Arte y Letras

¿Qué demonios?

La caída de Satán por Gustave Doré
La caída de Satán, por Gustave Doré.

El osculum infame es una formalidad utilizada durante siglos como elegante protocolo oficial a la hora de realizar meetings con criaturas de naturaleza diabólica. Un gesto de sumisión que conserva el espíritu romántico del juego de la seducción: consiste en besarle el esfínter a Satán, literalmente. Este acto, inexplicablemente bien documentado a lo largo de la historia, tiene además el honor de ser la única cosa por la que centenares de brujas y brujos han hecho cola en algún momento de manera educada. Y tanta dedicación a la hora de respetar la etiqueta se debía a que el acto de hacerle ventosa al Maligno en el tubo de escape era realmente el precalentamiento reglamentario de todo aquelarre oficial: ese ósculo tenía lugar justo después de que la figura demoniaca pasase lista de los asistentes a la bacanal concertada e instantes antes del momento en el que todo el mundo empezaba a poner cara de ser figurante en un cuadro de El Bosco y comenzaba a discutir sobre la posición que debería ocupar en el inminente ferrocarril de carne. 

El problema actual con el que se suelen encontrar los recién llegados al mundo de los demonios se presenta cuando la mitificación glamurosa choca de frente y sin cinturón de seguridad contra la insipidez de la realidad. Lo cierto es que siempre ha acabado resultando bastante más engorroso de lo esperado preparar una misa negra o cualquier tipo de invocación demoniaca por culpa de las complicaciones logísticas obvias: la necesidad de combinar bien las túnicas, la dificultad para encontrar a una persona virgen en la era del Tinder o el tedio de tener que seleccionar los pasajes de Paulo Coelho que van a recitarse sobre la base de electro latino. Pero el verdadero desengaño acontecía inevitablemente a la hora de contemplar la auténtica encarnación física del mal, porque la mayoría de la gente que había decidido recorrer esa senda lo hacía empujada por la ilusión perversa de practicarle el beso negro a una cabra roja de dos metros, perilla afilada, inmensos cuernos y tridente. Y realmente la Biblia no mencionaba pies de cabra, ni colas con forma de flecha, ni tridentes ni pieles rojas, ni siquiera cuernos gigantescos más allá de los de los que corresponden al gremio de los carpinteros. Una quedada con el señor de los infiernos solía empezar como el primer encuentro entre dos personas que se han conocido en un chat: el aspecto del individuo que se presentaba en el lugar distaba bastante del que se nos vendió en las fotos promocionales.

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27 comentarios

  1. Cimex Lectularius

    Dios no habría alcanzado nunca al gran público sin ayuda del Diablo.

  2. Lareon Falken

    En la Biblia nunca se menciona que Satanás tuviera forma de serpiente, sino que es castigado a adoptar esa forma por su éxito en el complot del árbol de la ciencia. Su forma real nunca es descrita aunque como escribió Fernando Díaz-Plaja, tenía que ser una forma insistente y capaz de acabar con la paciencia de cualquiera a base de milongas y trapacerías (el apostaba por una mujer, yo empiezo a pensar que fue Pablo Iglesias).

  3. Dos observaciones: la visión de un ángel puede ser terrible; nada en teología justifica que sean hermosos. Pueden tomar esa apariencia, igual que sus contrarios, pero desconocemos su verdadera forma.
    La segunda: el diablo, al principio, no era más que el fiscal del tribunal divino. Fue después cuando le representaron como el maligno tentador. Y es que somos incapaces de reconocer la propia culpa.

  4. Cimex Lectularius

    El Diablo reina en el Vaticano.

  5. En efecto, los demonios no están en el infierno. Se supone que son arrojados del cielo a la tierra. El infierno es como un parque de atracciones automático gestionado por dios a distancia. En el apocalipsis se deja claro que los demonios viven en la tierra y acaban tomando el control de ella, que es cuando el señor con barbas de arriba se cabrea definitivamente y decide cerrar el chiringuito. No es el diablo el que destruye el mundo, es el otro. En casi todas las películas lo cuentan al revés porque es duro eso de que dios tenga tanta mala leche. Los fanáticos religiosos, sin embargo, lo comprenden perfectamente y por eso son propensos a las acciones apocalípticas.

    William Peter Blatty, en la novela secuela de El Exorcista, que es una desfile de posesiones y crímenes mezcladas con reflexiones religiosas locuelas, llega a la conclusión que los demonios somos los seres humanos, y que tenemos en común ser trozos de la esencia de Lucifer, arrojado desde el cielo a nuestro mundo y roto en mil pedazos. Una versión kaiju del pecado original o algo así. Un tipo raro el Blatty.

    Lo importante de los demonios es su cachonda obsesión de meterse dentro de las personas y controlarlas, no se sabe muy bien con que fin. La mayoría de las veces parece que es solo para pasarlo bien haciendo cosas obscenas, diciendo guarradas y expulsando líquidos viscosos.Es como un impulso irresistible que tienen. Es una faceta demoniaca que nunca pasa de moda. Lo demás son palabrerías y modas pasajeras.

    • Cimex Lectularius

      Pero… vamos a ver, ¿no había sido creado el Hombre a imagen y semejanza de Dios?

      https://youtu.be/9bLzez2DLxY

      • ¿Por qué sino cree usted que el individuo sobre el que tratamos insiste tanto en traernos todas las desgracias que puede? ¿Por qué sino se ocuparía de seres tan insignificantes? El tipo cree que tiene algo que demostrar. Y lleva años aplicado a la tarea, con una dedicación sobrenatural.
        Es por eso que dudo que sepa mucho del pecado de la pereza.

  6. Esperando la segunda entrega sobre los querubines, serafines, tronos y todo el tinglado celestial.

  7. Doctor Grimor

    He de felicitar al autor de este artículo. Es divertido, cachondo y no por ello deja de ser culto. Lo único que puedo ponerle de negativo es que es demasiado corto, en mi opinión.
    Y también he de pensar si Cimex Lectularius no será también por ende un demoniete, ya que ha troleado todos y cada uno de los comentarios. Un nuevo demonio troleador del 10º círculo del infierno, el de las nuevas tecnologías.

  8. Los demonios vienen del cielo entoces son angeles y fueron expulsados a la tierra …….. por que satanas se sentaba la lado derecho de Dios alguna vez sean preguntado que hizo el para estar a ese nivel y ser perdonado varias veces por tantas rebeliones

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