
El humor desactiva dogmas, conspiranoias, negacionismos y posverdades, el vaquero del Oeste fue una creación de Hollywood, no de la historia, y el mar alberga engendros que están mucho mejor viviendo a oscuras. Nadie creyó al tipo que descubrió que los microbios existían, no te puedes perder The Innocents y Roger Federer fue una vez Foster Wallace. Hemos publicado cosas como estas durante la semana, y te las resumimos en este Jot Down News #27, artículo por artículo, sección por sección, para que no te pierdas nada.
Cine y TV
A Emilio de Gorgot le fastidiaría perderse esta maravillosa película que ha ido pasando, de país en país, desapercibida para el gran público y que ha maravillado a la crítica de festival en festival. Un joya del terror psicológico nórdico, que trae sorpresas cada pocos años, con ritmo pausado, terror atmosférico, y plena capacidad para hacer sentir al espectador adulto las fantasías infantiles como algo real, tangible y aterrador. «The Innocents: una desapercibida obra maestra».
Antes de que John Wayne se convirtiera en figura por excelencia del vaquero del salvaje Oeste, el cine había popularizado al vaquero cantante, que además de actuar cantaba todo tipo de baladas en los largometrajes. El personaje como lo conocemos nunca fue algo histórico, sino una creación de Hollywood, que los hermanos Coen recuperaron en su versión original, en seis cortos de Netflix. Los cuales mantienen, además, el formato de cuento del siglo XIX. «La balada de Buster Scruggs: cuentos y canciones del viejo Oeste». Por Grace Morales.
Sociedad
En 1889, a través de una carta anónima, el escritor Maximilian Harden se asomó por primera vez a la grieta del fascismo. El contenido de la misiva, una crítica al uso del yo en lugar del nosotros, aparecerá luego muy repetidamente en el cine europeo: en diálogos, en argumentos, amenazante en el pasado o recapitulador en el presente. Es en realidad un recordatorio de ese primer contacto y del abrazo mortal que dio a Europa esta ideología. Lo cuenta Dolores Glez. Pastor en «Nosotros o yo, glaciares en el corazón (roto) de Europa».
Deportes
Ni el propio Federer parecía poder creérselo, un ucraniano completamente desconocido acaba de vencerle. Pero en realidad el campeón ha parecido todo el tiempo un hombre perdido en Wimbledon, y el futuro para él, en 2013, no pinta nada bien. Qué ocurrió, cuando acababa de retomar a los treinta su papel de campeón. Guillermo Ortiz lo analiza en «El verano que Roger Federer pasó de Foster Wallace a John Cheever».
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