
Tal vez fuera martes el día que eligió Larra para suicidarse. Qué más da. Lo único cierto es que la realidad siempre suena mejor en el papel que en la vida misma cuando se trata de contar lo sucedido.
Pongamos que Larra se puso frente al espejo con una pistola en la sien y la bala fue a parar a una pared donde dejaría una muesca de sangre con el siguiente aviso: el romanticismo entra en acción. La época estaba de su parte, por eso la muerte por suicidio no se contemplaría en el espejo de la ofensa. Dos días después, Larra sería enterrado en campo santo. Según los almanaques, el entierro tuvo lugar un 15 de febrero y asistió todo Madrid. Una gala fúnebre donde destacaba un micurria de cabellos largos y vestido con ropas que le venían grandes. Como luego se supo, hasta la corbata había pedido prestada para declamar unos versos a la memoria del muerto. Algo así:
Ese vago clamor que rasga el viento / es la voz funeral de una campana; / vano remedo del postrer lamento / de un cadáver sombrío y macilento / que en sucio polvo dormirá mañana.
Es la primera operación de mercadotecnia en la historia de la literatura. Con ella, José Zorrilla se haría famoso para siempre. A partir de entonces, la propaganda utilizará el elemento fúnebre a favor de un incipiente mercado literario. Son versos que tocan a muerto y Zorrilla sería el primero en utilizarlos en beneficio de fama pública. Tras él, a lo largo de las épocas y de sus corrientes, vendrían los demás escritores a publicitarse. Porque cuando la realidad es un arte, la propaganda forma parte de la expresión artística.
Acabó su misión sobre la tierra, / y dejó su existencia carcomida, / como una virgen al placer perdida».
Con estos versos, José Zorrilla conseguiría estar en boca de todo Madrid. Su disposición a la hora de ponerse en contacto con los muertos y ocupar su sitio en la vida real, le llevaría a tomar el relevo en el mismo periódico donde escribía Larra. Tanto uno como otro, tanto el vivo como el muerto, consiguieron liberar el articulismo del nicho cerrado de la época. José Zorrilla seguiría vigente hasta no hace mucho, cuando se representaba su drama fantástico. Ahora apenas se interpreta el Tenorio; las calabazas de Halloween han venido a demostrar que cuando no hay arte de por medio la propaganda se convierte en colonización.
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Muy bueno, estimado. Como para reflexionar sobre estos gestos finales.“Lo absoluto tal vez esté en una sola palabra, no ya en una frase, en un período y menos en un libro desde el título, la dedicatoria y el Fin y con este a su lugar de reposo. La vida estructurada, y para colmo sobre el blanco de una página tiene eso de frágil como el mismo color, espectros de tantos vivaces o no, el blanco, el blanco que no suena ni llama ni evoca. Si la muerte es negra puede que sea por el terror a lo blanco”.
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