Kissmanía: nostalgia de la infancia de otro

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Kissmanía
Gene Simmons y Milissa Codden, una admiradora, 1975. Fotografía: Fin Costello / Getty.

Mickey Mouse no tiene polla. Incluso alguien que no sea fan de Kiss dirá: Dios, odio a estos tíos, pero seguro que tienen buenas pollas. (Gene Simmons, Trouser Press, diciembre de 1978)

«Políticos, edificios feos y prostitutas: todos se convierten en respetables si viven lo suficiente» decían en Chinatown, de Roman Polanski. Era una película de 1974, año en que se publicó el primer disco de Kiss, un grupo que muy bien podría haber sido incluido en la ecuación. Sobre todo, a la vista de que, en el futuro, que es nuestro presente, la crítica musical iba a desaparecer del mapa y todas las propuestas de todos los tiempos iban a convertirse en respetables. Ocurre en la moda cuando hay crisis. De pronto, los looks de los años 20, 30, 40, 50, 60, 70, 80 y 90 aparecen en los escaparates a la vez. Quizá haya pasado lo mismo con la industria discográfica; hoy, todo aquel que pueda tenerse en pie sin hacerse caca ultima una gira y vuelve a los escenarios. Dan igual las modas, ya no las hay. Todo está vigente. Quizá sea también que el rock está muerto y todos los pecados han sido perdonados. Sea como fuere, Kiss son una institución. No vamos a discutir eso en Estados Unidos, donde también lo es David Hasselhoff, lo grave es que lo sean en España.

Consulto con el periodista Rafa Cervera, el promotor y editor Alfred Crespo y Miguel Ángel García, documentalista de Metal 80, y todos coinciden en contestar que en España no hubo kissmanía. En los años 70 no estuvieron bien vistos. De hecho, quien se atrevía a hacer gestos a favor de ellos era alguien como Alaska. Si pegaron con algo, fue con la canción discotequera «I Was Made for Lovin’ You» del LP Dinasty, de 1979, la que supuestamente no tenía nada que ver con su rollo. La primera vez que vinieron a Televisión Española no fue hasta 1982, al programa Aplauso. Al que más huella le dejaron fue a Almodóvar, que sacó a uno de los chavales de Qué he hecho yo para merecer esto, en 1984, con una camiseta de ellos. Un detalle kitsch.

No fue hasta los años 90, cuando la generación del grunge dominaba el mercado, que se empezó a hablar de ellos en términos de kissmanía. Un caso curioso, porque en los ochenta, Kiss, ya sin máscara, habían sido un hazmerreír. Grupos como Poison se consideraban detestables y el tipo de propuestas que había que barrer del mapa. Pues Kiss habían sido peores. Sin embargo, Kurt Cobain y compañía reivindicaban a los Kiss de su infancia y adolescencia. Algo que también hicieron grupos españoles, como Killer Barbies, que se deshacían en elogios hacia ellos, y con el tiempo ha resultado que Kiss también cuentan con una legión de fanáticos en estas tierras. Gente que no vivió el fenómeno de crío en los años 70 en el medio oeste americano, donde tuvieron más fans; peña que ha sentido la llamada, la pasión, a posteriori y en un país donde nunca la hubo.

La crítica española fue muy escéptica con un grupo que no hacía falta ser un lince para percibirlo como una obscena operación de marketing. En los recortes que me facilita Miguel Ángel García, vemos que en el Popular 1 de julio de 1975, Jordi Serra i Fabra escribía: «Hacen un rock vivo y a veces algo repetitivo. Yo he podido escuchar sus tres álbumes y no he hallado demasiada diferencia entre ellos (…) personalmente no creo que estemos ante una banda trascendente, su importancia está por ver (…) por el momento su aval radica en la combinación del efecto, la estética visual y el tremendismo de su música (…). El sentido de la corrupción moral, incluso el sentido del ridículo, a través de unos disfraces y rostros pintados a modo de diablos malos de las aventuras de Batman, no deja de ser el trasfondo de una sociedad decadente y fluctuante que está buscando metas cada vez más incongruentes partiendo del absurdo y del no va más estético».

En 1977, Oriol Llopis, en Star, acentuaba su carácter puramente comercial: «Una historia mitificadora ofrecida única y exclusivamente a los adolescentes americanos amantes del Capitán América y los superhéroes (…) que la Coca-Cola se llame Coca-Cola no quiere decir que tenga coca (…) no es una simple banda de música, es uno de los negocios más bien organizados de USA (…) estás asistiendo a una función de polichinelas, unos polichinelas que hacen hard, o heavy metal, o como quieras llamarlo, unas marionetas que tocan rock and roll».

En Disco Expres, el 10 de febrero de 1978, tampoco se lo habían tragado a pesar de que ya habían conquistado medio mundo: «Esos yanquis de plástico lanzados al éxito desde una maquiavélica mesa de operaciones comerciales (…) todo cronometrado desde las ahora lujosas oficinas de su grabadora. (…) La pena es que Kiss son cada vez más un entretenimiento público que llegará a ser tan típicamente yanqui como Glen Miller o la estatua de la Libertad. Monigotes sin personalidad aborregados bajo unos afiches como si de vender Coca-Cola se tratara».

En los inicios, a principios de la década, Gene Simmons y Paul Stanley ya habían formado un grupo, Wicked Lester. Sus canciones han aparecido en la caja de Kiss de 2001. «Keep me Waiting», una pieza pop con arreglos orquestales, no estaba nada mal. Tampoco «Love Her All I Can», de la factoría de imitadores de Hendrix del momento, que era muy prolífica. Epic les fichó, pero al final no sacó el disco que grabaron. Poco después, el dúo Stanley-Simmons recogió a Ace Frehley, un chico del Bronx que tenía un pómulo reconstruido por las peleas callejeras y había esnifado pegamento, como reconoce en sus memorias No regrets, y a Peter Criss, quien inspiró el nombre de Kiss tras haber tocado en Lips, y comenzó una nueva andadura. Se reinventaron aprovechando el tirón del glam.

Se movieron en los círculos de New York Dolls. Un grupo que, como es sabido, lo tenía todo, resucitaba el rock and roll auténtico, su imagen era un desparrame perfecto para la era glitter, también eran un antecesor del punk, pero que, como muy bien observó Simmons, en realidad no vendían gran cosa. En Please Kill Me, el gran libro sobre la nueva ola y el punk neoyorquino, se habla de un concierto en 1973 en la Academy of Music con los Dolls, Iggy and the Stooges y Kiss, que en el cartel todavía tenían eses normales en el logo, no las que imitaban rayos o se parecían casualmente a las de las SS de Hitler, las cuales fueron años después censuradas en Alemania para sorpresa de Simmons, que es judío, al igual que Stanley. El ambiente aquel día, relatado por Duncan Hannah en el citado libro, era muy edificante: «Fui a casa de Danny. Teníamos algo de cocaína y champagne y nos maquillamos porque era ¡glam rock! ¡glitter! ¡yipeee! Fuimos al show y los Dolls estuvieron geniales, «Jet Boy» era increíble, y estaba todo el mundo: Todd Rundgren, Mackenzie Phillips, ciegos de quaaludes, muy jodidos, era una escena muy decadente».

Un ambiente en el que nunca encajaron Kiss. Mientras a los demás les sentaba bien la androginia, ellos parecían, así lo admitieron, jugadores de fútbol americano travestidos. Stanley fue un niño obeso y Simmons no era muy agraciado. En sus propias palabras: «Yo era un hijo de puta feo. En mi mejor momento, era como un perro al nacer». Y mientras ahí iba todo el mundo ciego, ellos no se ponían. Puede que gracias a esa distancia lograsen la perspectiva necesaria para definir un concepto que lo petase en el mercado. Se ha hablado de la referencia de Slade, con un look delirante y un miembro del grupo disfrazado de marciano, pero que hacían himnos que se podían corear en campos de fútbol. Se ha hablado de la puesta en escena de Alice Cooper, que había tocado techo en 1973 con Billion Dollar Babies y se le había disuelto el grupo. Lo cierto es que en aquella época lo que lo petaba necesitaba presencia escénica. Los Osmonds, los Jackson 5, los Bay City Rollers, incluso «Lancelot Link, Secret Chimp», un programa de televisión en el que salían monos tocando rock and roll, era lo que funcionaba. Ellos fueron el paradigma de la música comercial y ahí se colaron Kiss, no con la etiqueta de roqueros, sino con la de los más heavys de todos los roqueros habidos y por haber.

La apuesta fue de Bill Aucoin, productor de televisión, que tenía el programa Flipside, en el que emitía actuaciones. Los Kiss les escribieron sin parar para poder aparecer. No los incluyó, pero por casualidad un día se fue a verlos tocar a un antro. Ahí se le encendió la bombilla. Sobre todo, porque, al verlos así pintados, pensó: «Son capaces de todo», lo cual le pareció muy útil para montar un negocio. Se los llevó a Casablanca, un sello nacido de una escisión de Buddah, y fueron el primer grupo que se firmó. Se les dio un adelanto de quince mil dólares, pero en un año se pulieron un cuarto de millón en mantenerles tocando en directo de forma estajanovista, unos doscientos noventa conciertos. También se contrató a unos productores con un gran caché para el primer plástico: Kenny Kerner y Richie Wise, que habían hecho el segundo de Dust, grupo oscuro de hard rock neoyorquino realmente bueno y precursor. Marky Ramone era su batería.

Esos días, fueron teloneros de todo Cristo y pronto se pusieron a sacar material como churros. En dos años, entre 1974 y 1976, lanzaron cinco discos de estudio y uno en directo. Sin que los elepés fueran especialmente buenos por separado, en este periodo dejaron un reguero de clásicos envidiable: «Strutter», «Deuce», «Black Diamond», «C’mon and Love Me», «Rock and Roll All Nite», «Detroit Rock City», «God of Thunder», «Shout It Out Loud», «Do You Love Me», «Mr. Speed», «Hard Luck Woman», «Makin’ Love»… Esto no lo puede discutir nadie.

Pero la crítica no lo celebraba. Nada menos que Mick Farren, en el New Musical Express del 22 de febrero de 1975, explicó que lo que habían hecho los Who y MC5 en los 60 con su sonido high energy se debía a «un enlace físico casi subconsciente, como un anillo de retroalimentación entre el músico y el oyente» al que llevaron «a los niveles más altos de éxtasis». Remarcaba: los de los 60 sabían cómo hacerlo, pero no había una fórmula detrás. Kiss, decía, trataban de reproducir esa comunión mediante «esfuerzo y lógica». La réplica, sentenció, «simplemente no funciona». Su premonición fue que, si haciendo eso triunfaban, eso explicaría «por qué el planeta va tan mal de diversión».

Hubo una polémica con Blue Öyster Cult. Paul Stanley les acusó de haber copiado sus trucos pirotécnicos en el escenario. Murray Krugman, productor de BOC, explicó en Circus en julio del 75 que ambos grupos no tenían nada que ver: «Cult es un grupo con contenido lírico y estructura de canciones, lo que los hace algo completamente diferente a Kiss. Si Kiss aprendieran a escribir canciones, serían lo más grande desde el pan de molde». En Inglaterra, sin embargo, esos efectos especiales en directo cotizaban a la baja. Harry Doherty escribió en Melody Maker el 22 de mayo de 1976, tras verlos en el Hammersmith Odeon: «Dependen de la pirotecnia para ganarse a la audiencia (…). Por favor, no permitáis el argumento intelectual de que Kiss son una parodia de todo lo que ha pasado en el rock and roll en los últimos diez años, de ninguna manera, incluso las parodias tienen talento. Espero que no tengan en este país el mismo impacto superficial que han tenido en Estados Unidos».

En la prensa más abierta a lo extremo y vanguardista, Creem, Robert Duncan decía que, si te tragabas las premisas de Andy Warhol con respecto al arte y su comercialización, Kiss te deberían parecer Miguel Ángel, el pintor de la capilla Sixtina, pero no le convencían y lo expresaba sin ambages: «Yo odio su música. Odio su maquillaje. Odio su ropa. Odio su puesta en escena. Odio las portadas de sus discos ¿Me he dejado algo? Si son dueños de patos, odio a los patos». Lester Bangs, al que algunos llaman el mejor crítico de todos los tiempos, mencionó en Circus que su directo sonaba «como un enema eléctrico».

Pero dio igual. Se comieron el mundo y, como queriendo enrabietar más a la crítica, se lanzaron a vender toda clase de souvenirs. En sus conciertos abundaban los adultos con niños, con sus hijos. Al margen de la población en edad escolar, solo se creían firmemente su propuesta los fanáticos religiosos, que les escribían cartas amenazantes por su relación con Satanás que, además, quedaba a la vista en el acrónimo de su nombre: Knights in Satan’s Service (Caballeros al servicio de Satán).

Aparecieron en todos los programas de televisión, en los cómics de Marvel y la traca fue sacar un disco en solitario cada uno a la vez. A partir de ahí se inició su declive, que tuvo otro gran episodio cuando traicionaron a su público, pensando como siempre en el dinero, lanzando una canción disco, la única, como se ha dicho, que tuvo cierta difusión en España.

Kiss
Gene Simmons y Paul Stanley. Fotografía: Michael Putland / Getty.

Leamos a Paul Rambali en el New Musical Express del 20 de septiembre de 1980: «Tienen poco que ver con el rock and roll (…) solo porque ocho mil imbéciles se vuelvan educada e inofensivamente locos cuando un payaso disfrazado grita “rack’n’rowl” a través de una megafonía demasiado alta no significa que el rollo sea real (…). Por extraño que parezca, mientras que los otros todavía se comportan como estrellas del rock un poco incómodas en la pantomima, solo Simmons parece comprender que Kiss es realmente una pantomima basada en un grupo de rock». La reseña del directo acababa con unas declaraciones de Ace Frehley: «Solo quiero decir una cosa o dos sobre los periodistas de rock. Piensan que son muy listos y que lo saben todo sobre el rock and roll, pero no saben nada. Ellos dicen que Kiss es una mierda (…). Se pueden ir a tomar por culo. Porque nosotros sabemos lo que es el rock and roll, vamos a rocanrolear todo el día y a irnos de fiesta toda la noche». A lo que el periodista apostillaba: «¡Ouch! Ahora sé lo que se siente cuando te golpean en la cara con una guitarra invisible».

Cuando se les vieron las costuras a Kiss definitivamente fue, como es lógico, cuando se quitaron la máscara. Su nueva propuesta sonaba como una parodia de los grupos buenos de hard americano de esas fechas, como Van Halen, Sammy Hagar, Y&T o Riot, incluso Journey, Foreigner y Survivor. Y los videoclips, vistos entonces, vistos ahora y vistos mañana, logran que Los Morancos parezcan Joy Division. Sin embargo, bendita década, vendieron también como churros.

¿Quién se emocionará con el legado de Kiss en los años 80? Salvando a camioneros estadounidenses que causaran estragos en puticlubs del medio oeste con sus temas y deportistas, raro es que haya alguien que vea algo en ellos al margen del talento dactilar de los guitarristas invitados, como Vinnie Vincent. Pero como se le ocurra a algún medio dar publicidad a las entrevistas que daban entonces, ni siquiera eso se reconocerá. Fue sonado que Paul Stanley apareciera en el documental sobre heavy metal El declive de la civilización occidental entrevistado en una cama con cuatro mujeres. Su hábitat natural, pretendía dar a entender, aunque buena parte del público lo que entendió fue que, como era homosexual, tenía que presentarse de esa guisa. Esa era la tónica habitual. Absolutamente impensable en la actualidad. En una entrevista de 1995 en Elle, Gene Simmons le dijo a la periodista: «Me gustaría verte las tetas», para explicarle acto seguido: «La palabra “no” no significa nada para mí, es tan solo un paso más hacia el “sí” y “sí” significa todo».

En los años 90, fueron a rebufo de todas las modas. En 1993, se endurecieron para dejar atrás el glam o pop metal ochentero que de un plumazo se había pasado de fecha. Luego se marcaron un unplugged en 1996, como todo dios, y en 1997 salió la madre de todos los bochornos, su disco grunge, programado para 1995, pero retrasado por una gira de regreso al maquillaje. Carnival of Souls venía a ser una pobre imitación de Alice in Chains que en el pecado tuvo la penitencia, ese mismo año, 1997, cuando más o menos ya se podía certificar la muerte definitiva del género con la disolución de Soundgarden. El lanzamiento llegó póstumo a los estantes de las tiendas. Los discos que vinieron después, de nuevo enmascarados —Psycho Circus (1998), Sonic Boom (2009) y Monster (2012)— podrían estar compuestos con un algoritmo. De hecho, no deberíamos descartar este extremo.

Para 2019 se planeó una gira de despedida de tres años. Es la segunda vez que se despiden. Simmons dejó abierta la puerta a la emisión de un reality show del que puedan salir unos sustitutos y las siguientes giras las realicen ya ellos. En sus últimos conciertos en España se han pagado entradas de hasta ochocientos euros por verlos. En 1983, cuando vinieron por primera vez y con la kissmanía ya de capa caída en Estados Unidos, metieron en Madrid apenas mil personas, la mayoría de ellos estadounidenses de la base de Torrejón de Ardoz, según le comentó a esta publicación Gaby Alegret, el promotor de los shows. Según Mariskal Romero, pudieron llegar a cinco mil.

Es, por lo tanto, curioso que un grupo para niños y adolescentes estadounidenses, que nunca cuajó realmente en España, se siga ahora como una experiencia única. Una celebración nostálgica de la infancia… de otro. A veces parece que, en la construcción del personaje que todos hacemos con nuestras tristes vidas, haya quien se trinque el modelo anglosajón como si le hubieran insertado un chip de Memory Call. Pero bueno, que cada uno haga lo que quiera, faltaría más. «Todo acto de amor es un escalón hacia el amor de Dios», dijo Platón.

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35 Comentarios

  1. Me he divertido leyendo el artículo en algunos momentos, muy bueno, Kiss son una máquina de hacer dinero un negocio, pero también son más grandes que nadie, nunca han pretendido engañar a nadie, solo es rock and roll.

  2. Lo de Almodóvar imagino que será porque en 1984 vinieron a tocar por primera vez, aprovechando que el tema Lick It Up les había dado, por fin, un éxito en España. Sonó en los 40 y hasta se hizo un anuncio de tele con ella (¿Danone, quizá?).
    Supongo que la aficción por Kiss será como por la consola NES o tantas cosas de los 80s USA. De tanto verla fuera acabamos creyendo que nuestra infancia también fue así.

    • No entiendo su referencia a la NES como producto 80s USA como si no hubiese triunfado en nuestro país. Menudos vicies nos pegamos mis amigos y yo al Mario Bros y al de los patos por decir 2 ejemplos.

      • Pues que en los 80 lo que habia en Europa eran los ordenadores. Obviamente habria gente con su NES, pero en nuestro mercado las ventas no despegan hasta el 90 / 91 y ya cuando se establece como alternativa barata ala SNES. Tienes algún libro que te detalla esto.

      • No, ni en España ni en la mayoría de Europa triunfó la NES. Aquí hubo spectrums y compañía. La historia de la NES es como la de Kiss, un recuerdo creado a posteriori. Llegó aquí a finales del 87 con una patata de juegos. ¡Mario y demás clásicos llegaron a finales del 88! Para entonces había spectrums, commodores 64, msx, cpc, amigas, ataris, sega master system… Se vendieron algunas NES si, cuando en usa y Japón empezaban a estar pasadas de moda, pero distó mucho de ser el fenómeno que la prensa (de los que muchos periodistas que la recuerdan no habían nacido) nos quiere contar….

        • No digo yo que no llegara tarde, ni que no hubiese spectrums y demás, pero de ahí a insinuar que es un recuerdo falso o creado pues hay un trecho. Hay mucha gente que sí vivió la NES en su niñez. En mi entorno habia que yo recuerde al menos 3 NES, alguna copia cutre de la NES con juegos piratas, una Master System 2 y un par spectrum. Y de calle los mejores vicios los de la NES. Todo eso antes de que llegaran las Mega Drives y Super Nintendos. O la game boy.

          • Pero no fue el éxito masivo que nos venden. Estuvo mal distribuida y fue horrorosamente cara. En los 90 tuvo cierto auge la NASA, una copia más popular que la original. La Master system triunfó muchísimo más, y en las infancias de los 80 lo que había eran Spectrum y clones de la Atari 2600, que era lo que la gente se podía permitir

  3. No sé… Algo tendrán cuando hay tantos seguidores. Pero a mí personalmente, ochocientos euros me parece pagar demasiado por Kiss.

  4. Al redactor del artículo le robaba el bollycao un menda con la lengua tan larga como la de Gene Simmons. Hay infinitos grupos del montón peores que Kiss y con fama mejor reconocida. A mi me dejan bastante frío, pero como espectáculo, seguro que merecía la pena verlos. Los yankis son así, saben montar el circo mejor que nadie, y estos tipos eran buenos en eso.

    Lo que quiero decir es que hay un tufillo de antipatía excesivo hacia un grupo que sólo vende su mierda, como todos los demás.

    • Descubrí a los Kiss en los 80s, me compré todos sus discos en vinilo -incluidas rarezas, en discos Melocotón-, llené mi habitación de chinchetas, fotos… Sus discos de los 70 me parecen un fantástico ejercicio de rock básico y sin adornos. Después me pasé a Metallica, los RHCP, empecé con los Rolling, Dylan… Llegó el hip hop, y pasé a disfrutar a los clásicos. Para mi más allá del espectáculo, q entonces me gustaba, su música es parte de mi biografía y lo considero uno de mis grupos importantes, desde mis 14 o 15 años… No comparto el desdén del artículo… Una gran banda de rock sin virtuosismo, con discos increíbles, también algunos fallidos – no son los unicos- y una estética perfecta para el marketing, visto ya con ojos de adulto…

    • Evidentemente…eran Blondie o The Police mejores que KISS?? desde luego que no, pero la “critica” es así de pseudointelectualoide y snob…

  5. Hola, desconozco la edad y la procedencia autor del artículo,yo lo que puedo decir es que en Madrid a mediados de los 80 si que se veian camisetas y parches de Kiss en las calles y a pesar de que el rock duro estaba claramente discriminado en la televisión si que en programas musicales y en videos musicales que emitían desperdigados yo, al menos recuerdo haber visto el I love it loud del discazo creatures of the night del 82 y alucinar totalmente, a partir de ahí a buscarse la vida para comprar cassetes piratas y lps cuando conseguía ahorrar con el tiempo vas conociendo más gente que les seguía y me temo que si,si que ha habido Kissmania en España aunque a años luz de norteamerica claro esta.su discografía es tan extensa que en cada disco encontrarás himnos y algunas muy malas pero merece la pena escuchar temas que no tocan ya en directo y son muy buenos las letras?muy simples y a veces cursis pero letras tan bien hechas como los grupos que cantan en español no abundan en el rock en inglés.Mi consejo es que si puedes verlos en directo alguna vez no te los pierdas no te van a decepcionar,he ido con gente que solo conocía alguna canción por algún anuncio y han salido hechos fans para siempre son los reyes del espectáculo sin duda.Saludos.

  6. Tampoco Tom Petty fue conocido en España hasta finales de los 90, y de repente todo el mundo se volvió fan como si lo conociera desde sus inicios.

    Kiss es rock simple, no hay más. Es como comerse una buena hamburguesa, no es la mejor comida pero muchas veces apetece.

    Restarle valor por trascribir las opiniones de varios periodistas, o porque en su momento de gloria sacaron cualquier tipo de producto sobre su figura, no deja de ser algo bastante idiota.

  7. El tono déspota del artículo se convierte en ridículo cuando se afirma que la gira de despedida comenzó en 2019 y duró 3 años.

  8. Yo, crecí en los ochenta y sobrevivi elásticos rojos y parches de KISS.
    Espectáculo y entretenimiento, joder no voy a estar sufriendo siempre

  9. KISS; una banda Norteamericana, que marcó un hito entre los 70 al 90…que gano muchos fanáticos y muchisimo, dinero… Me gusta el estilo que. Pregonaron:” Entre el Heavy Metal y el Hard Rock”… Muy talemtosos, musicos…

    • Si, sobre todo eso, muy talentosos musicos. Estos como musicos eran tan talentosos como los Monkeys. Solo en otra epoca y mejor comercializados.

  10. Disculpa, pero este articulo, menosprecia, el legado que nos dejado ‘,.la buena musica y el el Rock & Roll de la talentosa banda del KISS. Fuueron y siguen siendo, muy buenos musicos y hasta vendieron millones de discos, y premios, mucho mas que otras bandas de la epoca. Hay un Álbum que produjeron en 1998: “Psicho Circus”( “Circo de Psicopatas “) Que me ha impresionado y me ha gustado mucho; y que de paso, fue algo muy diferente de la musica, que han hecho en sus mas de 18 albumenes, producido; Es puro Hard Rock, melódico, fresco y agradable…

  11. “En dos años, entre 1974 y 1976, lanzaron cinco discos de estudio y uno en directo. Sin que los elepés fueran especialmente buenos por separado”. ¿En serio? Son cinco tremendos discos de rock. Que fácil es hablar mal de KISS y hacerse el superado sin incluir que en esos discos hay muy buenos músicos y sólo comentar sobre maquillajes y shows de televisión. La nota rapidita y para cumplir. Una pena.

  12. Efectivamente, en España nunca hubo Kissmanía, te lo dice un seguidor del grupo desde 1981 que creció amando, SI, su época sin maquillaje (atrévete con su inhumano directo “Animalize Live Uncensored” y luego, retira todo lo que has dicho sobre su etapa 80’s cuya única cagada fue el espantoso look de la era “Asylum” que parecía que iban vestidos de palmeros de la Pantoja). Cuando visitaron España en octubre del 83 yo aún era pequeño para conciertos y me los perdí, pero pensé que en dos o tres años caerían por vez primera. Craso error. Me tuve que esperar a 1997 a la gira de reunión, con sus MIEMBROS ORIGINALES y no hicieron lleno en ninguna parte y el público de algunas regiones que visitaron no distaba mucho del paleto provinciono que lanza a la orquesta al pilón. Todavía se les cuestionaba (en España digo, en USA abrían cada puto día el telediario cuando anunciaron su regreso en 1996). No regresaron, creo, hasta 2008 cuando en la banda ya militaban los dos impostores que se hacen pasar por Ace y Peter. Y entonces si, alucinantemente, fue cuando se disparó una especie de Kissmanía-soft en este surrealista país donde de repente todo Cristo era fan del grupo “de toda la vida” (¿?) y llenaban recintos inmensos justo cuando la calidad del grupo ya había decrecido enteros. En fin, conclusión, que no, que aquí nunca ha habido Kissmanía.

    PD 1: Un respeto a los KISS 80’s o me voy a poner serio contigo, Alvariño.

    PD 2: Discografía recomendada: Todo hasta 1989, desde que muere Eric Carr, el enorme reemplazo de Peter Criss, (casi) todo apesta, quizás “Psycho Circus” (canción y álbum) sea la excepción.

    PD 3: Que la crítica nunca haya respetado a KISS es lógico, ya lo decía David Lee Roth “Los críticos respetan a Elvis Costello y odian a Van Halen porque se parecen a Costello”. La crítica era algo destinado a desaparecer y yo feliz de que lo haya hecho, alucinante la de críticos reputadísimos que se cargaron obras hoy esenciales. Por lo tanto, si un plumilla fue capaz de destripar “Tommy”, “Black Sabbath” o “Van Halen I”, obras consideradas actualmente Piedras Filosofales de sus respectivos géneros y quedarse tan ancho, ¿por qué cojones voy a tener que creerles? No son más que tíos opinando. Y de la “crítica” nacional, mejor hablamos en otro episodio.

    • Joder, por fin alguin hablando de KISS con justicia, porque “el Alvariño” aunque les ha reconocido ” un reguero de clásicos envidiable” en los 70’s (de los que faltan unos cuantos… más bien unos muchos), los ha puesto verde perejil.

      Yo he de discrepar con usted Sr. Blackfoot, gran jodida banda la de su nick por cierto, en un par de puntos. El Revenge post-Carr es un buen disco y el Alive III no tiene que envidiar a sus directos sin maquillaje de los 80’s. Igual algo más sobreproducido y menos salvaje. Eso sí el Crazy Nigths de su etapa 80’s es el que encuentro más flojo, siendo incluso el Hot in the shade más flojo para mi que el Revenge.

      Tampoco puedo ser objetivo en cuanto a directos, mi primer disco de KISS fue el Alive, por lo que cuando vi este Animalize Uncensored con ese toque más heavy y acelerado me fliparon pero creo que se perdió esa magia que les daban el gato y el hombre del espacio (nunca igualada ni en sus reuniones, en mi opinión).

      En lo que creo que si estaremos decauerdo esque KISS son más grades que la vida, a mi me mola mucho hasta el The Elder, con eso lo digo to y no digo na. Y que muchos advenedizos se “han apuntado ahora al carro de la KISSmanía”. Otro ejemplo podrían ser los AC/DC que toda la puta vida del señor los han considerado unos garrulos y ahora para todos son LA BANDA. A buenas horas, ya eran LA BANDA desde 1974 en Australia.

      Saludos, voy a pincharme el “Highway Song Live” (ain’t allright fellas!!!??? hell yeaaahh!!!)

      • En efecto. Ahí también hubo una rápida transformación. De grupo heavy en los 80 propio de heavys, esto es, como has dicho, garrulos, en los 90, incluso entre los fans del metal, había una mirada condescendiente. Incluso te diría que se consideraba que era un grupo de tontos.
        De pringaetes. Pero a partir de Stiff, incombustibles y entrañables, verdaderas fieras del rock.

        • Cierto, aún recuerdo a los colegas en la “vanguardia musical de los 90’s” con Korn a la cabeza como me miraban con desdén disfrutando del Ballbreaker, en mi opinión tal vez su mejor disco desde el 84. Pero llegó el siglo S.XXI con ese revival interminable que todavía nos dura y en el que “resurgieron” y fueron respetados los clásicos de siempre que habían sido considerados como vetustos o pasados de moda la/s década/s anterior/es.

    • Es que en su época sin maquillaje sacaron discos morrocotudos, dejemos la estupidez rancia de los tópicos, aunque para gustos se hicieron colores. Es una de mis bandas favorita y Si, me trae sin cuidado el maquillaje y sus roles de cómics, me parecen muy infantiles y ni mucho menos lo mas destacado de la banda. El talento descomunal de Paul Stanley como showman, cantante y compositor es para mi “la clave”…

  13. Ah, la crítica. Esa misma que defenestraba a Led Zeppelin y Black Sabbath por igual. Pues que vayan a tomar por culx. Tampoco ha habido Beatlemania en Madrid ¿no? ¿y qué? Los Beatles siguen teniendo fans. La Stonemania no vino hasta 1995 ¿y?

  14. KISS son respetables porque son una pedazo de banda de rock de tres pares de cojo…narices con singles como la copa de un pino y no una castaña pilonga sin mucho sentido como King Crisom o Emerson,lake and Palmer…lo digo mas claro o mas alto???

    • Que KISS sean una pedazo banda de ROCK así con mayúsculas de tres pares de bemoles, no se lo voy a discutir en absoluto. Pero no me atice a ELP o a King Crimson, que sus cualidades tienen, y como KISS también sus fortalezas y debilidades. Las 3 son bandas muy influyentes y de sonido propio, lo que no es badalí.

      Ha de haber música para todos los momentos. Igual que si me quiero hacer unas birras o ir de farra KISS son la hostia, si cae un día que quiero estar de relax pues In the court of the Crimson King es un jodido discazo para paladear, o el mismísimo Red, y de ELP y Tarkuas o Trilogy ni hablamos. Cada banda nos da unas cosas. Y aunque personalmente oiga mucho más a KISS que a las otras dos bandas, no son comparables. Si comparas a KISS hazlo con bandas de Hard Rock directas y cañeras como AC/DC, Rose Tattoo, Slade, o similares.

      Lo puedes decir todo lo alto o claro que quieras, y para gustos colores. Pero ni Crimson ni ELP son una castaña pilonga y eso te lo pueden decir Paul Stanley o Gene Simmons, que segurísimo que respetan a dichos grupos, incluso intentaron hacer prog conceptual (The Elder, recuerdas?). Yo ya viendo a Clapton tocar con Hawkwind en el 2017 lo vi todo, jejeje.

      A ver si te crees que esta peña es cerrada de miras como algunos de sus fanboys. No es necesario atizar a otros grupos para demostrar la grandeza de KISS.

  15. En España en la primera mitad de los 80 – años de auge del heavy, hard y derivados – Kiss eran junto a AC/DC, Maiden y Judas los que conocíamos los chavales de entonces que no teníamos internet ni na de na. Efectivamente, sus discos completos tienen mucho relleno con diferencias muy grandes de calidad, pero tienen clásicos para aburrir; dentro de 30 años se seguirá escuchando Love gun, Detroit rock city, Lick it up o I was made, cosa que a ver si sucede de cualquier cosa publicada en el S. XX.

    Y en directo un disfrute total, les he visto 3 veces, la última con la voz cascada, muy cascada de Stanley pero sin trucos para arreglarla ni nada pregrabado ( creo que fue en la gira del Monster ).

    Por otro lado, Kiss, el italo-disco, el glam – hard rock angelino… Los elegidos para el pim pam pun de siempre por los críticos sesudos, que por supuesto todos crecieron escuchando blues del delta, música étnica y a Cream.

  16. Gene Simmons dijo una vez que todo artista que sale a un escenario va disfrazado. La parodia más grotesca en la historia de la música moderna es el Grunge, con sus camisas de leñadores y su pelito bien cuidado de surferos chulo-playas. Estaban muy enfadados con sus papás porque querían ser Bodhi tomando olas en Venice Beach, de ahí su música que es como juntar dos orquestas falleras tocando cosas distintas, pero pegando muy fuerte al bombo.

    • Joder Pedro Pablo, lo que me hechado a reír con tu comentario. Ni tan mal querido amigo. Si la generación grunge es la que revindicó a los KISS setenteros por activa y por pasiva, ahi tienes: el dichoso disco tributo de la época que ahora no me viene el nombre, los Melvins verioneando tropecientas veces a los de Simmons (Goin’ Blind, God Of Thunder) y copiándoles la idea de los “solo albums”, etc.

      Lo que sí es cierto esque la etiqueta “grunge” se hizo un poco cansina, si bien al principio englobaba a bandas bien distintas (dime tú en que se parecen Mudhoney a Sondgarden por ejemplo, en el ojo el culo ya te digo yo ;)) que hacían rock de manera rudimentaria y con dejes punk y 70’s al final muchas bandas se sumaron al invento, INCLUSO KISS. Has leído bien, mi estimado compinche, te lo resumo en una palabra: Carnival Of Souls y esos dejes Alice In Chains en los Riffs. Así que igual a Gene le pirraba la música fallera o quería apuntarse al carro del grunge y seguir engordando su cuenta corriente. Qué le hizo no publicar dicho disco? LA JODIDA REUNIÓN, tan esperada por todos aquellos grunges que de críos crecieron con KISS, y que le iba a dar aún más dinero que un paso en falso con “su disco grunge” del palo.

      Pero bueno, una cosa INNEGOCIABLE es que KISS tenía su propio sonido e hizo hard rock en los 70’s sin inventar la rueda pero con un estilo reconocible y propio. Tampoco vamos a negar que KISS en los 80’s se subió al “carro Van Hanlen” y empezó a parir hard ochentoso, porque amigo Quiet Riot y un par de bandas más iban a la par, pero la mierda Hair llegó con Van Halen. ES UN HECHO. Temas cañeros, guitarra pirotécnica, alegría a raudales, rollito west coast californiano, vestimenta de colores, los jodidos himnos. Y no voy a negar que a KISS le salió de cojones, con algunos buenos discos, pero KISS ya habían experimentado con música Disco en parte del Dinasty y el Pop en el Unmasked, incluso con Heavy Metal en el Creatures.

      Así que te puede gustar más el hard 80’s (hair metal o como se diga) que el grunge pero ambos derivaron derivando en una parodia, en una moda con muchas bandas que se apuntaron al carro y acabaron sonando genérico y a todo trapo en la MTV, que amigo primero exprimió el hard rock en los 80’s y luego el grunge y la movida alternativa al principio de los 90’s.

      La vieja polémica “el grunge es una moda que jodió el verdadero Heavy Metal”, ¿no sería que ya había desgaste? LLevaban todos en los 80’s pariendo discazos, cierto que hay un Painkiller por ahi o un Fear Of The Dark, pero me vas a decir tú que el Hot in the shade es mejor disco que el Animalize o e Lick… ni de coña señor, KISS ya vienen con Revenge endurecen su sonido, estética más sobria, más 90’s quieras o no. Y salen discazos de Mudhoney, Soundgarden, etc. Y se disfrutan igual. No le veo yo problemas al grunge, no dejan de ser etiquetas de la prensa, pero siempre encuentras buenas bandas y discos. Me vas a decir que el Dirt de Alice in Chains respetado por peña de MetallicA y Pantera es un mal disco, y entra en el saco del grunge.

      En fin, no me trago esas milongas. Ni de los críticos ni de los fans que se comen una u otra “versión de la historia”. Disfruto de los discazos de KISS, Melvins, Mudhoney y que corcho Cream y el blues del Delta (viva la madre que parió a Bukka White y Big Joe Williams)

      • Es muy buena exposición, Capitán, me obligas a meditar bien estas palabras para hacerme entender. La carrera errática de KISS y de tantos otros es cierta y siempre estará la discusión de si lo que hacen es actualizar su sonido e imagen o simplemente subirse al carro del momento cuando falta la inspiración. También sé que puede ser injusto etiquetar a una banda o reducir un estilo a un estereotipo, pero reconozco que yo con el grunge tengo prejuicios y sangro por la herida. Es la experiencia vital de un adolescente que vivía muy fuerte el hard rock/heavy metal a finales de los 80´s y contempla que lo que viene a sustituirlo no es mejor. Cuando vi a Eddie Van Halen salir en MTV tocando la guitarra con una taladradora me di cuenta que se había acabado todo, por no hablar de las baladas insoportables de G´N´R. Aun así el fan sabía distinguir los grupos que hacían un trabajo honrado y de calidad de los que ya solo se autoparodiaban, de los de “vámonos de fiesta a beber y ligar”. Lo que luego no pude soportar es a gente como Kobain o Vedder saliendo tan intensitos y trascendentes, eran tan auténticos que hasta iban de auténticos, pero también te estaban vendiendo un producto, que incluía su imagen. Todo tiene fecha de caducidad y sabía que el punk de los 70´s cargó fuerte contra grupos como los Stones pero también contra el rock sinfónico, que había pasado de lo sublime a lo ridículo. Pasados los años Sex Pistols volvieron a reunirse (mediados de los 90´s) y Mick Jagger se vengó llamándoles “viejos pedorros” como antes habían hecho con ellos (fue patético lo de Rotten and Co). En fin, en esta edad madura hay que tener altura de miras y me quedo con tus citas de Melvins o Mudhoney para escucharlos, esta vez sin prejuicios.

        • Lo que a ti te pasó con el grunge a mi me pasó con el Nu-Metal, igual soy algo más joven y en ese océano de ignorancia tenía mis 3 casetes del Nevermind, Master Of Puppets y Appetite For Destruction y los oía como si las 3 bandas fuesen “del mismo bando” a comienzo de los 90’s. Muy buen punto lo de Sex Pistols. Yo les tengo un cariño enorme… pero esque aquello fué un descojone de los gordos. Hay entrevistas de la época que los mismos periodistas se pitorrean y a Rotten se lo llevan los demonios. Échale un ojo al enlace porque es delirante, menuda jartá de reír:

          https://www.youtube.com/watch?v=h7nIx7H1Vco

          Pero sí, los prejuicios son normales, a mi me cuesta oir a aquellas bandas del Nu y eso que hay buenos y originales discos, pero me refugié en el hiugh energy rock and roll entre tanta intoxicación de rastas, piercings y chandals.

          Ni que decir tiene que la prensa nos vendió el Nu-Metal como lo más de la vanguardia y hasta el revival del 2000 siguieron dando palos al heavy de toda la vida.

          Saludos amigo Pedro Pablo.

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