Deportes

La cruzada de los chicos malos

JORDAN18693
Michael Jordan de enfrenta a los Detroit Pistons, 2001. Foto: Cordon Press.

«Fueron buenos soldados», eso dice Jack McCloskey al recordar los viejos tiempos. Su memoria abarca una década entera de batallas encarnizadas contra hombres y leyendas, una larga campaña que terminó por reportarles gloria y fama mundial pero también un pasaje de ida para los infiernos del deporte, el lugar donde se consumen las memorias de los equipos más odiados del planeta. Él, que había sido uno de los oficiales más jóvenes de la Marina de los Estados Unidos en la guerra del Pacífico, reconoció enseguida las señales del desgaste, el peso de la lucha sin cuartel sobre las espaldas de sus muchachos, la amargura de aquellos titanes que se resistieron a hincar la rodilla incluso después de saberse muertos. Lo supo en cuanto los vio abandonar la cancha, todavía con unos cuantos segundos por jugarse en el marcador y bajo la mirada despectiva del último gran enemigo: Michael Jordan. Aquel fue un gesto que los moralistas del deporte profesional americano utilizaron como prueba de cargo definitiva contra quienes, a su juicio, habían puesto en serio riesgo las virtudes de una competición concebida como un simple espectáculo, los mismos puritanos que nunca les perdonaron haber interrumpido la época más glamurosa de la NBA convirtiendo los cuarenta y ocho minutos de cada partido en una cruzada a vida o muerte.  

Cuando McCloskey aceptó el cargo de jefe de operaciones y aterrizó en Detroit, a finales de la década de los setenta, los Pistons eran uno de esos equipos en los que ningún jugador ambicionaría jugar, un vagón de tren al que los viajeros se subían con apatía y abandonaban dando saltos de alegría, a la primera oportunidad. La ciudad, antaño símbolo de la orgullosa américa industrial, se ahogaba para entonces entre los escombros que habían dejado tras de sí los disturbios raciales de 1967 y la casi inmediata crisis del sector automovilístico. La segregación, salvaje, complementaba un panorama dantesco que poco o nada podía ofrecer a una estrella consagrada de la NBA, de ahí que los intentos de McCloskey por reforzar el equipo se estrellasen ante la negativa reiterada de quienes no deseaban vivir sobre un polvorín.  

Las cosas empezaron a cambiar en 1981, gracias a ese resorte del que se proveen las ligas profesionales americanas para insuflar cierta esperanza a las franquicias más modestas. La lotería del draft supuso la llegada de Isiah Thomas, un talentoso director de juego que había conducido a la Universidad de Indiana hacia el título de la NCAA. Esperanzado en regresar a su ciudad natal y formar parte de los Chicago Bulls, el joven Isiah no se lo puso fácil a McCloskey. Durante las entrevistas previas a la gran noche, Thomas se esforzó en mostrarse como una pieza poco apetecible para un equipo profesional pero sus artimañas no le sirvieron de mucho. «¿Sabes qué? No me importa nada de lo que me digas: si eres el número 2, te voy a seleccionar». Como todos los expertos vaticinaban, los Dallas Mavericks empeñaron su primera elección en asegurarse los servicios de Mark Aguirre e Isiah Thomas aterrizó en Detroit entre el escepticismo de quienes lo consideraban demasiado frágil para triunfar en la NBA y su propio desencanto. El único feliz con todo aquello parecía Jack McCloskey, convencido de que había encontrado al mariscal de campo idóneo para su nuevo ejército. 

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

3 comentarios

  1. Me ha gustado, un artículo muy bien escrito

  2. Walter_nota

    Genial el artículo. Me ha sabido a poco ??

  3. Muchos artículos y entrevistas de Jot Down pecan de ser demasiado largas, en mi opinión. Este articulo, todo lo contrario. Se queda corto. Muy bien escrito y resumido, quizás demasiado resumido. Recuerdo esos partidos de finales de los 80 y los primeros de los 90 con los Pistones, los Bulls, los Lakers, los Céltics. Que partidazos. No voy a comparar con lo que hay ahora, pero desde haces más de dos décadas apenas veo ningún partido de la NBA. No se porque, pero me aburren.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*