Política y Economía

Se vende Manhattan a cambio de nuez moscada

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Día de la inauguración del Empire State Building, 1931 (DP).

Los holandeses, que mantuvieron no una, ni dos, sino cuatro guerras y media contra los británicos por el dominio mundial de las rutas comerciales, salieron tan contentos ellos de la firma del Tratado de Breda (1667). Se habían asegurado el control del archipiélago indonesio de Banda, al adjudicarse la pequeña isla de Run. En ella se habían hecho fuertes décadas antes los británicos y desde allí habían lanzado sangrientas ofensivas contra los holandeses para arrebatarles el poder en ese pequeño grupo de islas volcánicas. La paz de Breda ponía fin a una pugna territorial que había segado cientos de vidas de uno y otro bando con un acuerdo que arrebataba a los británicos toda expectativa sobre Banda a cambio de reconocerles su poder sobre lo que creyeron un premio de consolación: el trozo de tierra descubierto por Richard Hudson (británico, pero a las órdenes de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales) al que con el tiempo se conocería como Manhattan.

¿Quién podía prever entonces la construcción del canal de Erie, la apertura de las comunicaciones desde Nueva York hacia los Grandes Lagos y el corredor norte-sur por el Misisipi? ¿Quién habría apostado que Nueva York saldría vencedora, en la carrera por el protagonismo, frente a Boston y Filadelfia? Run pareció entonces el gran botín de la contienda porque en las islas de Banda se cultivaba en exclusiva la nuez moscada, considerada un afrodisíaco con propiedades curativas, antisépticas y antihistamínicas, utilizada desde para aliviar los dolores del parto hasta para conservar alimentos, además de como condimento en las comidas. Una especia que se vendía en Europa a trescientas veces el precio pagado por su adquisición en Run. Oro en grano.

La historia está llena de transacciones, de intercambios, de compras y ventas a los que el tiempo quitó la razón. De terribles resacas tras grandes festejos, como los que celebraron los holandeses tras echar su firma en Breda. Desde la entrega de Alaska por Rusia para pagar un préstamo, en la ignorancia del oro y el petróleo que se escondía bajo el hielo, a la pírrica transacción por la que el farmacéutico John Pemberton se deshizo de su invento, la Coca Cola, es imposible abarcar todos los ejemplos de operaciones que el tiempo vistió de errores garrafales. Casi detrás de toda persona de éxito empresarial hay otra dándose cabezazos por no haber visto la oportunidad que el otro intuyó o se encontró por casualidad, o por haber apostado a un activo equivocado. Compras y ventas anunciadas a bombo y platillo, teóricos éxitos que acabaron en desastre o supusieron un tremendo error constituyen la historia paralela, el reflejo maldito y muchas veces silenciado de quien sí triunfó con la transacción, ese que estaba enfrente estrechando la mano para cerrar el acuerdo y al que muchas veces los focos no prestaron la atención debida en un principio.

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4 comentarios

  1. Alberto SP

    quizas holanda tb era consciente de que no podria mantener manhattan con los ingleses por alli saqueandoa cascoporro,,, juzgar la historia tanto tiempo despues, sin la informacion que se tenia entonces, y solo con lo que al final paso es un ejercicio un tanto presuntuoso…

  2. Esta sucesión de equívocos y aciertos, espejismos y realidades, éxitos y fracasos son una metáfora perfecta de lo que fueron los primeros momentos de la vida multicelular, uno de cuyos resultados somos nosotros y de quienes no sabemos aún si somos un éxito o un chasco. Exagerando creo que somos una especie de operadores financiaros de una burbuja especulativa. Y si fuera un biólogo diría que es lógico que repitamos a nivel consciente ese sistema arcaico y siempre eficiente de prueba, rechazo, selección, “englobamiento” y destrucción si no fuera que en el medio queda un reguero de inocentes. Personalmente estoy convencido de que la vida es una experiencia excitante, en especial modo si tratáramos de contemplarla con mayor atención, convicción que, desgraciadamente, siempre acechada por sus mismos componentes que hemos sido capaces de ignorar, legislar y relegar en un rincón de la historia a su otra mitad; inventarse “verdades absolutas” para discriminar; crear rígidas teorías políticas y económicas como si el hombre y la política fuesen convidados de piedra, y su última y más desconcertante invención: comprar dinero con dinero, y no el producto del trabajo. Gracias por la lectura.

  3. «Buenas o malas jugadas», «el más tonto y otro el más listo del negocio», «éxitos y fracasos»… curiosa y larga retahíla que no deja de alabar y ensalzar a los pocos avariciosos que se hicieron ricos a costa de los muchos «que no saben jugar y ganar»…. a ver si en JotDown renováis los escritos sobre Economía, que se parece esto al BlogSalmón, donde un único sistema organizativo socioeconómico, el capitalismo, pasa a ser la economía en sí. Renovarlos o renombrar a la sección como Política y Capitalismo.

    • Johnny Trash

      Me parece que estas valoraciones que mencionas están hechas en relación al marco en el que desempeñaron sus actividades las personas de las que se habla: el capitalismo. Partiendo de esta base es bastante evidente que unos ganaron y otros perdieron.
      En este artículo se trata de describir dicho fenómeno, no de reflexionar sobre lo ético o poco ético de este. Lo que tu pides viene a ser algo parecido a que se valoren los resultados de una actividad competitiva como podría ser el tenis profesional según los parámetros de una actividad no competitiva como hacer una excursión con la familia o los amigos. Tal vez a tí te puedan gustar más los valores en que se fundamenta lo último, és totalmente lícito, pero me parece que no viene al caso.
      Sobre lo que dices en tu valoración final acerca de los contenidos de la sección de política y economía de este sitio no puedo opinar porque no estoy suficientemente informado. De ser cierto lo que dices, estaría de acuerdo en que sería mejor que hubiese un contenido más diverso.

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