
Una vez muerto, no puedes volver, porque de la nada vienes y a ella vuelves;
el rey ha muerto, pero no lo olvidaremos, ¿es esta la historia de Johnny Rotten?
Entonces, mejor arder que desvanecerse. (Neil Young, «Hey Hey, My My», 1979).
Que Johnny Rotten es un bocazas, de eso no hay dudas, pero de que ha dejado frases para la historia, tampoco. El primer single de los Sex Pistols, «Anarchy in the UK», de noviembre de 1976, con la portada negra y los títulos en letras blancas, imitando los recortes que empleaban los secuestradores en las notas de rescate, provocó tal conmoción en la sociedad del espectáculo, que el golpe se sintió hasta en España, donde, a pesar de que el nivel de inglés era nulo, las dos enormidades de la frase del comienzo se entendían perfectamente: anticristo y anarquía. Por si no había quedado claro, Rotten repetía la segunda una, otra, y otra vez, a través de un torrente de velocidad, espasmos y ruido. Los Ramones ya habían inaugurado el desfile de atentados al rock, con su parodia de los productos de la Segunda Guerra Mundial, en «Bliztkrieg Bop», pero esto cuadriplicaba la apuesta. Aquí, entre un muro de sonido y veinte pistas de guitarra, había esputos, carcajadas, blasfemias, exigencias de destrucción y chistes crueles —extrañamente serios para unos chicos de menos de veinte años—, pero, sobre todo, lo que tenía ese disco era el extraño poder de hacer saltar de su asiento a casi cualquier adolescente incomprendid@ y alienad@.
Hay de todo en la historia de la música pop, pero nada como esto, ni un disco que haya conseguido lo que este (no) consiguió. Siempre está ahí, en los textos sobre grupos de rock conocidos por sus detalles extravagantes y en la tonelada de escritos, notas y listas copiadas y pegadas sobre curiosidades de la música, haciendo juego la portada con estas postales vacías de la poscultura o notas de rescate de un secuestro torpe y global. Siempre aparece el único elepé que grabaron los Sex Pistols, y siempre aderezado con los mismos tópicos, no sea que el lector pierda su tiempo estimado de lectura pensando en algo. Recién comenzó 2020, ya debían de ir por el millón las exposiciones, documentales, folletos, libros y novelas del advenimiento del punk, yo creo que desde el mismo año 1977, cuando lo que parecía ser un vendaval que venía a cambiar el estado de las cosas se había disuelto ya como un azucarillo en las aguas profundas del mercado, las estrategias de los medios de comunicación y las directivas empresariales.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







No sé si habrá algún disco más influyente que este.
Grazas polo artigo. Para cando un dos Buzzcocks? E porque non, para cando un de Les Thugs!
Saúde JotDown.
Uno de los 5 grupos/solistas más influyentes del siglo XX, junto con Elvis, Beatles, Black Sabbath y Pink Floyd. Y sin pretenderlo.
Es posible que alguien me eche a los leones, y puede que todo fuese una estafa bien concertada como dicen The Great RN’R Swindle.
Pero recordad que estos tíos era ricos antes de grabar un solo disco (bueno, su manager), porque las discográficas estaban tan acojonadas que preferían pagar la cláusula de rescisión que afrontar lo que tenían entre manos. Podrá ser postureo, pero dejan a Jim Morrison, a los thrashers y a otros autodenominados rebeldes como niños.
Yo tambien pienso que pudo ser una estafa bien concertada, pero por sus representantes. Ellos creo que no se enteraron, o acaso ya al final, porque a pesar de todo, creo que eran autenticos, por eso hoy aun se siguen vendiendo sus discos.
Creo que en tu combo de artistas faltó Nirvana, que provocó la última gran movida musical, cultural y de moda del rock en USA.
Siempre me ha parecido que God Save the Queen y Anarchy in UK fueron dos canciones muy buenas. Excepcionalmente buenas. Pegadizas, cortas e intensas, bien estructuradas, coherentes… Dos pedazo de singles como pocos se han parido. Y cada vez que vuelvo a leer lo muy desastrosos e incorregibles que fueron estos alegres muchachos se vuelven mejores. Pero cada vez que alguien escribe un artículo sobre los Pistols, dios le quita a Jhon Lydon unas mil neuronas. Pobre hombre, vais a acabar con él aún más de lo que lo hizo PIL.
Eran jóvenes y cafres y fue todo un montaje perfecto. Estoy de acuerdo en que McLaren y Westwood fueron los grandes urdidores intelectuales, pero a menudo se soslaya el talento de John Lydon, que en mi opinión encontró un mejor espacio para desarrollarse en PiL, grupo incomprendido y musicalmente mucho más interesante que los Pistols. Sin duda se merecen un artículo aparte…
Pingback: Kurt Cobain, el Salinger del grunge - Jot Down Cultural Magazine
Pingback: Le Parolier: «Holidays in the Sun», de Sex Pistols - Jot Down Cultural Magazine