Ciencias

La incomunicación en la era de las comunicaciones

Imagen cortesía de Annapurna Pictures y Vértigo Films.
Imagen cortesía de Annapurna Pictures y Vértigo Films.

Afirmamos, orgullosos, que la tecnología estrecha nuestros lazos. Hemos fabricado una colección de herramientas que nos hermanan. La tecnología informática ha obrado el milagro de acercarnos al prójimo. Por eso la adoramos. Porque es lo más parecido que tenemos a Dios. Pero, ¿estamos en lo cierto? ¿Y si la tecnología nos separa?, ¿y si la promesa de la conexión nos desconecta?, ¿y si la aproximación que asegura la tecnología es una ilusión? Atravesamos una época paradójica. La omnipresencia de los dispositivos electrónicos de comunicación ha generado nuevos hábitos relacionales que, bajo determinado punto de vista, podrían entenderse como uniones ficticias; esto es, maneras de relacionarnos falsamente o de estar solos-acompañados. Smartphones, tablets, phablets, ordenadores y laptops son algunos de los conquistadores que han invadido todas las parcelas de nuestra vida. Y lo han hecho atrayéndonos con sus cantos de sirena, recurriendo a la seducción más que a la imposición. Resulta difícil calcular la importancia abrumadora de los artificios digitales en el presente momento histórico, puesto que la existencia humana es prácticamente indisociable de dichos artefactos. El interés que manifiestan los artistas por rastrear las consecuencias de este fenómeno revela hasta qué punto ya estamos tomando conciencia del poder de las computadoras para redefinir los vínculos humanos. Una mirada a ciertas propuestas culturales permite comprender mejor —con la ayuda de las inspiradoras especulaciones de la ficción— los diferentes ángulos y matices del asunto. Este texto dirigirá la atención al arte cinematográfico, centrándose concretamente en Wall-E y Her, dos populares obras de la gran pantalla que se han preocupado por explorar el territorio de los dispositivos digitales.

El cine de animación, que siempre ha tenido que luchar contra el prejuicio de ser considerado un género menor orientado exclusivamente a los más pequeños, encontró en el nacimiento de Pixar el mejor aliado para sacudirse los estereotipos. Todas las películas desarrolladas por Pixar trascienden, de un modo o de otro, la candidez y los fuegos artificiales que suelen asociarse con el público infantil. Pero probablemente Wall-E se lleve la palma. Wall-E es una fábula sobre el reverso oculto del progreso que bebe de la fuente de las distopías literarias. La obra de Andrew Stanton —que nos traslada a un planeta Tierra convertido en un vertedero monumental, elocuente testimonio del ocaso de la civilización— no solo es un alegato ecologista con la archisabida moraleja del cuidado del medio ambiente, sino una denuncia de cómo el poder económico usurpa impunemente las funciones del poder político. Gracias a las instalaciones abandonadas y los anuncios digitales que acaparan la megalópolis de residuos en la que arranca la película, tenemos noticia de Buy n Large (BnL), la empresa que monopolizó el comercio en la Tierra hasta el punto de que su director ejecutivo llegase a ejercer el cargo de presidente global.

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19 comentarios

  1. Pingback: La incomunicación en la era de las comunicaciones

  2. El concepto del Solos-Acompañados. Todo se resumen en eso. Una sociedad que lo último que hace es darle las buenas noches a la pareja por el móvil, que lo primero que toca es apagar la alarma del móvil.

    Vamos caminando por un sendero en el que cada día daremos más pasos hacia adelante, en falso, y todos ellos algún día nos deshumanizara.

    Genial genial y genial el artículo.

  3. Quiero decir y digo

    Totalmente de acuerdo con el artículo pero para las personas que estamos lejos de familia y seres queridos es una herramienta potente para seguir conectados a ellos.
    Y en cuanto al cybersexo si lo practicas con tu pareja tramite canales como pueden ser skype, whatsapp u otros creo que la complicidad sexual entre ambos crece.

  4. Vivimos en una sociedad en la que todo se puede hacer de forma digital. El contacto visual y verbal se va perdiendo y se deja paso a «apps» o formas digitales de comunicación.
    Muy buen artículo sobre éste tema.

  5. Primero de todo, enhorabuena por el artículo. Coincido plenamente con sus reflexiones, pero sobre todo con la que afirma que no hay mayor horror que el cotidiano. Me lo confirmó en su día el visionado de «El pianista» de Roman Polansky. Cuando su protagonista entra en el desolado guetto de Varsovia tuve la sensación primera de que me encontraba ante una película de ficción. Vale, el típico argumento de alguien que se ha quedado solo en el mundo. El verdadero terror vino un segundo después, cuando me di cuenta de que aquello había tenido lugar, que era parte de la historia de Europa. Eso sí que me puso los pelos de punta.

  6. No tengo tan claro que «estos vicios» modernos, sean eso, modernos. No recuerdo quien decía que el ser humano es un ser metafórico, un ser que necesita de lo escrito, de la ficción para explicarse, para comprenderse. Necesitamos escribir para sentirnos vivos. El selfie para dejar claro que estuvimos allí. Que fuímos parte de algo.
    Ciertamente, la(s) ciencia(s) avanza(n) que es una barbaridad. En ese sentido, el problema es mas por avalancha de contenido que por los propios contenidos. Hay tanta que leer, tanto que comentar, tanto que aprender, tanto que compartir, que al final no queda tiempo para vivir. Quizás sea eso el paradigma final. La gran broma. Vivir para compartir unas actividades que no podemos realizar por falta de tiempo (o pasta).

    Y luego.
    Al final.
    «EL CALORET, EL CALORET, etc…»

  7. Te iba a dejar un comentario, pero al final le he dado a «me gusta» en Facebook. Espero que hayas recibido el mensaje.

  8. Por si alguien no conoce la serie Black Mirror, que abunda en los mismos temas y es muy buena, les dejo el link. Cada capítulo aborda un tema de comunicación o la dependencia de la tele o de los aparatos tecnológicos. http://www.imdb.com/title/tt2085059/

  9. La gente presume de tener muchos amigos…el facebook lo tengo lleno…en instagram no paro de ver fotos…twitea,retwitea….pero realmente cuantos cruzan el portal y llaman a tu puerta como dice Macaco? Estupendo articulo!!

  10. ¡Genial artículo! La primera vez que vi Wall-E pensé «¡qué exageración! ¿Quién va a hablar por pantallas si tienes a la persona al lado? Esa gente está loca». Un par de años después me encontré que no era raro ver a dos personas hablando por wasap o jugando al trivail por el movil antes que en la vida real, estando todos en la misma sala, y pensé… «nos estamos volviendo locos…»

    Al final la tecnología nos poseé como en esa metáfora del plano de «Her».
    La tecnología está muy bien, y en ocasiones facilita mucho las cosas, pero como todo, depende del uso que se le dé.

    Como han dicho por ahí, al final para muchos lo más importante es tener un buen escaparate virtual que la realidad.

  11. Pero al final es comunicación, que importa el medio. Y tampoco creo que lo que refleje la pelicula es una persona «incomunicada». Es una persona que ha perdido y tiene panico a no poder encontrar algo parecido a lo que ya perdio.

    Es mas coincido que tiene un final terrorifico pero no por el hecho de haberse enamorado de un Sistema Operativo, si no por el hecho que es bien evidente que no encontrara jamas nada similar en cuanto a compenetracion y conexion mental respecto a lo que siente por ella.

    No niego que los avances tecnologicos tengan inconvenientes, pero deducir que solo existe una forma de comunicación verdadera (las tradicionales) me parece que es totalmente contrario de lo que habla esa pelicula, que no es tecnofoba (wall-e si tiene mas ese discurso, pero no olvidemos que el protagonista y heroe principal es un ser totalmente tecnologico) en ese sentido.

    Por ejemplo siempre se pone el ejemplo de grupos de amigos que salen y que se pasan mirando el whatsapp, si eso a veces pasa, pero yo recuerdo cuando no tenia movil, estar con mi grupo de amigos y todos mirando el techo en algun momento dado. Por lo menos los que estan enganchados al whatsapp si estan estableciendo una forma de comunicación. Es mas los smartphones realmente se volvieron populares cuando se popularizo whatsapp, por que los convertia en una herramienta de comunicacion no solo un ordenador portatil en miniatura.

  12. Pingback: Borrador uno

  13. Realmente no veo razón para ser tan fatalistas ni exagerados. La tecnología cubre la demanda de las personas y no las crea. Tanto es así que la misma tecnología es la que se encarga de cuidar nuestra salud (relojes inteligentes que miden pulso, caloría, etc y app que nos indican qué tipo de ejercicio hacer y cómo, cintas de correr, bicicletas, etc), y esto surge porque hay una demanda de servicios que nos permitan estar en forma para contrarrestar la inactividad física devenida del trabajo. Trabajo que nadie ve como un problema, que cada vez sea más tecnológico y que sea necesario cada vez menos personal para llevar a cabo una tarea.
    Por otro lado, personas solitarias existieron siempre, y no son más ahora por las tecnologías, sino que se los diagnostica más facilmente.
    Vicios y adicciones a las tecnologías los hubo siempre. Con el surgimiento de la radio (aquel que podía tener una) la escuchaba siempre para saber las noticias, oir música y sentirse un poco acompañado; y nadie podría pensar que la radio aislaba a las personas.
    Las personas se aislan en excusas, tecnológicas en este caso, pero si se aislan en libros o en hacer pintura o escultura o cualquier otra actividad «manual» estaría mejor?… ¿Qué mas da un aislado por internet o video consola que un aislado por la pintura, la literatua o la música? No es mejor uno que otro, es lo mismo, porque hablamos de «aislamiento» y el «con qué» es secundario.
    Por último, creo que hay una diferencia importante a destacar entre ambas películas y es que en Wall-e la máquina tiene una inteligencia que no se sabe de donde viene, ni porqué la tiene. Posee emociones y deseos que no tienen un origen claro. Más que hablar de inteligencia artificial habría que hablar de alma. Pero en el caso de Her, el sistema operativo «ES» inteligencia artificial, es una inteligencia con emociones y sentimientos previamente diseñados por el hombre, y llega un punto de …desdoblamiento de esa inteligencia en la que se cuestiona a sí misma como artificial o real. Porque ¿cuál es la diferencia entre una cosa y otra? ¿hay que ser humano para que las emociones sean reales?, cuando un perro llora junto a su cachorro muerto, o una vaca muje desesperada para ver a su ternero recién parido y arrebatado, etc… ¿Estos no sienten realmente porque no son humanos? ¿o porque ni siquiera tienen alma?.
    Una máquina que expresa emociones (de origen incierto o de diseño programado) y nos llegan al alma, ¿podemos decir que no siente, si nosotros damos validez a esas emociones?
    ¿Podremos algún día dejar de lado las diferencias materiales de continente y sólo valorar los contenidos? De esto habla mucho otra película «El hombre bicentenario» (entre otros matices psicológicos de la búsqueda de la aceptación) en la que un robot (en este caso por una caída y un golpe) cobra inteligencia más allá de la previamente diseñada y emprende un largo camino para que se lo reconozca como humano, prque las emociones que él tiene son propias de humanos.
    Otra peli «AI» de Steven Spelberg, que también ahonda en la diferencia entre una emoción humana y una eoción de una máquina… y se nos pasa lo más obvio: que hablamos de emoción y no de la forma de su origen.
    Habrá que esperar el próximo estreno de este tipo de pelis «Ex machina» (http://www.exmachina-lapelicula.es/) para ver cómo abordan este tema que parece ser el único: las emociones humanas y las electrónicas.
    En fin. que me parece un poco trillado el tema de resaltar que la tecnología nos pata, nos hundimos por su culpa y que acabaremos todos zombis absorvidos por la máquina (matrix… que toca el tema). No existe persona que haga lo que una máquina le ordene sin que ésta lo quiera.
    Un poco de objetividad y el artículo estaría mejor

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