
Pocas acciones de baloncesto reúnen tanta belleza y complejidad como un tiro de gancho bien ejecutado, en el que el jugador acomoda el cuerpo sobre una pierna mientras se gira buscando la canasta, sopesa el arco que tomará el balón, protege la jugada con el otro brazo, y efectúa el lanzamiento mediante un sutil golpe de muñeca, un tiro a una sola mano que deja al contrario sin defensa posible y que se cuela triunfante en la cesta.
Pero ya nadie tira de gancho. Es un hecho. Una estadística si son de los que necesitan números para disfrutar este deporte. O una nostalgia si son de los que han vivido los años 80. Se argumentará que el baloncesto ha cambiado mucho desde entonces, que se ha alejado de la pintura para favorecer el juego exterior y el tiro de tres, y que los grandes pívots ya no trabajan tanto los viejos movimientos de poste bajo. Y todo eso es cierto, pero cualquiera que haya jugado al baloncesto también sabe que es mucho más difícil encestar un tiro de gancho a una pierna que presente cierta elegancia —o incluso sin ella— que cualquiera de los muchos mates y triples que vemos a diario en cada partido. Y lo peor de todo es que si algún jugador, en un arranque de nostalgia, lanzara uno de esos hermosos ganchos, pocos espectadores se levantarían de su asiento para aplaudir esa jugada del mismo modo que aplauden otras mucho más sencillas.
¿Y para qué habríamos de querer ganchos cuando tenemos un sinfín de triples, mates y alley oops que, sin apenas oposición, se suceden en cualquier partido de la temporada regular? ¿Para qué querríamos sumar de dos en dos cuando podemos hacerlo de tres en tres? Un tiro de gancho no sería hoy una jugada que entraría en los highlights de la jornada. Un simple vistazo a las consideradas mejores jugadas del día o de la semana —los famosos Top 10— y nos damos cuenta de cómo se maleduca y se pervierte el baloncesto señalando aquello que apenas tiene valor y que solo sirve para engordar la posterización de la NBA. A esto ha quedado reducida la temporada regular de la mejor liga del mundo: seis meses de un espectáculo que se asemeja cada vez más al catch, como después veremos.
Y sin embargo, hubo un tiempo en el que el tiro de gancho decidía partidos e incluso campeonatos. El gancho era entonces una jugada noble, elegante, bien apreciada por el público.
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Kareem tiró 18 veces de tres y anotó uno.
Muy nostálgico y tal, pero Kareem medía 2,18 m. Añadiendo la longitud del brazo, 2,80m. Añade el salto. El skyhook estaba adaptado a sus condiciones físicas. No era taponable. Pero Barkley o Jordan, en la media de la altura de los jugadores, rondaban lo 2 m. Añadiendo la longitud del brazo, 2,50m. Completamente taponables. Esos 30 cms extra de Kareem le permitieron una estrategia única imparable. Los demás se la han compuesto como han podido. Pete Maravich, por ejemplo, solía lanzar al tablero para meter canasta. A ver si también hay que eliminar del juego las canastas limpias.
Cualquier jugador, independientemente de su altura, tiene menos probabilidades de ser taponado tirando de gancho
Más bien eso se aplica al mate.
Escribiría un comentario, pero no me molestaré porque los censuran.
Efectivamente, especialmente en un tema tan sensible como el tiro de gancho.
Es un clamor, necesitamos nuevos espacios de discusión donde nos permitan hablar libremente del tiro de gancho en la NBA
En Europa para mí el gancho más efectivo era el del lituano Gintaras Einikis.
Lo siento pero flojito, se puede ser nostálgico sin dar la sensación de anacrónico. También y desde hace años las estadísticas de los jugadores son de un acceso comodísimo, y como comentan arriba Jabbar metió 1 triple de 18 intentos en Regular Season, e intentó 4 más en Play Off donde no metió ninguno. Es decir, 1 de 22 en total en su carrera. También, a poco que uno conozca mínimamente al personaje lo de Alcinder en lugar de Alcindor es doloroso de ver, y cuando uno ve fallos así pierden credibilidad los detalles curiosos y más desconocidos que puede tener (y tiene) el artículo.
Creo que el fin del artículo, más allá de toda cifra o guarismo es evidenciar un detalle significativo y grave, la pérdida de la esencia de un deporte transfigurado en puro espectáculo, continente aplastando al contenido, que queda como ente vacío
y despersonalizado, algo que va en equivalencia al mundo real. Lo mismo que menciona de manera magnífica a Barthes, podríamos mencionar a Baudrillard, y dedicarnos a interpelar sobre la sociedad espectacularizada que habitamos. Que menciones la estadística como punto referente y a destacar cuando es lo menos destacable, lo único no destacable, díce mucho también en detrimento de unos individuos del todo puntos alterados por la era del Big Data y el algoritmo, por otro lado.
Si el autor usa un dato erróneo para cerrar el artículo de una manera poética, creo que que es para destacarlo y, a ser posible, corregirlo.
Al fin lo han corregido, menos mal, y además el último párrafo ha quedado bien, aunque por supuesto esos 37.384 puntos restantes no los consiguió íntegramente desde el poste bajo, entre otras cosas porque hay miles de puntos ahí desde el tiro libre además de que Kareem no corría nada mal el campo. Pero ya me da más igual, no me parece algo chocante por falta de cuidado en el artículo.
Han corregido eso, pero podría quedar mejor diciendo «Tampoco pudo tirar triples hasta que se introdujeron en la NBA en 1979». También podría mencionar el 72% de acierto en tiros libres (muy por encima de los otros pivots de su nivel histórico: Chamberlain, Russell y O’Neal) o al menos no seguir equivocándose diciendo que anotó todo de dos en dos. Equivocar nos equivocamos todos, pero no es tan difícil mirar las estadísticas antes de citarlas.
Sí, tienes razón. Tal y como lo ha escrito se presta a confusión cuando podría dejarlo muy claro, por ejemplo tal y como lo has escrito tú. Y la verdad es que no estoy de acuerdo con muchas cosas del artículo, demasiadas cosas, pero… hablando sólo de errores, si el artículo fuera originalmente como lo han dejado no habría comentado nada. Y me mataba más lo de Alcinder, puesto un montón de veces además, que lo de los triples. Un saludo Samuel.
Otro lanzamiento histórico es el que metió Jabbar para batir el récord de anotación de Wilt Chamberlain.
https://www.youtube.com/watch?v=K06R3Te4HAc
El apellido de Julius es Erving, no Erwing.
Eché en falta una mención al gancho de Juan Antonio Orenga, con una ejecución que hacía que la cámara lenta pareciera veloz.
Lew Alcindor. Al menos siempre lo he visto escrito así. Buen artículo y totalmente de acuerdo. El baloncesto sin un buen equilibrio entre juego interior y exterior no es baloncesto. Es estadística en pantalón corto.
¿Y el gancho de Luyk?
Me pareció un muy buen artículo que describe muy bien lo q es la NBA actual partiendo de la idea de una vieja jugada en extinción, muy interesante
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