Admitir la culpa. Oye, mira, sí, lo hice. Qué pasa. «Lo siento mucho, me he equivocao y no volvedá a ocudid». Suena bien, ¿verdad? Pues no. Olvídense. Ciencia ficción, (casi) nunca sucede. Porque el ser humano es falaz por naturaleza, y lo que a los malos les falta en honestidad lo compensan sobradamente con imaginación. Qué coño, también es un arte. Admirable. Hermoso.
Me emociono.
Con el doping, lo mismo. Es difícil que alguien venga a decirnos vale, me han pillado, media sonrisilla, jejeje, qué le vamos a hacer, fue bonito mientras duró. No, es mejor inventar, crear conspiraciones. De las gordas, con la CIA, los reptilianos, cunnilingus de alta intensidad y hombres embarazados.
No se crean, también hay excusas serias. O dichas con tono más grave, ceño fruncido, juramentos mirando al cielo, promesas por mi hidalguía y otras zarandajas. En fin, la mayoría de las veces el fondo es el mismo, pero eso no resulta divertido. Y aquí hemos venido a disfrutar, que ya llegará la vida con las rebajas. Así que buscamos lo extraordinario. Lo grotesco. Lo chabacano. Historias que coquetean menos con E.T. que con El E.T.E. y el oto (obra maestra incomprendida, aviso).
Acompáñennos por este museo con las mejores peores excusas ante un positivo por dopaje. Intenten leerlas todas sin recurrir a sustancias estimulantes., y añadan en los comentarios las que consideren oportunas.
(La caja de voto se encuentra al final del artículo)

O, dicho de otra forma, cómo iba a saber yo esto, hombre, no ponga en entredicho mi buena voluntad, juez felón. Es habitual, por ejemplo, que en las grandes ligas de béisbol los jugadores latinos argumenten poco conocimiento del idioma para explicar esas cositas raras que salen en su sangre. A Fabio Cannavaro le picó una abeja y tuvo que ponerse una pomada… quién iba a pensar que tendría corticoides, ¿verdad? Xavier Florencio utilizó un antihemorroidal sin que lo supiera su equipo, desconocedor de que contenía efedrina (fue expulsado del conjunto). Lo mismo les pasó a un montón de rusos con el tema ese del Meldonium (quizá la más conocida sea Maria Sharapova). Y, en definitiva, el primer positivo de la historia en unos Juegos Olímpicos (dejando al margen a los rivales de Astérix) fue de Hans-Gunnar Liljenwall. Año 1968. ¿La causa? Él dice que dos cervezas.
Me llovió el dopaje del cielo
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No sé si es comparable, pero el portero René Higuita dio positivo de cocaína y la explicación que dio fue «Era mí cumpleaños»
Les ha faltado el «era mi cumpleaños» Que soltó René Higuita por positivo de cocaína.
Mal chavales, mal.
Gert-Jan Theunisse, positivo por testosterona, alegó ser muy macho, «sino pregunten a mi esposa».
Hay excusas brutales,muy cómicas
¿Lo de Ellis (LSD) puede considerarse sustancia dopante? Joder, tuvo que ser un verdadero espectáculo verle jugar ese día.
Gran selección y artículo, muy divertido. Sin embargo cuando se aborda este tema siempre me queda un regusto amargo. Es tremenda la ley del silencio con el dopaje en España (y en casi todas partes). Ojalá algún día se abra ese melón.
Muy cierto,y en España especialmente sangrante además.Una pena.
Pues si, imaginemoslo (a Ellis ) dando trompazos con el bate donde no esta la bola. Debio ser divertido.
Pues la excusa del Canelo y su equipo , aunque no fue muy original, tampoco estuvo mal. Y casi se fue de rositas.
La del solomillo es espectacular, con el agravante de que el que se presentó como transportista transnacional de productos cárnicos es hoy día presidente de la Federación. Así de seriamente nos tomamos el dopaje en España. Del que se zampó el solomillo, mejor ni hablar.
La peor excusa no se cual es, pero la mejor si, tomarte medicinas de caballo y que la federación internacional de tenis te firme el permiso 5 días después de haberlas consumido.
VAMOS RAFA!
La de ir a garitos de fumeteo de Gervasio de Fer también fue buena en su momento.