¿Cuál es la mejor metáfora sexual vista en una película?

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En Cuando ruge la marabunta hay una gran escena cuando un Charlton Heston tan virgen como la selva que le rodea descubre con disgusto que su prometida sí tiene un pasado, ella le responde entonces que un piano usado suena mejor que uno nuevo y en ese contexto algo nos hace sospechar que realmente no está hablando de música. En Cimarrón Glenn Ford respondía a las indirectas de una mujer que sabía que estaba casado lanzando al aire una observación casual sobre moda: «un hombre no puede llevar dos sombreros a la vez». Así zanja el acercamiento, pero al mismo tiempo evita ser explícito. Cómo olvidar también este diálogo de El sueño eterno, con Bogart y Bacall midiéndose mutuamente mientras divagan sobre caballos y jinetes aunque en lo último en que estén pensando sea en la hípica.

Insinuaciones, guiños, metáforas, dobles sentidos… el flirteo y las relaciones íntimas están plagadas de ellos y el cine, en su empeño por atrapar algo de esto tan volátil que es la vida, también ha empleado tales recursos. A menudo lo ha hecho además para sortear el tan controvertido Código Hays, que durante varias décadas dio quebraderos de cabeza a guionistas y directores de Hollywood con normas a veces un tanto rocambolescas, como aquella que exigía de cualquier escena romántica que la mujer tuviera al menos un pie en el suelo, para que la cosa no se desmadrara. Pero evitar lo explícito abrió todo un mundo de posibilidades para el ingenio y la sutileza de quien sabe sugerir sin mostrar, ahí es donde nos detendremos. Hemos seleccionado estos ejemplos, aunque seguro que se les ocurre alguno más, añádanlo si lo desean en los comentarios.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)

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Río Rojo

El revólver es el bien más preciado de un vaquero y no hace falta que se nos aparezca el espectro de Freud para percatarnos de que hay algo simbólico en él. Ahí tenemos Winchester 73, cuando James Stewart llega a Dodge City y el sheriff se lo quita en cumplimiento de la ley. Tal parece que lo hubiera emasculado. Incluso a continuación va a la cantina a beber un vaso no de whisky o tequila… ¡sino de leche!, para regocijo de quienes le rodean y en particular de su archienemigo. Mientras que en El rostro impenetrable, aquel magnífico wéstern que comenzó dirigiendo Kubrick y lo terminó el propio Marlon Brando, el protagonista aparece en buena parte de las escenas con el arma metida en la entrepierna, asomando desafiante como si fuera el mismo Príapo para mayor deleite de la coprotagonista, que lógicamente acaba quedando embazada. Qué decir de ejemplos relativamente más recientes… De manera que hay personas con la mente sucia que han querido ver algo turbio en la escena de arriba perteneciente a Río Rojo, con esos dos jóvenes vaqueros acariciando y sopesando mutuamente sus revólveres hasta que ambos quedan satisfechos. Para terminar de confundirnos mientras tanto John Ireland le dice a Montgomery Clift «solamente hay dos cosas más bonitas que un arma: un reloj suizo y una mujer. ¿Ha tenido un reloj suizo?».

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Éxtasis

Ahora ya nadie fuma en la pantalla, al menos en aquellas series y películas ambientadas en la época actual, pero hubo un tiempo no tan lejano en que todos los gestos y pequeños rituales en torno al tabaco acompañaron a los diálogos convirtiéndose en una forma de comunicación no verbal. Ya en los años veinte los psicoanalistas establecieron que el cigarro era un símbolo fálico, lo cual suena un tanto excesivo aunque en el mundo del cine la idea entusiasmó. Así que aquí tenemos una célebre escena de la película checa que lanzó a la fama en 1933 a Hedy Lamarr (quien luego emigraría a Hollywood y sería coinventora de un sistema para teledirigir torpedos), donde se nos muestra con todo detalle un orgasmo que es rematado con «el cigarrito de después», ya desde entonces toda una institución. Si una pareja aparece fumando en la pantalla es que algo ha pasado, o va a pasar entre ellos.

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El rey y yo

Decía Bernard Shaw que bailar es la expresión vertical de un deseo horizontal, y eso vale tanto para la vida como para su reflejo en la pantalla. En la penúltima película que dirigió Fritz Lang, La tumba india, tenemos un buen ejemplo de ello. Con ese movimiento sensual de sus caderas la protagonista logra captar la atención de una serpiente que comienza a erguirse… y eso a estas alturas ya nos hace intuir que en realidad representa otra cosa. En otros casos, cuando el baile se realiza con la pareja, llega a ser un sucedáneo del mismo acto sexual, así que en este otro musical dirigido por un sobrino lejano del anterior cineasta vemos cómo un vigoroso Yul Brynner deja exhausta a Deborah Kerr, aunque apenas ella recupera el aliento él ya tiene ganas de repetir.

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Rebeca

Como el futbolista que imprime al balón una parábola que le permite pasar la barrera pero entrar en la portería, Hitchcock desarrolló una notable habilidad para hacer llegar al público alusiones lo suficientemente ambiguas como para sortear al PCA, los guardianes del código acordado por los productores. Sabiendo cómo se las gastaba podríamos hacer este repaso ciñéndonos exclusivamente a su filmografía, aunque para no abusar pondremos solo tres de sus películas. En el que fue su primer rodaje en Estados Unidos pese a que hubo de sustituirse el asesinato por una muerte accidental para superar la censura, en cambio podemos encontrar ciertas connotaciones lésbicas en el personaje del ama de llaves, que en esta escena además van acompañadas de un notable fetichismo, con esa manera un tanto viciosa en que repasa la ropa interior, los vestidos y objetos personales de la difunta.

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Con la muerte en los talones

El desenlace de esta película encadena dos elipsis tan contundentes que puede dar lugar a varias interpretaciones. De un momento a otro vemos un primer plano de sus rostros haciendo un gran esfuerzo, ella dice que no puede pero él insiste, a continuación ambos están en una litera y acto seguido vemos un tren metiéndose en un túnel. Así, de repente. Inevitablemente al unir todo ello en la mente cabe pensar en algún orificio recién estrenado sin la debida lubricación. Por otra parte, el simbolismo en torno al tren y el túnel ha sido usado también en otras ocasiones y es, de hecho, uno de los memes primigenios de internet.

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Atrapa a un ladrón

Una de las estrategias de Hitchcock para burlar a la PCA fue la de introducir detalles deliberadamente escandalosos en cada proyecto, así al eliminarlos esos supervisores tenían la sensación de haber cumplido su trabajo y entonces pasaban por alto otros que eran los que a él le interesaba incluir. En esta cinta, por ejemplo, debía aparecer supuestamente un policía francés observando fotografías de mujeres desnudas; naturalmente eso no formó parte del montaje final pero sí esta otra escena en la que Grace Kelly y Cary Grant coquetean mientras se intercalan imágenes de fuegos artificiales, cuyo simbolismo también puede percibirse en esta otra película.

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De aquí a la eternidad

Resulta obvio pero hay que decirlo: los besos preceden, complementan y sugieren sexo como seguramente ninguna otra cosa. Cinema Paradiso nos enseñó que el cine se ha erigido a base de besos y la muestra de ello es inabarcable. Así que escogemos este en concreto porque además viene acompañado de oleaje, lo cual es también muy sugerente. Un recurso que también vimos utilizar en Vértigo a nuestro ya mencionado cineasta británico.

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Espartaco

Aquí tenemos uno de los ejemplos más conocidos, si no el que más, de este asunto que estamos abordando. Laurence Olivier le pregunta a un sirviente encarnado por Tony Curtis si le gustan las ostras o los caracoles y, como a estas alturas ya estamos sobre aviso, nos maliciamos que la conversación no va de gustos gastronómicos. Lamentablemente la censura de su tiempo también supo verlo entre líneas, de manera que no fue hasta un nuevo montaje en 1991 cuando se incluyó esta escena. Dado que la pista de sonido no se conservaba fue entonces doblada en su versión inglesa por el propio Curtis y por Anthony Hopkins, que sustituyó al fallecido Olivier.

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Delicatessen

Basta insinuar un movimiento rítmico encima de un colchón para que podamos deducir de qué va el asunto, y además el sonido de esos muelles sirve para darle ritmo a la vida en en este peculiar 13 Rue del Percebe.

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Toy Story

Según señalan los biólogos parece ser que, a diferencia de la mayoría de los mamíferos, el ser humano perdió su báculo o hueso peneano debido a la monogamia y a la brevedad de la cópula. Si los demás animales supieran esto tal vez nos señalarían entre risas, por suerte desde fuera no se percibe dado que el mecanismo hidráulico que lo sustituye ofrece al final un resultado similar. Según vemos en esta escena los juguetes machos también cuentan con una respuesta semejante al estímulo adecuado…

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Un tranvía llamado Deseo

Desde el primer momento el personaje de Vivien Leigh ve en Kowalski a un hombre de temperamento violento del que es mejor mantenerse lejos, sin embargo eso es precisamente lo que a Stella le atrae de él. La relación entre ambos es cada vez más tirante, y la noche en que la hermana está en el hospital dando a luz ella se queda sola en casa indefensa ante un Kowalski ebrio que se muestra decidido a abusar de ella. Sabemos que lo logra en el momento en que la atrapa y en el forcejeo rompen el espejo en el que ella se refleja ya vencida. Como recurso narrativo es una forma elegante de aludir a algo tan turbio.

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Top Gun

Estamos ante uno de los clásicos de esa década tan luminosa en la música y el cine que fue los ochenta y si ya desde el primer momento nos percatamos de que había algo de artificio en sus escenas sexuales al menos había un sentido en el conjunto, la historia funcionaba. Pero entonces llega Tarantino y lo pone todo patas arriba. Tras semejante análisis semiótico uno ya no puede volver a verla con los ojos de antes, hemos vivido una gran mentira todo este tiempo. Así que ahora Top Gun 2, de cuyo rodaje estamos recibiendo noticias estos días, difícilmente va a poder salir airosa sin reconocer dicho subtexto.

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Erotic Film, del Monty Python’s Flying Circus

Concluimos con el quinto episodio de la primera temporada de Monty Python’s Flying Circus, emitido por primera vez en 1969, que aunque no sea una película merece la pena ser incluido porque es un estupendo resumen de buena parte de las elipsis, símbolos y metáforas que hemos visto en los ejemplos anteriores.

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Éxtasis. Imagen: Elektafilm.

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15 Comentarios

  1. En Río Bravo hay varios diálogos entre John Wayne y Angie Dickinson, a veces vestida de cabaretera, pero uno es:
    – ¿Le ha gustado cómo lo hago? ¿Quiere que le afeite?
    – Yo me afeito solo.
    – Eso pensé. Era sólo una idea.

  2. Happy feet:
    Escena que el protagonista se tropieza y se cae varias veces sobre la pinguina, haciendo diversas posturas sexuales.

  3. Dos españolas muy diferentes: «Bienvenido Mr. Marshall», donde la maestra está a puntísimo de masturbarse (¿cómo lo coló Berlanga?); y «La mujer del ministro», dónde Amparo Muñoz ve extasiada una fuente que mana agua en una metáfora, nada difícil de captar, de un pene que eyacula.

  4. Y otra española: el final de “Viridiana” de Buñuel con una partida de cartas que sugiere un “ménage à trois” (y que la censura aprobó sin problemas). Esta escena se basa en el final de “El apartamento” de Wilder, en que también se recurre a la metáfora de los juegos de cartas para sugerir la relación sexual entre Jack Lemmon y Shirley McLaine.

  5. Faltaria la escena de «Ghost» con la Moore y Swayze y sus manos modelando la arcilla. Es muy delicada y alegórica por lo táctil, blanda y húmeda, mientras construyen y deshacen juntos un orificio y un cilindro. Desborda poesia erótica. Y qué decir de la musica!

    • Pero no solo eso, sino que el personaje de Swayze es, en realidad, el de Woopy Goldberg. Él es un fantasma al que solo puede ver la medium

  6. Se te ha pasado una que considero que es mejor que todas estas.
    Al final de VIRIDIANA, Paco Rabal, enamorado de las dos mujeres, entra en una habitación para jugar a las cartas con las dos, y le cierra la puerta lentamente a la cámara.

    Bueno habrá muchas, pero en mi opinión ésta es de las mejores :)
    Estupendo post, saludos

  7. Encuentro a faltar la escena del granero entre Harrison Ford y Kelly McGillis en «Unico Testigo» bailando «Wonderful World»

  8. La llamarada de la nave de Búho Nocturno en ‘Watchmen’ (Zack Snyder, 2009) cuando tiene su ‘affaire’ con Espectro de Seda.

  9. En una de las películas d agárralo como puedas había una escena simpática entre Leslie nielsen y Priscilla presley en ka q salían imágenes como la d los Monty python e incluso Leslie nielsen hacia un huevo frito en el abdomen de ella…
    La escena final de viridiana es formidable. Paco Rabal invitando a Silvia a unirse a la partida es sencillamente brillante, curiosamente no era la opción q tenía en mente Luís buñuel.

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