
Flint, Michigan, es la ciudad donde el agua del grifo ha envenenado a la población durante dos años. La situación es tan seria que la Casa Blanca ha declarado el estado de emergencia, la Guardia Nacional ha sido movilizada para repartir agua embotellada o filtros, y las poblaciones vecinas están organizándose para enviar agua potable a sus sufridos paisanos michiganders. Algunas voces solicitan incluso la evacuación de la ciudad. Todavía no se conoce el alcance de las consecuencias que tendrá para la población el haber consumido agua con plomo, microorganismos patógenos y otras sustancias tóxicas. Preocupa en especial el efecto sobre la población infantil, la más vulnerable. No se ha asentado la nube de polvo levantada por un escándalo que podría prolongarse durante meses, que algunos comparan ya con el caos gubernativo que siguió al huracán Katrina, y quedan muchos cabos sueltos por explicar. Una cosa está clara; los responsables han sido los políticos que gobiernan Michigan. ¿Qué ha sucedido? Versión breve: las políticas de austeridad han envenenado a los habitantes de una ciudad entera.
A muchos de ustedes les sonará Flint por ser la ciudad natal de Michael Moore, cuyo documental Roger & Me denunciaba que la deslocalización de empleos había provocado la ruina económica y social de la región. La misma ruina que hundió a la metrópolis vecina, Detroit, como ya contamos en un artículo hace unos tres años. El municipio de Flint tiene cien mil habitantes censados, pero su área metropolitana se acerca a los cuatrocientos mil. Ha padecido un proceso de empobrecimiento paralelo al de Detroit. La espantada de la industria produjo la huida de la población con mayores recursos y eso provocó la caída en la renta per capita. Lo cual, a su vez, causó una caída en la recaudación de impuestos. La crisis de 2008 terminó de poner la puntilla a la economía local. En 2013, cuando comenzó la siniestra historia que vamos a relatar, el Ayuntamiento de Flint estaba sumido en la bancarrota y llevaba desde 2011 bajo la tutela de un comité gestor que recibía órdenes directas del gobernador de Michigan, Rick Snyder. El alcalde de Flint, Dayne Walling, tenía que someterse a los deseos del comité, aunque lo hizo sin demasiados aspavientos. Pues bien, los gestores sacaron la calculadora y decidieron que Flint debía recortar gastos, aunque para ello hubiese que ahorrar en servicios muy básicos. Incluyendo el más básico de todos: el suministro de agua potable.
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Tenerife no es una ciudad.
No dice que lo sea.
«ansias de ahorrar en lo fundamental». ¿De veras la gente se cree que el motivo es ese, el ahorro? ¿Alguien de Flint se ha enterado de lo que está pasando en España? ¿Alguien se ha fijado bien en el traje, la corbata y el reloj del señor gobernador Snyder?
No, pero al parecer tu sí. Háblanos de ellos, por favor.
Que fresquita
Impresionante el artículo. Enhorabuena!! Es una muestra, solo una más de las muchas que se acumulando ya sobre los efectos del crecimiento sin control del neoliberal inmobiliaria. Si, ya sé que muchos dirán que no esto no es causado por el neoliberalismo, si no por políticos sin escrúpulos. El problema es que ambos aspectos son cada día más redundantes. Justo en pleno escándalo de la empresa pública Acuamed. También me recuerda la historia narrada en También la lluvia. Cada vez gana más terreno el hecho de que bienes de consumo básico como el agua pueden ser objeto de negocio y de lucro para unos pocos a costa de la mayoría de la población.
Pero claro Luis! La libre economía de Mercado convirtió en bienes objeto de compra/venta cualquier derecho. Hace décadas que la población no importa sino controlar los recursos, venderlos al mejor postor y crear nuevas necesidades derivadas de ello con lo que el círculo vicioso del liberalismo se retroalimenta.
Todo trata de dinero y acumulación de bienes….es a lo que nos está conduciendo un modelo económico que, teóricamente, se autorregula y expulsa a todos aquellos que están en los límites de la sociedad. Esto es solo una muestra más de ahondamiento en el empobrecimiento de sociedades ya de por sí empobrecidas.
¡JO-DER! Lo que más me duele es la absurdez de que para ahorrar hayan tenido que gastar 100 veces a todos los niveles y hayan envenenado a su población por el camino. Normalmente sigo la máxima de no acusar a la maldad de lo que puede ser debido a la estupidez, pero en este caso sobrepasa la barrera, no en la decisión estúpida hasta decir basta de desconectarse de detroit, sino en la negación continua de lo que esa decisión estaba provocando. ¡Qué vergüenza!
Después de todo spain no es tan different
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Nuevo ejemplo de periodismo brillante por parte de E.J.Rodríguez. Hice click en la noticia desde elpais.com, ya que me conozco bien Michigan y me llamó la atención. Tras ver el alto nivel de calidad he mirado quién es el autor y, sorpresa: E.J.Rodriguez. El mismo del gran reportaje sobre el nuevo ateísmo. Enhorabuena. Hay luz al final del túnel. Por cierto, una vergüenza lo que ha pasado con Flint.
Magnífico artículo. Podría llevar el subtítulo de ‘todo lo que siempre quisiste saber sobre este asunto y nunca lo hubieses entendido leyendo las noticias normales’. Gracias.
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Si Vox tuviese mayoría absoluta tendríamos a la clase política norteamericana; el que diga que bebe agua contaminada darle un par de hostias y si se cae por la ventana que parezca un accidente.
Buen artículo. Por su objetividad. Sin embargo, en el documental de Miguel Moore aparece Obama bebiendo agua de Flint en su visita oportuna a Flint. Este hecho no es mencionado por el articulista. Quisiera saber la causa. Gracias
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