Para @PDeclan y @Mercutio_M
Cuando Saulo iba camino de Damasco fue golpeado por un resplandor que venía del cielo y por la voz de Dios. Caravaggio pintó el primero añadiendo un caballo a punto de cocear al apóstol. Es vertical la luz que crea el claroscuro y Saulo parece a la vez defenderse de ella y someterse.

Pero, ¿cómo recrear la voz de Dios? Heinrich Schütz fue capaz.
Saulo, que había perseguido a los cristianos en Jerusalén, decide extender su persecución a Damasco, utilizando la autoridad del Sumo Sacerdote, que le mandata en una serie de cartas. De camino, una gran luz le derriba. En Hechos de los Apóstoles se cuenta este trascendental episodio para el cristianismo en tres pasajes que discrepan en detalles que tienen que ver con aspectos periféricos, pero coinciden en algo esencial: Saulo escucha a Jesucristo decirle «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Los creyentes, al reproducir durante siglos el pasaje de las escrituras, han de verse conmovidos por el hecho de que lo primero que haga Jesucristo sea preguntar al hombre. La humanidad de Saulo se realza porque la voz reclama razones; sí, sin dilación. Aunque hay una rendija para el duelo entre Dios y la libertad del hombre, este termina rindiéndose confuso ante la majestuosidad de lo que le está transformando.
Para transmitir ese momento Schütz se arriesga. Deja de lado todo lo superfluo. Lo son el lugar y el tiempo. Lo es la escenografía. Lo son los acompañantes de Saulo. Los que le rodean quizás no escuchan la voz o quizás no entienden lo que dice. No importa. Sobran. Lo fundamental es el conflicto interior, el drama psicológico.
Imaginemos a la grey en el interior de una iglesia. Cada uno de los fieles escucha la misma pregunta que escuchó Saulo.
Saul, Saul, was verfolgst du mich?
Saulo, ¿por qué me persigues? Schütz hace que voces solistas emparejadas, pero no en unísono, formulen la pregunta. Primero dos bajos, luego dos tenores, luego dos sopranos, luego dos violines. Todos son la misma voz, interpelan a Saulo, le preguntan, repiten la pregunta escalonadamente, desde el grave hasta el agudo, desde el murmullo hasta la música sin texto, extendiéndose cada pareja de voces a lo largo de una octava, aumentando la tensión con cada repetición…

… hasta que deja de ser una pregunta y estalla como una imposición mediante gritos alternados entre dos coros y voces solistas. Emitidas desde lugares separados suenan como ecos obsesivos de una exigencia ubicua, imposible de eludir.
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Busquen a un mejor traductor al alemán: warum en vez de Was. Wieder en vez de wider. Saludos.
Javier, se trata del texto original en alemán del siglo XVII. Está perfectamente escrito. Saludos.
A veces, antes de escribir un comentario criticando y, para no no quedar como un estúpido, hay que leer las cosas dos veces. Y también hay que saber. «Wider» significa «contra» en alemán. Está perfectamente bien escrito en la frase. Y el «was» puede ser sustitutivo del «warum». Por ejemplo, en la frase «was (warum) muss er auch lügen?», que significa, «por qué tiene que mentir él?».
Javier, como no sé alemán, no hago traducciones al alemán. Pero como presumo que Heinrich Schütz sí conocía su idioma no me preocupo de investigar si las palabras a las que puso música estaban bien escritas en alemán.
Por esa misma razón, sí dudé en cómo escribir el pasaje en español y por eso miré en varias biblias diferentes, y como no me gustaba ninguna puse una versión que respetaba el sentido del texto pero que me parecía menos recargada.
Por lo demás, el texto es de mediados del siglo XVII.
Siglo y pico antes Lutero escribía así este mismo pasaje:
Saul, Saul, was verfolgistu mich? (…) Es wirt dyr schweer werden, widder den stachel lecken (…)
Fuente: https://de.wikisource.org/wiki/Das_Newe_Testament_Deutzsch/Apg
Ha sido un rato muy hermoso y bien traído, don Tse. ¡Gracias!
La voz que pide cuentas a Saulo, la voz que despierta a Jeremías como florido almendro, la voz que clama a Juan y con Juan en el desierto, la voz que encuentra Ezequiel en la suave brisa…
Si es que «Al principio, era la Palabra». Y cuando suena dentro de uno mismo, se hace de nuevo el principio.
¡Como ves, los creyentes vivimos sometidos al yugo suave del oxímoron!
Gran artículo! Como músico, me parece increíble cómo has traducido el lenguaje musical en metáforas literarias. Además de que coincido en todo lo expuesto :). Bravo.
Y que ganas de querer saber más que el resto. En fin.
P.D.: Algo así con el Lamento della ninfa de monteverdi?
Gran artículo e interesante la referencia al libro de Garnider que comentas.
Quería decir que, sobre el maravilloso cuadro que encabeza el artículo, dices que Caravaggio había pintado a Saulo «añadiendo un caballo a punto de cocear al apóstol», Y no es que Caravaggio haya añadido nada, es que el futuro apóstol es fulminado por un resplandor mientras iba a caballo, de manera que siempre que se representa esta escena de súbita iluminación, se hace con la imagen de un jinete descabalgado bruscamente. Un saludo.
Estimado Erik, Caravaggio sí añadió un caballo (aunque lo hizo conforme a una tradición que no tiene base alguna en el Nuevo Testamento).
En esta entrada lo expliqué: https://tsevanrabtan.wordpress.com/2012/04/30/saulo-saulo-por-que-te-han-inventado-un-caballo/
Y en estos dos artículos lo explicaron mejor que yo:
https://nihilnovum.wordpress.com/2009/01/24/%C2%BFdonde-esta-el-caballo-i/
https://nihilnovum.wordpress.com/2009/01/25/%C2%BFdonde-esta-el-caballo-y-ii/
Estimado Tsevan, ¡Ajá! ¡era una frase con trampa! ¡sabías que alguien iba a caer!… Me ha encantado tu articulito de «¿Saulo, Saulo, por qué te han inventado un caballo?»… Lo cierto es que cuando se fijaron todos estos iconos, probablemente en la cercanías del Renacimiento, se cometieron muchas incorrecciones interesadas en beneficio de una imagen más resultona. Desde luego un romano que era recaudador no podría por menos que ir a caballo y eso ya quedó en el imaginario colectivo ad aeternum. Y en el caso concreto de Caravaggio es evidente que en el cuadro (creo recordar que en la iglesia de San Luis de los Franceses en Roma) el protagonista es un caballo… debajo del cual hay un señor y no la representación de un santo en su iluminación. En fin, que hoy he aprendido otra cosa más, además de que J. E. Gardiner ha escrito un libro sobre Dios, quiero decir, sobre Bach.
Saludos.
¡Eh! ¿Solo se admiten comentarios que dejan a Tsevan como alguien muy inteligente? Lo digo porque no han admitido un comentario mío en el que yo aparentaba ser también bastante inteligente…
Saludos igualmente en nombre de Bach.
Hola a todos,
qué hermosa toda esta música. Pero ojo al asunto: de mandar, mandato, y de éste, mandatar. En unos años, de mandatar saldrá mandatatato, y de este mandatatar. Pero bueno, siempre mejor que el recientemente acuñado «impagar».
Perdón: «mandatato» (mis dedos empezaron a tartamudear…).
Guillermo, creo que mandatar es correcto y que no es lo mismo que mandar. Mandatar es parecido (no igual) a apoderar. Sería dar un mandato en sentido jurídico, es decir encargar a otro una gestión de forma que esa persona pueda actuar en nombre de otra. Por eso lo usé, ya que se adaptaba a lo que quería decir y lo hacía con brevedad. También es cierto que es palabra de leguleyo y me ha podido el tirón del oficio.