
Cuando entramos en el despacho de Judit Carrera (Barcelona, 1974) no podemos dejar de admirar la cantidad de libros que se amontonan sobre su mesa. Obras sobre filosofía, política, feminismo o arte; piezas que resumen en gran medida de dónde viene y hacia dónde va esta politóloga y promotora cultural que desde octubre del año pasado ocupa el cargo de directora del CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona).
Conversamos con ella sobre sus primeros meses con esa nueva responsabilidad, sobre los planes a corto plazo y sobre su visión de la gestión cultural en una ciudad con las peculiaridades de Barcelona. Hablamos de educación y tecnología, de fake news y de pensamiento crítico, de creación artística y de nuevas formas de narrar. Porque todo tiene cabida en el futuro que Judit se plantea para una institución cultural que en 2019 cumple veiticinco años de andanza.
Cerca de medio año tras el nombramiento, ¿te has aburrido del título de primera mujer dirigiendo el CCCB o crees que es bueno que se hable de ello?
Bueno, yo creo que mientras sea una anomalía es importante hablarlo. Lo que me gustaría es que dejara de ser una anomalía y una excepción. «La primera mujer en veiticinco años en el CCCB», y lo mismo sucede en tantísimas instituciones. Creo que lo importante es que el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad pública y privada se vaya normalizando, y que encontremos la fórmula de que esto deje de ser una noticia.
De hecho, la plantilla del CCCB en gran parte está compuesta por mujeres.
Es una plantilla muy feminizada, efectivamente, está compuesta por muchas mujeres.
En cuanto a ese nombramiento, no tenías del todo claro presentarte al puesto a pesar de, por decirlo así, las quinielas.
Decidir optar a un puesto de responsabilidad es siempre un reto, es una cosa que te la tienes que tomar con responsabilidad y mucha seriedad y con mucho compromiso. Era un paso nada evidente y no era fácil por lo que supone de esa mayor responsabilidad. Cuando se habla de relevos generacionales para mí no es tanto de acceso a un supuesto poder o a una supuesta responsabilidad pública sino también de asumir responsabilidades. Nuestra generación lo sabe, nos toca asumir responsabilidades en el sentido de comprometernos y así me lo tomo, como un compromiso con la institución y con el entorno que nos rodea.
Y hasta entonces habías trabajado en la misma institución como jefa de debates y educación.
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Esperemos que se cumplan sus deseos, señora. Buena suerte.
Hay qué ver cómo es de frívola y vacua la Kultura esa