Fotografía: Jorge Quiñoa

Óscar Valiente se convirtió, a lo largo de los años noventa, en uno de los principales culpables del desembarco del mundo del manga y el anime en nuestro país. Una persona que comenzó autoeditándose sus propios fanzines cuando aún era un adolescente y llegó a colaborar con Manga Films, presentar en sociedad la obra de Hayao Miyazaki a través de la pequeña pantalla y entrar a formar parte, desde 1993, de la plantilla de Norma Editorial, donde en la actualidad ejerce de director general. Las oficinas de la empresa se ubican en las cercanías del Arco del Triunfo barcelonés, como no podía ser de otro modo: la zona alberga un conocido triángulo de interés para los devotos de subculturas modernas como el mundo del cómic, el rol y los juegos de mesa, el cine, el anime, los videojuegos, la cultura pop japonesa y muchos otros universos paralelos más interesantes que el nuestro. Uno de los vértices de dicho triángulo de peregrinación es la propia librería Norma Comics, un amplio local que sirve de cimientos a las oficinas de la editorial en las que Óscar nos recibe entre unas paredes que lucen originales de aquel The Spirit de Will Eisner y el Mazinger Z de Gō Nagai .
Por lo visto todo empezó con la carta de un joven de diecisiete años dirigida al fundador de Norma Editorial.
Es cierto, yo venía del mundo del fanzine. Y dichos fanzines venían provocados por la inquietud que despertó el mundo del manga en una época en la que no había casi ninguna información sobre el medio. Solo teníamos los cómics de Planeta, las secciones que incluían los cómics de Dragon Ball de Alfons Moliné y los correos que aparecían en ellas para intercambiar cartas con otros aficionados y conocer algo sobre el mundo del manga. A mí me fascinaba principalmente el manga y las series japonesas, por lo que hice una revista llamada Manganime desde Vinaròs, un pueblo pequeño de Castellón donde no se tenía acceso a nada. En un momento dado Norma Editorial anunció que iba a iniciar una línea manga y me puse en contacto con Rafael Martínez, presidente y fundador. Le envié un fax desde la copistería del pueblo explicando lo que hacía en mi fanzine, que en aquel momento tenía cierto éxito: veníamos del Salón del Cómic de Barcelona y habíamos agotado la primera tirada. Al mismo tiempo ya había empezado a colaborar en el desembarco de los primeros vídeos de anime en España con Manga Films, desde donde me llamaron para asesorar y redactar un catálogo de una tirada de un millón de copias que iría encartado en Fotogramas y otras publicaciones. Mi idea con Norma Editorial era presentarme y ofrecerles mi colaboración, pero Rafa no se creyó que ese fax lo hubiese escrito un chaval de diecisiete años recién cumplidos y me pidió que viniera a Barcelona a verle. Me trajeron mis padres en coche y cuando me conoció fue cuando confirmó que aquella carta la había escrito yo. A partir de ahí se desencadenó todo: me propuso venir a vivir a Barcelona para empezar a trabajar en la librería Norma Comics, para crear el departamento de manga e importar material desde Japón. El manga en las librerías, a pesar de que empezaba a tener mucho éxito, seguía siendo un cómic marginal y en Norma Comics la idea era que tuviera un espacio propio, eso es lo que yo fui a hacer en principio. Más adelante trabajaría en la editorial, lo que era mi verdadera aspiración.
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«»»»»»»Tal vez que ellas tengan más tendencia a ser ilustradoras y los chicos a ser dibujantes es algo que viene de su etapa de lectores, ¿no? Que por ejemplo los chicos leyeran mucho Marvel, pero las chicas no se sintieran identificadas con esas obras enfocadas desde una perspectiva de hombre y con chavalas indefensas.»»»»»»»
Leo esto y veo que el entrevistador no tiene ni puta idea de lo que es Marvel. ¿Chavalas indefensas en Marvel?¿Perspectiva de hombre?¿¿¿De verdad???
Por otro lado me hubiera encantado que le preguntaráis por la etapa de Norma como editora de DC, que al principio no confiaban en la licencia, y luego acabaron inundando el mercado de comics DC durante los últimos meses previos a que Planeta les robase los derechos a golpe de talonario.
¿Robar derechos a golpe de talonario? ¿Robar, pagando? ¿En serio?
Es una manera de hablar. Planeta pagó más y Norma se quedó sin derechos. El quid de la cuestión fue que gozaron de los derechos de DC Comics durante mucho tiempo, al principio coexplotados con la lamentable editorial mejicana Vid. Durante todo ese tiempo apenas sacaban nada que comics carísimos de Superman y Batman de etapas lamentables. No fue hasta casi el último año de ostentar los derechos cuando se pusieron a explotar el filón DC a saco y a editar el inmenso catálogo que tenían a disposición. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente: Planeta les comió la tostada. Me encantaría que le hubieran preguntado al editori por aquellos convulsísimos años: Desde el bizarrísimo trato con Vid, que acabó de forma extrañísima, a su supercautela con DC, hasta darse cuenta que realmente funcionaba lo que tenían, hasta que fue demasiado tarde…
¿Tenemos un problemilla con el tema género (además de raza) eh, kandoriano? Córtate un pelo, majo, que cuando alguien anda siempre detrás del mismo tema, manifiesta tener un problema serio al respecto.
Gavilán no te lo dice porque es un tío educado, pero no es mi caso: háztelo mirar, Gañán.