¿Cuál es la mejor peor excusa ante un positivo por dopaje?

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Admitir la culpa. Oye, mira, sí, lo hice. Qué pasa. «Lo siento mucho, me he equivocao y no volvedá a ocudid». Suena bien, ¿verdad? Pues no. Olvídense. Ciencia ficción, (casi) nunca sucede. Porque el ser humano es falaz por naturaleza, y lo que a los malos les falta en honestidad lo compensan sobradamente con imaginación. Qué coño, también es un arte. Admirable. Hermoso.

Me emociono.

Con el doping, lo mismo. Es difícil que alguien venga a decirnos vale, me han pillado, media sonrisilla, jejeje, qué le vamos a hacer, fue bonito mientras duró. No, es mejor inventar, crear conspiraciones. De las gordas, con la CIA, los reptilianos, cunnilingus de alta intensidad y hombres embarazados. 

No se crean, también hay excusas serias. O dichas con tono más grave, ceño fruncido, juramentos mirando al cielo, promesas por mi hidalguía y otras zarandajas. En fin, la mayoría de las veces el fondo es el mismo, pero eso no resulta divertido. Y aquí hemos venido a disfrutar, que ya llegará la vida con las rebajas. Así que buscamos lo extraordinario. Lo grotesco. Lo chabacano. Historias que coquetean menos con E.T. que con El E.T.E. y el oto (obra maestra incomprendida, aviso). 

Acompáñennos por este museo con las mejores peores excusas ante un positivo por dopaje. Intenten leerlas todas sin recurrir a sustancias estimulantes., y añadan en los comentarios las que consideren oportunas. 

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Era mi primerito día

Maria Sharapova. Foto: the_vhale (CC BY 2.0)

O, dicho de otra forma, cómo iba a saber yo esto, hombre, no ponga en entredicho mi buena voluntad, juez felón. Es habitual, por ejemplo, que en las grandes ligas de béisbol los jugadores latinos argumenten poco conocimiento del idioma para explicar esas cositas raras que salen en su sangre. A Fabio Cannavaro le picó una abeja y tuvo que ponerse una pomada… quién iba a pensar que tendría corticoides, ¿verdad? Xavier Florencio utilizó un antihemorroidal sin que lo supiera su equipo, desconocedor de que contenía efedrina (fue expulsado del conjunto). Lo mismo les pasó a un montón de rusos con el tema ese del Meldonium (quizá la más conocida sea Maria Sharapova). Y, en definitiva, el primer positivo de la historia en unos Juegos Olímpicos (dejando al margen a los rivales de Astérix) fue de Hans-Gunnar Liljenwall. Año 1968. ¿La causa? Él dice que dos cervezas.


Me llovió el dopaje del cielo

Fatima Yvelain. Foto: akunamatata (CC BY-ND 2.0)

Fatima Yvelain es una atleta francesa. Fondo, campeona europea y mundial de cross. Chica sin suerte, además. En 2012 fue cazada en un control antidopaje tras la media maratón de Perpignan. EPO, nada menos, ya ven. Que ella jamás llegó a consumir, claro, de ahí lo de poco afortunada. Verá, señor magistrado, es que aquel día llovió mucho, y entonces había un montón de agua por el suelo, y el agua debió arrastrar algún tipo de sustancia dopante que entró en mi organismo por las zapatillas, y los calcetines, y además contaminó la muestra de orina, e incluso pude tragar algo (de agua, no de orina) porque mis rivales pisaban charcos y salpicaban, las muy ladinas. Ya ven, cómo no creerla. Criaturita. Que fuese sancionada solo se explica por un exceso de positivismo legal que no puede hacerle bien a nadie.


Yo eso no me lo como ni loco 

«Clembuterol free». Foto: Valentin Magallanes H. (CC BY-NC-ND 2.0)

Ay, las intoxicaciones alimentarias, qué haríamos sin ellas. Desde el chuletón con clembuterol de Alberto Contador hasta el positivo por esa misma sustancia de Petr Korda. Gianni Bugno tuvo un problemilla con la cafeína, igual que Abraham Olano. Que tomaron mucho café y algún refresco de cola, y claro, si no cambias el agua al canario pues se te queda en el cuerpo todo lo malo. Con Gilberto Simoni fue mejor el asunto, porque tenía cocaína en la sangre y echó la culpa a unos caramelos que cierto familiar le había traído de Perú (ya se sabe que allí echan de todo a los dulces). David Martínez y David Meca presentaron altas dosis de nandrolona provocadas, según ellos, por comer casquería de no muy buena calidad. Un caso especialmente jugoso (vean el sutil juego de palabras) es el de Adrie van der Poel. Estricnina. Explicó que la causa era un pastel de paloma… paloma de las que criaba su padre para competiciones. Vamos que, para salvarse, echó la culpa al progenitor por andar dopando bichejos. Jijí, jajá.


Echáronme droja en el ColaCao

Justin Gatlin. Foto: Citizen59 (CC BY-SA 2.0)

Que José Tojeiro es el mayor filósofo español del siglo XX es, a estas alturas, algo que nadie en su sano juicio niega (vean el vídeo hasta el final, por favor… hay actores invitados bastante reconocibles). Mayor que Julián Marías, incluso que Ortega y Gasset (los dos). Su excusa de que aquellas prespiputas le echaron droja en el ColaCao para robarle es también muy usada, mutatis mutandi, por los deportistas cazados en doping. El atleta Dieter Baumann, por ejemplo, dice que sus rivales le pusieron nandrolona en la pasta de dientes. Sotomayor echó la culpa de su positivo por cocaína a un complot de la CIA. Justin Gatlin daba incluso el nombre del villano: Christopher Whetstine, masajista que aplicaba cremitas con sustancias dopantes sin él saberlo (por supuesto). Recientemente Ophelie Claude-Boxberger expuso que la EPO encontrada dentro de su organismo, septiembre de 2019, había llegado allí a través de unas inyecciones que le ponía alguien mientras dormía. Sin despertarse. La historia (muy turbia, con acoso sexual por medio) está aun investigándose.


La aparición del gemelo malvado

Tyler Hamilton Frank Steele (CC BY-ND 2.0)

Un clásico en las pelis de terror, las telenovelas de sobremesa y la narrativa pulp. Al ciclista estadounidense le pillaron en 2004 con sangre de otra persona en su cuerpo. Homotransfusión, vaya, que es cosa muy sencillita de comprobar, como ustedes seguramente comprenden. Pues bien, nuestro avezado narrador explicó que en su plasma había células de un ser humano distinto porque durante el período fetal había convivido durante unas semanas con otro feto que finalmente no se desarrolló por completo. El gemelo malvado, que ataca muchos años después. Ya ven, da para argumento de película. Lo mejor es que Hamilton también manejó por unos instantes la teoría del quimerismo (que es una cosa rarísima con nombre muy chulo) antes de reconocer su dopaje, pero sin admitir haber usado sangre de otra persona. Y eso que de aquellas su médico era Eufemiano Fuentes, por lo que las células que corrían libremente por sus venas podían pertenecer a medio deporte español, un cuarto del Congreso de los Diputados, el cartel completo del Derrame Rock ’04, la mula Francis y hasta un par de monstruos de la Hammer…


Besos de vino y farlopa

Richard Gasquet. Foto: Marianne Bevis (CC BY-ND 2.0)

Mira que el tenis parecía haber tocado techo con aquella rocambolesca historia de Boris Becker, la felación y el hijo inseminado artificialmente (resumiendo, que no es plan de extendernos). Pues bien, nada de eso. Nuestro nuevo héroe es Richard Gasquet, positivo por cocaína a finales del año 2009. Mire, señoría, yo no hice nada, que drogarse está muy feo, yo solo me di unos besos con cierta señorita mucho menos sana que servidor. Increíble o no, acabó absuelto. Mark Bosnich, un portero australiano que hacía cosas tan inteligentes como saludar a lo nazi mientras fingía tener bigotito, dijo que solo consumía cocaína para alertar a su novia sobre los peligros de las adicciones. Ella se metía una rayita de vez en cuando, así que él, responsable, le dijo que por cada tiro respondería con dos. Acabó consumiendo diez gramos diarios e intentando matar a su padre. Todo por amor. 


Embarazos no deseados (inexistentes, de hecho)

Junior (1994). Imagen: Universal Pictures / Northern Lights Productions.

Sesil Karatancheva era una tenista búlgara con la historia clásica del gremio: padre obsesionado con el éxito de su muchachita, presión y expectativas no demasiado cumplidas. A finales de 2005, cuando contaba solo dieciséis años, fue cazada con alta concentración de nandrolona en el cuerpo. Es normal, damas y caballeros del jurado, estoy encinta. El único problema fue que los resultados dieron negativo. Nada de ser madre adolescente, pero un par de añitos de sanción. También tenemos casos contrarios. Con hombres. Sí, sí, como lo leen. Donell Cooper, jugador de baloncesto, decidió usar la orina de su esposa durante un control antidopaje (se hace llevando una pequeña pera bajo la axila y haciendo bajar el tubo por… bueno, tampoco abundaré en detalles). Resultado: análisis limpio de sustancias dopantes (bien), pero resulta que el tipo está embarazado. Ya ven. Fruslerías. Dios te quita y Dios te da. 


Sex machine

Leukemans explicando que a veces los médicos llaman en el peor momento posible… Foto: Cindy Trossaert (CC BY-NC 2.0)

Hay casos y casos. Y ustedes, que son unos inoportunos. Eso pensó Björn Leukemans, positivo por testosterona. Es que verán… me han pillado ustedes en pleno lío, así que es normal que tengo los asuntos desbocados, ¿no? Dennis Mitchell proporcionó más detalles. Ayer fue el cumpleaños de mi mujer y claro… hasta cuatro echamos, no les digo más. Y hoy, pues eso… testosterona a lo loco. Lo entienden, ¿no? Daniel Plaza, marchador y campeón olímpico, dijo que el control antidopaje le sorprendió tras practicar un cunnilingus a su esposa embarazada, y de ahí que hubiese tanta nandrolona en su organismo (había llegado allí por vía oral). Años después, por cierto, fue exonerado de ese asunto por defectos de forma, tras recurrir a la justicia ordinaria, y llegó hasta a ser concejal de Torrevieja (dimitió después de ser cazado usando el móvil del trabajo para llamar a prostitutas). Quizá quien más claro tenía estos asuntos era el jugador de billar Junsuke Inoue. Tras ser cazado manifestó que su esposa estaba en su derecho de «quedar satisfecha». 


Crecepelos y crece… bueno… eso

Romario, o la demostración de que el crecepelo no es tan efectivo como decía el folleto… Foto:Senador Romário (CC BY-NC-SA 2.0)

Claro que a veces uno no se encuentra del todo confiado con su aspecto. O con sus posibilidades. No en el campo, no, sino después… en la intimidad. Le pasó a Mauro Santambroggio, que tenía testosterona de más porque tomaba un medicamento contra la disfunción eréctil. Los alargadores de pene también son muy populares como excusa. LaShawn Merrit o Roburt Sallie demostraron que son de esos que ven la teletienda de madrugada y pagaron por ello una bonita sanción. A veces el complejo es por alopecia (piensen que la mayoría de estos casos son de la época preimplantes turcos). Romario usaba un crecepelo con estimulantes (vaya) y lo acabaron pillando. Y usted, ese gordito que está ahí al fondo leyendo…  sí, sí, usted. Tampoco está libre de tentaciones, no se sonroje. Que se te ve muy fondón por la tele, cariño, le dijo su madre a Shane Wade, jugador de cricket. Así que este, coqueto, se puso dale que te pego con los diuréticos. Y vaya: positivo. 


Pienso para el perro, excusas varias y rayos mágicos

Frank Vandenbroucke. Foto: Eric HOUDAS (CC BY-SA 3.0)

Un mix, que gusta mucho para terminar. Desde el que no es pa mí, que es pa otro, de Raimondas Rumsas (tenía una pequeña farmacia en casa pero eran medicamentos destinados a su suegra) al perro enfermito de Frank Vandenbroucke (curiosamente necesitaba un tratamiento químico idéntico al de un deportista pro). O Ivan Basso, que dijo almacenar gran cantidad de productos dopantes, pero sin usarlos, solo por gusto. Igual le pasaba a Darío Frigo, por cierto, con el agravante de que le timaba su proveedor vendiéndole agua con azúcar a precio de química avanzada. Sí, ya ven, aquí también hay de eso. Ah, y no podemos irnos sin mencionar a cinco jugadoras de la selección norcoreana de fútbol, que dieron positivo durante el Mundial de 2011. Con catorce sustancias diferentes, lo que es récord, o casi. ¿La excusa? Un rayo cayó junto a su campo de entrenamiento y las dejó atontadas. Para espabilarlas los médicos usaron la sangre de un ciervo que solo vive en Siberia, Mongolia y el Pamir. Bicho que, a juzgar por su composición hematológica, bien podría sobrevivir a una explosión de rayos gamma.


Bonus track: Me la suda todo mucho

Foto: Doubleday & Cartwright (CC BY-ND 4.0)

«Es que no sabía que ese día tenía partido». Dock Ellis, jugador de béisbol. Dijo esto en 1970 tras hallársele en el organismo trazas de LSD. 

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11 Comentarios

  1. ¿Lo de Ellis (LSD) puede considerarse sustancia dopante? Joder, tuvo que ser un verdadero espectáculo verle jugar ese día.

    Gran selección y artículo, muy divertido. Sin embargo cuando se aborda este tema siempre me queda un regusto amargo. Es tremenda la ley del silencio con el dopaje en España (y en casi todas partes). Ojalá algún día se abra ese melón.

  2. Pues la excusa del Canelo y su equipo , aunque no fue muy original, tampoco estuvo mal. Y casi se fue de rositas.

  3. La del solomillo es espectacular, con el agravante de que el que se presentó como transportista transnacional de productos cárnicos es hoy día presidente de la Federación. Así de seriamente nos tomamos el dopaje en España. Del que se zampó el solomillo, mejor ni hablar.

  4. La peor excusa no se cual es, pero la mejor si, tomarte medicinas de caballo y que la federación internacional de tenis te firme el permiso 5 días después de haberlas consumido.
    VAMOS RAFA!

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