Cine y TV

Cómo sobrevivieron a todo las salas de cine

Cinema Paradiso (1988). Imagen: Les Films Ariane / Cristaldifilm / TF1 Films Production / RAI / Forum Picture.

En Hollywood nadie sabe nada. Ni una sola persona en todo el gremio de las películas sabe con certeza qué es lo que va a funcionar. Cada vez que Hollywood produce una película es una conjetura. (William Goldman, novelista autor de La princesa prometida y guionista ganador de dos Óscar)

Estaba en un bar con un amigo que dirige grandes producciones cinematográficas. Mientras hacíamos cola para ir al baño, él me decía que las salas de cine van a desaparecer: «Los niños no ven películas. Miran YouTube». Yo respondí que eso me parecía una exageración, así que me dijo: «Mira esto». En la cola, enfrente de nosotros, había una niña. Él le preguntó: «Eh, perdona, ¿cuál es tu película favorita?». Y ella respondió: «No veo películas». Después, mi amigo se dirigió a una chica que ya no era una niña, tenía unos veinticinco años, y le preguntó: «¿Alguno de tus amigos ve películas?» Y ella respondió: «La verdad es que no». (Kumail Nanjiani, actor y cómico estadounidense)

A las salas de cine las han matado tantas veces que, uno diría, serán los únicos edificios capaces de sobrevivir a una guerra nuclear. El cine comercial, la proyección de películas en pantalla grande en salas habilitadas al efecto, tiene casi ciento veinticinco años de historia y lleva «muriéndose» cien de esos años bajo las garras de enemigos varios: radio, discos, depresiones económicas, guerras, televisión, vídeo doméstico, videojuegos. Ahora son internet y el streaming quienes avanzan a caballo por la estepa, lanzas en ristre, para amenazar a la pantalla grande.

Está claro que la creación audiovisual, con independencia del formato, no morirá nunca. El arte de contar historias mediante imágenes en movimiento aún nos sigue sorprendiendo. El caudal creativo está lejos de agotarse y todavía vemos emerger a creadores visionarios, virtuosos practicantes del séptimo arte que mantienen intacta nuestra esperanza de que nunca nos quedaremos huérfanos de Obras Maestras:

La cuestión es, ¿seguirán existiendo las salas de cine? Si es usted un/a valiente y se sumerge en el bíblico Anuario de Estadísticas Culturales del Ministerio de Cultura y Deporte, comprobará que la asistencia a las salas en España ha seguido un patrón similar al del resto de países occidentales: el número de espectadores alcanzó su cima en el cambio de siglo. Luego, durante los peores años de la crisis, descendió sensiblemente haciendo temer un cataclismo insalvable que no llegó a producirse. Las cifras se recuperaron en parte junto con la situación económica, pero hoy la tendencia general vuelve a ser descendente por culpa del auge del streaming y otros nuevos instrumentos de ocio. Por ahora es un descenso paulatino. En la taquilla, porque se han cerrado muchas salas debido a la centralización de la demanda en determinados productos. Eso sí, si las salas se extinguen por completo, no será dentro de pocos años. ¿A medio y largo plazo? Hagan sus apuestas. Mi apuesta es que seguirá habiendo aguda crisis de las salas; la parte mala, que desaparecerán las salas con personalidad. Seguirá habiendo multisalas, así que los cines no desaparecerán casi del todo como sí les sucedió a los videoclubs. Nadie puede ver el futuro, pero podemos mirar al pasado y ver cómo las salas de cine sobrevivieron a cataclismos que las hirieron de gravedad, pero que no las mataron.

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Un comentario

  1. Bala_Perdida

    Muy buen artículo, enhorabuena.
    Quisiera añadir que, al menos en mi caso, una de las razones por las que voy poco o nada al cine, aparte de las plataformas de streaming, es que la educación de los espectadores en las salas deja muchísimo que desear, especialmente en películas taquilleras de estreno. Es algo que ha ido empeorando cada vez más llegando a extremos desagradables como gente hablando por el móvil durante la proyección, grupos en conversación permanente en voz alta, y, último y no menos importante, descuido absoluto al abandonar la sala, que dejan llena de basuras pese a que hay enormes papeleras a la salida.
    Esto no siempre fue así. Para mí hace 15 o 20 años ir al cine era todavía una experiencia grata, y ahora estoy mucho más cómoda viendo películas o series en mi salón.

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