
En 1983 la actriz Ruth Gordon cumplía ochenta y seis años. Un día le llegó por correo un sobre que contenía un cheque por cincuenta mil dólares. Considerable cantidad, equivalente a unos cien mil euros actuales. Convencida de que era propaganda («pensé que era uno de esos bingos del Reader’s Digest») estuvo a punto de tirarlo a la basura y solamente en el último momento se dio cuenta de que el cheque era auténtico. Aquel dinero correspondía al porcentaje de taquilla por una película que se había estrenado doce años antes pero de la que hasta entonces no había obtenido beneficio alguno, aparte del sueldo, porque en su día nadie había ido a verla. En 1971, recién estrenada, había provocado el horror de algunos críticos —y de personajes importantes del estudio—, así como la incomprensión y sobre todo el desprecio del público. Aquel había sido uno de los mayores batacazos comerciales en la carrera de Ruth Gordon y de todos los demás implicados. Pues bien, transcurrida más de una década, aquel inesperado cheque se convertía en la demostración de que la película, lejos de haber quedado olvidada, estaba generando un fervoroso culto. Como anunciaba con cierta sorpresa el titular de un artículo del New York Times: «Doce años después, por fin, Harold and Maude es una película rentable».
Pocos largometrajes han sido tan mal entendidos en su tiempo. Aunque hoy mucha gente adora este artefacto maravillosamente único, Harold and Maude constituyó una verdadera rareza en 1971. Se la intentó etiquetar de muchas maneras: comedia romántica, comedia negra, melodrama existencial… En realidad es todo ello, pero también algo más. Si nunca la ha visto, intente imaginar qué puede salir de una premisa argumental como la siguiente: Harold es un jovencito de familia rica obsesionado con la muerte, hasta el punto de fingir una y otra vez que se suicida. También visita los entierros de desconocidos, donde se nos aparece morbosamente satisfecho ante la contemplación de la muerte de otros. Pues bien, en uno de esos entierros conoce a Maude, una octogenaria que comparte esa pasión por los funerales, pero que además tiene aficiones de lo más inesperadas para una anciana, como la de robar coches (lo del transporte público no entra en su agenda), conduciendo de forma temeraria y desafiando constantemente a la autoridad. Para el inexperto Harold, Maude es todo un descubrimiento. Él es circunspecto y de exquisitas maneras aristocráticas; ella es estrafalaria, desenfadada, partidaria de vivir la vida a tope. Ambos entablan una amistad que profundiza poco a poco hasta perfilar uno de los más insólitos amores vistos en una pantalla. Además, vamos entendiendo poco a poco por qué cada uno de ellos tiene una manera tan distinta de ser y de dónde viene la común fijación con la muerte. Maude sabe que le queda poco tiempo y está pensando en cuándo y cómo debería morir. Aun así, empieza a mostrarle a Harold en qué consiste la vida, según su entusiasta manera de ver las cosas.
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Emilio de Gorgot, últimamente estás que te sales. El artículo me deja una ganas colosales de ver la peli. Gracias por la recomendación y sigue con estos peaso de artículos.
¿Y no se menciona la música de Cat Stevens? No soy un gran fan de Stevens, pero en el film funciona a tope con la historia. Mi anécdota preferida de Ashby es cuando se pilla una sobredosis en el rodaje de «Let´s Spend The Night Together» con los Stones (esta colaboración merece una artículo entero). Y sí, «Bienvenido Mr. Chance» es una maravilla. Amo a ese jardinero discapacitado intelectual.
Magnífica película que, sin duda, debe revisarse. Dejeme apuntar que la banda sonara, compuesta por Cat Stevens, es también inolbidable.
Glups! inolvidable :(
Pingback: Cine de culto: Harold and Maude
Yo lo deseo! ( que el cine se parezca al de aquellos tiempos) Aunque aún se hacen películas notables.
Muchas gracias por este artículo. Vi Harold y Maude cuando era joven y la guardo siempre en mi corazón.
Incomprensible la no mención de la banda sonora. Aparte de eso, magnífico artículo,¡ un placer!
Los que tenemos más de 45 descubrimos Harold y Maude gracias a Pista Abierta, ese maravilloso programa de tve q nos enseño el Triffaut de farenhait 451 y Naves silenciosas los sábados por la mañana
¡Ufff, Naves silenciosas o misteriosas o como coño se llame! La vi hace poco y el tiempo le ha pasado por encima como una apisonadora…
¡Ah, sí, y esta de Harold y Maud tiene cosas buenillas! Lo que pasa es que cuando la veías en el 74-75 (cuando se estrenó en España) te daba como yuyu en el cine, algo como escabroso. Yo creo que es porque nadie de 20 años se quiere tirar a alguien de 80. Al revés, sí, ya hay como más afición. Bueno, así lo veo yo pero puede que sea porque siempre estoy pensando en el folleteo, no sé…
Fuí a verla a los 17 años, cuando se estrenó, porque tenía música de Cat Stevens y me encantó. Era totalmente el tipo de pelicula que me gustaba. Y me enamoré de la actriz.
Sí, «matronolagnia» creo que le llaman a tu parafilia.
¿Y cómo se llama al confunde amor con sexo?
¿Lúcido?
Esta película la vi en Caracas, en la época dorada de mi país, y el resultado fue el mismo. Nadie la habia visto, y nadie se acordaba de ella. Sin embargo, para mi, joven y recien llegado a la capital, verla en un autocine, me marcó la vida. Y unos 40 años mas tarde, he conseguido hacerme con una segunda copia de esta película, que de cuando vez, suelo volver a ver. Inolvidable para mi, e imprescindible, la banda sonora de Cat Stevens. Por alguna razón creo, que parte de la raíces creadas por esta película en los jóvenes de aquel tiempo, se lo debemos a Cat Stevens. Hoy día, el resultado con los jóvenes es el mismo. No he logrado que esta joya le atraiga a mis hijas que son cinéfilas como yo. Pero me figuro, que tendré que esperar otros 40 años. Por alli, les dejaré varias copias para que se produzca lo esperado… Les encantará en algún momento y le reconocerán el valor y la trascendencia.
A propósito, me encantó el artículo… excelente..¡¡ me hago tu seguidor a partir de ahora…
¿Cree usted que ahora estaríamos hablando de este film si la banda sonora la hubiera compuesto e interpretado José Luis Rodríguez, «El Puma»…?
Ahí dejo la pregunta… ¡Pavo real, pavo real…!
Si la banda sonora fuera de «El puma», estaríamos hablando de telenovelas. Son igual de trágicas y muchas mezclan la comedia con novela negra, pero… (para mi gusto), me quedaré con Harold y Maude. Ahora mismo no puedo recordar ni siquiera el nombre de alguna telenovela de las nuestras, pero Harold y Maude, me cambió hasta mi gusto para oir música.
Si la banda sonora fuera de «El Puma» estaríamos hablando de » Isi y Disi» o de «Robobo y Jojoya», aunque no descarto a «Borjamari y Pocholo». ¡Joyas del cine!
Muy buen artículo sobre este director olvidado, que merecería mayor reconocimiento tanto por esta película como por la magnífica «Bienvenido, Mister Chance».
Sólo una puntualización: Ashby nunca ganó el Oscar al mejor director, como equivocadamente dice el artículo.
Harold y Maude merece ser vista y recordada, te felicito. Olvidar la banda sonora es tremendo, pensaste tanto en la peli que se te fue el santo al cielo. Gracias.
Buenísimo el rescate de esta película formidable. La vi en 73/74 y descubrí Ashby y Cat Stevens. Desde el principio sabia que seria un «cult» (así como Blade Runner)
Me encantó para siempre. Gracias Emilio, muy bueno y completo su artículo, faltó
apenas mencionar la gran importancia de la banda sonora de Cat Stevens. Abrazo.
AMO a los tres. Harold, Maude y Mr Chance. Ergo… tengo que conocer ya a Hal Ashby. Gracias mil.
La vi cuando era pequeño. Recuerdo la cara de mi madre, que pasaba del asombro al espanto, del espanto a la ternura… Yo la miraba de reojo porque no podía creerme que me estuviera permitiendo verla. Y yo no quería que me mandara a dormir porque nunca había disfrutado tanto con una película.
Años después se la puse a mis hijos como algo que era muy especial para mí. Y me da que ellos se la pondrán a los suyos.
Que hermosa nota. Vi la película este fin de semana (hacia tiempo que la quería ver y no la conseguía) y me encantó, me pareció extraordinaria y por más que haya situaciones absurdas de las cuales reírse, la historia culmina mostrándonos un gran ejemplo de humanidad. Hermosa
Cómo lo han mencionado, una lástima que no haya hecho mención de la banda sonora, es muy buena, funciona perfecto con la película, de resto de acuerdo con el artículo.
Impecable crítica. Felicidades. La vi por primera vez en Salamanca en 1982, en una de aquellas salas que llamaban «de arte y ensayo» y me encantó. Cuanto más tiempo pasa, ahora con 62 tacos, todavía me gusta más. Son, como dices tú, miles de detalles. La postura ante la muerte es el principal enfrentamiento del hombre en todas las culturas y el origen de las creencias. Lástima que ya no se pueda hacer un «director’s cut» para ver las escenas perdidas. Mi próximo desafió, enseñársela a mi sobrino nieto de 16 años. Convencerle que esté durante 70 minutos sin guasap, que en la película no hay rayos láser ni apenas efectos especiales al uso. Tan solo hay «cine» y del mejor.
Olvidasteis mencionar que Harold & Maude es la película favorita de Mary Jensen (Cameron Diaz) en ‘Algo pasa con Mary’