Ciencias

Una primera piedra para un hombre, una nueva era para la humanidad

martecrater
Amanecer en Marte. Imagen: NASA.

Building better worlds. (Lema de la empresa de ficción Weyland-Yutani Corp. de la saga Alien).

Dentro de unos siglos, durante un crepúsculo de colores imposibles en la Tierra, los humanos que vivan fuera de nuestro planeta mirarán hacia un horizonte densamente urbanizado y murmurarán con nostalgia: «Antes todo esto era campo extraterrestre». Hasta llegar a esa dramática situación todavía debemos salvar, como especie y civilización, varios escollos complicados para nuestro nivel tecnológico, pero sobre todo económico. Porque mientras no haya problemas acuciantes que nos empujen a abandonar esta roca, ya sea un cambio climático devastador, una amenaza de invasión de la civilización trisolariana, una guerra nuclear, un ataque de bosque oscuro, la colisión contra un meteorito gigantesco o cualquier otro evento catastrófico global carne de argumento de novela de ciencia ficción definitiva o telefilm barato, será complicado justificar las partidas presupuestarias millonarias que las agencias espaciales con capital público necesitan para tal fin.

No obstante, y dejando de lado que la fecha en la que pondremos un pie en Marte o volvamos a la Luna (las opciones más factibles hoy en día) cambia más que las de la inauguración de la Y vasca, hay ciertas planificaciones que no deben dejarse para el último momento si no se quiere que las primeras bases humanas extraterrestres acaben con el mismo aspecto que el rancho de una secta apocalíptica tras su última cena. Si obviamos flecos minúsculos como el diseño del vehículo interplanetario, el tipo de propulsión, la preparación física y mental de los primeros colonos, el despegue, el desarrollo del viaje en sí (que en el caso de Marte duraría meses), el aterrizaje, la protección frente a la radiación y temperaturas extremas, y garantizar que se cubrirán las molestas necesidades humanas como respirar, comer y beber, la edificación aparece como el problema más grave a la hora de asentarse fuera de la Tierra.

Queremos una vivienda (extraterrestre) digna

El sentido común nos dice que lo lógico cuando llegue la primera expedición humana con ganas de quedarse en un astro diferente al nuestro será establecerse sensiblemente hacinados en las propias naves, habilitadas a tal fin o con módulos completos montables llevados como carga. En efecto: desde finales de los años sesenta se trabajó en esa idea a ambos lados del telón de acero y así lo contemplan en la actualidad las agencias aeroespaciales como el primer paso para colonizar el sistema solar. Pero reconocen que esto es pan para hoy y hambre para mañana, porque no se debe llenar la superficie lunar o marciana de transbordadores espaciales varados acabando aquello como una versión high tech de los marginales aparcamientos de caravanas norteamericanos. Y qué sucedería con la segunda generación de colonos: jamás se independizarían de la nave-hogar de sus padres con la burda excusa de que en el exterior se morirían en pocos segundos. Así que como solución a corto plazo es válida, pero hay que buscar más opciones con vistas al futuro.

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2 comentarios

  1. El doctor Gerald Bull, antes de ser un fiambre gracias al MOSSAD, o a los servicios secretos Irakíes (según Frederic Forsyth) dijo ser capaz de abaratar la puesta en órbita de carga útil ( la historia es larga, penosa y yo no escribo bien…pero muy interesante)

  2. Madre mía! Leer estas posibilidades concretas que décadas atrás eran impensables, son, como dicen los italianos de «capogiro», de mareo. Y con todo lo que viene detrás: inmobiliarias ofreciendo «amplios y luminosos espacios con vista a la Tierra y jardines únicos y exclusivos». Todo se está acelerando. Me parece que estamos atravesando demasiado rápido este Universo. Qué será de mi fósil de aquel vertebrado extinto? Y de las columnas de los templos que todavía soportan el peso y paso de los siglos? Y de los peces en el acuario, de los gatos en el tejado? El verde, pasará al olvido? Será un cuento de hadas para los niños reconstruir las nubes, el perfume de las flores, el color del mar, las auroras y las selvas? Habrá que volver a repetir el saludo por el abandono del hogar?: Madre Tierra, lo lamento pero tengo que partir. Excelente lectura. Gracias

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