
Antes de nada, un poco de contexto histórico, porque la idea de fondo de estas líneas es que en Italia siempre ha habido un entendimiento a alto nivel, que puentea toda legalidad, entre los despachos oficiales, algunos de sus agentes secretos menos presentables —deviati, desviados, se les llama— y los capos mafiosos. El denominado Protocolo Mariposa (Protocollo Farfalla), descubierto ahora, aunque se sospechaba desde hace dos años de su existencia, es el último episodio de esta trabajada tradición nacional.
El primer asesinato mafioso de una personalidad institucional fue el de Emmanuele Notarbartolo, exalcalde de Palermo, en 1893. Históricamente ha quedado bastante claro que el organizador del crimen fue el principal acusado, un cacique mafioso siciliano e influyente diputado en Roma, Raffaele Palizzolo. El juicio se quedó en nada, le salvaron el trasero.
El primer gran proceso a una organización criminal fue el del famoso caso Cuocolo, macabro homicidio de un matrimonio, que desmanteló la Camorra urbana de Nápoles a principios del siglo XX. Todo se basaba en el testimonio de uno de los primeros grandes arrepentidos, un superpentito como se les ha llamado luego, un tal Gennaro Abbatemaggio. El juicio, rodeado de una gran expectación mediática, fue un desmadre. Esto es lo que dijo el corresponsal de un periódico extranjero: «El proceso a la Camorra es una monumental demostración de la incapacidad e ineficacia del actual sistema penal en Italia». Y no era el New York Times, no, quien se escandalizaba, era el enviado del Bulawayo Chronicle, del actual Zimbabwe. Este encantador dato es mérito del historiador John Dickie. La sentencia fue en 1912, pero en 1927, al cabo de quince años, el señor Abbatemaggio confesó que se lo había inventado todo y soltaron a todo el mundo. Aseguró que le habían obligado los Carabinieri, con la amenaza de cargarle el muerto, y luego le pagaron un dineral y hasta le enviaron regalos de boda. También compraron testigos y periodistas.
Es decir, la cosa viene de lejos y según uno se acerca a la actualidad, digamos toda la segunda mitad del siglo XX, los nubarrones sobre muchos asuntos sucios son abrumadores, para culminar en los grandes crímenes de los noventa, como los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino en 1992 —culpables de haber logrado el primer e histórico proceso serio contra la Mafia siciliana— y la campaña de atentados de 1993. De paso recordamos que los teóricos culpables del asesinato de Borsellino, condenados a cadena perpetua, fueron puestos en libertad en 2011. El principal arrepentido del caso reveló al cabo de casi dos décadas que se lo había inventado todo. Mejor dicho, se lo habían sugerido por las malas en comisaría, cuyo jefe de entonces ha resultado tener un pasado en los servicios secretos. Este periodo y sus misterios son precisamente los que está sacando ahora a la luz el gran juicio que se celebra en Palermo sobre la Trattativa, los presuntos pactos bajo la mesa entre altos cargos y la cúpula mafiosa de Cosa Nostra, el clan de los Corleoneses de Totò Riina. Para detener los grandes atentados, con el país sumido en una grave crisis política, se habrían pactado concesiones penitenciarias y legales a la Mafia.
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¿Hay alguna relación de lo que se explica con el asesinato de Passolini? Creo que el caso sigue abierto y que presumían unas conexiones con el caso Mattrei por un libro que estaba escribiendo el cineasta y escritor.
Tengo entendido que Passolini se había puesto a investigar el caso y se supone que había descubierto algo. Por lo tanto fue una de las lineas de investigación. Pero ya sabes es un misterio italiano así que con suerte dentro de 50 años se sabrá algo mas.
Gracias por esta quinta entrega.
Cuanto más se sabe de la mafia, menos parecen tener fin las pesquisas.
Una correlación asombrosa.
Magnífico artículo. Para los que queráis saber más sobre Provenzano, os recomiendo ‘Vosotros no sabéis‘ http://bit.ly/1pntGl6 un pequeño libro donde Andrea Camilleri, el padre del comisario Montalbano, reconstruye al mafioso a través de sus ‘pizzini’, los mensajes cifrados con los que el capo de capos dirigió su negocio de crimen y extorsión. Su análisis nos deja una colección de palabras inesperadas. Camilleri lee los ‘pizzini’ y encuentra en ellos las claves que sólo un novelista de su talento puede ver. Un saludo cordial.
Lo de este hombre es increíble. Pasará a la historia como uno de los mayores expertos en la mafia y adyacentes no ya en España sino a escala internacional. Bueno, si es que no lo es ya
Impresionante nuevo episodio. Gracias por el rigor y el trabajo, ojalá tuvieramos más periodistas con esta pasión.
Un detalle, en el último párrafo hay una errata, cuando se habla de Giolitti: «dominó la política italiana a principios del siglo XIX». Es el XX.
Dos recomendaciones sobre libros de temática mafiosa. Uno, Crónicas Mafiosas, de Joan Queralt. Otro, una maravilla titulado Medianoche en Sicilia, de Peter Robb.
Memorables.