¿Cuál es el beso definitivo visto en cine?

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Una película buena es aquella que termina en boda. Ese es el exigente criterio que usaba mi abuela, y aunque siempre me pareció digno de tener en cuenta resulta problemático, al dejar fuera prácticamente todo el género zombi y la filmografía al completo de Steven Seagal. Tal vez una historia que acabe en boda sea el broche de oro para la carrera de este fornido actor ruso. Y si además contiene zombis, mejor. Mientras tanto, parece más razonable valorar una película en función de si incluye beso, que no es tanto como casarse pero supone una expresión de afecto y de compromiso mutuo que va mucho más allá del apretón de manos o la palmadita en la espalda. A lo largo de la trama hemos visto incrementarse la tensión sexual entre los protagonistas, desde lo que a menudo suele ser un malentendido inicial, pasando por una evaluación crítica de la otra parte mientras viven juntos toda clase de aventuras hasta que, en lo que acostumbra a ser el desenlace, con ese gesto sellan su visto bueno y dan a entender que terminarán follando y —ahora sí, aunque ya no se nos muestre en pantalla— incluso contrayendo matrimonio. Es el final feliz que estábamos esperando. A continuación mostramos los más memorables para que voten o añadan su favorito.

(La caja de voto se encuentra al final del texto)

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El Imperio contraataca

A la princesa Leia le gusta Han Solo porque era un sinvergüenza, admitía, pero Luke Skywalker resultaba ser todo lo contrario y tampoco le hacía ascos, todo vale para el convento (y eso sin contar las escenas eliminadas). Con tanta consanguinidad en aquel universo normal que en la cantina de Mos Eisley no hubiera uno medio normal, así que mejor nos quedamos con la relación entre los dos primeros y ese beso interrumpido por C3PO.

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El planeta de los simios

Durante el rodaje de esta película en 1967 ocurrió un hecho curioso, tal como contaban en Planet of the Apes Revisited. Los actores que interpretaban a chimpancés, gorilas, orangutanes y humanos se reunían entre ellos para comer en mesas separadas, sin interactuar cada uno con los restantes grupos. El actor James Franciscus llegó a percatarse de este tribalismo inconsciente: «Mirad alrededor. ¿Os dais cuenta de lo que está pasando? Esto es un microcosmos de lo que probablemente ocurre en todo el mundo». Efectivamente. Es lo que en biología llaman especiación y es lo que terminó llevando precisamente a que existieran chimpancés, gorilas, orangutanes y humanos como especies distintas. Claro que esa deriva de poblaciones a veces puede verse interrumpida cuando se entremezclan genes de grupos diferentes, que es lo que el personaje de Charlton Heston anda aquí con ganas de hacer con Zira, un tanto reacia al comienzo aunque luego parece quedarse con ganas de más.

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Casablanca

«Bésame. ¡Bésame como si fuera la última vez!» le decía Ingrid Bergman a Humphrey Bogart cuando estaban en París, intuyendo que cada uno seguiría su propio camino aunque luego se reencontrasen momentáneamente en la ciudad de Casablanca.

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E.T.

Recordando su infancia solitaria, Steven Spielberg imaginó una historia que describiera el vínculo tan estrecho que adquiría un niño con un alienígena, de tal forma que lo que uno pensaba, sentía o bebía afectase al otro. La idea tuvo una acogida extraordinaria y la película llegó a recaudar más de un gritón de dólares. Esta es una de sus escenas más recordadas, con un Elliott que repite lo que E. T. ve por televisión y no con una escogida al azar de su clase, que estaría ebrio pero tonto no era, sino con Erika Eleniak, quien más tarde sería modelo Playboy y actriz en Los vigilantes de la playa.

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Star Trek

Puede que Spock no sea el primero que se nos venga a la mente al escuchar el término «galán», pero sabe hablar de la lógica con tal apasionamiento que acaba conquistando el corazón de Uhura, a quien llega a tocarle el arpa cual Cupido para sofocar sus últimas resistencias. No obstante —y a riesgo de poner celoso al vulcano hay otro beso de Uhura que también nos interesa: el que le dio a Kirk en un capítulo de la serie emitido en 1968, convirtiéndose así en el primer beso interracial de la historia de la televisión. Aquí lo cuentan.

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Vértigo

La cinta tuvo una acogida inicialmente tibia por parte del público, cosa que decepcionó a Hitchcock, pues él pretendía siempre agradar a los espectadores antes que a la crítica. Pero con el paso de los años ha ido ganando prestigio y se ha convertido en todo un clásico del cine. Esta historia de la obsesión del personaje de James Stewart por la atractiva rubia de moño hipnótico culmina con esta visión alucinada de su sustituta, a quien termina dando por buena con ese beso.

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Brokeback Mountain

Aunque en esta película que narra la difícil relación amorosa de dos cowboys Ang Lee filmó las escenas sexuales de una manera en la que predominaba el amor sobre el erotismo, el beso de reencuentro fue tan apasionado que Heath Ledger estuvo a punto de romperle la nariz a Jake Gyllenhaal.

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Pompeya

Si tuviéramos que cantar las alabanzas de este filme acabaríamos bastante rápido, digamos que cumple con lo que se podía esperar del responsable de Mortal Kombat y la saga Resident Evil. Ahora bien, este momento final —que forma parte del cartel, no hay spoiler que valga— compensa todo lo anterior, así es como Michael Bay filmaría una escena romántica. Jon Nieve le planta tal ósculo a la chica mientras el mundo explota a su alrededor que la deja petrificada para la posteridad.

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Lo que el viento se llevó

La cobra es una de las plagas de nuestro tiempo, la reacción ineludible a buena parte de los intentos que uno atina a dar. ¿Cómo es posible que tenga tan poco reflejo en la pantalla? Porque sencillamente es algo muy poco cinematográfico. En el terreno de la ficción la mayor parte de los besos son correspondidos y si por exigencias del guion algunos deben ser rechazados, tiene mayor fuerza dramática que reciban por respuesta una sonora bofetada como la que aquí se lleva Rhett Butler. Pero como Clark Gable es todo un señor sabe mantener la compostura, ya tendrá más adelante ocasión de vengarse.

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El diario de Bridget Jones: Sobreviviré

En otras ocasiones, como vemos en esta secuela, el beso es aceptado aunque a continuación se rechace la sentida declaración de amor que lleva unido. Al menos le queda la vaga promesa de ser la primera en caso de que algún día cambie de orientación.

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Match Point

No es frecuente ver a Woody Allen rodando escenas tan arrebatadoras como la que ven sobre estas líneas, pero le animamos a que siga por este camino porque le quedó realmente bien.

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El Padrino II

En el Evangelio de Marcos se describe la traición de Judas, quien se hizo acompañar de una turba armada al encuentro de Jesús, dándoles previamente esta contraseña: «Al que yo le dé un beso, ese es; arréstenlo y llévenselo bien asegurado». De ese beso de Judas proviene la costumbre mafiosa llamada «beso de la muerte», con la que se marcaba a algún miembro de la familia acusado de traición. Eso es lo que hace Michael con su hermano mientras se encuentran en La Habana, momentos antes de que un Fidel Castro que ahora es noticia por su muerte se hiciera con el poder obligándoles a huir. La amenaza sobre el bueno de Fredo en cualquier caso terminaría ejecutándose en territorio estadounidense.

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La teoría del todo

Stephen Hawking lleva los últimos años profetizando la extinción de la humanidad con tanto énfasis que parece que no anhela otra cosa que vernos muertos a todos. Pero en ese negro corazón hubo en otro tiempo sitio para el amor y eso es lo que nos cuenta este magnífico biopic. Con este conmovedor beso su novia une su destino al suyo, aunque previamente le hubieran diagnosticado una enfermedad degenerativa por la que no le daban más de dos años de vida.

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Spiderman

De todos los miles de besos que hemos visto en pantalla, bajo casi todas las formas imaginables, este fue el primero en emplear semejante postura. Es por tanto digno de ser incluido esta selección.

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El año que vivimos peligrosamente

Al presidente de Indonesia, Sukarno, le gustaba usar la expresión italiana «Vivere pericoloso» y de ahí surgiría el título de la novela que un cineasta de enorme talento como Peter Weir llevaría al cine. Tuvo además la suerte de contar con Mel Gibson y Sigourney Weaver de protagonistas y con Vangelis en la banda sonora. La combinación de todos ellos resultó inmejorable, siendo esta escena un buen ejemplo de ello.

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Desayuno con diamantes

George Peppard alcanzó la fama en dos épocas, primero en los sesenta con películas como Con él llegó el escándalo o esta otra, y luego en los ochenta con la serie El Equipo A, además se casó en cinco ocasiones, bebió hasta el alcoholismo y fumó hasta morir de cáncer. Puede decirse que aprovechó el tiempo. Aquí interpretaba a un escritor frustrado que vivía a costa de una amante rica hasta que conoce a su alma gemela, una cazafortunas con bastantes pájaros en la cabeza encarnada por Audrey Hepburn. Tras decirle un par de cosas la deja atrás junto con el anillo para ir en busca del gato, ella duda en ponérselo y cuando ya sabemos qué futuro ha escogido se reencuentran bajo la lluvia mientras suena «Moon River».

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Cinema Paradiso

Qué mejor manera de concluir que con una de las escenas más recordadas de la historia del cine, cualquier ocasión es buena para volverla a ver. Giuseppe Tornatore quiso homenajear a su profesión con esta historia de un director que regresa a su Sicilia natal para acudir al funeral del proyeccionista que le inculcó esta pasión. Allí recibirá como legado una bobina con el montaje de todos los besos censurados décadas atrás.

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38 Comentarios

  1. Excelente lista, aunque solo una puntualización: la banda sonora de «El año que vivimos peligrosamente» fue obra de Maurice Jarre, no Vangelis

  2. El de Brockeback Mountain es uno de los besos mas intensos , mas desesperados y mas hermosos de la historia del cine. Los gays esperamos decadas para llegar a ver un beso asi en la pantalla grande.

  3. Steven Seagal no es ruso, es de Michigan, E.E.U.U. Supongo que quisiste referirte al pétreo Dolph Lundgren, que tampoco es ruso sino, menuda sorpresa, sueco. O tal vez era Zangief?

  4. Hay muchos y apoteósicos, pero no los recuerdo tanto como los besos de Jeff Bridges (donde sea y a quien sea), ésos les dan sopitas con ondas a todos los demás. Como expectadora, no soporto los besos a quemarropa (los de si te salto los incisivos, no te lo tomes a pecho, estilo Harrison Ford), ni los besitos vergonzosos (ay, tienes una cosita ahí, a ver si al quitártela no te molesto) o los de te voy a hacer un hijo de un lengüetazo (de múltiples ejemplares). Ese es un tío que besa con naturalidad (nada de partirte la columna para salir en la foto) y le da toooooodo un sentido sensacional, suave, sensual, sensible y sensitivo, y sonríe tan pancho, como si nada. Una pasada, en fin.

    • Y también Cary Grant e Ingrid Bergman en Encadenados, caray, qué belleza. O el de Casablanca, guapísimo. O el de La reina de África (deseado y tímido y maravilloso). Besos de esos que ponen el listón por encima de lo normal y hacen que te preguntes.

  5. Creo que es casi imposible superar los besos de Mark Rutland (Sean Connery) a Marnie (Tippi Hedren) en la gran película de Hitchcock. Especialmente el primero, creo, apoyados en una puerta. Bueno, sí… ¡si en lugar de Hedren hubiera sido Grace Kelly, ya habríamos llegado a la apoteosis!

    • No tanto como el de Victor Mature y John Wayne con lengua, en «Detrás del último no va nadie», de Jean Follonesco. Insuperable en su pringosidad, aaaaaaaaaaargh!

  6. Hay tantos donde elegir que necesariamente cualquier lista se quedará coja.
    Mis preferidos son los besos con suspense, y entre ellos voy a quedarme uno que seguramente poca gente recuerda. Pero es todo tan hermoso, Al y Michelle tan bellos, que en el momento de verlo hubiera dado lo que me pidieran para poder estar en el lugar de cualquiera de los dos. Y eso que hasta ese momento (y desde entonces hasta ahora) nunca había dudado de mi heterosexualidad.
    https://www.youtube.com/watch?v=KwnTYy2p0AE
    Vedlo, de verdad merece la pena.

  7. Y el de Encadenados, tres minutos intensos con Cary Grant e Ingrid Bergman. Y otro de Hitchcock, el del tren en Con la muerte en los talones

  8. Pero bueno… cómo que se has dejado el beso de blade runner? Con lo atinado que suele estar vd en sus artículos

  9. El beso bajo el «Puente de los Suspiros» en A Little Romance, con una adolescente (preciosa) Diane Lane.
    Todos los de Alain Delon, el mejor besador de la pantalla por varias cuadras de diferencia. Los de «La primera noche de la quietud» con Sonia Petrova son de otra categoría.

  10. Casablanca y Spiderman inmejorables pero Cinema Paradiso es grandiosa por homenajear hermosamente al cine y al acto de besar¡¡¡ Faltó en esta selección el beso de Ricardo Darin con su compañera en «El secreto de sus ojos» cine de altura y romanticismo puro

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