
(Viene de la tercera parte)
Este artículo contiene SPOILERS
De entre todos los personajes de esta serie, el de Gaius Baltar hará las delicias de los espectadores más ciclotímicos.
Si a alguien se le puede aplicar con precisión el adjetivo de «inefable» es a Gaius Baltar, un personaje complejo, verdaderamente difícil de describir.
Baltar es un genio científico, pagado de sí mismo, cobarde, ególatra, oportunista y sin escrúpulos. «Su inteligencia carece de compasión —dice Roslin—; hay que recordarle sus responsabilidades éticas y desafiarlo a estar por encima de su instinto egoísta». Es demasiado humano y, al menos en un primer momento, «no está preocupado por la conciencia, la culpa, el remordimiento», porque «la culpa es lo que los mediocres sienten cuando se quedan sin excusas por sus errores». Se le otorga la gracia a pesar de su falta de fe, a pesar de sus dudas y tentaciones, a pesar de que se describa a sí mismo como un «apóstata que denigra a personas de fe». Pero quizá por eso «y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba» (Hb. 2, 18), y se convierte en un extraño redentor que representa escenas bíblicas (sanación de enfermos, entrada en el templo, última cena, traición de Judas-Gaeta, martirio); una figura entre profeta verdadero y caricatura de una especie de Jesús abrumado por su destino y por sus propias contradicciones, aunque rodeado de un harén de apóstoles-amazonas.
Gaius es también el hijo de un granjero que para dejar atrás su pasado repudió a su familia y cambió con mucho esfuerzo su odioso acento rural (en la serie su padre tiene acento de Yorkshire) para integrarse en la sociedad de la city capricana. Aunque está involucrado en el ataque de los cylon, consigue salvarse, la suerte le sonríe y mantiene una ambivalente relación con los cylon y una neutralidad política que al final le lleva a la presidencia durante la terrible etapa de Nueva Caprica. Hasta en este detalle parece como si los guionistas hubieran coincidido (probablemente por casualidad) con la descripción que la Vicenne’s Gazette hace del presidente estadounidense Andrew Jackson en 1831 y que Tocqueville recoge en su libro, cuando habla de la libertad de prensa, porque se puede aplicar al presidente Baltar: «En todo este asunto, el lenguaje de Jackson ha sido el de un déspota sin corazón, preocupado únicamente por conservar su poder. La ambición es su crimen, y en ella encontrará su castigo. Tiene por vocación la intriga y la intriga confundirá sus designios y le arrancará su poder. Gobierna por la corrupción, y sus maniobras culpables tenderán a su confusión y a su vergüenza. Se ha mostrado en la arena política como un jugador sin pudor y sin freno. Ha triunfado; pero la hora de la justicia se acerca. Bien pronto le será preciso devolver lo que ha ganado, arrojar lejos de sí su dado engañador, y acabar en algún retiro donde pueda blasfemar en libertad contra su locura, porque el arrepentimiento no es una virtud que haya sido permitido a su corazón conocer jamás». Es curioso también que Jackson fuera pobre y de ascendencia escocesa, el primer presidente estadounidense de origen humilde, que apelaba al pueblo con su carisma en campañas populistas. Incluso las pugnas electorales con John Q. Adams parecen recordar, de alguna manera, a los intentos de Gaius Baltar y Tom Zarek de dirigir las campañas electorales hacia un terreno más populista, que arrancó la presidencia a Laura Roslin cuando ya se dedicaba a organizar la política a su antojo con el almirante Adama e intentó amañar las elecciones para arrebatar a Gaius su victoria por el bien del pueblo. El presidente Jackson favoreció y defendió a todos los colonos que quisieran establecerse libremente en las nuevas tierras, después de trasladar a los indígenas más al oeste; es decir, impulsó la colonización, como hizo Gaius Baltar tras ganar las elecciones alentando a la gente a establecerse en Nueva Caprica.
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Ah pos mira yo que creia quera tonta por ver esta serie y va resultar que e pa inteletuales. Pero este articulaso me ha dado un dolor de olla importante aun leyendo en diagoná.
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