
Desde que la adaptación de La colmena de Mario Camus ganara el Oso de Oro en 1983, ninguna película española se había llevado el más importante galardón del Festival de Berlín. Alcarràs, de Carla Simón, ha acabado este año con casi cuarenta años de sequía, convirtiendo de paso a María Zamora (Valencia, 1976) en la primera productora española en conseguir el premio, todo un hito que de alguna manera reconoce a uno de los personajes clave del cine español de las últimas dos décadas. A sus cuarenta y cinco años, María ha pasado por el mundo del corto, ha sacado adelante algunas de las mejores películas independientes españolas, y sin su apuesta por las óperas primas y el cine hecho por mujeres, difícilmente se entendería el aluvión de nombres nuevos que pueblan ahora mismo nuestras carteleras. Tras consolidar su carrera en Avalon P. C., el año pasado María decidía montar su propio proyecto junto a Enrique Costa. Lo llamó Elastica Films y el principio no ha podido ser mejor.
Después de toda una vida siendo María Zamora, «de Avalon», ¿cómo llevas ser María Zamora, «de Elastica»?
Pues estoy feliz, porque es un proyecto vital y profesional que llevábamos muchos años planeando Enrique y yo. Avalon también lo era: estuve veintiún años, así que imagínate lo importante que ha sido para mí ver cómo ha crecido esa empresa de cero. Empezamos Stefan y yo en un despacho compartiendo mesa y al final éramos diecisiete personas. Me hubiera encantado morirme siendo «María, de Avalon», pero no pudo ser, y al final llega un momento en el que no solo tienes que hacer el trabajo bien, sino que también tienes que ser feliz.
Lo primero que pensé al ver lo de Elastica Films fue en el grupo de Justine Frischmann. ¿Voy muy desencaminado?
No, no, totalmente encaminado [risas]. Yo soy hija de los noventa, así que crecí con esa música: con la música indie americana, con el brit pop inglés… Cuando podía, me compraba la New Musical Express y recuerdo que un año vinieron Elastica a Valencia y fui a verlos a la Sala Arena. Era la época en la que venían Radiohead, Blur, Suede, Pulp, uno detrás de otro. Para mí, Elastica era un grupo que, aunque durara un par de discos, tenía una pulsión, una energía vital que siempre me pareció muy estimulante. De cara a buscar un nombre para la nueva empresa, era una de las posibilidades, porque Enrique también es muy aficionado a la música y a los dos nos gusta mucho la energía y la inmediatez de los directos, aparte de que el propio término, «Elástica», transmite mucho lo que queremos hacer de cara a los nuevos proyectos. Es un concepto de adaptación, de flexibilidad, que es lo que creemos que necesita el audiovisual hoy en día.
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