerra de la Independencia de los Estados Unidos. El título original del poema era «La defensa del fuerte McHenry», ya que trata de ese episodio bélico partiendo del testimonio de su autor, Francis Scott Key, sobre la resistencia de dicho fuerte al ataque de las fuerzas inglesas la noche del 13 de septiembre de 1814. Consta de cuatro estrofas, que pasan de un cierto patetismo inicial ante la visión de la bandera independentista entre el fragor de los cohetes y los cañonazos, con la duda acerca de si seguiría ondeando tras la noche, al entusiasmo por la contemplación de dicha bandera a la luz del amanecer. La narración da paso a la reflexión política en abstracto, centrada en la consideración de los futuros Estados Unidos como «la tierra de los libres / y el hogar de los valientes», frases que se repiten al final de cada estrofa. Eso supone la existencia de un pueblo que encarna valores excepcionales (como la bondad y la justicia) representados por la bandera, y que está llamado al proselitismo y la conquista para defenderlos.
Quizás dicho simbolismo hizo posible que lo que parecía una simple composición inspirada en un hecho bélico determinado adquiriera con el paso del tiempo una relevancia cada vez mayor (reflejada en el cambio de título, ya que pronto pasó a ser conocida como «The star-spangled banner», o «La bandera tachonada de estrellas»). Pese a utilizar un lenguaje más bien farragoso, McKey logró conectar con un público amplio al forjar algunas imágenes evocadoras («A la luz temprana del amanecer» «el resplandor rojo de los cohetes», «el hogar de los valientes») capaces de apelar de forma emotiva al sentimiento patriótico norteamericano y potenciadas además por un adecuado acompañamiento musical: desde un primer momento un amigo del autor decidió añadirle una melodía suficientemente conocida, llegada de Inglaterra unos años antes (2).
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






divertido y agradecido, da gusto expresar mi satisfacción por leer aquí historias como ésta, aportando tanta novedad a quien creía saber de casi todo… del contenido audiovisual, me quedo con el arranque, el desconocido (para mí) orígen de una melodía asociada a una de esas patrias que como decía el otro, son el último refugio de los cobardes… Anacreonte, usted si que sabe!
Un artículo excelente! Toda una lección de arqueología musical. Gracias
Me parece que olvidaste la version de Whitney Houston para el Super Bowl XXV en el 1991, una injustia brutal, ya que su sello la obligo a grabarlo en estudio e incluirlo en su album de greatest hits. Ademas es la version grabada mas usada en los Estados Unidos para actos oficiales