Arte y Letras Libros Literatura

Zona de rescate: Las dos muertes de Sócrates, de Ignacio García-Valiño

Detalle de la cubierta de Las dos muertes de Sócrates, de Ignacio García-Valiño.

Ignacio García-Valiño habría cumplido cincuenta años en 2018 y sin duda habría publicado al menos un par de novelas más, porque El ruido del mundo (2014) fue la última obra que entregó a su editorial antes de morir luchando contra un cáncer cerebral. Y el caso es que García-Valiño falleció cuando estaba alcanzando una madurez literaria que nos permitía entrever una extraordinaria plenitud.

Ignacio poseía un talento especial que se reveló con una precocidad asombrosa, pues se dio a conocer con los relatos de La caja de música y otros cuentos (1993), luego ganó el premio de novela José María Pereda con La irresistible nariz de Verónica (1995), se atrevió con la novela histórica en Urías y el rey David (1997), fue finalista del Nadal con La caricia del escorpión (1998), después siguió la novela Una cosa es el silencio (1999), regresó a la ficción histórica con Las dos muertes de Sócrates (2003), fue finalista del Premio Ciudad de Torrevieja con Querido Caín (2006), exploró los límites de la ciencia en El corazón de la materia (2008) y mi enumeración concluye con El ruido del mundo (2014), aunque también fue un prodigioso escritor de narraciones infantiles y juveniles como Donoso, el oso pringoso (2007) y Yago, el cocodrilo vegetariano (2008), títulos que se reeditan sin pausa porque Nacho era un brillante orientador de nuestra enseñanza pública y conectaba de maravilla con las fantasías y el imaginario de los críos.

En realidad, la complejidad del mundo adolescente y sus alrededores (la epifanía del sexo, el acoso escolar, las crisis de los padres o el descubrimiento del poder sobre los demás) fue uno de los grandes temas literarios de Ignacio García-Valiño, como podríamos comprobar leyendo Querido Caín y El ruido del mundo, así como su ensayo Educar a la pantera (2010) y su novela póstuma Lo que vive adentro (2017). Sin embargo, a mí me parece que las distintas líneas literarias que exploró García-Valiño no eran otra cosa que hilos destinados a formar una sola madeja. Por eso me he fijado en Las dos muertes de Sócrates, una trama ambientada en la Atenas clásica que se me antoja la protomadeja que Nacho no llegó a construir, porque allí encontramos las pasiones que arden en La caricia del escorpión; el deseo caudaloso de Una cosa es el silencio; las especulaciones sobre el conocimiento que jalonan El corazón de la materia y la voluntad de recrear episodios históricos que dialoguen con el presente sin estridencias como en Urías y el rey David, porque debo hacer hincapié en que las ficciones históricas de García-Valiño no consienten detectives fenicios, ni científicos templarios, ni chefs renacentistas. ¿Qué encontramos entonces en Las dos muertes de Sócrates? Pues lo normal: putas, tiranos, filósofos, sofistas y fáunulos en edad de merecer liados con todo aquel ganado, como cualquier día en la vieja Acrópolis.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*