Cine y TV

‘Padres forzosos’: ser huérfana a lo estadounidense

Padres forzosos. Imagen ABC.
Padres forzosos. Imagen: ABC.

Si me dices que un padre con tres hijas se ha quedado viudo y no sabe qué hacer con las niñas y llama a un amigo suyo y a su cuñado para que lo ayuden, te hago una novela dramática. Me llevo la situación a un pueblo rural de la España profunda y los vuelvo locos a todos, y a las niñas, por supuesto, perversas. Para suerte mía y de mi infancia, Padres forzosos, con el mismo guion, dio luz a una serie cómica y de lo más tierna. Para vosotros no sé si tierna, no sé qué edad tendríais, pero yo, nacida casi en los 90, he crecido con las hermanas Olsen y D. J. y Stephanie y el tío Jessie y Joey y Danny Tanner. Recuerdo perfectamente el día en que me dijeron que Michelle eran dos niñas gemelas y las iban intercambiando: oh, mundo cruel, cómo me habéis podido tener tan engañada.

Eso es todo: tres niñas que crecen rodeadas de tres hombres. Así es como se rompen estereotipos o se alimentan: unas veces dejamos al hombre en ridículo y otras veces lo volvemos sensato. Exactamente lo que una madre es: ridícula y sensata, pero repartida en tres varones con distintos roles: el padre educador, el tío enrollado y el amigo divertido. Yo, por supuesto, como mi generación, quería ser Michelle, porque nos pillaba cercana, y también queríamos ser D. J. porque era ¡mayor! y hacía cosas que no podíamos aún, y algunos días necesitábamos al padre pero otros al tío o al amigo, y aquí nadie echa de menos la figura de la madre, que tan mal parada sale siempre en la ficción, cual sea. 

Ahora, volviendo a algunos capítulos, me doy cuenta de que yo ni siquiera era consciente de que Danny Tanner era viudo y aquellas tres niñas, en cuyo reflejo quería verme según el momento, eran huérfanas. No hay drama sino todo lo contrario, y aunque en un principio el hombre podría quedar encerrado en el tópico, salen bastante airosos, entre risa y risa, de la educación de tres niñas. Las familias extrañas eran casi una novedad, y yo, que tenía unos medio hermanos con los que no compartía padre pero sí madre, vi cómo se puede normalizar lo extraño, lo familiar. Uno puede tener un tío que se cree Elvis y un padre incapaz de enamorarse porque está pendiente de doblar la ropa limpia, y ser una adolescente que necesita crecer, una hermana intermedia que se siente olvidada o una niña pequeña que sabe cómo camelarse a los adultos que la rodean. 

Yo habría puesto a D. J. a vestirse con ropa de su madre y a Danny Tanner perdiendo el norte porque de vez en cuando la confunde con su esposa difunta, de pura necesidad, y Joey se habría sentido seducido por Stephanie al hacerse mayor y Michelle crecería con un profundo vacío emocional por ser la única que no recuerda a su madre; no, nada, si no es en foto no se acuerda. No la habría podido ver con mis padres, como hacía, ni imitar con mis hermanos el iiiiuuuu para decir que algo da asco, como hacía. Pero no es una novela mía del tremendismo español, ni mucho menos, y la cosa de la orfandad es mucho más llevadera, mucho más Warner Bros., divertida, tierna, ingenua, y menos mal.

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2 Comentarios

  1. Elvis Gaga

    El tío Jesse me hizo fan de Elvis.

  2. Ojo con el tío Jesse, que es un baterista muy serio: https://youtu.be/Gg1WHAFm9yY

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