
Hace unos años tuve la fortuna de recibir con el premio nacional de investigación Juan de la Cierva. Fue un honor que compartí con otros colegas en una ceremonia de entrega de los premios por parte de los reyes. Los periódicos y medios de comunicación de ese día se hicieron escaso eco del acto. No recuerdo ninguno que glosara el trabajo o las investigaciones de ninguno de los premiados. Un periódico de tirada nacional centró su noticia del asunto criticando amargamente que los cinco premiados de ese año fuéramos hombres. Y en algunos medios de naturaleza más ligera, se mencionaba el acto sólo para dar detalles del vestido, azul para mas señas, que había llevado la reina ese día.
Les hablo de esta anécdota sin ningún resentimiento y sin haber deseado en su momento una mayor exposición mediática. Es sólo un ejemplo, y creo que bastante significativo, de la escasa relevancia que tiene en nuestro país la ciencia y la tecnología. Por otro lado, nada que sea desconocido a los lectores. El profesor Gómez Cadenas ya ha tratado en esta misma serie el tema de la ciencia como un mal español. Poco más que añadir a sus palabras, salvo decir que, en comparación con su transferencia y el desarrollo de tecnología, la situación de nuestra ciencia podría considerarse una autentica maravilla.
Lo cierto es que la diferencia con los países líderes se agranda al comparar nuestra capacidad de proteger y utilizar el conocimiento. Siendo grande el desamor patrio a la ciencia lo es aún más a la posibilidad de que algún avance hecho aquí prospere y se convierta en un éxito económico. Esto es una anomalía que produce una sima que nos separa del mundo más avanzado y nos hace realmente diferentes. La manifestación más clara de esta anomalía son las patentes. O mejor dicho al increíble, y ridículo, número de patentes que se producen en España. Es posible que alguno de ustedes le parezca que este asunto no deja de ser menor, y lo cierto es que al menos nadie parece estar muy preocupado por él. Pero un país sin patentes es un país sin futuro. O al menos, un país sin un futuro realmente independiente. Y en nuestro caso, se podría sin grandes reparos poner la frase en presente. Ya somos un país muy dependiente en la mayoría de los ámbitos.
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Se echaba de menos al profesor Artal por aqui!
Pone el dedo en la llaga de uan de las debilidades españolas y quizas una de las mas notorias.
Como trabajador del sector tecnologico no veo muchas opciones de que las cosas cambien.
Gracias por exponerlo tan claro.
Solo hay que ver los pocos comentarios de esta noticia. Si es un artículo sobre fútbol o series esto se llena…
Muy interesantes y demoledores datos que no conocía ni siquiera imaginaba. Pensaba que nuestro país era puntero.
Me ha divertido, a la vez, que entristecido la anécdota del comienzo.
Gracias por este gran artículo
¿Por qué se le echa la culpa de la falta de patentes a los políticos?
Bueno, entiendo que una falta de politicas, o unas politicas inadecuadas conducen a que el pais sea casi un erial en el nundo de las patentes y la innovacion. Estoy de acuerdo que es una responsabilidad colectiva, pero por ello en primer lugar de los representantes politicos.
Triste realidad reflejada en un artículo sencillo, que nos dice mucho de nuestra pasividad y falta de inquietud, al ponernos el Sr Artal, delante del espejo. La formación basada en el esfuerzo que tuvimos en los años 50 y 60 nos permitió a algunos pensar que nuestra España saldría adelante, en el siglo xxi, de forma distinta… pero la realidad es muy dura. Padecemos la enfermedad de pensar que «todo se arreglará…» y no es así. La implicación y el esfuerzo de todos es básico para mejorar nuestro futuro. Y la culpa no es de el Sr de enfrente, es nuestra… Si no nos implicamos en formarnos mas y mejor… esto no mejora.
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¿Por qué a mis pagos, por un lado llegaron españoles a romperse el lomo y manos reverenciando la tierra, y por el otro nostálgicos de la edad de oro, aristocráticos pobres al fin y al cabo, y ninguno con la pasión del fierro, la corriente contínua o sinusoidal, la química de los elementos o de Diesel el diagrama? Siendo todos los cerebros iguales no queda otra que buscar en la Historia, de la iglesia y de las instituciones sobre todo, las que forjaron lento, muy lento la España que nos legaron.
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