Ocio y Vicio Destinos

Barcelona, metro a metro (guía inútil para visitar una ciudad de locos)

Barcelona metro
Foto: Alberto Gamazo.

Barcelona es una ciudad sumamente contradictoria, casi esquizofrénica. A nadie le gusta que le recuerden que vive en una ciudad llena de brotes psicóticos, pero el habitante de la Ciudad Condal tiene muy presentes los dimes y diretes de su casa. La mejor muestra de ello es el metro, una red de transporte que en el caso barcelonés es una suerte de Guadiana: zonas donde hay una parada cada diez metros seguidas de kilómetros de desierto solo al abasto de esos buses metropolitanos de cadencia incomprensible. 

Sin embargo, para el que desee hacerse una idea sumamente fugaz de la ciudad no hay método mejor: se perderá la Zona Franca, amplias zonas de la Diagonal (que llamen así a la parada de paseo de Gracia es solo una broma), partes del Born y —por supuesto— no podrá acercarse a menos de veinte kilómetros del aeropuerto. Por tanto, si es usted uno de esos que pretende visitar la ciudad a fondo (ya sabe, como si estuviera en París o en Londres) vaya cambiando de idea. Si en cambio es usted un firme partidario de la brevedad ya puede empezar a adquirir un bono para el suburbano. Aquí va una guía pseudocultural y antihípster de las mejores paradas para sacar la cabeza. Es un viaje contrarreloj, sin tiempo para actividades placenteras: nada de comer, beber, ni  tomar fotos. Siéntase obligado a recorrerlas todas: esto no es un viaje de tapeo, es más bien un bosquejo, un pupurri sociohistórico de esos lugares de Barcelona que siempre quiso pisar sin tener que pisarlos.

Solo tendrá que subir unas escaleras y echar un ojo; no se aventure a ir a más. No quiera entrar en los edificios, no haga colas, míreselo usted como de lejos, observe sin intervenir y mire el reloj todo el rato, como si fuera el protagonista de 24. Para eso es esta guía. Si se la salta y actúa como un guiri cualquiera no proteste cuando aparezcan en Facebook fotos suyas con un sombrero mexicano, sangría en mano, delante de Las Ramblas, mientras un niño presuntamente mudo del este de Europa le pide que le firme un papel mientras otro menos niño (y menos presunto) aprovecha para aplicarle un impuesto indirecto a su cartera.

Es importante saber algo del metro de Barcelona antes de adentrarse en sus tripas: esto no es Moscú, ni Londres, ni París. Las pocas estaciones que amenazaban con conservar algún vestigio de historia han sido alteradas en beneficio de un modernismo inquieto, poco ortodoxo (en la estación de plaza Cataluña, por ejemplo, se puede observar el anuncio de un establecimiento llamado El pollón, donde hacen pollos asados), que hará las delicias de los amantes del kitsch. Si tiene buen gusto cierre los ojos, pero siga atento a las manos de pianista que tratarán de aligerar su peso: algunas paradas son famosas por sus delincuentes foráneos. A ellos les conoce todo el mundo, excepto la policía y los turistas japoneses.

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13 comentarios

  1. Pero si hay metro en la Zona Franca y en el Aeropuerto. La mitad de las cosas que se comentan, son mentira o no aplican desde hace tiempo…

  2. Àlex Álvarez

    La estación de metro de Ferran (que no Ferrán) o Fernando hace muchos años que no existe.

  3. Madre mía, pero que cantidad de mentiras y estupideces se pueden leer en cinco minutos! Esta persona ha escrito el artículo de oídas? Porque me parecería muy raro que haya estado alguna vez en la ciudad…

  4. No has piso Barna en tu vida Hulio

  5. Muy bonito, me gusta

  6. Este parece que no ha pisado Barcelona en su vida, con una redacción completamente parcializada en fomentar una cara de la ciudad que no es, o no predomina al menos.

  7. El que ha escrito esto no ha estado en su vida en Barcelona, y ademas no ha mirado ni el plano del Metro. Entre otras cosas no existe actualmente ninguna estacio que se llame Ferran ( existio Fernando pero se elimino hace mas de 50 años cuando se prolongo la actual linea 3)

  8. El autor del artículo lleva muchos años viviendo en Barcelona, si no recuerdo mal reside en el barrio de Fort Pienc (lo sé porque él mismo lo ha comentado algunas veces en un programa de radio donde colabora como crítico de cine). Así que todos los comentarios que dicen que no ha pisado Barcelona en su vida andan errados. A mi, como sufridor habitual del metro de Barcelona, me ha parecido un artículo divertido y con algunas pullas bien tiradas.

  9. Que el autor viva en Barcelona me lo creo, pero solo si la aseveración va acompañada de «subió un vez al metro cuando era crío», porque la estación de Ferran no existe desde el 68.

    Por otra parte hay que reconocer que el título del artículo no miente, como guía para visitar la ciudad es completamente inútil, a no ser que considere que los límites de la ciudad actual coinciden con los de la Barcino romana y que lugares como Universitat o Arc de Triomf deben ser considerados extrarradio.

  10. Será de Barcelona, pero la verdad es que es un artículo bastante insustancial e inexacto. No sólo por la parada de Ferran que yo no he visto jamás desde que llegué a Barcelona. Ni en Jaume I hay hipsters (porque los que hay, que tan poco son tantos, están en el Born y hay que dar un paseíto) ni la parada de la Barceloneta huele a mar porque todavía está escondido. Podemos hablar del barrio del Born o de la Barceloneta pero entonces no sé que pinta el metro aquí.

  11. Es como aquello que se cuenta: Un periodista inglés tenía que escribir sobre lo francés, París, y el mundo de los Bovary, el paisaje y el paisanaje. Pues bien: su barco cruzó el canal de La Mancha y llegó a tierras galas de madrugada. El inglés, antes de bajar, vio en el muelle a un borracho que cantaba algo que se parecía a «La Mer», que sostenía una botella que podría ser de absenta. y que, se peleaba con la luna.
    Pues ya tenía el artículo: con darle una vuelta a «Historia de dos ciudades», unos cuantos (300 por ejemplos) falsos datos, y mucho sarcasmo, ya podía volverse a casa.

  12. Rafael Vallés

    Una sintaxis que solo transmite confusión, sobre todo en el primer párrafo, unido a un desconocimiento de las líneas de metro que le hace describir una estación que no existe, me hace pensar que el que escribe es periodista solo de anhelo que confunde ser veraz, certero, claro y sobre todo inteligente con ser meramente graciosillo y pedante.
    ¿Son todos los articulos de Jotdown de este cariz? Menos mal que no he suscrito.

  13. Lo peor que he leído nunca en Jotdown (y eso que el listón está bajando alarmantemente). Un cúmulo de inexactitudes, falsedades, lugares comunes y caricaturas obsoletas. Es decir, todo aquello de lo que un articulista debe huir. Y un buen articulista ni se plantea escribir.

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