
Sinceramente, yo no daba un duro. Bueno, un duro quizá sí, pero no mucho más. Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en pleno repunte de coronavirus en la capital japonesa y con deportistas venidos de las cuatro esquinas del mundo, pintaban mal, pero sobrevivieron. A duras penas, con unas audiencias televisivas más bien bajas, con ausencia de público en las gradas y demasiados grandes nombres pasando demasiados apuros, pero sobrevivieron de pie y nos entretuvieron durante dos semanas, que es de lo que se trata.
Fueron unos Juegos especiales en muchos sentidos, de entrada, por la repentina importancia de la salud mental, foco inesperado de todos los debates, probablemente necesarios. Fueron, también, al menos en España, unos Juegos casi clandestinos, con el peor horario posible: una combinación entre el decalaje horario ya propio con Japón y los intereses de la NBC estadounidense. Los amantes de la natación tuvieron que madrugar durante diez días, la final de baloncesto se disputó a las cuatro de la mañana…
En cualquier caso, y aunque no pasarán a la historia por su excelencia, tampoco se los recordará por lo contrario. Hubo narrativas, hubo héroes y hubo malvados, que es todo lo que le pedimos a un evento deportivo de este calibre. Repasemos (casi) todo lo sucedido haciendo un resumen de los protagonistas más destacados:
1. Para mí, el gran nombre de estos Juegos ha sido el de Ariarne Titmus. La australiana de veinte años, que ya había derrotado a Katie Ledecky en los pasados Mundiales, consiguió batir a la imbatible en los 200 y los 400 metros libres. Aunque son las dos distancias que peor se le dan a Ledecky, la hazaña es sensacional y pasó de puntillas por la prensa deportiva española. En general, la natación femenina australiana dio una auténtica exhibición en Tokio: a las victorias de Titmus —que hizo sufrir a Ledecky incluso en los 800— hay que sumarle los tres oros de Kayle McKeown, intratable en las pruebas de espalda.
2. Sin salir de la piscina, hay que mencionar a Caeleb Dressel, otra estrella que me parece que no recibió la atención que merecía. Aunque se dejó un par de medallas en los extraños relevos mixtos y los 4×200 libres, donde ni siquiera participó en la final, Dressel consiguió cinco medallas de oro, dominando por completo la velocidad tanto en crol como en mariposa. Para llegar a los números de Phelps necesitaría lanzarse a competir en estilos cuanto antes, algo que no está demasiado claro. En cualquier caso, a los veinticinco años, no parece probable que veamos una versión tan dominadora en París 2024.
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Pero … Francia ganó a Dinamarca la final de Balonmano ¿No?. Creo Francia fue oro en balonmano y voleyball masculino y plata en basket, y en femenino oro en balonmano también, y bronce en basket
Lo de Lydia no tiene nombre.
Fue su decisión ir en esa categoría pq si no no se clasificaba en su peso.
Y eso que meses antes se hartó de decir que subir de categoría solo le traería beneficios.
En fin, llorar para echar balones fuera de su area de resposabilidad.
Ha hecho todo lo posible por ir a los JJOO aunque las condiciones no fueran ideales. Con su carrera y las oportunidades robadas de subir al podio, no voy a criticarla por su actuación en Tokio.
Robo fue el oro que debio haber ganado Zapata en la final de suelo. Un grande que no esta en la lista.
Otro que no esta y fue la gran sorpresa es Ahmed Hafnaoui. Oro en 400 libres. Espectacular final.
Parece que hay una clara preferencia del autor por el deporte masculino, y lo digo por dos ausencias significativas.
Los 400 metros vallas de mujeres ocurrió exactamente lo mismo que en hombres. Las dos primeras bajaron del anterior récord mundial y la tercera habría sido oro en cualquier otra olimpiada anterior (y nuevo récord europeo).
El ciclismo en ruta femenino, con una de las mejores historias de todas las olimpiadas; una desconocida se escapa al principio y nadie se acuerda de ella. Termina ganando a las corredoras del potente equipo holandés.
Dale un vistazo al punto 19, anda.
Qué manía la de confundir presión con temperamento, parece mentira siendo el mismo autor el que firma los artículos tenísticos. Poner a Djokovic como ejemplo de no saber manejar la presión, ¡¡a Djokovic!!, que ha ganado todo lo ganable en el tenis y batido todos los récords posibles. La prensa en general (salvo la oriental de la que nos olvidamos cuando representan la mitad de la población mundial nada menos), y la española en particular le tiene una injustificada manía al serbio precisamente porque no tiene complejos y dice lo que piensa, en lugar de los lugares comunes y encorsetamientos que muestran la mayoría de deportistas. Si Nole no ganó el oro no fue por un mal manejo de la presión, sino porque estaba física y mentalmente exhausto lo que, viendo la temporada que lleva y los años que tiene, no es de extrañar.
Ahora vayamos con los JJOO en sí:
España vuelve a pecar de conformismo a nivel institucional con un balance que, analizado fríamente, es más decepcionante que estable, teniendo en cuenta que se reparten más medallas por haber más deportes y considerando a países espejo como Italia que han doblado su cosecha, por no mencionar los admirables australianos o neerlandeses, que con la mitad de población han duplicado sus prestaciones, o los húngaros, que con menos de una cuarta parte de la población española casi siempre nos superan en el medallero. El modelo a seguir de España debería ser Italia y su posición en la tabla debería ser el top-10 o rozarlo.
Por otra parte, mencionar que los oros han sido conseguidos en «deportes» que a falta de mejor definición hay que cogerlos con pinzas: taekwondo (vale, al menos es un combate cuerpo a cuerpo), tiro pichón ecológico (sin comentarios) y lo que me dejó con el culo torcidísimo, el kárate (una coreografía en bata), que si al menos hubiera sido una confrontación tendría un pase. Menos mal que desaparece en 2024 aunque todavía pulularán por ahí el surf, el skate y el nuevo miembro de la familia que atiende al nombre de «break dance». Me parece una broma comparar estas disciplinas no ya con la terna sagrada del olimpismo (natación, atletismo y gimnasia), sino con cualquier otro deporte de equipo o individual que requiera de esfuerzo físico y mental. El número de medallas es un buen indicador de la salud deportiva de un país, independientemente de los oros, aunque habría que establecer una ponderación para establecer una jerarquía de deportes más importantes que otros.
A nivel español, falta un plan serio y coherente a nivel institucional, además del dinero que se despilfarra en chiringuitos y sinecuras. La historia demuestra que, más allá de la economía u otros indicadores abstractos, la mejor carta de presentación al mundo son unas Olimpiadas, pero aquí preferimos el monocultivo del fútbol, nido de corruptelas, comisionistas y forofismos cainitas tras simular interés durante la quincena olímpica:
+1
España está estancada en un modelo caduco.
Yo creo que en España se le tiene manía a Djokovic porque es la némesis de Nadal, el mejor deportista nacional de la historia por sus logros deportivos y por su forma de ser como persona.
Se le tiene manía también por exhibiciones como la del partido contra Carreño. Recuerdo perfectamente el estupor del gijonés cuando vio que no comenzaba el cuarto juego (creo) del tercer set con un 0-15 a su favor porque al árbitro lo de lanzar la raqueta al graderío no le pareció motivo para una advertencia, dado que doy por supuesto que estrellarla varias veces contra el poste de la red delante de sus napias sí que fue merecedor de un warning.
Y también por la forma de ser de su padre y de su familia que, por supuesto, comparte él de alguna forma. Declaraciones de hoy que se pueden ver en diarios deportivos:
«La única opción para los serbios es nuestra madre Serbia. Novak es la clave, es oro, es el indicador de que nada es imposible si realmente lo quieres. Novak es un miembro de una familia normal en su país. Es tu hermano. Se comporta de tal forma que todos le sienten como suyo. Y es de Serbia, es un descendente de Serbia».
Y no. Djokovic no ha ganado todos los récords posibles, como has apuntado anteriormente. ¿No tendrás raíces serbias?
Que se le tiene tirria por haberse colado en la fiesta de Federer y Nadal es evidente, lo que no obsta para reconocer lo palmario: que es el mejor tenista de la historia (y no desde este año, sino de más atrás). Los criterios seguidos en las olimpiadas a la hora de sancionar han diferido de los que se hubieran aplicado en un torneo ATP, por ser precisamente eso, unas olimpiadas. No digo que sea lógico, es lo que es. Djokovic no es responsable de lo que su familia o entorno digan de él, no puede controlar lo bocazas que son algunos. Las declaraciones invocando a la madre patria y demás soflamas patrióticas deben de entenderse (entiendo, valga la redundancia) por el contexto bélico en el que se crió el serbio y el desangramiento de los balcanes cuando la familia de Nole era un matrimonio joven. No, Djokovic no ha ganado todos los récords posibles, es cierto, era una hipérbole no muy alejada de la realidad, pero sí ha conseguido más hitos que ningún otro jugador de tenis en el ámbito masculino, y eso es indiscutible. Mis raíces son albaceteñas, lo que ocurre es que me gusta observar el deporte con la máxima objetividad y ecuanimidad posible.
Lo de taekwondo fue plata. El oro que no has mencionado es el de escalada, aunque supongo que para ti será trepar paredes ensuciándose las manos en vez de subir por las escaleras. Coincido con el artículo en que algo habría que hacer para que los deportes de puntuación sean más transparentes y comprensibles. Sin embargo, los 2 profesionales del kárate que han conseguido medallas no se merecen que hables de «coreografía en bata» en tu comentario. Hay opiniones para todo, es la primera vez que veo tanto la escalada como el BMX y me han gustado mucho.
Coincido en que con un plan serio de podrían hacer las cosas mejor y ganar unas cuantas medallas más. Y también con la ponderación: medallas en deportes de equipo dicen mucho más sobre la estructura deportiva de un país que una Carolina Marín ganando en Rio’16 en un deporte que apenas se juega en España. Mucho mérito para ella pero no sé si tanto como país.
Bonus track (sobre la presión): Vale que siempre es bueno que los problemas de toda índole salgan a la luz porque al sufrirlos insignes deportistas los visibilizan al común de los mortales y pueden ayudarles mucho. Pero el debate se ha simplificado muchísimo dándome la sensación de que lo único que se ha sacado en claro es que en el deporte de alta competición hay presión. Acabáramos, hemos descubierto que el agua moja! La presión es consustancial a cualquier ámbito competitivo, llámese deporte, oposiciones (14 pagas de 0 € por cierto) o la de una familia que no llega a fin de mes. Si queremos ídolos y récords la presión es imprescindible, y ahí es donde hay que enmarcar las palabras de Djokovic que no respondía a Biles, sino a un periodista aprovechando la coyuntura: «La presión es un privilegio y sin ella no habría ganado lo que he ganado».
No se puede hablar de presión sin mencionar a los atletas del bloque soviético, que podían sufrir directa o indirectamente a través de destierros a campos de reeducación o concentración de sus familiares por las consecuencias de una mala actuación, o por pedir asilo político como muchos hicieron, entre quienes se cuenta la gran Nadia Comaneci sin ir más lejos.
Hay que reconocer que los dos ejemplos más sonados de los últimos tiempos (Osaka y Biles) cumplen el patrón de lo «woke» y la hipercorrección política: son chicas, negras, en el caso de Biles con una historia de abusos etc. Pero sus ingresos publicitarios exceden lo que ingresan por su disciplina (en el caso de Osaka un 90 % nada menos), y sin la exposición mediática no ganarían lo que ganan. El caso de Osaka es más sangrante porque luego se permite posar para su línea de bikinis en Instagram o rodar un documental almibarado para Netflix glosando todas sus virtudes.
El caso de Biles es más grave por lo acaecido con Larry Nassar (aunque no fue de las principales afectadas) y por sus progenitores drogotas, pero hay actitudes que me hacen sospechar de la gravedad de su salud mental, porque se ha llegado a insinuar depresión etc. No, mire usted, con depresión no sales a competir o te pones a balilar con cascos y hacer posturitas mientras ves a tus compañeras. Que tenga problemas de gestión a nivel mental, vale, pero eso es muy diferente de la depresión, que además, con tanta hojarasca se banaliza.
Muy de acuerdo. Creo que el tema de la salud mental no se toma tan en serio como se debería, pero ambas lo han banalizado. Si tanto te cuesta hablar con los periodistas, solo tienes que responder «sí, no, no sé» y pronto se aburrirán y dejarán de hacerte preguntas. Si sientes presión por todos los mensajes que recibes, no los leas y céntrate en la competición. La presión mental del deporte de élite es una cosa, pero la salud mental es algo más serio.
Lo de Osaka me da para pensar. Si le agobia la exposición pero al mismo tiempo es la deportista femenina con más auspiciadores del mundo y filmó un docureality, tiendo a sospechar que su entorno viendo que es una máquina de hacer dinero la está exprimiendo hasta más no poder.
Ni pensar en si realmente Naomi no quería encender la llama olímpica, y agobiada por la presión de sus auspiciadores y familia dijo que sí. Contra la espada y la pared. El Comité Olímpico Japonés quizás pensando en hacerle un favor, la dejó peor. Basta ver el incomprensible llanto que agarró en la Sala de Prensa de Cincinnati esta semana.
Lo tiene tan fácil como renunciar a los patrocinios y dedicarse a jugar. Ha ganado suficiente dinero como para vivir sin apreturas y poder competir sin la presión que le genera su entorno. Pero es una cosa es predicar y la otra dar trigo. Lo dicho, generación de cristal o, dicho más crudamente, generación pavo mierder.
Y que tal el record de Yulimar Rojas, que supero el mundial por más de 17 cm… Yulimar no rompió el record, lo hizo trisas. Lo más destacado que vi este año.
Otra omisión incomprensible en el artículo. Da la impresión de que a Guillermo el encargo le pilló haciendo la maleta para las vacaciones y lo improvisó a toda prisa.
Son muchísimas las cuestiones que se derivan de la celebración de unos JJOO. Supongo que Guillermo habrá tenido que dar tijeretazos por doquier para depurar asuntos e ir a lo principal. Y a mí se me vienen muchas cosas a la cabeza de los acontecimientos deportivos de Tokyo2020. Solo de atletismo, por ejemplo, podría tirarme a desbarrar durante un buen rato. Resumo y destaco lo principal. Lo principal que se me viene a la cabeza en este momento, claro.
De entrada me gustaría señalar que las competiciones deportivas de unos JJOO deberían de abarcar un mes como mínimo. Poco más de dos semanas es muy poco. Las audiencias televisivas que tienen que dividirse entre eventos, el público en general que acude al espectáculo y las infraestructuras, que podrían reutilizarse para diversas competiciones, lo agradecerían. No soy capaz de entender por qué no puede ser de ese modo, la verdad.
Las diecisiete medallas que ha conseguido el equipo olímpico español representan el interés del público, de las instituciones y de los promotores privados en el olimpismo. Bastante escaso. No hay un plan para mejorar en el medallero porque no hay compromiso en hacerlo así. ¿Por qué habría de invertirse en un evento que se produce cada cuatro años y que dura poco más de dos semanas? Unos días después de la ceremonia de clausura la gente ya está hablando de Messi, de Laporta y de Mbappé. El evento olímpico ya casi se ha enterrado en el olvido. ¿Para qué habría que dedicarle tantos recursos como en otros países?
Que hay deportes que reparten una burrada de medallas y otros no, es una obviedad. Que la importancia relativa de algunos deportes no se haga valer en el cuadro final de ganadores pues es algo que ya se sabe desde el principio. Si un país quiere destacar en ese aspecto quizá debería de aplicarse en tiro olímpico, saltos de trampolín, lucha o halterofilia. Por señalar deportes minoritarios agraciados con muchos oros. ¿De verdad merece la pena un esfuerzo semejante en deportes que carecen de interés por el gran público? Por otra parte, el modelo deportivo de España descansa fundamentalmente en los clubes de deportes de equipo en el que se fomenta la socialización, el trabajo grupal, la técnica individual y colectiva, las rivalidades locales, las estructuras de cantera y una poderosa red de entrenadores y que sirve para que muchos niños no se queden en casa o en la calle mano sobre mano. Si ese modelo reparte pocas medallas olímpicas pues qué se le va a hacer. Yo creo que la mayoría de los seguidores del deporte en España se contentan con su ración de fútbol (donde creo que hay un elevadísimo nivel de profesionalismo ejemplificado en clubes como el Sevilla o el Villarreal), algo de baloncesto (deporte este dividido partido en dos por la competición de la NBA), deportes de motor y disfrutar de aquellos clubes que tienen cierta preponderancia local y seguidores muy fieles en disciplinas deportivas más minoritarias (Baskonia, Liceo, Barceloneta…). Paralelamente a ese modelo existe una estructura de medios más endeble para los deportes individuales con excepción, quizá, del tenis gracias, entre otras cosas, a jugadores que han abierto academias comprometiendo también su propio capital.
En otro orden de cosas están los deportes que no son mensurables en puntos, goles, kilogramos, metros o segundos. El taekwondo es un ejemplo de deporte que transicionó a variables objetivas. Otros, en cambio, no han sabido modificar sus esquemas para prescindir del juicio subjetivo. No soy seguidor de ese tipo de disciplinas pero no deberíamos consentirnos juicios apresurados acerca de la valía de los deportistas que compiten en ellas. No sé de qué van las katas en kárate y tiendo a pensar que las medallas que se han conseguido a través de los combates tienen mayor valor pero también creo que hay que tener en cuenta que una disciplina aparentemente poco exigente debería de atraer multitud de partícipes y que, por tanto, los ganadores lo son por la selección abundante de competidores.
Dónde creo que se le han visto las costuras al olimpismo es en la disciplina del baloncesto 3×3. USA ni siquiera pudo presentar ningún equipo a la competición masculina. Será que no tiene nivel suficiente de baloncesto callejero. Lo lamentable es tener la impresión de que una selección de cuatro jugadores de los grandes equipos de baloncesto (Chacho, Willy, Abalde y Juancho, por decir cuatro destacables del equipo español) se llevaría de calle el triunfo. Y una medalla de oro para el buche. Podremos pensar lo que queramos sobre las katas o la gimnasia rítmica, pero pocas dudas puede haber de que Sandra Sánchez es la mejor del mundo y que su puesto no puede verse cuestionado en el caso de que otra atleta de una disciplina distinta se pasase a competir con ella, pero que cuatro tipos de letonia se hayan llevado el oro en baloncesto 3×3 casi me mueve a la risa (con perdón para los letones a los que no quiero ofender). Como si esta variante tuviese una serie de particularidades que hiciesen a sus deportistas invulnerables frente a sus hermanos mayores del ba-lon-ces-to. Quienes se pongan a ver el peso deportivo de una nación en medallas olímpicas deberían de tener en cuenta aspectos como este.
En atletismo echo de menos una mención al apartado de la innovación tecnológica que han supuesto las zapatillas de suela de carbono y otras lindezas. No son solo las marcas de los 400 vallas masculino y femenino que han sido estratosféricas. Son los 100 metros increíbles de la atleta jamaicana Thompson, o que cinco corredores de la final de los 100 metros hayan registrado personal best en estas olimpiadas, casi todos figuras secundarias o por hacer que han dejado marcas muy notables. Creo que hay un antes y un después detrás de los nuevos artilugios aprobados por la IAAF y eso dará lugar a marcas que no solo tendrán su origen en la prestación del propio atleta. Deberíamos de tenerlo en cuenta. Bolt ya se encargó de decir que si él hubiese tenido esas zapas sus 19:19 y 9:58 habrían quedado para el arrastre.
No comparto el optimismo de Guillermo en cuanto a que los Juegos de Paris van a presenciar una mejora de las prestaciones de nuestros atletas. Es cierto que determinadas figuras del atletismo ilusionan, pero las medallas sobre el tartán son muy caras, no tenemos una figura que vaya a ganar en su especialidad (un Warholm, una Wlodarzick (o como se diga), un Duplantis…) y ya veremos si sus triunfos servirán para compensar las ausencias de grandes jugadores de deportes de equipo que ya no estarán en el 2024. No creo que vaya a mejorar mucho la situación. Serán dos semanas intensas para luego sumergirnos en el deporte de siempre. En ese que nos entretiene la vida semana sí y la otra también.
No estoy de acuerdo con el 3X3, de hecho españa ni se ha clasificado para el europeo teniendo jugadores de la ACB en sus filas, si estados unidos no fue es precisamente porque no se clasifico teniendo a un ex nba como robby hummel y a jugadores profesionales en su equipo, te aseguro que esos 4 letones serían jodidamente jodidos de ganar hasta por un equipo de jugadores de la NBA, el ritmo de 12 segundos, la intensidad, el dentro y fuera y demas aspectos del 3×3 harían casi imposible que un equipo con por ejemplo los dos gasol mas ricky rubio ganara a esa banda de letones
¿Qué partido habrá visto al referirse a las dos semifinales? El Japón – España fue muy emocionante, especialmente en el tiempo extra, lo mismo para el España – Costa de Marfil, con goles en los descuentos. Se te olvidó mencionar el espectacular nivel del voley, tanto masculino y femenino, con partidos muy parejos en los que salvo unos cuantos equipos, la mayoría tenía posibilidades de de medalla. Francia clasificó cuarta en su grupo y le alcanzó para eliminar al campeón mundial, derrotar facilmente a Argentina en semis y ganar una final complicada contra Rusia. En el voley femenino, EEUU derrotando casi sin complicaciones a Brasil en la final y con ello dándole la medalla de oro que le faltaba a su comité olímpico para destronar a China del medallero también es algo para resaltar.