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María Medem: «Cuando vi la página de TIK TOK Cómics de Ana Galváñ me dije: yo quiero hacer cómics»

María Medem para Jot Down

María Medem (Sevilla, 1994) se curtió en el mundo de los fanzines dando el paso a la profesionalidad, si es que en nuestro país se puede usar con normalidad ese término dentro del sector del cómic, con Cenit, obra por la que recibió aplausos unánimes y obtuvo en 2018 el premio a autora revelación en el Salón del Cómic de Barcelona y el de la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic a la autora emergente. Ahora, casi cinco años después de ese debut, se desmarca con Por culpa de una flor, un cómic apabullante por su calidad, tanto gráfica, como narrativa, como argumental. Un tebeo que la aúpa a la primera fila de la autoría patria.

¿De dónde sale la autora de cómics María Medem?

De la Facultad de Bellas Artes, aunque en realidad ha sido algo progresivo. Descubrí los fanzines en el último año de carrera. Cuando vi la página de TIK TOK Cómics de Ana Galváñ me dije: yo quiero hacer cómics. Vi lo que hacían Andrés Magán, Begoña García Allen, Roberto Masó y toda esta gente, y a partir de ahí empecé a hacer fanzines, se los envié y me lo publicaron en TIK TOK Cómics. Yo ya leía cómics antes, pero no pensaba que yo los pudiese hacer porque tenía como referencia a otro tipo de cómics, todos superbien dibujados.

¿Qué tipo de cómics tenías de referencia antes?

Bueno, a ver, cuando yo era pequeña leía Astérix y Obélix, Mortadelo y Filemón y los SúperHumor. Ya después me leí el manga Berserk, y muchos cómics de Moebius y Daniel Clowes, entre otros.

Como lectora tienes unos referentes, pero como creadora tienes otros distintos, ese nuevo cómic español, entre comillas, de vanguardia.

Sí, porque lo otro lo veía como muy lejano, muy virtuoso en el uso del dibujo, y yo en ese momento no me veía así, porque en Bellas Artes tenía la sensación de que no dibujaba en condiciones. Y al ver estos referentes, que dibujan todos muy bien, pero las proporciones son un poco más personales y tienen más imaginación a la hora de dibujar me motivó, me dio ganas de crear. 

Fuera del cómic, ¿dónde encuentras inspiración?

Leo mucha narrativa, muchas novelas, desde siempre. Acabo de leer El fin de la historia de Lydia Davis. Otro que me encanta es Oreo de Fran Ross. Me ha parecido increíble. Tiene un montón de referencias. Te lo lees muy rápido, pero luego también te lo puedes volver a leer y te preguntas «¿cuántos años se ha ha llevado esta persona escribiendo?». También me gusta mucho el la fotografía, el flamenco y el cine…

Tienes un estilo gráfico muy visual, muy pictórico.

Sí, claro, es que mis referencias vienen de Bellas Artes. Me metí en la facultad sin saber que podía ser ilustradora, sin saber muy bien qué pasaba por mi cabeza. No tenía ningún objetivo de lo que quería ser y cuando empecé vi que pintar me agobiaba muchísimo. No lo disfruto, no es como con la ilustración, nunca tiene fin, nunca lo veo perfecto. Pero claro, esos años han hecho que mi manera de dibujar sea así… han sido años de aprendizaje, sufridos, pero ahora me alegro porque si no no dibujaría.

¿Qué pintores te influyen?

Hay un cuadro que me encanta, la admiro mucho. Se llama Carnation, Lily, Lily, Rose. Es un cuadro que está en la Tate Modern, de John Singer Sargent. Ese cuadro para mí es glorioso. Chirico también me gusta mucho. 

El final de Por culpa de una flor, recuerda mucho a Rothko. Cuando pasas del contraste de la línea clara con el color plano, a esas líneas difuminadas entre colores. Y luego, me recuerda también las líneas y horizontes de Carmen Laffón.

¡Ostras! Pues mira que Carmen Laffón no la tenía mucho en mente. Pero si, en Bellas Artes estaba un poco hasta en la sopa porque era rollo ídola. Y también me gusta mucho Hilma Alf Klint por los colores que tiene. Y Jean-Michael Folón, que era un ilustrador que hacía carteles franceses. Mi padre tenía en casa un libro de carteles, muy grande, que era como de los pocos libros que tenía yo de pintura en casa. Y eso me los he visto mucho. Y tiene un toque de los degradados, los colores, que yo creo que de ahí también…

Y has mencionado en otras entrevistas a Atín Aya…

Sí, Atín Aya me encanta. Lo descubrí por La isla mínima. Los paisajes, la gente, las caras… me llama la atención de dónde ha sacado esos personajes y cómo los ha retratado también. Hay una foto con una mesa y sale una familia muy estrambótica con botines. Su fotografía me encanta.

Fruto de todo esto que estábamos hablando, de esa mezcla de medios, has acabado haciendo ilustración, grabado y cómic. Ahora estás haciendo un videoclip. ¿Te cuesta mucho trabajo pasar de un medio a otro o lo haces con naturalidad?

No, no me cuesta. La animación fue lo que más me costó al principio, porque me metí con conocimientos un poco básicos y trabajé muchísimo. 

¿Creativamente notas la diferencia?

No, porque la animación se parece mucho al cómic, en realidad hacer cómics sí que me costó más en un principio. Cuando empecé a hacer cómic, lo de los planos, el cómo dibujar a la gente me costó mucho pillarlo para poder llegar a estar contenta con el resultado. Trasladarlo a la animación es un poco intuitivo. 

María Medem para Jot Down

¿Cómo es el videoclip para Perrate?

Es un vídeo con animación superpuesta. Es un trabajo en equipo y no estoy acostumbrada. Yo normalmente me autoexploto a mí misma; es mi manera de trabajar. Y claro, ahora es distinto porque en un equipo los tiempos son diferentes. Es una cosa totalmente distinta a cuando estoy sola. Porque yo he hecho las animaciones, pero ahora las está fijando otra persona, es una secuencia y las animaciones tienen que estar fijas en el sitio. Es una locura. El vídeo es para un tema suelto que no va de momento en ningún disco. Perrate se anima a estas cosas, es un tipo con muchísimas inquietudes, tiene alegría por conocer cosas, te anima incluso.

De hecho el flamenco está muy presente en Por culpa de una flor. ¿Qué tipo de flamenco escuchas?

En flamenco me gusta todo. Bueno, todo no, obviamente, pero sí me gusta mucho. Empecé a escucharlo porque mi madre siempre lo ha escuchado mucho. Es fan de la Bernarda y de la Fernanda de Utrera. Ese es mi punto de partida.

Hace varios días se inauguró la exposición del CaixaForum, y tú eres de las pocas que tiene originales. De hecho, en la exposición eres la única con originales.

Sí, puede ser, eso es bellas artes… Bellas artes puro. Tardé mucho en empezar a dibujar cómics y dibujar la línea es de lo que más me gusta. Lo disfruto. Ya luego el entintado en este cómic, en una parte lo he hecho digitalmente, porque no acababa nunca. Disfruto mucho dibujando, le encuentro el gustillo, mientras que en digital, pues yo qué sé, no estoy tan cómoda. Físicamente, quiero decir, no lo disfruto tanto. El color, sí, lo hago digital, porque pruebo mucho y si lo hiciera a mano tardaría muchísimo. En el cómic nuevo he intentado hacer páginas con color original pero ya te digo, con la cantidad de pruebas que hago, era imposible y yo es que me equivoco siempre, que no soy muy fina en eso de entrada, tengo que probar mucho.

Y a raíz de lo que comentabas en tus inicios con la gente de TIK TOK Cómics, surge la exposición que tenéis ahora en el CCCB, Constelación Gráfica, que no es una exposición al uso, que no son originales puestos en la pared, es otro concepto expositivo, exprimiendo el lenguaje del cómic adaptándolo al espacio expositivo.

Está muy bien. Sí, a mí me ha encantado. Lo de hacer la instalación me ha parecido maravilloso, lo estaba deseando. Como yo en los cómics meto mucho sonido y me interesan mucho las atmósferas, la instalación es el medio perfecto para conseguir hacer, precisamente, lo que me interesa. En ese momento, además, estaba acabando Por culpa de una flor y tenía muy en la mente esa atmósfera, pues la instalación es un poco el cómic nuevo. Y la música acompaña la instalación y que ha realizado Ilia Mayer es como la banda sonora del cómic. Si la escuchas, es casi una escena del cómic. Como si fuera el cómic resumido, comprimido, porque tenía que durar cinco minutos.

Desde el comisariado, ¿qué es lo que te proponen hacer?

Nos dijeron que cada uno pensáramos una manera de hacer una pieza especial y que no fuera un papel, que no fuera un fanzine, sino algo más experimental en la línea de las exposiciones del CCCB

Se está generando una nueva línea en los centros de arte vontemporáneo en ese sentido, porque el centro José Guerrero de Granada ya hizo una cosa así con Max y con Sergio García, que la comisarió Ana Merino, y luego están las de Paco Roca o de Ana Penyas, ambas en el IVAM.

Sí, la expo va en esa línea. Es decir, no solo se muestran originales, también hay que producir algo nuevo. Es más divertido para nosotros los autores porque podemos hacer algo que no se hace habitualmente y ahí se queda. Y también para los espectadores, porque da más vidilla, ¿no? Al final te aburres, en una exposición, de leer en la pared. 

De TIK TOK Cómics ha acabado surgiendo una generación de autores. Se podría decir que se ha generado ahí un nuevo cómic español.

Sí. Por ejemplo, con Ana Galvañ tengo mucha amistad, es que por ella hago cómic. Y luego hay mucha más gente… como Andrés Magán y Begoña García Alen; me encantan lo que hacen los dos. Además, te anima saber sus opiniones sobre las cosas que haces. Yo tengo muy en cuenta lo que ellos piensan. 

Otra cosa de esta nueva generación, que también llama la atención, es que la forman mayoritariamente mujeres. Hasta no hace mucho era muy complicado encontrar a lectoras y muchísimo más a autoras. ¿Lo has vivido con normalidad o te ha costado?

Es que yo no me he dado cuenta, me parece muy orgánico todo. Creo que tiene que ver con Ana, con Ana Galvañ, que ella fue la que montara TIK TOK Cómics, que fuera tan abierta. Quieras que no, se genera una corriente con sus amigas que hacen cómics y ha sido muy orgánico. Por ejemplo, en el catálogo de Apa Apa hay muchísimas mujeres, de repente ha aparecido ahí una generación de autoras. Tiene que ver muy con muchas cosas, con el fanzine, yo creo, que además es algo que se hace por placer. Creo que todos hemos empezado un poco por el gusto, no por la idea de profesionalizarse. De hecho, yo no lo pensaba. Empecé pensando que si alguien lee mi cómic, ole, me alegro de que alguien lo lea. Y quizás también tenga que ver con nuestros referentes. Mis referentes cuando empecé a hacer cómic era la propia Ana, ella también tiene una estética distinta, una cosa gráfica distinta a otras cosas. Y Roberta Vázquez también me flipa, aunque ella hace una cosa totalmente distinta, tengo todos sus fanzines. Me encanta.

María Medem para Jot Down

¿Busca los límites del cómic?

Sí, busco los límites del cómic y salirme de la narración y la gráfica tradicional, sobre todo en las historias largas. Cuando hago fanzines, me da un poco más igual que sea entendible o no. Porque es más corto, y la propuesta sigue siendo agradable, aunque no lo entiendas. Es más fácil que el lector se quede atrapado en esas páginas, porque tampoco pasa nada si no entiendes lo que pasa en veinte páginas. Pero si no entiendes lo que pasa en setenta o en cien, es que no te lo acabas. Entonces, sí que busco que la narración te vaya guiando y te vaya anclando un poco en la historia, y que la atmósfera sea lo que te vaya produciendo extrañeza. Y, bueno, en la composición de las páginas.

Parece que a nivel gráfico estás generando una especie de nueva línea clara cuyas historias absorben. 

Es que en este caso me esfuerzo en que eso pase. Le doy muchas vueltas. Al mismo tiempo tampoco quiero ser evidente. Eso me da muchos quebraderos de cabeza, porque no quiero poner las cosas muy explícitas. Hay ahí un equilibrio entre ser sutil, que se entienda, y hacer un cómic muy explícito, que tampoco me interesa. Y a eso sí que le doy muchas vueltas. Me alegro de eso. Me alegro que se note.

Leyendo Cenit, pero sobre todo en Por culpa de una flor, da la sensación que estás todo el tiempo en una cuerda floja, en una cuerda muy fina, a punto de caerte, pero en ningún momento te caes, en ningún momento se pierde el pulso narrativo. ¿Tú tienes esa sensación de estar en la cuerda floja en cada momento?

Sí, en Por culpa de una flor el proceso de escribir el texto ha durado mucho; pensaba hacer una historia más corta y me acabó costando mucho llegar al final. Eso me preocupaba, la verdad. Cuando terminé de dibujar el cómic, tenía el texto y lo empecé a colocar, pero empecé a añadir cosas, a quitar. Eso me gusta mucho, de todas maneras. Cuando tengo todo el dibujo puedo cambiar cosas del texto para que complementen más y de repente cambiar el sentido de una página. A veces eso es un poco peligroso.

¿Cuál es el origen de Por culpa de una flor?

Surge de un encargo que me hicieron en Alemania para la realización de un fanzine que luego jamás se publicó. Se trataba de un hombre del Amazonas que está solo en la selva; era el último de su tribu. Yo creo que ya ha muerto. No estoy segura. Lo cierto es que había muerto toda la gente de su tribu y él estaba en el Amazonas solo, cazando y haciendo su vida pero sin nadie a su alrededor y sin su cultura. Eso me dejó impactada… Entonces me encargaron hacer un cómic de una página de ese hombre. Me quedé con la historia dentro. A partir de ahí pensé que me hubiera gustado saber cómo se siente esa persona. Y se me ocurrió empezar a hacer el cómic trasladándolo un poco a lo mío. Claramente, porque no está en el Amazonas (risas). Pero sí, ahí fue cuando empecé. Ese primer proyecto iba a ser impreso en riso, sin embargo fue creciendo y ya no tenía sentido imprimir así, obviamente. Primero hablé con la gente con la que publiqué el fanzine Satori e iban a sacar una edición pequeña en riso y cuando le dije que nos íbamos a las trescientas páginas me contestó: «María, mejor vamos a hacer otra cosa». 

¿Cómo se va complicando la historia? 

Quería hacer realmente una cómic de aventura, aunque sea aventura extraña. Tenía ciertos intereses sobre lo que quería contar y me parecía divertido. Estaba disfrutando de la acción y se me ocurrían distintas cosas que meter. Y como no quería que fuera muy solitario, quería que hubiese una relación con otra persona y se llevaran bien dentro de lo que cabe, no como en Cenit.

Por culpa de una flor recuerda al manga, a la narrativa japonesa, la más pausada, en la que los autores se toman todo el tiempo del mundo, todas las viñetas del mundo en contar lo que en ese momento quieren narrar jugando con el sentido del ritmo. 

En realidad, yo veo más conexión con el cine, el cine de Ozu, que me encanta lo que hace; recrearse, contar las cosas tal cual son sin acortarlas, pues las cosas suceden así y así las cuenta. Una cosa que me gusta de él y que a mí me encantaría hacer pero no me sale todavía es narrar y que el lector se entere de la psicología de los personajes pero sin decir nada realmente, sino que solo con su manera de actuar y estar en el mundo el lector comprenda lo que pasa por esas cabezas. Esa sutileza, la de contar las cosas con naturalidad siendo fiel a la realidad, me encanta, porque en realidad me gusta mucho el realismo. Aunque los colores no lo sean, sí que quiero ser un poco realista. 

María Medem para Jot Down

En Por culpa de una flor las protagonistas son dos mujeres y en Cenit son dos hombres.

Sí. Quería hacer algo muy distinto al otro cómic, por probar otra cosa porque esa historia ya la había contado. Me gustaba lo que estaba haciendo en Por culpa de una flor, me parecía divertido y como había historias que quería añadir, escenas que me parecían divertidas de contar pues me recreaba y claro, la historia fue creciendo y creciendo.

Los finales de ambas historias son opuestos. ¿Lo has hecho conscientemente o ha salido de forma natural?

No, me ha salido. No ha sido consciente, aunque en este hay un cameo de un personaje de Cenit. El Cabrero de Por culpa de una flor es el protagonista de Cenit.

La construcción de cómic parece una obra de orfebrería para que todo encaje.

Claro, yo creo que eso es porque la historia sí que estaba clara, aunque el final hasta el último momento no estaba del todo segura de cómo resolverlo. Me daba miedo que fuera muy evidente. Lo de la flor más o menos sabía cómo iba a acabar, pero no cómo enfocarlo. Como tenía el guion, cuando me alejaba volvía a él. Siempre tenía ese punto al que volver y no perderme por otros derroteros.

Y este cómic se va a publicar nada menos que con Drawn and Quarterly.

Sí ya han vendido los derechos, todavía no se ha publicado. Eso está genial, yo estoy contentísima. Es una editorial que es chulísima y tiene un catálogo espectacular. 

Es que España, dentro del cómic, es una potencia creativa a nivel internacional. Hay un montón de autores en primera fila por todo el mundo.

Es verdad, por ejemplo, todos los cómics de Apa Apa se han traducido. Creo que aún hay muchos prejuicios pero se van quitando, que la gente cada vez más se acerca al cómic con más naturalidad, no como si fuese un cómic, sino que vas a leer una historia y ya está. 

Tienes una repercusión internacional importante, has trabajado mucho para fuera. A nivel editorial, en cuanto a cómic y, también, ilustración. ¿Eso lo has buscado? ¿Te ha llegado? 

Me ha llegado un poquito. Me ha llegado porque me hicieron un encargo en una revista inglesa que se llama It’s Nice That… cuando empecé a hacer cosas. Y esa revista antes la miraban muchos directores de arte de revistas y periódicos. ¿Cómo me encontró esta persona? pues no lo sé, pero yo se lo agradezco muchísimo. Porque después de salir ahí me hicieron un encargo del New York Times

En España, como ilustradora, ¿has trabajado para otros clientes?

Para El País he hecho alguna cosa, para El País Semanal, unas ilustraciones. Bueno, carteles sí he hecho muchos y portadas de discos también.

¿Y notas mucha diferencia entre los mercados?

Los americanos son muy relajados con las ilustraciones porque como encargan tanto y… creo que le dan una importancia relativa. También tienen más dinero. Hay muchos factores. Como que están más acostumbrados a hacer los encargos y te dan mucha libertad. Aquí a veces sí, a veces no. Es muy complicado, depende mucho. También hay gente en Estados Unidos que te dice lo que quiere y te dicta básicamente el dibujo. No noto tampoco tantas diferencias, en realidad. 

¿Cómo ha sido el proceso creativo de la cubierta de la nueva versión de Matadero 5 de Kurt Vonnegut que ha publicado Blackie Books?

Creo que son cinco pantones los que lleva. El editor me dijo que pusiera muchos colores y que me volviera loca, que hiciera lo que quisiera y luego ya fuimos haciéndolo imprimible, pero en un inicio fuimos a lo máximo y luego lo adaptamos a la realidad de la imprenta. Hice muchas versiones. La portada de Cuna de gato está superguay también por los colores. Ahora es un reto porque tengo que ir metiendo colores nuevos para que se diferencien todos. 

Y has hecho las páginas para una exposición institucional sobre el papel de las mujeres en los ODS (Objetivos para el Desarrollo Sostenible). ¿Cómo ha sido la experiencia?

La experiencia ha sido un reto porque tenía que explicar un ODS, un objetivo de desarrollo sostenible, en una página y meter a la mujer. Le he dado muchas vueltas. Empecé por el primero e intentaba que no fuera muy didáctico porque no es mi estilo, pero que se entendiera el concepto. De todas maneras, los cuatro que me han tocado hacer están muy bien porque son temas que me interesan y que dentro de mi lenguaje los puedo explicar. Lo que yo no quería es que fuese como de libro de Conocimiento del Medio. Me ha gustado.

¿Y ahora qué? Después de Por culpa de una flor y de dibujar el videoclip de Perrate, ¿qué te planteas hacer?

No sé, ahora me gustaría hacer fanzines, unas cositas chiquititas.

La última vez que empezaste una cosa chiquitita mira cómo acabó

Pero antes hice unos fanzines entre medias, como el que se llama Trégua, ese me gusta, y ese también me ha servido un poco como punto de partida. Puse un poquito de flamenco y dije, ¿se puede meter flamenco en realidad sin que quede forzado? Y por eso lo metí en Por culpa de una flor, me di el gusto. Ahora no sé lo que voy a hacer. Ahora disfrutar de todo esto, no sufrir dibujando, luego, no sé, hacer cositas chicas. Y cuando tenga ganas de contar una historia, contarla, porque para un proyecto largo tengo que tener curiosidad e intentar hacer algo distinto.

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