Battlestar Galactica, apuntes y reflexiones (III): el puritanismo

Publicado por
Este famoso cartel representa la Última Cena y alude a la importancia que la religión tiene en la serie. Imagen: ABC.
Este famoso cartel representa la Última Cena y alude a la importancia que la religión tiene en la serie. Imagen: ABC.

(Viene de la segunda parte)

Este artículo contiene SPOILERS

Si en los artículos anteriores me dediqué a reflexionar sobre algunas de las relaciones de Battlestar Galactica (reimaginada) con la guerra y la política, conviene adentrarse ahora en otro de los pilares de la historia: la religión.

Fruto del puritanismo

Aunque la religión tiene gran importancia en Battlestar Galactica y se podría desarrollar una extraña teología completa durante la accidentada búsqueda del plan de Dios para la salvación que supone el argumento general de la serie, no me interesa perderme en disquisiciones teológicas ni en realizar un análisis exhaustivo de la amalgama de filosofías y creencias que conforman el popurrí religioso de los guiones de la serie. Tampoco en desvelar la pugna entre las formas de justicia del Antiguo y del Nuevo Testamento o en desglosar la miscelánea de figuras y episodios mitológicos, bíblicos o literarios (que, en ocasiones, se concentran hasta en un solo personaje): Adama, Apolo, Cain, Starbuck (como el primer oficial del ballenero de Moby Dick)… se puede hacer un estudio solo con los nombres o apodos de los personajes y con sus relaciones mitológicas y religiosas, pero para eso creo que ya existen algunas obras que podrían profundizar con más entusiasmo: Eberl, Jason T., «Battlestar Galactica» and Philosophy: Knowledge Here Begins Out There (Blackwell Philosophy and Pop Culture Series), Wiley-Blackwell, 2008; Potter, Tiffany y Marshall, C. W., Cylons in America: Critical Studies in «Battlestar Galactica», Continuum, 2008; Weddle, David; Steiff, Josef y Tamplin, Tristan D., «Battlestar Galactica» and Philosophy (Popular Culture and Philosophy), Cricket Books (Carus Publishing Co.), 2008 y Wetmore, Kevin J., Jr., The Theology of «Battlestar Galactica»: American Christianity in the 2004-2009 Television Series, McFarland & Co., 2012.

Kobol, el planeta en el que se originó la humanidad y del que partieron las Doce Colonias, es un anagrama de «Kólob», un astro mencionado en el Libro de Abraham de los mormones como el lugar más cercano a Dios o, incluso, la residencia de Dios. Esto no es algo aislado, porque Glen Albert Larson, el creador de la serie original, la de 1978 (y de otras como El coche fantástico), es mormón (miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) e introduce muchos otros detalles de su religión en la serie, como el Quórum o Consejo de los Doce (los mormones tienen el Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia), la idea de que los seres humanos (o los cylon) pueden llegar a ser dioses, que el pecado fue un paso necesario para el plan de vida y causa de grandes bendiciones para toda la humanidad, etc., detalles que se han conservado a pesar de que Larson no ha tenido ninguna relación con la nueva serie. Por esto último, considero que las influencias de las creencias mormonas en la versión moderna de Battlestar Galactica son de menor importancia que las del puritanismo calvinista de donde proceden y no concuerdan con algunos de los «dogmas» de su argumento, como la predestinación.

Me interesa más atender al espíritu religioso general de la serie y a su concepto de la historia, que parece haber sido apuntalado por Karl Löwith cuando escribió eso de que «toda filosofía de la historia es totalmente dependiente de la teología, esto es, de la interpretación teológica de la historia en tanto historia de salvación», lo que anula la posibilidad de que la filosofía de la historia sea una ciencia porque no se puede justificar científicamente la fe en la salvación; o cuando el propio Löwith citaba a Hermann Cohen: «El concepto de historia es un producto del profetismo […] El profeta […] es un visionario, no un teórico; su visión profética ha creado nuestro concepto de historia como esencialmente referida al futuro. El tiempo se vuelve primariamente futuro, y el futuro es el principal contenido de nuestro pensamiento histórico. En esta transformación está implicada la idea de progreso. En vez de una edad de oro en el pasado mitológico, la verdadera existencia histórica sobre la tierra está constituida por un futuro escatológico».

Un futuro escatológico que acabará siendo el pasado en un tiempo circular. La historia de Battlestar Galactica es una historia de salvación en clave teológica judeocristiana, pero dentro de un tiempo circular en el que, como se repite hasta la saciedad durante la serie, «todo esto ha pasado antes y volverá a pasar». Aunque esta clave teológica, esta historia de la salvación, como trataré de exponer en un apartado ulterior, no tiene por qué implicar la necesaria existencia de Dios, puede ser la salvación del propio hombre, el hombre entendido como un dios, creador y creado al mismo tiempo, como se expresa en la filosofía nietzscheana.

Existe en la serie también una pugna entre politeísmo (religión mayoritaria entre los humanos) y monoteísmo (la religión de los cylon). El monoteísmo, en la serie, se presenta como una religión de fanáticos, mucho menos tolerante que el politeísmo, que conduce a los androides a una guerra santa y a los humanos al misticismo.

Los cylon son monoteístas, no como los humanos de la serie. Imagen: ABC.
Los cylon son monoteístas, no como los humanos de la serie. Imagen: ABC.

Aunque lo que me interesa aquí es apuntar las influencias religiosas del puritanismo, que están tan presentes en la serie como en la vida política y en la moral estadounidenses; como dijo Tocqueville, «la religión es la que ha dado origen a las sociedades angloamericanas».

Los puritanos son una parte más radical de la reforma protestante anglicana, que acabaron rechazando a la Iglesia católica y a la anglicana a partir del siglo xvi, y muchos de los cuales estaban influidos por las doctrinas de Calvino. La persecución de que fueron objeto en Inglaterra llevó a un numeroso grupo a huir a Norteamérica en 1630, donde desarrollaron sus creencias e influyeron notablemente en el carácter de la nueva nación. Hasta el número de supervivientes inicial de las Doce Colonias de Kobol, tras el ataque cylon, se corresponde, más o menos, con el cálculo de colonos en las Colonias americanas hacia 1650 (después de la emigración puritana): alrededor de cincuenta mil personas destinadas a crear un nuevo mundo.

Ya se ha visto que en Battlestar Galactica se representa una filosofía de la historia de influencia judía; pero, religiosa, política y moralmente, prevalece el espíritu del puritanismo. Por ejemplo, no existe una cabeza visible de la Iglesia, ni politeísta ni monoteísta (porque para los puritanos, la única cabeza de la Iglesia es Cristo), y solo hay interpretaciones personales de los textos sagrados o de las señales divinas. Además, se valora la pureza moral individual: el pecado es la primera debilidad del alma y hay que edificar la vida sobre la pureza moral, sin reposo, y rescatar al mundo para ganar de nuevo el Paraíso. Por eso, se esfuerzan por rescatar la moral nacional; por eso, es importante la determinación con la que una nación apoya las políticas de su Gobierno, especialmente en épocas de guerra; y, por eso, también, los puritanos creen que los gobernadores seculares son responsables ante Dios de proteger y premiar esa pureza moral, esa virtud: deben hacer lo que Dios quiera, para lo cual, deben incluir la religión en el desarrollo de sus actos y castigar a los pecadores.

Esto es lo que dice Tocqueville sobre el puritanismo en las trece Colonias: «No hay que creer que la piedad de los puritanos fuera solamente especulativa, ni que se mostrara extraña a la marcha de las cosas humanas. El puritanismo […] era casi tanto una teoría política como una doctrina religiosa. Apenas desembarcados en esa orilla inhospitalaria […] el primer cuidado de los emigrantes es organizarse en sociedad. Realizan inmediatamente un acto trascendente:

Nosotros, cuyos nombres siguen, que, por la gloria de Dios, el desarrollo de la fe cristiana y el honor de nuestra patria, hemos emprendido el establecimiento de la primera colonia en estas remotas orillas convenimos en estas presentes, por consentimiento mutuo y solemne, y delante de Dios, formarnos en cuerpo de sociedad política, con el fin de gobernarnos, y de trabajar por la realización de nuestros designios; y en virtud de este contrato convenimos en promulgar leyes, actas, ordenanzas y en instituir según las necesidades magistrados a los que prometemos sumisión y obediencia».

Y en otro momento, dice: «El puritanismo no solo era una doctrina religiosa, sino que en muchos puntos se identificaba con las teorías democráticas y republicanas más radicales».

Los peregrinos, según Tocqueville, buscaban, fundamentalmente, libertad: «buscan una tierra tan bárbara y olvidada del mundo que les permita vivir a su manera y rogar a Dios libremente». Se podría decir «que miraba a la Nueva Inglaterra como una región entregada a los sueños de la imaginación, que se debía abandonar a los libres ensayos de los novadores. Las Colonias inglesas, y esta fue una de las principales causas de su prosperidad, han gozado siempre de más libertad interior y de más independencia política que las Colonias de los demás pueblos; pero en ninguna parte ese principio de libertad fue más rígidamente aplicado que en los Estados de la Nueva Inglaterra». Y, aunque los peregrinos y puritanos diferían mucho entre sí («sus fines eran distintos, como lo eran […] los principios por los que se gobernaban») tenían muchos puntos en común: el lenguaje, «principios de verdadera libertad […], costumbres más puras […] Todas las Colonias europeas […] contenían, si no el desarrollo, por lo menos el germen de una completa democracia».

Calvinismo

Para los puritanos, además, Dios tiene autoridad sobre los asuntos humanos. En eso, coinciden todos los puritanos. En lo que no coinciden todos es en el concepto de predestinación, algo en lo que solo están de acuerdo los puritanos más calvinistas. Por eso, la serie Battlestar Galactica es puritana y calvinista. Es calvinista el énfasis en la depravación de la naturaleza moral humana que necesita de la gracia de Dios para su salvación, es calvinista la autoridad de Dios sobre todas las cosas y el omnipresente tema de la predestinación de muchos de sus personajes, que tienen un destino o lo buscan desesperadamente: como Kara Starbuck Thrace (que por una intervención divina drástica abandona su rebeldía y se somete, obedece a los designios de su destino de forma voluntaria).

La piloto Sara Thrace (Starbuck) está predestinadaq: se ve obligada a abandonar su rebeldía por una intervención divina. Imagen: ABC.
La piloto Sara Thrace (Starbuck) está predestinada: se ve obligada a abandonar su rebeldía por una intervención divina. Imagen: ABC.

En la serie, si prestamos atención, vemos como se cumplen los cinco puntos de la doctrina calvinista. Según la doctrina calvinista, el estado natural del hombre es el de depravación (1), como se ve en Kobol. Como el hombre no puede evitar su condición por sí mismo (2), Dios tiene que actuar directamente (la elección incondicional), como lo demuestran las señales, los milagros y la presencia de ángeles consejeros. Expiación limitada (3): Cristo murió para salvar solo a un cierto número de elegidos. Dios provee los medios para salvar a los elegidos mediante la gracia irresistible, la predestinación (4), porque es imposible que los hombres vayan a Dios por sí mismos; es Dios quien los debe conducir hacia él («Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene no le echo fuera» [Juan 6:37]; «Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo trajere» [Juan 6:44]): Dios elige a los personajes que tienen una misión y deben cumplir los designios de su destino, como le dicen las copias de Ocho a Boomer: «No luches contra tu destino. Te alcanzará siempre, a pesar de lo que hagas»; Dios llama a la presidenta agnóstica, a la piloto politeísta, a los cylon que Él considera conveniente y, sobre todo, a pesar de su resistencia, al científico ateo, cobarde y pecador (como diría Chiquito de la Calzada) de Gaius Baltar: «La vida es una melodía, un ritmo de notas en que se convierte tu existencia tocada en armonía con el plan de Dios. Haz tu parte, reacciona a tu destino: guardián y protector de la nueva generación de los hijos de Dios». La perseverancia de los santos (5): Dios no dejará que las tentaciones estén por encima del nivel de resistencia de los elegidos para salvarse: junto con la tentación ofrece una salida para su salvación.

Y en el tiempo circular de la serie, no solo hay un paralelismo entre las Doce Colonias de Kobol y los peregrinos americanos, sino entre estos y el nuevo comienzo en la Tierra, como se observa en la cita de Nathaniel Morton que recoge Tocqueville: son «un grupo de aventureros en busca de fortuna […]: es la simiente de un gran pueblo que Dios, con sus manos, va a depositar en una tierra predestinada».

Pero no puritana

A pesar de la influencia del puritanismo, no se debe caer en la trampa de considerar la serie como puritana con el sentido más peyorativo que se usa en castellano. En Battlestar Galactica se tratan sin prejuicios temas como el ateísmo, la homosexualidad, la promiscuidad, el adulterio, el aborto, el racismo, el suicidio, la tortura, los malos tratos, la intolerancia o el terrorismo. Incluso hay bastantes razones para considerar esta serie como feminista.

(Continua aquí)

Si te ha gustado este artículo ¡Haz un donativo online!

Donar una cantidad personalizada

Información personal

Credit Card Info
Detalles de facturación

Total de la donación: 5,00€ One Time

9 comentarios

  1. Pingback: Battlestar Galactica, apuntes y reflexiones (II): de la democracia en América al mesianismo socialista - Jot Down Cultural Magazine

  2. Guille

    Sin abundar en las referencias religiosas que a grandes trechos puedan encontrarse en Battlestar Galactica (algunos nombres de figuras mitológicas, como Adama, Apolo o Hera; y un argumento vagamente historicista, como las “Doce Colonias”), la religión queda a todas luces diluída en un argumento más místico que gnóstico y envuelta en un mogollón de efectos especiales, para los varones, y de burda coquetería, para las féminas, dando por sentado haber conseguido un espectáculo para todos los públicos.

    Quisiera, por otra parte, recalar en la calidad del espectáculo, o más bien en su falta de calidad. Se puede presumir que con un argumento malo y una música peor, la serie no cuente con grandes actores. No escapa tampoco al observador la inspiración oportunista en la saga Star Wars de George Lucas. Como colofón, si el argumento de “science fiction” o ficción científica de la serie es banal, lo más señero de Battlestar Galactica es la delirante “business fiction” o ficción empresarial que detrás del espectáculo: un monstruo de franquicia rezurcida de “remakes” varios tan dispares como variopintos, “TV movies”, “webisodes” y “backdoor pilots” cuya falta de calidad cinematográfica está fuera de toda duda.

  3. ramiro

    No tienes ni idea pavo, un serie de mucha calidad que si no puede compararse con HBO es excelente y esta entre las 10 mejores de la tv

  4. O Guille se confunde de serie, o está troleando sin rubor. ¿”Burda coquetería”, Starbuck? ¿Y la presidenta Roslin? ¿Seis es “coqueta” con el pobre Baltar? El argumento simplemente no se sostiene. Si la serie es buena o mala, es cuestión de gustos, y una amplísima mayoría de la crítica y público coincide en que esta versión “reimaginada” es una de las mejores series de SF jamás realizadas.

    En cuanto a la religión, es fundamental entender el trasfondo mormón de la serie original, como apunta el artículo, aunque creo que de manera insuficiente. Si algo hacen los creadores de esta nueva versión, es alejarse de esa premisa mormona sobre las “Doce Tribus” y la “Decimotercera” tribu perdida, que en el mormonismo estaba en América y que en la serie es la propia Tierra. Tras la primera temporada, el tema de Kobol queda olvidado y solo queda la Tierra como destino último de los menguantes supervivientes humanos.

    Es interesante señalar también que el politeísmo de los humanos, aunque aparentemente de inspiración “griega”, y más bien poco importante en su vida cotidiana, en cierto modo es una réplica del propio politeísmo mormón, mientras que los cylon son monoteístas por aprendizaje (se explica en la fallida precuela “Caprica”) y su fundamentalismo religioso va debilitándose a medida que avanza la serie.

    No estoy muy seguro de que el paralelismo con la teología calvinista sea tan evidente. La aparición providencial de la resucitada Starbuck y todo el proceso de descubrimiento de las coordenadas de la “verdadera Tierra” no son apenas explicados en la serie y quedan abiertos a la interpretación del público. En cuanto a la llegada a la Tierra, convertida en Tierra Prometida, evoca más bien el Éxodo bíblico y su culminación en la tierra de Israel, un Éxodo que no es único ni histórico, sino un proceso cíclico de fundación, desarrollo, corrupción y renovación que evoca más la tríada hindú que el calvinismo.

  5. Carlos S.

    Con todo respeto, todo esta elucubración disquisitiva sobre un programa de la TV gringa me recuerda mucho una respuesta que dio Derrida a una periodista estadounidense, quien preguntó al filósofo sobre no sé qué cuestión o aspecto cultural postmodernista del sitcom ‘Seinfield’. Derrida, algo sorprendido ante la pregunta de la reportera, le dijo (palabras más, palabras menos) que se dejara de tanta televisión, y que más bien leyera un poco. “Do your homework: read!”

  6. Guillermo

    Guillermo, que no Guille, me parece increible que hables de esta serie como falta de calidad, cuando se pudo disfrutar de sus cuatro temporadas gracias a los premios de la critica. Ya que la audiencia que hacía semana tras semana la hubiese llevado a la cancelación en la primera temporada, y lo dice uno que la siguió en ingles desde el primer día.

  7. Epicureo

    Que la serie está basada en la mitología del éxodo puritano a Estados Unidos “tierra de la libertad” es más que obvio, y aparte del argumento general se nota en muchos detalles.

    La serie será muy buena, pero a mí me parece una birria porque no me la creo. Es una civilización extraterrestre, lejana en el tiempo y el espacio, donde los tíos van con corbata y las colegialas con falda plisada, los dioses tienen exactamente los mismos nombres que en la antigua Grecia, el gobierno de la Federación interplanetaria (12+1 colonias) es idéntico al de los Estados Unidos, cargo por cargo, y por supuesto escriben en inglés con alfabeto latino. Por favor…

  8. Pingback: Battlestar Galactica, apuntes y reflexiones (III): el puritanismo

  9. Pingback: Battlestar Galactica, apuntes y reflexiones (IV): la gracia y la condición humana - Jot Down Cultural Magazine

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

ACEPTAR

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Aviso de cookies