Cine y TV

Fargo T2: Camus, el mercado de la muerte y dos pares de zapatos (1)

Fargo, temporada 2. Imagen: FX.
Fargo, temporada 2. Imagen: FX.

Introducción: nos prometieron sentido

Le sonará a usted aquello de que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. Es una cita que se le atribuye al filósofo George Santayana, aunque lo que él dejó escrito no es exactamente eso. Pero es irrelevante: a día de hoy figura así a la entrada del bloque 4 de Auschwitz, y eso es más importante que el sentido último de la idea. Porque de sentido va la cosa. Viendo Fargo II, uno diría más bien que los pueblos que conocen su historia están condenados. Punto. Y lo están porque quien olvida su historia, también olvida sus deudas, mientras que el cuento que Occidente en general y Estados Unidos en particular se han venido contando a sí mismos durante siglo y pico ha generado más deudores que prestamistas.

¿Recuerda lo del american dream? El sueño americano, decían. Viene a ser que tenga usted una familia, un trabajo bien pagado (preferiblemente en su propio negocio) y un coche en la puerta. O dos, si son pequeños o tiene mucha ambición. Pero el sueño americano se fue por el desagüe hace tiempo. Cada cual sitúa la fecha donde estima conveniente, y lo cierto es que hay unos cuantos momentos válidos. Pero como siempre sucede con estas cosas, se trata más bien de un proceso. Y Fargo II pone mucho empeño en mostrarnos que nuestra sociedad vive en pos de una idea pintada por quienes no necesitan esa idea, y cuando sus personajes no la consiguen, bueno, no se habrán esforzado lo suficiente. La noción misma de capitalizar la propia existencia para adaptarla a un modelo de consumo se cae a trozos, por mucho que a según quién pueda gustarle. Porque ¿qué ocurre si tiene usted una familia, pero su esposa está muriéndose de cáncer?, como es el caso de nuestro protagonista, Lou Solverson. ¿O si la tiene, pero es el trabajo lo que puede matarla, por ser un clan mafioso de apellido Gerhardt compuesto por padre, madre, tres hermanos y prole, a cada cual más violento y descerebrado (excepción hecha de la matriarca)? Vaya, podría decirse, al menos le queda el coche. También eso lo cuestiona Fargo II. Mucha gente va en coche, pero a los adalides de la clase obrera en esta temporada, Peggy y Ed Blumquist, les dura un episodio, lo justo para atropellar al pequeño y más tonto de los Gerhardt, desencadenando así la macabra sucesión de eventos que conforman esta temporada.

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11 comentarios

  1. Un artículo fascinante, un análisis de los personajes y los arquetipos que representan extraordinario, un conocimiento de la psicología de los mismos muy profundo, una crítica del sueño americano de la que al final todos participan. El tiempo que va hacia delante pero regresa hacia atrás conectando con la primera temporada y quiénes seran los personajes que ahora aparecen.
    Y sobresaliente el remate final del artículo…. Pero hay algo mejor que cumplir el sueño americano en cualquiera de sus versiones ???

  2. ¡¡Fantástico!!, alegra la vida leer un análisis tan profundo, de la serie. Me ha despertado la mente analítica universitaria, donde me era necesario ahondar en el significado de lo que veía o escuchaba. El mundo se vuelve más ancho, cuando no nos quedamos en la mirada superficial, sino que comprendemos el sentido de lo que estamos viendo. Gracias.

  3. ¡Qué magnífica disección de la serie sobre el fondo del absurdo!
    Me ha parecido una genialidad con un estilo literario fresco y atractivo. Gracias Pedro por compartir estás reflexiones.
    ¡Espero ansioso la segunda parte!

  4. Pilar Miranda

    Este artículo te hace apreciar la segunda temporada de una manera mucho más completa y profunda, además de ayudarte a comprender nuevos conceptos de filosofía.

  5. Me estoy planeando rever la temporada con los libros de Camus a un lado y una libreta al otro!!! Lástima de tiempo robado por el Capitalismo, pero ganas no me faltan. Nos vemos en la continuación.

  6. Tiene usted unos amigos que valen su peso en oro, Sr. Narcob…

  7. Pingback: Fargo T2: Camus, el mercado de la muerte y dos pares de zapatos (y 2) - Jot Down Cultural Magazine

  8. Yo vi la serie hace un par de años, pero esta serie de artículos me está iluminando rincones que pasaron desapercibidos. Solo queda dar las gracias.

  9. Me encanta todo este análisis de la serie. De hecho me hace querer revisarla para poder verlo todo desde una nueva perspectiva.

  10. Antonio González

    Si me dieran un euro por cada vez que un juntaletras con pretensiones escribe que los occidentales somos tontos me podría comprar un chalet en Galapagar.

  11. Muy interesante la disección de los personajes. Lo que le da fuerza a esta serie son sus personajes. Las motivaciones que les mueven, como el destino se va cruzando en su camino poniendole pruebas a superar, y como termina cada uno. El final de Mike (el mafioso negro), presunto ganador de la guerra, es genial!!! Al final acaba en una oficina. Ironias del destino

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