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Valentina Alferj: «Camilleri quería demostrar que Sicilia no era solo la mafia»

Valentina Alferj para Jot Down

La vida de Valentina Alferj (Pescara, 1971) cambió para siempre el día en que su camino se cruzó con el de Andrea Camilleri. El escritor siciliano, uno de los mayores superventas de las letras italianas, era el invitado de un evento celebrado en 2002 en Roma, en el que Alferj trabajaba como colaboradora. De inmediato la fichó como su mujer de confianza, y esta desempeñó esa tarea con absoluta pulcritud durante diecisiete años. Se convirtió en su sombra, su agente y su confidente. Y cuando el padre del comisario Montalbano, un gigantesco éxito literario y televisivo, perdió la vista, ella fue también sus ojos. Incluso llegó a ayudarle a escribir algunas de sus últimas novelas. 

Aprovechando la invitación del festival BCNegra para rendir homenaje al maestro, Jot Down conversó con Alferj, quien actualmente ejerce como agente literaria de diversos autores italianos. Tan expresiva al hablar como discreta en su vida pública —carece de perfil en redes sociales—, esta testigo excepcional de los últimos años de Camilleri recuerda algunos de los aspectos que hacían de este un escritor único, que dejó en ella una huella indeleble. 

¿Cuántas veces se acuerda de Andrea Camilleri en su vida normal?

Unas siete [sonríe]. Y todas tienen que ver con la parte más íntima de mí. Cuando me digo, ¿qué quiero hacer, realmente? ¿Qué me apetecería hacer hoy?, pienso en él. Andrea me ha enseñado —aunque sigo tratando de aprenderl— a estar más cerca de mí misma. A tratar de estar siempre en contacto con lo que me gusta. Siempre me recordaba algo que él llamaba «lo superfluo esencial»: tenía que haber una ligereza en lo que hacía, en lo que decía. Había que ser ligero para moverse por la vida. Y no tomar nunca nada demasiado en serio, especialmente a sí mismo. 

Su primer encuentro se produjo en 2002, y fue como un flechazo. ¿Qué cree que vio Camilleri en usted, a primera vista?

Él me habló precisamente de mi mirada. Creo que lo que le llamó la atención de mí fue una curiosidad que no era en absoluto dictada, digamos, por su imagen literaria, por su calibre de escritor, sino por su humanidad. Y ha reconocido en mí muchas cosas que yo no veía, me ha permitido hacer muchísimas cosas que yo nunca imaginado que podía hacer. Ha sido, por todo ello, un espléndido maestro. Porque los verdaderos maestros no te enseñan el camino que debes seguir, sino que te ponen en condiciones de elegir por ti misma. Él, que tantas veces en su vida tuvo que inventarse un nuevo personaje, me ha ayudado a reinventarme también a mí, haciendo cosas muy distintas. 

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3 comentarios

  1. Pingback: Valentina Alferj: «Camilleri quería demostrar que Sicilia no era solo la mafia» – Jot Down Cultural Magazine – TRIBUNA LIBERAL

  2. Àlex Álvarez

    ¡Cuánto lo encuentro a faltar!
    Montalbano, sí, pero sobre todo sus historias de Sicilia, del Mediterráneo, de todos nosotros, las pobres y buenas gentes del sur. Necesitamos tanto a los Camilleri que nos recuerdan nuestra dignidad…

  3. Pingback: Jot Down News #30 2023 - Jot Down Cultural Magazine

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